Cuidados de enfermería en catéteres centrales de inserción periférica

2 agosto 2024

AUTORES

  1. Oroitz Nebreda Diest. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  2. Sarai Zaher Sánchez. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Marina Moyano Espadero. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. María García Rodríguez. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  5. Ángela Zarranz García. Grado en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Yolanda Francés Bellido. Grado en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

La terapia intravenosa ha ganado gran importancia clínica en las últimas décadas, debido al alto número de pacientes hospitalizados que necesitan dispositivos de acceso venoso (DAV). Esta terapia es muy adaptable, gracias a que puede aplicarse en una amplia gama de pacientes en situaciones clínicas. Actualmente, hay diversos tipos de catéteres disponibles y la selección adecuada depende de diversos factores como las condiciones del paciente, las características de los medicamentos a administrar y la duración del tratamiento.

PALABRAS CLAVE

Catéter central de acceso periférico, vía venosa central, cuidados de enfermería, PICC.

ABSTRACT

Intravenous therapy has gained significant clinical importance in recent decades due to the high number of hospitalized patients requiring venous access devices (VADs). This therapy is highly adaptable, as it can be applied across a wide range of patients and clinical situations. Currently, there are various types of catheters available, and the appropriate selection depends on diverse factors such as patient conditions, medication characteristics, and treatment duration. Multiple guidelines take these factors into account when choosing the most suitable catheter type.

KEY WORDS

Peripherally inserted central catheter, central venous catheter, nursing care, PICC.

DESARROLLO DEL TEMA

Actualmente la manera más común para la administración de fluidos, fármacos, productos sanguíneos y soporte nutricional a los pacientes en el ámbito hospitalario es la terapia intravenosa. De hecho, un elevado porcentaje de los pacientes portan algún dispositivo de acceso vascular (DAV) que permite el acceso al torrente sanguíneo1,2.

En Estados Unidos (EEUU), en la década de los 70 en el siglo XX, se desarrolló un dispositivo se insertaba en las venas periféricas y llegaba hasta los vasos centrales, adquiriendo características de un catéter central, conocido como «peripherally inserted central catheter» o PICC1.

Contar con un acceso venoso adecuado es muy importante debido a que facilita a los profesionales sanitarios algo tan simple como la administración del tratamiento médico o la toma de muestras. Normalmente todo esto puede llevar a diversas consecuencias para el paciente como múltiples punciones, dolor, infecciones… Aquí es donde la canalización del PICC entra en juego, demostrando ser un procedimiento eficaz y seguro evitando múltiples mutaciones, sufrimiento innecesario e infecciones. La elección de la vía venosa y el tipo de catéter depende de diversos factores, como el calibre de las venas, dificultad de punción, tratamiento a administrar… y en esto el PICC toma la delantera frente a sus competidores, debido a que se puede colocar por el personal de enfermería con mínimas complicaciones, sin necesidad de un cirujano o anestesiólogo y permite la administración de todo tipo de tratamientos1,3.

Hoy en día hay una gran variedad de catéteres vasculares de diferentes características, como el material, calibre, longitud, utilización… pero un dato a tener en cuenta es que un alto porcentaje de pacientes hospitalizados reciben durante su ingreso tratamiento que con frecuencia constituyen a un fallo en las vías periféricas (VP), como son la nutrición parenteral (NPT), quimioterapia, antibioterapia (ATB), narcóticos o la combinación de estos, por lo que muchas VP no duran más de 72 horas desde su inserción. De hecho, las primeras complicaciones como flebitis, extravasaciones… aparecen en las primeras 6-8 horas, haciendo que la recepción del tratamiento sea complicado e inseguro, incluso llegando a ser crueles y dolorosos. Otro hecho a tener en cuenta es que los pacientes que reciben este tipo de tratamientos son portadores de varios DAV, siendo estos canalizados el mismo día en la mayoría de las ocasiones. Para la reducción del número de punciones recibidas, se decidió potenciar la implantación de «catéteres centrales de inserción periférica» (PICC); creciendo exponencialmente el uso del mismo de esta manera, gracias a que fomenta la seguridad para el paciente, es fácil de insertar y reduce el número de complicaciones y dolor2,4,5.

OBJETIVOS:

Mejorar la calidad de los cuidados brindados a los pacientes portadores de PICC mediante la unificación de los protocolos de actuación para todo el personal de enfermería encargado de su colocación y seguimiento4.

– Proporcionar de modo claro una guía para todo el personal de enfermería de nueva incorporación.

– Unificación de la actuación de los profesionales de la salud.

– Administración de soluciones hipertónicas o vesicantes.

– Evasión de múltiples punciones en pacientes con tratamiento intravenoso de moderada-larga duración.

– Monitorización hemodinámica: Presión Venoso Central (PVC).

– Extracción de muestras sanguíneas para análisis4.

Definición:

El PICC, o Catéter Central de Inserción Periférica (por sus siglas en inglés), es un tubo largo, flexible y delgado (de 55-60 cm y 4-5 Fch.) que se inserta en una vena del brazo, preferiblemente la basílica o cefálica, evitando la fosa ante-cubital y colocándose por encima de la flexura4,6.

Su punta se ubica en la unión cavo-auricular y puede alcanzar el 1/3 inferior de la vena cava superior. Los PICC son catéteres venosos centrales de acceso periférico, no tunelizados, de inserción percutánea, utilizados para terapia intravenosa a corto y/o largo plazo2,4.

Pueden ser de corta duración, utilizando poliuretano grado I, o de duración intermedia y superior a 6 meses, empleando poliuretano grado III. Se utilizan principalmente para la administración de medicamentos y fluidos por vía intravenosa4.

Historia:

En 1971 de la mano de Jonathan C.L Shaw, utilizó la técnica de cateterización venosa central percutánea con una versión rudimentaria del PICC hecho de silicona a nivel epicraneal, demostrado ser un procedimiento eficaz y seguro capaz de evitar sufrimiento innecesario causado por las multipunciones y la inmovilización. Además de ser revolucionario por el catéter en sí mismo, se le sumó el que fuese realizado por la jefa de enfermería3.

En España en 1989 se publicó una investigación en la que se explica de forma precisa y clara sobre los beneficios y el modo de aplicación del catéter epicutáneo, llamado «Catéter percutáneo: la solución». Este artículo impactó especialmente en las unidades de neonatología españolas impulsando su uso. Tras su éxito se extendió a las diferentes unidades del país3.

Población diana:

  • Pacientes hospitalizados en unidades de hospitalización con una previsión de estancia superior a seis días y que requieren tratamiento con drogas vasoactivas (como Dopamina y/o Dobutamina) y/o diuréticos (como Furosemida).
  • Pacientes a los que se les administra medicación con un pH menor a 5 o mayor a 9, con una NTP (osmolaridad superior a 500 mOsm/l), aquellos que requieren quimioterapia, o aquellos con un acceso venoso deficiente que no permite la canalización de una vía venosa periférica, y que tienen una estancia prevista de más de seis días.
  • Pacientes ambulatorios que necesitarán tratamientos de larga duración.

 

Criterios de exclusión:

Absolutos:

– Pacientes cuyo capital venoso está agotado por motivo de múltiples punciones anteriores y por el cual la zona (por encima de la fosa antecubital) esté matizada o sufra de flebitis.

– Pacientes con características anatómicas que imposibiliten su canalización (venas de poco calibre, tortuosas…)

Relativas:

– Pacientes con obesidad mórbida o edematosos.

– Pacientes portadores de dispositivos en los que no sea posible acceder por la mano izquierda (se insertará en la derecha), por ejemplo: Desfibrilador implantable con terapia de resincronización cardiaca (TRC), desfibrilador automático implantable (DAI)…

– Pacientes con nefropatías, portadores de fístula arteriovenosa se evitará la punción en la misma extremidad que está.

– Pacientes mastectomizados, se colocará en el miembro opuesto.

– Pacientes anticoagulados.

– Pacientes con tratamiento de infusión de líquidos de duración inferior a 5 días el cual sea compatible con una VP4,5.

Indicaciones:

El catéter PICC se canaliza en estos casos:

  1. Red vascular periférica pobre o pacientes dificultosos para acceder a las venas superficiales de los miembros superiores.
  2. Pacientes con terapia de electrolitos o suplementación alimenticia con una osmolaridad > 800-850 mOsm/L.
  3. Usuario hospitalario con un tratamiento irritante con un pH entre 5-9 y/o una osmolaridad > 600 mOsm/L.
  4. Enfermos con un tratamiento venoso con una duración superior a 30 días.
  5. Tratamientos que requieran de un calibre grande debido a una cantidad de fluidos elevada.
  6. Múltiples extracciones de sangre para control del paciente.
  7. Pacientes que requieran administración de sangre y hemoderivados además de su tratamiento habitual6.

 

Cerca de la totalidad de los pacientes ingresados llevan algún tipo de catéter venoso para la administración de terapia intravenosa, tanto fármacos, fluidos o nutrición parenteral (NTP). Todos estos catéteres tienen sus ventajas y limitaciones, por lo que es necesario considerar el tipo de catéter en base a la terapia a infundir y la duración del mismo7.

Las características del fluido a inyectar es uno de los factores más importantes cuando se trata de la elección del catéter. Siendo las características más importantes: la irritabilidad, el pH, la osmolaridad y si es vesicante o no7.

Los catéteres más comunes son las VP. Estas no permiten la administración de fármacos con un pH inferior a 5 o superior a 9, ni con una osmolaridad superior a 600 mOsm/L. En cambio, los catéteres centrales permiten este tipo de infusiones, lo que los convierte en el método de elección en casos de administración de quimioterapia, ATB y NPT7.

Otras indicaciones para pacientes con un árbol venoso periférico escaso, que supone dificultoso o imposible para la canalización de VP, con un tratamiento con una duración superior a 6 días, inyección de contraste, monitorización hemodinámica o con múltiples extracciones de muestras venosas para control serían las siguientes7:

– Infusiones de agentes irritantes durante cualquier periodo de tiempo que no es compatible por VP.

– Infusión de agentes compatibles por VP con una duración igual o superior a 6 días.

– Administración de quimioterapia clínica en pacientes con cáncer.

– Necesidad de una vía central en paciente crítico, con necesidad de monitorización hemodinámica invasiva durante un periodo igual o superior a 15 días.

– Tratamiento paliativo en pacientes terminales.

– Infusiones intermitentes o flebotomías repetidas en pacientes con dificultad para canalización de VP con duración igual o superior a 6 días.

– Infusión de agentes compatibles por VP en centros gerontológicos o pacientes domiciliarios con una duración igual o superior a 6 días2.

Contraindicaciones:

Absolutas:

  1. Venas con un diámetro insuficiente (la recomendación general es que el catéter ocupe por lo menos el 35% del diámetro y nunca supere el 45% de la luz de la vena para evitar así, el riesgo de trombosis.
  2. Síndrome mediastino (se recomienda la canalización de la vena femoral).
  3. Trombosis venosa extrema.
  4. Mastectomía ipsilateral.
  5. Linfadenectomía o linfedema en la extremidad a canalizar.
  6. Infección cutánea local en la zona de inserción6.

 

Relativas:

  1. Insuficiencia renal crónica estadio 3B (se requiere reservar venas para la creación de fístulas arteriovenosas).
  2. Alteraciones en la movilidad de la extremidad.
  3. Lesión en la zona de inserción.
  4. Intervención quirúrgica superior a 1h.
  5. Presencia o existencia de otros catéteres centrales o marcapasos internos6.

 

Contraindicaciones generales:

– Infecciones cutáneas en el sitio de punción o cerca del mismo.

– Irregularidades en la anatomía de las extremidades o del tórax, como mastectomías, linfedemas… que puedan interferir en la canalización.

– Coagulopatías no corregidas3,6.

El capital venoso insuficiente y las alteraciones anatómicas (venas tortuosas, calibre insuficiente…) constituyen las principales contraindicaciones para la canalización del PICC. Aun así, hay una infinidad de factores que pueden dificultar o imposibilitar la inserción de este tipo de accesos venosos. Algunas obligan al profesional sanitario a cambiar el lugar de punción, como las alteraciones locales como infecciones locales, vaciamiento ganglionar, quemaduras severas o historial de trombosis). Otras alteraciones por el contrario son relativas como pacientes que necesitan mantener un sistema venoso en buenas condiciones para la realización de fístulas arteriovenosas, tratamiento con anticoagulantes, edemas locales o generalizados y obesidad mórbida2,3,7.

Material:

Para este procedimiento médico es crucial una cuidados preparación y uso de las herramientas especializadas. En esta guía se enumerará el material necesario para llevar a cabo este procedimiento de manera segura y efectiva6:

– Material para el lavado de manos aséptico.

– Ecografía doppler.

– El conductor.

– Rotulador (opcional).

– Cinta métrica (opcional).

– Guantes no estériles.

– Equipo de protección personal:

– Gorro.

– Mascarilla quirúrgica.

– Bata estéril.

– 2 Guantes estériles.

– Paño estéril.

– Paño estéril fenestrado y/o adhesivo.

– Antiséptico local (povidona yodada o clorhexidina acuosa al 2%).

– Gasas estériles.

– Compresas estériles.

– Jeringuilla de 10 ml.

– Jeringuilla de 5 ml.

– Aguja subcutánea.

– Compresor.

– Suero fisiológico en bote (10ml).

– Anestésico local (mepivacaína al 2% o lidocaína al 2%).

– Heparina 20 U.I /ml.

– Apósito transparente de fijación.

Procedimiento:

Antes de la preparación:

– Identificación del paciente: Es de suma importancia confirmar la identidad del paciente para garantizar que el procedimiento sea el correcto y en la persona correcta.

– Información al paciente sobre el procedimiento a seguir: Dar al paciente una explicación clara del procedimiento que se va a llevar a cabo con el fin de reducir la ansiedad y fomentar la cooperación.

– Firma de consentimiento informado y advertencia de posibles complicaciones y alternativas disponibles: Obtener el consentimiento informado del paciente es legalmente necesario a parte de un proceso ético, además el profesional debe informar al paciente sobre las posibles complicaciones y alternativas existentes al procedimiento al que se va a someter.

– Verificación de posibles alergias: es de suma importancia revisar si el paciente tiene alergias para evitar las posibles reacciones adversas que pudieran surgir durante el procedimiento.

– Comprobación de condiciones médicas previas del paciente: La identificación de los dispositivos que porta el paciente, como DAI, TRC o MPD o si tiene condiciones específicas como fístulas arteriovenosas o mastectomía ayudará a tomar las medidas necesarias para poder adaptar el procedimiento.

– Comprobación de si el paciente toma anticoagulantes: Saber si el paciente está anticoagulado es de vital importancia para evaluar el riesgo de sangrado durante el procedimiento y tomar precauciones adicionales si es necesario.

– Creación de un entorno tranquilo para la obtención de la colaboración del paciente: Establecer un ambiente sereno y confortable ayuda a la reducción del estrés del paciente facilitando su cooperación durante el procedimiento4,6.

Preparación:

– Lavado de manos: Es un proceso fundamental para la prevención de infecciones durante el procedimiento.

– Colocación del paciente en posición adecuada: Se posiciona al paciente en posición supina con el brazo en ángulo recto facilita el acceso a la vena y mejora la comodidad del paciente.

– Mapeo geográfico y selección de la vena: El ecógrafo se usará para la identificación y selección de la vena adecuada, mejorando la precisión y seguridad del procedimiento.

– Asepsia de la piel: La limpieza y desinfección adecuada de la piel reduce el riesgo de infección durante la inserción del catéter.

– Colocación de equipo de protección: El uso de gorro, mascarilla quirúrgica y guantes estériles ayuda al mantenimiento de un ambiente estéril durante el procedimiento.

– Preparación del campo estéril: La colocación de un campo estéril alrededor del sitio de inserción del catéter ayudará a la prevención de la contaminación durante el procedimiento4,6.

Elección de la vena de acceso:

– Venas periféricas de elección: Para la canalización de catéteres PICC, se priorizan las siguientes venas: basílica, cefálica y braquial, debido a su accesibilidad y tamaño adecuado para el catéter.

– Colocación estratégica del compresor: Situar el compresor cerca de la axila amplía el campo de actuación, facilitando la identificación y punción de la vena seleccionada.

– Localización con ecógrafo: Utiliza el ecógrafo para localizar la vena de acceso permitiendo una visualización precisa, considerando el diámetro del catéter y su posición por encima de la flexura del codo y la distancia de la arteria.

– Marcado del punto de inserción: Antes de proceder, es importante marcar el punto de inserción sin retirar el mango del ecógrafo, asegurando de esta manera la precisa ubicación para la punción4,6.

Preparación de la piel del paciente:

– Lavado del brazo con esponja quirúrgica: El lavado del brazo es una parte imprescindible del procedimiento, para ello se utilizará una esponja quirúrgica que ayudará a eliminar la suciedad y reducir la carga bacteriana del punto de inserción.

– Aplicación de antiséptico: Después del lavado, se aplica un antiséptico como la clorhexidina acuosa al 2% o povidona yodada siguiendo un patrón circular, asegurando la desinfección total de la piel.

– Preparación del compresor: Antes del montaje del campo estéril, es imprescindible colocar el compresor, asegurando su correcto funcionamiento y posición adecuada.

– Montaje del kit del catéter: Una vez hecho todo lo mencionado anteriormente, se procederá a montar la mesa con el material necesario para la canalización del catéter, garantizando que todo esté listo y accesible para el procedimiento4,6.

Inserción y avance del catéter:

– Introducción del catéter en la vena: Una vez seleccionada la vena y haber preparado la piel, se introduce el catéter, de una manera cuidadosa para evitar daños a la vena y/o al catéter

– Avance del catéter con lavado de suero fisiológico: Durante el avance del catéter, se realiza un lavado continuo con suero fisiológico para mantener la vía permeable y prevenir la formación de coágulos.

– Verificación de la orientación de la punta: Para la verificación de la correcta orientación de la punta del catéter se utiliza un sistema de navegación que asegurara la posición adecuada en la vena cava superior4.

Fijación del catéter:

– Lavado y desinfección de la zona de inserción: Después de la canalización del catéter, se realizará un lavado y posterior desinfección minuciosa del punto de inserción, reduciendo así el riesgo de infección.

– Colocación del sistema de fijado (Statlock) y apósito transparente: Una vez limpia y seca la zona de punción, se coloca el sistema de fijación Statlock para fijar el catéter en su lugar de forma segura. Posteriormente se coloca un apósito transparente para proteger la zona de inserción.

– Anotación de datos importantes: Se registrará en la historia clínica (HC) la fecha de colocación y la longitud introducida del catéter. Esto permitirá un seguimiento adecuado y la detección temprana de cualquier problema potencial.

– Realización de control radiológico: Como medida de seguridad, se realizará un control radiológico con una plana de tórax para confirmar la posición correcta del catéter, detectando cualquier complicación como el posicionamiento o neumotórax4.

Inserción:

Generalmente la técnica de Micro Seldinger (MST) es la más utilizada. Esta técnica se realiza mediante un micro-introductor, que tiene como objetivo dilatar e introducir el catéter. Previamente se debe anestesiar localmente la zona, debido a que la dilatación es muy dolorosa6.

En cuanto al sitio de inserción, la vena basílica (32%) es la más utilizada y siendo la mediana cefálica la segunda más cateterizada. Según diversos estudios las venas localizadas en los miembros superiores suelen ser las más comunes para canalizar el catéter, esto es debido a su estructura y anatomía. Por otro lado, la canalización de las venas ubicadas en los miembros inferiores (poplítea, safena y femoral) es más dificultosa debido a las válvulas, obstaculizando su progresión2,3,8.

Los PICC puede canalizarse tanto por facultativos como personal de enfermería capacitado en terapia intravenosa mediante la técnica Seldinger (se realiza con guías largas de 130-150cm mediante fluoroscopia en el servicio de radiología intervencionista), a través de la cateterización percutánea de los vasos sanguíneos. La técnica de inserción a ciegas en la vena cefálica ubicada en la fosa antecubital se asocia a un alto riesgo de flebitis mecánica y trombosis venosa debido a las múltiples punciones, considerándose un importante factor de riesgo para estas complicaciones. Por lo tanto, la técnica Seldinger ecoguiada está ganando popularidad, permitiendo la colocación de manera más segura y seleccionando la vena más adecuada (mayor calibre y profundidad) disminuyendo de esta manera las complicaciones. Asimismo, esta técnica permite la inserción del PICC a nivel del tercio medio del brazo, por encima de la fosa antecubital y seleccionando así la vena basílica como la más óptima debido a su escasa movilidad, de esta manera la fricción del catéter sobre el endotelio se reduce, disminuyendo así la lesión en el mismo2,6,7,8.

La confirmación de la ubicación es de suma importancia y esta se confirma mediante una técnica de imagen. Un mal posicionamiento conlleva diversos efectos adversos y un mal funcionamiento. Esta confirmación se realiza gracias a una línea radiopaca que tiene el catéter en el lateral para su correcta visualización. Según las últimas bibliografías, se ha empezado a realizar la comprobación mediante un electrocardiograma intracavitario, detectando la punta magnética del catéter a través de la lectura de la onda P, basándose en sus variaciones. Esto reduce el coste, mejora la precisión del posicionamiento y es beneficioso para el paciente, minimizando la exposición a la radiación ionizante y fomentando el inicio temprano de la terapia7.

Mantenimiento de la PIC:

  1. Las curas de los catéteres PICC se realizan cada 7-10 días o antes si este se encuentra sucio, despegado o con presencia de sangre. La cura debe realizarse de forma estéril incluyendo desde la limpieza de la zona, pasando por la desinfección del punto de punción y zona colindante hasta el cambio de apósito y bioconector (en caso de fijación con anclaje subcutáneo no habría que cambiar este). Aunque no sea un paso propio de la cura, la comprobación de la posición, reflujo, estado del catéter y su punto de inserción, constan como mantenimiento del catéter. Para la comprobación del catéter se realiza un lavado con 10 ml de suero fisiológico (SF) y en caso de lavado posterior a extracción de sangre 20 ml de SF. Cada lavado se realiza con la técnica “push-stop”, la cual consiste en crear una presión positiva para evitar el reflujo de la sangre y evitar que se coagule. Esta técnica acabará con un sellado de SF (como se ha mencionado) o heparina (dependiendo del protocolo del servicio). Una vez acabado se deberá registrar todo el procedimiento de manera detallada en la HC del paciente3,6.
  2. Dentro de las complicaciones que pueden aparecer en el catéter central de acceso periférico están: la infección, oclusión, trombosis y lesiones cutáneas. Para evitar estas complicaciones y apoyándose en el apartado anterior, la primera cura se realizará en las primeras 24 horas después de la colocación y posteriormente de manera periódica cada 7-10 días o según necesidad. Siempre se realizará con una solución salina al 0,9% y nunca con alcohol o soluciones con acetona. También habrá que usar jeringuillas de 5-10ml para la infusión de líquidos o medicamentos por el catéter debido a que jeringuillas de menor capacidad (2 ml) pueden ocasionar la ruptura del catéter3,6.

 

Revisión del punto de inserción y apósitos:

– El turno de la mañana revisará el punto de punción del catéter sin la retirada del apósito diariamente.

– En la HC del paciente deberá constar la fecha de la inserción del PICC, así como todas las anotaciones de las curas o revisiones del punto de punción.

– No se usarán cremas antisépticas o antibióticos para la protección del punto de inserción.

– Siempre deberá usarse un apósito transparente y semipermeable (estéril) para la zona de punción. Con objetivo de valorar la zona con la mínima manipulación posible4.

Cambio de sistema de infusión:

– Los sistemas conectados se cambiarán cada semana sin ponerse en contacto con los sistemas nuevos que se van a colocar.

– Previo a la colocación o posterior a la retirada de los equipos se deberá desinfectar los bioconectores de las luces del catéter con povidona yodada o clorhexidina acuosa al 2%.

– Podrá usarse el mismo sistema de infusión, siempre y cuando las medicaciones sean compatibles entre sí, para evitar desconexiones múltiples que pueden llevar a contaminación de los bioconectores4.

Llaves y conexiones:

– El número de llaves de 3 vías se reducirá al mínimo posible, así como la manipulación de las mismas o de las conexiones.

– Ante cualquier manipulación deberá realizarse un lavado de manos y utilizar guantes estériles

– Se utilizará el mínimo número de llaves de tres vías posibles y se retiraran cuando estas no sean necesarias. Siempre se limpiará con una gasa impregnada en clorhexidina previo a la retirada de estas y se tapará con una gasa estéril impregnada en clorhexidina.

– Siempre que se cambie un catéter, automáticamente se cambiarán todos los sistemas de infusión, alargadas y llaves4.

Hemoderivados y fluidos parenterales con lípidos:

– Las infusiones de fluidos lipídicos o que contienen lípidos deberán finalizar 24 tras su inicio. En caso de que la infusión no haya acabado se desechara tras el periodo mencionado previamente.

– Para la NPT se elegirá y designará una luz exclusiva y la conexión se mantendrá envuelta en una gasa estéril impregnada en clorhexidina. Para la realización del cambio de bolsa y equipo el profesional utilizará todo el equipo estéril disponible a su alcance (gorro, mascarilla y guantes).

– La infusión de los hemoderivados debe finalizar previo a las 4 horas de su inicio4.

Heparinización del catéter:

– Para el correcto sellado del catéter se realizará un lavado con 10 ml de SF y 3 ml de heparina monodosis (Fibrilina). En caso de no usar el PICC, se realizará el procedimiento cada 24 horas. Ambas con la técnica “push-stop”4.

Desobstrucción del catéter:

– En el supuesto de una obstrucción del catéter, para recuperar la permeabilidad del mismo se puede utilizar la Uroquinasa. Esta se prepara de forma estéril en una jeringuilla de 10ml creando una dilución de 5.000UI / ml de SF4.

Extracción de sangre:

– Para la extracción de sangre siempre se realizará por la luz de mayor calibre y siempre con jeringuillas de un calibre mínimo de 10 ml, desechando 5 ml de esta antes de la extracción de la muestra4.

Retirada de la PIC:

La retirada del PICC se llevará a cabo en varios casos, como cuando el catéter ya no es necesario o es inadecuado, debido a infección, obstrucción, lesión mecánica, trombosis venosa con mal funcionamiento, fin de tratamiento, ruptura del catéter… Para la retirada se deberán seguir medidas asépticas muy estrictas y en caso de infección se realizará un cultivo de la punta del catéter. Todo ello deberá quedar registrado en la HC del paciente3,6.

Para la retirada del PICC se deberá informar al paciente sobre el proceso, creando así un ambiente íntimo y tranquilo. Se colocará al paciente decúbito supino y se preparará el material necesario. El procedimiento se iniciará con el despliegue del apósito y la observación del punto de punción en busca de signos de infección (para su posterior cultivo, en caso de necesidad). Una vez retirado, el profesional sanitario se lava las manos de manera quirúrgica y se coloca guantes estériles. Usando SF, limpiará la zona de punción y área circundante, tras ello se utilizará un antiséptico como la clorhexidina acuosa al 2% y se procederá a colocar una gasa estéril sobre el punto de inserción. Para la retirada del catéter se realizará una leve presión para el control del sangrado mientras se retira suavemente. Tras retirarlo será de vital importancia la comprobación de la punta del catéter y la longitud del mismo para comprobar que se ha retirado correctamente. Finalmente se volverá a aplicar antiséptico en la zona y se colocará un apósito estéril para poder vigilar el sangrado de la zona. Al finalizar se deberá registrar el procedimiento con todo detalle en la HC del paciente3,6.

Ventajas:

La ventaja principal del PICC es que no requiere la realización de una herida quirúrgica. Al ser de inserción periférica sólo se realiza una punción, desde la cual se avanzará hasta la vena cava, permitiendo así la administración intravenosa de las soluciones hiperosmolares por largos periodos de tiempo3.

Complicaciones:

El uso de los catéteres percutáneos tiene ciertas complicaciones como problemas mecánicos (obstrucciones, roturas, perforación del vaso, extravasación, trombosis…), pero estas complicaciones se dividen en dos grandes grupos, infecciosos y no infecciosos3.

Las no infecciosas se pueden subclasificación en mecánicas (las relacionadas con el catéter) y las no técnicas (como la trombosis) y por otro lado las infecciosas, que pueden ser tanto locales, sistémicas y metastásicas (como los abscesos pulmonares y cerebrales). Este grupo se puede dividir en dos subclases de igual manera. Por un lado, las colonizantes (como infección del punto de punción e inyección del catéter) y por último las bacterianas siendo estas cuadros clínicos de sepsis sin foco aparente de infección3,7.

El motivo principal para la retirada de los PICC es la infección y está principalmente vinculado con la NPT, ya que estas soluciones aumentan el riesgo de contaminación7.

Prevención de complicaciones:

Es de vital importancia abordar el tema de las complicaciones, debido a que su aparición conduce a una mayor tasa de mortalidad y unos costes significativamente más altos. Por ello es de vital importancia la implementación de medidas de prevención por parte del personal sanitario, llegando a demostrar que este puede disminuir hasta 7 veces2,7.

Actualmente en varias UCIs españolas está implementado el programa “bacteriemia zero” con el objetivo de reducir la tasa de bacteriemia relacionadas con catéteres en pacientes hospitalizados. La base de este protocolo se origina en estrategias similares al programa de Michigan, el cual incluye lavado de manos, medidas de barrera máxima, desinfección de la piel y la evasión de canalizar vías femorales innecesarias. Tras 2 años desde la implementación, se observó la disminución de un 50% de infecciones en el 68% de las UCIs españolas2,7.

El programa Michigan consta de los siguientes 5 puntos:

– Higiene de manos antes del procedimiento.

– Medidas de barrera máximas.

– Desinfección de la piel (clorhexidina).

– Evitar canalización de venas femorales.

– Retirar vías innecesarias.

Al mismo tiempo que se diseñan protocolos para la prevención de las complicaciones relacionadas con los catéteres, se están intentando mejorar estos dispositivos2,7.

 

CONCLUSIÓN

Los PICC son sumamente útiles debido a la amplia gama de tratamientos para los que estos son adecuados, su inserción sencilla, durabilidad y comodidad tanto para el personal sanitario como para los pacientes. Este tipo de catéter garantía la efectividad del tratamiento al tiempo que reduce la exposición a las multipunciones y el dolor, estrés y complicaciones que estas ocasionan6,7.

Los PICC han demostrado ser eficaces como alternativa la administración de NPT, fármacos, sustancias vasoactivas y fluidoterapia en el tratamiento de los pacientes, contribuyendo significativamente a la reducción de la mortalidad y morbilidad relacionada con las complicaciones graves como infecciones o trombosis venosa1.3.

Una de las ventajas de la colocación del catéter central periférico es que puede realizarse en la cama del paciente sin necesidad de sedación, anestesia o equipo quirúrgico especializado minimizando las molestias, siendo este realizado por el personal de enfermería. Asimismo, los PIC son una opción segura y duradera en la terapia endovenosa en neonatos, especialmente en infusiones hiperosmolares. Además, al no requerir inmovilización de la extremidad, se reduce el riesgo a que el neonato estire del catéter, aumentando su comodidad y la facilidad para la manipulación del mismo por la madre1,6,7.

Por el contrario, aunque la inserción y el uso sean sencillos, este requiere capacitación para su colocación, cuidado, mantenimiento y extracción3.

El uso de los PICC ha aumentado a la par del uso de las NPT tanto en el ámbito domiciliario como hospitalario, gracias a que estos ofrecen un acceso venoso central de manera fácil y poco invasiva. Comparado con los otros catéteres centrales, estos presentan menos complicaciones y permiten una inserción y retirada menos costosa y que puede realizarse por parte de enfermería, además de mejorar el confort del paciente permitiendo una mayor movilidad. A modo de resumen, los PIC son una opción interesante para muchas terapias intravenosas por sus ventajas1,3,7.

 

BIBLIOGRAFÍA

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