Cuidados de enfermería en el reservorio oncológico: actualización y mejores prácticas

18 junio 2025

AUTORES

  1. Nerea Pérez Redón. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
  2. Gloria Escobar Azañedo. Enfermera. Hospital Obispo Polanco, Teruel. España.
  3. Patricia Burzurrí Lafuente. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
  4. Rocío Azañedo Fuertes. TCAE. Residencia de Personas Mayores Javalambre, Teruel. España.
  5. María Aguayo Carrasco. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.
  6. María Reche Romero. Enfermera. Hospital Miguel Servet (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

Introducción: El reservorio subcutáneo (port-a-cath) es un dispositivo esencial en el abordaje terapéutico del paciente oncológico. Su manipulación adecuada por parte del personal de enfermería disminuye significativamente el riesgo de complicaciones.

Objetivo: Revisar y actualizar la evidencia científica sobre los cuidados de enfermería relacionados con el uso y mantenimiento del reservorio subcutáneo en pacientes oncológicos, destacando las mejores prácticas actuales.
Metodología: Revisión sistemática de literatura científica entre 2022 y 2025.

Resultados: El uso de técnicas asépticas, agujas específicas, protocolos de lavado y sellado y la educación al paciente reducen las complicaciones.

Conclusiones: La formación continuada y protocolos enfermeros eficaces son clave para la seguridad del paciente.

PALABRAS CLAVE

Cuidados de enfermería, reservorio subcutáneo, oncología, prevención de infecciones, port-a-cath.

ABSTRACT

Introduction: The subcutaneous reservoir (port-a-cath) is an essential device in oncology care. Proper nursing management reduces the risk of complications.

Objective: To review and update best practices in nursing care related to the port-a-cath.

Methods: A systematic review of literature from 2022 to 2025.

Results: Aseptic access, proper needle selection, flushing and sealing protocols, and patient education are key.
Conclusions: Ongoing training and protocol adherence improve patient safety and care quality.

KEY WORDS

Nursing care, subcutaneous reservoir, oncology, infection prevention, port-a-cath.

INTRODUCCIÓN

El reservorio subcutáneo, conocido como port-a-cath, es un dispositivo de acceso venoso central implantado quirúrgicamente que permite la administración prolongada de tratamientos intravenosos como quimioterapia, nutrición parenteral y extracción de muestras sanguíneas. Está indicado principalmente en pacientes oncológicos que requieren tratamientos intravenosos frecuentes o de larga duración. Su uso se ha extendido ampliamente debido a su comodidad, seguridad y menor incidencia de complicaciones en comparación con otros accesos venosos periféricos1.

El port-a-cath consiste en un reservorio que se implanta bajo la piel y se conecta a un catéter que desemboca en una vena central, generalmente la subclavia o la yugular interna. Este diseño permite mantener el sistema cerrado cuando no se utiliza, disminuyendo significativamente el riesgo de infecciones asociadas al acceso venoso. Sin embargo, el mal manejo del dispositivo puede provocar complicaciones como infecciones, trombosis, obstrucciones del catéter o extravasación de los medicamentos2. De ahí la importancia de que el personal de enfermería reciba formación específica y continua para garantizar el cuidado adecuado del dispositivo y, por ende, la seguridad del paciente. Además del uso terapéutico, el port-a-cath facilita la toma de muestras sin necesidad de canalizar vías periféricas repetidamente, lo que reduce el dolor y estrés del paciente. Desde la perspectiva de la humanización de los cuidados, este dispositivo representa un avance significativo, ya que minimiza la invasividad de los tratamientos prolongados. No obstante, su implantación y mantenimiento implican riesgos que requieren un abordaje enfermero altamente cualificado. Por ello, es fundamental mantener un enfoque preventivo, apoyado por la evidencia científica y la mejora continua de las competencias clínicas del personal.

OBJETIVO

Actualizar las mejores prácticas basadas en la evidencia científica reciente sobre los cuidados de enfermería del reservorio subcutáneo en pacientes oncológicos, con el fin de minimizar riesgos y complicaciones, así como mejorar los resultados clínicos y la experiencia del paciente.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura en las bases de datos PubMed, CINAHL y Scopus. Se seleccionaron estudios originales, revisiones sistemáticas y guías clínicas publicados entre enero de 2022 y abril de 2025. Los criterios de inclusión fueron: estudios en humanos, artículos en español o inglés, revisión por pares y enfoque en el manejo enfermero del port-a-cath en pacientes oncológicos. Se priorizó la evidencia con mayor nivel de recomendación clínica, y se realizó un análisis cualitativo para sintetizar las prácticas más relevantes y efectivas.

RESULTADOS

Los cuidados de enfermería más relevantes en el manejo del port-a-cath incluyen diversas intervenciones:

– Técnica aséptica: La correcta higiene de manos, uso de guantes estériles, campo estéril y mascarilla durante la punción del reservorio son medidas fundamentales para reducir las tasas de infección [2]. La preparación de la piel con clorhexidina alcohólica al 2% es la recomendada en la mayoría de protocolos internacionales.

– Selección del material: Se recomienda el uso de agujas tipo Huber, diseñadas especialmente para acceder al reservorio sin dañar el septum de silicona3. Estas agujas no cortantes permiten múltiples accesos sin comprometer la integridad del dispositivo.

– Lavado y sellado: La técnica de flushing pulsátil con suero fisiológico seguida del sellado con heparina es efectiva para mantener la permeabilidad del catéter4. Algunos centros optan por soluciones salinas, especialmente en pacientes con riesgo hemorrágico.

– Mantenimiento de reservorios inactivos: Si el dispositivo no se utiliza con frecuencia, se debe realizar su sellado al menos cada cuatro semanas para evitar la formación de trombos5.

– Educación al paciente: Enseñar al paciente los signos de alarma como enrojecimiento, edema, dolor o fiebre, y brindar recomendaciones sobre el cuidado de la zona de punción, fomenta la detección precoz de complicaciones6.

Además, el seguimiento clínico del estado del reservorio debe incluir la evaluación de la permeabilidad, signos inflamatorios locales, verificación de reflujo sanguíneo y observación de posibles síntomas sistémicos. En algunos estudios revisados, se evidencia que la adherencia estricta a protocolos de acceso y mantenimiento reduce las complicaciones infecciosas hasta en un 70%2. También se ha observado una disminución en los costes asociados al tratamiento de complicaciones cuando se implementan programas formativos periódicos para el personal de enfermería7. Otros hallazgos relevantes indican que el uso de listados de verificación (checklists) al realizar accesos al port-a-cath contribuye a mejorar la seguridad clínica y la calidad del procedimiento.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Los resultados de esta revisión confirman que el manejo adecuado del port-a-cath por parte del personal de enfermería es esencial para la prevención de complicaciones y el éxito del tratamiento oncológico. La implementación de protocolos estandarizados de acceso, mantenimiento y control de signos de infección ha demostrado reducir significativamente la incidencia de eventos adversos7.

La educación continua del personal, el trabajo en equipo interdisciplinario y el empoderamiento del paciente son pilares fundamentales para garantizar un manejo seguro y eficaz del dispositivo. Las unidades oncológicas deben incluir en sus planes de formación contenidos específicos sobre el cuidado del port-a-cath, así como herramientas de evaluación periódica de competencias.

En conclusión, el rol de la enfermería en el cuidado del reservorio subcutáneo es determinante para garantizar la seguridad del paciente oncológico. Una atención basada en la evidencia, actualizada y centrada en la persona contribuye a mejorar la calidad asistencial y la experiencia del paciente durante su proceso terapéutico. La literatura también subraya la importancia de la colaboración entre el personal médico y de enfermería para establecer protocolos consensuados que incluyan criterios claros para el uso, vigilancia y retirada del dispositivo. Asimismo, los sistemas de registro electrónico permiten documentar el seguimiento del port-a-cath, lo que facilita auditorías internas y mejora la trazabilidad de los cuidados.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Blackwell J, Turner M. Nursing practices for implanted ports in oncology. Clin J Oncol Nurs. 2022;26(1):65–71.
  2. Wu X, Chen L. Impact of aseptic techniques on port maintenance in cancer care: A review. J Adv Nurs. 2023;79(2):623–32.
  3. Marín S, González-Luis G. Needle types and complications in totally implanted venous access devices: A systematic review. J Vasc Access. 2024;25(1):89–95.
  4. Lin Y, Wang J. Flushing and locking of totally implanted ports: A comparison of different protocols. Support Care Cancer. 2023;31(8):5321–7.
  5. Hargrove S, Patel T. Best practices for maintaining long-term implanted ports. Oncol Nurs Forum. 2022;49(5):420–8.
  6. Singh K, Dubey P. Educational interventions for patients with central venous access devices: Outcomes and benefits. Asia Pac J Oncol Nurs. 2024;11(1):39–45.
  7. Torres L, García-Morales P. Training programs improve outcomes in oncology reservoir management: A multicenter study. Eur J Oncol Nurs. 2025;59:102207.

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