AUTORES
- Winnie Adu Akorli. Enfermera. Hospital Universitario San Jorge. Huesca, España.
- Laura Raya Hidalgo. Enfermera. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Sara Belén Llavori Pirla. Enfermera. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Pablo Nogués Rosel. Enfermero. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Julia García Sánchez. Enfermera. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
- Esther Arilla Peralta. Enfermera. Hospital de Barbastro. Huesca, España.
RESUMEN
En pacientes oncológicos, se requiere acceso venoso prolongado para administrar tratamientos como quimioterapia, antibióticos y nutrición parenteral. El Catéter Central de Inserción Periférica (PICC) se ha convertido en una opción eficaz por su durabilidad, seguridad y menor riesgo de infecciones.
El PICC debe ser insertado y mantenido por personal capacitado porque requiere cuidados específicos. Entre sus beneficios se encuentran la reducción de punciones, mayor comodidad para el paciente, posibilidad de extraer muestras sanguíneas y bajas tasas de complicaciones si se siguen los protocolos adecuados. No obstante, pueden surgir infecciones, trombosis u oclusiones.
En conclusión, el PICC es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida del paciente oncológico, siempre que se utilice con criterio y seguimiento adecuado.
PALABRAS CLAVE
Catéter central insertado periféricamente, paciente oncológico, cuidados, enfermería.
ABSTRACT
In oncology patients, prolonged venous access is required to administer treatments such as chemotherapy, antibiotics, and parenteral nutrition. The Peripherally Inserted Central Catheter (PICC) has become an effective option due to its durability, safety, and lower risk of infections.
The PICC must be inserted and maintained by trained personnel because it requires specific care. Among its benefits are fewer needle punctures, greater comfort for the patient, the possibility of drawing blood samples, and low complication rates when proper protocols are followed. However, infections, thrombosis, or occlusions may still occur.
In conclusion, the PICC is a key tool for improving the quality of life of oncology patients, provided it is used with proper judgment and adequate follow-up.
KEY WORDS
Peripherally inserted central catheter, oncology patient, care, nursing.
DESARROLLO DEL TEMA
Los tratamientos en los pacientes oncológicos a menudo, requieren de la administración de quimioterapia, antibióticos, nutrición parenteral, extracción sanguínea y otros tratamientos endovenosos1. Por ello, asegurar un acceso venoso confiable y duradero, es importante para la comodidad del paciente y la eficacia del tratamiento2. Además de evitar en mayor medida infecciones nosocomiales y multipunciones3. El Catéter Central de Inserción Periférica (PICC, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como una opción valiosa y ampliamente utilizada en pacientes oncológicos.
El PICC es un tubo largo, fino y flexible, que puede estar hecho de poliuretano o silicona. Puede variar en su longitud (25-60 cm), diámetro (3-7 Fr) y número de luces (1-3 luces)3. Este dispositivo, según el tipo de material, puede tener una duración de entre 3 y 12 meses2.
Es introducido a través de una vena periférica, habitualmente la vena basílica o cefálica y llega hasta la unión del tercio inferior de la vena cava superior con la aurícula derecha1,4. Este dispositivo proporciona un acceso directo y seguro al torrente sanguíneo para la administración de medicamentos y la extracción de muestras sanguíneas.
La correcta colocación del PICC es llevado a cabo, más frecuentemente, por enfermeras cualificadas y en otras instituciones por anestesistas y radiólogos intervencionistas1. Se debe de insertar en unas condiciones de asepsia, y se recomienda usar el ultrasonido para guiarse en la inserción del PICC5.
Para la comprobación de la correcta posición de la punta de los PICC, según las últimas guías de la European Society of Parenteral and Enteral Nutrition (ESPEN), recomiendan realizar una radiografía (Rx) de tórax de control. De esta manera se comprobará que la punta del PICC no esté situada dentro de la aurícula y produzca algún tipo de complicación. También existen otras técnicas para comprobar, como la ecografía transtorácica y la transesofágica, aunque su uso es más limitado, ya que son técnicas menos accesibles y más caras. O mediante un electrocardiograma intracavitario, que permite verificar la posición de la punta del catéter evitando una irradiación radiológica innecesaria1.
Si bien el PICC ofrece numerosos beneficios, es importante tener en cuenta algunas consideraciones y cuidados para minimizar riesgos. El mantenimiento tiene que ser realizado por personal capacitado, para reducir el riesgo de complicaciones.
Una vez insertado el PICC, la parte exterior queda fijado a la piel con Statlock, un apósito adhesivo que inmoviliza el catéter sin necesidad de suturar6. Y queda cubierto por un apósito transparente impregnado con Clorhexidina, que deja a la vista el punto de inserción para su vigilancia en cuanto a signos de alarma. Se recomienda la desinfección con Clorhexidina Gluconato al 2% y cambio del apósito a la semana, a no ser que se encuentre la zona húmeda, sucia o esté mal fijado3.
Se debe recomendar a los pacientes proteger con un objeto impermeable el área del catéter para evitar humedecer el apósito durante la ducha (es preferible ducharse antes que bañarse). También que eviten hacer movimientos que ocluyan la luz del PICC.
Otro de los cuidados básicos, es el lavado de la luz del catéter, para mantener la permeabilidad de la vía, evitar que los medicamentos precipiten y que se formen coágulos en la luz. Se debe hacer antes y después de administrar medicación, nutriciones parenterales o transfusiones sanguíneas, después de extraer analíticas ya antes de clampar el PICC. Para ello, se usan jeringas de 10 ml o más, y con el método push/stop.
Como beneficios del PICC en pacientes oncológicos encontramos:
- Administración segura de medicamentos: Permite la infusión de fármacos irritantes o vesicantes (como algunos tipos de quimioterapia) que podrían dañar las venas periféricas más pequeñas.
- Acceso venoso a largo plazo: Puede tener una duración desde una semana hasta 6 meses, lo que es ideal para tratamientos oncológicos prolongados. También se ha llegado a describir una duración de 1 año.
- Reducción de punciones venosas: Minimiza la necesidad de pinchazos repetidos, lo que disminuye el dolor y la ansiedad del paciente, y preserva la integridad de las venas periféricas.
- Comodidad para el paciente: Una vez insertado, el PICC generalmente es bien tolerado y permite al paciente mantener cierto grado de actividad.
- Posibilidad de extracción de muestras de sangre: Algunos PICC permiten la extracción de muestras de sangre, lo que reduce aún más la necesidad de punciones.
- Bajas tasas de infección y trombosis (según estudios): Siempre que se sigan los protocolos adecuados de inserción y mantenimiento, los PICC pueden ser seguros con bajas tasas de complicaciones como infecciones y trombosis.
- El riesgo de complicaciones como el hemotórax, el neumotórax y posibilidad de malposición del catéter son prácticamente inexistentes al insertarse periféricamente. Su retirada es más fácil, por lo que supone una menor tasa de complicaciones2,4,8.
Las complicaciones en pacientes oncológicos pueden ser aún más graves que en el resto de la población puesto que éstos, son propensos a tener un sistema inmune muy deprimido y por lo general padecen un deterioro del estado general.
Se ha demostrado una diferencia entre los PICC que son de silicona, que provocaban más infecciones (en el sitio de inserción o en el torrente sanguíneo), desplazamiento, trombosis (en el catéter o vena) y rotura. Mientras que los fabricados con poliuretano ocasionaban más oclusión y flebitis. Aun así, se ha demostrado que son mejores alternativas a otros tipos de accesos venosos centrales2.
Es importante estar atento a signos y síntomas de complicaciones como dolor en el brazo, hinchazón, enrojecimiento, fiebre, dificultad para infundir líquidos o salida del catéter y reportarlos al equipo médico7.
El catéter PICC es una herramienta valiosa en el manejo de pacientes oncológicos que requieren terapia intravenosa prolongada. Ofrece un acceso venoso seguro, cómodo y duradero, lo que mejora la calidad de vida del paciente y facilita la administración de tratamientos esenciales. Sin embargo, es fundamental seguir las pautas de inserción, mantenimiento y vigilancia para minimizar los riesgos asociados y garantizar el éxito de su uso. La decisión de utilizar un PICC debe ser individualizada y tomada por el equipo médico en función de las necesidades específicas del paciente y el plan de tratamiento
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