- Paula García Dupeyrón. Enfermera en el Centro de Salud Canillejas, Madrid. España.
- Irene Nogales Aguayo. Enfermera en Sanitas Emisión, Madrid. España.
- Marta María Vicente Ruiz. Enfermera en el Centro de Salud Canillejas, Madrid. España.
- Francisco Ciruelo Llorente. Enfermero en el Centro de Salud Canillejas, Madrid. España.
- Almudena Toro Herrero. Enfermera en el Centro de Salud Canillejas, Madrid. España.
Las úlceras de Kennedy, también denominadas úlceras terminales, son lesiones cutáneas que aparecen de forma súbita en pacientes en situación de final de vida y se asocian a un fallo orgánico progresivo y a la hipoperfusión tisular. A diferencia de las úlceras por presión, su desarrollo no siempre es prevenible, lo que genera importantes implicaciones clínicas, éticas y legales para los profesionales sanitarios. En este contexto, la consulta enfermera se configura como un espacio clave para la valoración integral del paciente, el control de síntomas, el manejo local de la lesión y el acompañamiento emocional del paciente y su familia.
El objetivo de este artículo es analizar el abordaje enfermero del paciente con úlceras de Kennedy en la consulta enfermera, destacando la importancia de la valoración clínica, la diferenciación diagnóstica, el enfoque paliativo de los cuidados, la educación sanitaria y la comunicación terapéutica. Asimismo, se subraya el papel de la enfermera en la humanización de los cuidados al final de la vida y en la prevención de conflictos derivados de la interpretación errónea de estas lesiones. Un abordaje basado en la evidencia y centrado en la persona contribuye a mejorar la calidad de la atención y el confort del paciente en la fase final de la vida.
Úlcera de Kennedy, cuidados paliativos, enfermería, integridad cutánea, atención al final de la vida.
ABSTRACT
Kennedy terminal ulcers are skin lesions that appear suddenly in patients at the end of life and are associated with progressive organ failure and tissue hypoperfusion. Unlike pressure ulcers, their development is not always preventable, leading to significant clinical, ethical, and legal implications for healthcare professionals. In this context, the nursing clinic becomes a key setting for comprehensive patient assessment, symptom control, local wound management, and emotional support for both patients and their families.
The aim of this article is to analyze nursing care for patients with Kennedy terminal ulcers in the nursing consultation, emphasizing the importance of clinical assessment, differential diagnosis, palliative-oriented care, health education, and therapeutic communication. Additionally, the role of nurses in humanizing end-of-life care and preventing conflicts arising from misinterpretation of these lesions is highlighted. An evidence-based, person-centered approach contributes to improving the quality of care and patient comfort during the final stage of life.
Kennedy terminal ulcer, palliative care, nursing, skin integrity, end-of-life care.
El envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas avanzadas han incrementado la necesidad de cuidados paliativos en distintos ámbitos asistenciales. En este contexto, las alteraciones cutáneas en pacientes en fase terminal representan un desafío clínico relevante para el personal de enfermería¹. Entre estas alteraciones, las úlceras de Kennedy ocupan un lugar particular debido a su rápida aparición, evolución acelerada y asociación con el proceso de agonía².
La consulta enfermera constituye un entorno privilegiado para la detección precoz, el seguimiento clínico y la implementación de cuidados centrados en el confort y la dignidad del paciente³.
Concepto y características de las úlceras de Kennedy:
Las úlceras de Kennedy fueron descritas por primera vez en 1989 como lesiones cutáneas que aparecen de forma súbita en pacientes próximos al final de la vida⁴. Se consideran un marcador clínico de fallo multiorgánico y deterioro hemodinámico, más que una consecuencia directa de la presión mantenida⁵.
Estas lesiones suelen localizarse en la región sacra, presentan bordes irregulares, forma de pera o mariposa, y una coloración que puede variar desde el púrpura hasta el negro⁶. Su evolución es rápida, pudiendo progresar en cuestión de horas o días⁷.
Diferenciación con las úlceras por presión:
Uno de los aspectos más relevantes del abordaje enfermero es la correcta diferenciación entre las úlceras de Kennedy y las úlceras por presión⁸. Mientras que estas últimas son, en gran medida, prevenibles mediante medidas de alivio de presión, las úlceras de Kennedy no responden necesariamente a dichas intervenciones⁹.
La enfermera debe basar el diagnóstico en la evolución clínica, el estado general del paciente y el contexto de enfermedad avanzada, evitando atribuir erróneamente estas lesiones a una mala praxis¹⁰.
Valoración enfermera en la consulta:
La valoración enfermera del paciente con sospecha de úlcera de Kennedy debe ser integral y holística¹¹. Incluye:
- Estado funcional y nivel de dependencia.
- Pronóstico vital.
- Estado nutricional e hidratación.
- Integridad cutánea.
- Presencia de dolor, exudado o signos de infección.
- Situación emocional del paciente y la familia¹².
Esta valoración permite establecer objetivos realistas, orientados al confort y la calidad de vida¹³.
El cuidado del paciente con úlceras de Kennedy debe enmarcarse dentro de un enfoque paliativo, priorizando el alivio del sufrimiento sobre la curación de la lesión¹⁴.
Las intervenciones enfermeras deben centrarse en el control del dolor, la prevención de infecciones, la reducción del exudado y la protección de la piel perilesional¹⁵.
El manejo local debe ser conservador y atraumático¹⁶. Se recomienda el uso de apósitos que mantengan un ambiente húmedo, absorban el exudado y minimicen el dolor durante las curas¹⁷.
Se deben evitar procedimientos agresivos, como el desbridamiento quirúrgico, salvo indicación expresa y consensuada con el equipo multidisciplinar¹⁸.
Control del dolor y otros síntomas:
El dolor asociado a estas lesiones puede ser significativo¹⁹. La enfermera debe valorar de forma sistemática la intensidad del dolor y colaborar en la adecuación del tratamiento analgésico²⁰.
Asimismo, es fundamental abordar otros síntomas frecuentes al final de la vida, como disnea, ansiedad o agitación²¹.
Educación sanitaria y apoyo a la familia:
La aparición de una úlcera de Kennedy puede generar sentimientos de culpa y angustia en la familia²². La enfermera desempeña un papel clave en la educación sanitaria, explicando la naturaleza de la lesión y su relación con el proceso de final de vida²³.
Una comunicación clara, empática y honesta contribuye a reducir conflictos y mejora la aceptación de la situación²⁴.
El abordaje de las úlceras de Kennedy plantea importantes dilemas éticos²⁵. La enfermera debe actuar conforme a los principios de beneficencia, no maleficencia y respeto a la dignidad del paciente²⁶.
La correcta documentación clínica de la valoración, evolución y cuidados proporcionados es esencial para garantizar la seguridad jurídica del profesional²⁷.
Rol de la enfermera en la humanización de los cuidados:
La consulta enfermera ofrece un espacio para la humanización de los cuidados al final de la vida²⁸. El acompañamiento, la escucha activa y el respeto por las preferencias del paciente son elementos centrales del cuidado enfermero en este contexto²⁹.
CONCLUSIONES
Las úlceras de Kennedy representan un signo clínico de fase terminal que requiere un abordaje específico, basado en cuidados paliativos y centrados en la persona. La enfermera desempeña un papel fundamental en la valoración integral, el manejo de la lesión, el control de síntomas y el acompañamiento emocional del paciente y su familia. Un enfoque basado en la evidencia, la ética y la comunicación terapéutica contribuye a mejorar la calidad de la atención y a dignificar el proceso de final de vida.
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