AUTORES
- Paula Aso Cortés. Enfermera del Servicio Riojano de Salud. La Rioja, España.
- Laura Aragón Capone. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Fernando Broto Lueza. Enfermero del Servicio Navarro de Salud. Navarra, España.
- Lorena Escolano Arruebo. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Larisa Torrens Becerril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La bronquiolitis aguda es una de las principales causas de hospitalización pediátrica en menores de dos años, especialmente durante los meses invernales. Es una enfermedad infecciosa del tracto respiratorio inferior que cursa con inflamación y obstrucción de las vías aéreas pequeñas, generando dificultad respiratoria. El papel de enfermería es esencial en el abordaje integral de estos pacientes, tanto en el control de síntomas como en el apoyo emocional a las familias. Este artículo describe las intervenciones de enfermería en el contexto hospitalario, centrándose en la valoración clínica continua, el manejo de la oxigenoterapia, la hidratación, el control del esfuerzo respiratorio y la educación a cuidadores. Además, se analiza la importancia de la formación específica en patología respiratoria pediátrica y la coordinación multidisciplinar para optimizar los resultados clínicos y humanizar el proceso asistencial.
PALABRAS CLAVE
Enfermería pediátrica, bronquiolitis, terapia respiratoria, oxigenoterapia, hospitalización.
ABSTRACT
Acute bronchiolitis is one of the leading causes of pediatric hospitalization in children under two years of age, especially during the winter months. It is an infectious disease of the lower respiratory tract that causes inflammation and obstruction of the small airways, leading to respiratory distress. The nursing role is essential in the comprehensive management of these patients, including symptom control and emotional support for families. This article describes nursing interventions in the hospital setting, focusing on continuous clinical assessment, oxygen therapy management, hydration, respiratory effort monitoring, and caregiver education. The importance of specific training in pediatric respiratory pathology and multidisciplinary coordination to optimize clinical outcomes and humanize the care process is also analyzed.
KEYWORDS
Pediatric nursing, bronchiolitis, respiratory therapy, oxygen therapy, hospitalization.
DESARROLLO DEL TEMA
La bronquiolitis aguda representa una de las patologías respiratorias más frecuentes en la infancia y una causa común de consulta en urgencias y hospitalización, especialmente en lactantes menores de 12 meses¹. Se asocia fundamentalmente a la infección por el virus respiratorio sincitial (VRS), aunque también puede ser causada por adenovirus, metapneumovirus, parainfluenza o rinovirus².
El inicio del cuadro clínico suele ser progresivo, con síntomas de infección respiratoria alta seguidos de dificultad respiratoria, tos, sibilancias, taquipnea y, en algunos casos, apneas o signos de hipoxemia. La atención enfermera debe centrarse no solo en la vigilancia estrecha de signos de deterioro, sino también en la intervención oportuna para evitar complicaciones².
Valoración de enfermería y detección precoz de signos de gravedad:
El proceso de atención comienza con una valoración integral utilizando herramientas específicas como la escala de Wood-Downes-Ferrés, adaptada a pacientes pediátricos, que permite objetivar la gravedad del cuadro respiratorio. La monitorización de la frecuencia respiratoria, la saturación de oxígeno, el esfuerzo respiratorio (tiraje intercostal, aleteo nasal, quejido espiratorio), así como el nivel de consciencia y la hidratación, son fundamentales para establecer prioridades de actuación³.
La identificación precoz de signos de alarma como apneas, cianosis central, letargia o hipoxemia persistente permite al equipo enfermero actuar de forma coordinada con el equipo médico y escalar los cuidados según las necesidades clínicas³.
Oxigenoterapia y monitorización respiratoria:
La oxigenoterapia es una de las intervenciones fundamentales en pacientes con bronquiolitis moderada o grave. La administración de oxígeno suplementario está indicada cuando la saturación de oxígeno (SatO₂) se sitúa por debajo del 92 %, siendo el objetivo mantenerla por encima de este umbral sin generar hiperoxia⁴.
El personal de enfermería debe vigilar continuamente la respuesta del paciente, adaptar el flujo de oxígeno (por gafas nasales o mascarilla con reservorio según el caso), y prevenir complicaciones asociadas como lesiones por presión, sequedad mucosa o irritación cutánea⁴.
En los últimos años se ha extendido el uso de la oxigenoterapia de alto flujo nasal (OAFN), especialmente útil en casos de dificultad respiratoria severa o fatiga respiratoria. Enfermería debe estar entrenada en su aplicación, ajuste de parámetros y detección de signos de intolerancia o necesidad de escalado a ventilación no invasiva⁵.
Hidratación y soporte nutricional:
La dificultad respiratoria y el aumento del trabajo ventilatorio pueden interferir con la alimentación oral en los lactantes, lo que conlleva riesgo de deshidratación. La enfermería es responsable de evaluar la ingesta, las pérdidas, el balance hídrico y de colaborar en la instauración de hidratación intravenosa o por sonda nasogástrica cuando está indicado6.
El soporte nutricional debe adaptarse a las características del paciente, buscando siempre mantener una ingesta adecuada sin aumentar el riesgo de aspiración o fatiga. La presencia de vómitos o el rechazo del alimento son indicadores frecuentes de deterioro clínico6.
Control del confort y manejo del entorno hospitalario:
El ambiente hospitalario puede resultar hostil para el niño y su familia. El equipo de enfermería tiene la responsabilidad de garantizar un entorno cálido, seguro y humanizado que minimice el estrés y favorezca la recuperación6.
Las intervenciones de confort incluyen:
- Mantenimiento de una postura adecuada (posición semiincorporada para facilitar la expansión pulmonar)6.
- Higiene nasal frecuente con suero fisiológico6.
- Control térmico ambiental y corporal6.
- Aplicación de medidas no farmacológicas para el control del llanto y el dolor6.
La comunicación con la familia, la educación sanitaria y la empatía son esenciales para reducir la ansiedad parental. Explicar el curso habitual de la enfermedad, los signos de alerta y los cuidados en domicilio son parte del proceso asistencial7.
Educación sanitaria y alta hospitalaria:
La educación a padres y cuidadores es uno de los pilares fundamentales del rol enfermero en pediatría. En el caso de la bronquiolitis, es importante insistir en los siguientes aspectos:
- Reconocimiento de signos de dificultad respiratoria7.
- Importancia de mantener una correcta hidratación7.
- Evitar el uso de fármacos no indicados (antibióticos, broncodilatadores si no están prescritos)7.
- Ventilación adecuada de la vivienda, evitar exposición al humo del tabaco y lavados nasales7.
- Medidas preventivas ante futuros cuadros: lavado de manos, no exposición a personas con síntomas respiratorios y evitar guarderías en fase aguda7.
El momento del alta debe ser planificado junto al equipo médico, asegurando que la familia se siente capacitada para continuar los cuidados en el hogar7.
Coordinación multidisciplinar y formación continua:
La atención al niño hospitalizado con bronquiolitis requiere la colaboración activa de un equipo multidisciplinar formado por pediatras, enfermeras, auxiliares, fisioterapeutas respiratorios y personal de atención psicosocial. La coordinación efectiva mejora la eficiencia, reduce los errores y permite una atención centrada en el paciente7.
La formación continua en patología respiratoria pediátrica es clave para actualizar protocolos de actuación y fomentar la seguridad clínica. La simulación de casos, el entrenamiento en técnicas respiratorias y la investigación en cuidados pediátricos permiten mejorar la calidad asistencial7.
CONCLUSIONES
La bronquiolitis aguda representa una de las patologías respiratorias más comunes y relevantes en el ámbito de la enfermería pediátrica hospitalaria. Su manejo requiere una intervención especializada basada en la valoración clínica, la vigilancia respiratoria, la oxigenoterapia, la hidratación adecuada y la atención emocional a la familia.
El papel del personal de enfermería es determinante no solo en la aplicación de cuidados técnicos, sino también en la comunicación, la educación sanitaria y la humanización del entorno hospitalario. La capacitación específica y la coordinación multidisciplinar permiten optimizar los resultados clínicos y mejorar la experiencia del paciente pediátrico durante su hospitalización.
BIBLIOGRAFÍA
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