Síndrome de estar quemado y mindfulness en la enfermería actual

23 febrero 2024

 

AUTORES

  1. Miriam Cazcarra Peinado. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza.
  2. Eduardo Gil Barranco. Diplomado en Enfermería. Servicio aragonés de Salud. Unidad de cuidados intensivos. Hospital universitario Lozano Blesa.
  3. Claudia Fernández Villen. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Hospital Universitario Miguel Servet. España.
  4. Alberto Luis Gil Ayllón. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. España.
  5. Sara Moles Barrio. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. España.
  6. Elena Gutiérrez Joven. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Centro de Salud La Almunia de Doña Godina. España.

 

RESUMEN

El síndrome de “estar quemado” (burnout) o de desgaste profesional (SDP) se caracteriza por un aumento del cansancio emocional, un aumento de la despersonalización y una disminución de la realización personal. Afecta aproximadamente a un 40% de los profesionales de enfermería de España y genera un elevado coste a nivel organizativo. Es, por estas razones, por las que a nivel de gestión hospitalaria se debería plantear soluciones eficaces para solventar y disminuir este síndrome, ya que influye en la calidad asistencial de los cuidados que se ofrece a los pacientes.

Una de las terapias que está dando resultados muy positivos en otros países es el Mindfulness, también llamada terapia de atención plena. Su efecto positivo se ha comprobado tras aplicarlo durante 8 semanas, con un tratamiento de dos horas y media semanales, en profesionales de enfermería. Se ha demostrado que esta terapia disminuye el Burnout, ya que reduce los niveles de estrés, ansiedad, despersonalización y favorece, entre otros aspectos, la comunicación con los pacientes, mejorando así los cuidados ofrecidos.

 

PALABRAS CLAVE

Desgaste, quemado, burnout, mindfulness, enfermería, ansiedad.

 

ABSTRACT

The syndrome of «burnout» is characterized by an increase in emotional fatigue, an increase in depersonalization and a decrease in personal fulfillment. It affects approximately 40% of nursing professionals in Spain and generates a high cost at the organizational level. It is for these reasons that, at the level of hospital management, effective solutions should be proposed to solve and reduce this syndrome, since it influences the quality of care offered to patients.

One of the therapies that is giving very positive results in other countries is Mindfulness, also called mindfulness therapy. Its positive effect has been proven after applying it for 8 weeks, with a treatment of two and a half hours per week, in nursing professionals. It has been shown that this therapy reduces Burnout, since it reduces levels of stress, anxiety, depersonalization and favors, among other aspects, communication with patients, thus improving the care offered.

 

KEY WORDS

Burnout, mindfulness, nursing, anxiety.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El Síndrome de Desgaste Profesional (SDP) se define como “la fatiga física y mental crónica o prolongada, producida en las personas ante la exposición continuada a una situación estresante”1.

La causa de este síndrome se produce por una exposición crónica del estrés laboral, a largo plazo. Este hecho puede derivar en consecuencias psicofísicas para el profesional de enfermería y, por tanto, producir una afectación social y organizativa. Es decir, es una respuesta extrema al estrés crónico generado en el entorno laboral.

El estrés, de forma puntual, no supone ningún problema, incluso en determinadas circunstancias, puede resultar beneficioso. Sin embargo, cuando esto sucede de forma continuada y prolongada y además se produce junto a otros factores, se convierte en una patología nociva para la salud. El SDP se caracteriza por una sintomatología específica: agotamiento emocional, despersonalización o actitudes distantes con las personas o el trabajo a realizar, así como sentimiento de baja competencia personal. Afecta tanto a nivel individual como sobre las organizaciones, ya que aumenta el deterioro de la calidad asistencial, incrementando el absentismo laboral y provocando el abandono de la organización, ya que son más frecuentes los errores, aumentan los conflictos, se produce una deshumanización de los cuidados que se ofrecen y disminuye la satisfacción de los pacientes/usuarios, lo que favorece la despersonalización que sufren estos profesionales. El SDP afecta a los tiempos de atención, aumentando el riesgo de consecuencias graves, como errores en la medicación, falta de reconocimiento de signos y síntomas que ponen en peligro la vida y otras cuestiones primordiales de seguridad del paciente, por lo que las organizaciones sanitarias se enfrentan con una doble responsabilidad: la salud de sus trabajadores y la salud de los pacientes1.

Como exponemos anteriormente, los profesionales sanitarios sufrimos altos niveles de burnout debido a la implicación psicológica y emocional que nuestro trabajo conlleva, estos niveles de estrés suponen un claro desafío al que debemos prestar atención, ya que no solo nos afecta a nivel individual, con agotamiento emocional, despersonalización y actitudes distantes con las personas o el trabajo, sino que también nos afecta a nivel institucional produciendo un deterioro en la calidad de la atención y la humanidad en el cuidado2.

Diversos estudios señalan que el personal de enfermería está afectado por este síndrome en un 43%, siendo este un porcentaje alto. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) menciona que las organizaciones que ayuden a sus trabajadores a manejar el estrés, así como a mejorar el ambiente laboral, en función de aquellas aptitudes y aspiraciones humanas, obtienen mayor posibilidad de lograr ventajas competitivas. Una

de las formas de hacer frente al burnout es mediante el mindfulness.

Desde 1979, gracias a Kabat Zinn, creador del primer programa de mindfulness dirigido a pacientes hospitalizados que experimentaban enfermedades y dolores crónicos, se hace más conocido y utilizado. Este investigador diseñó el programa Reducción del Estrés Basado en Mindfulness (MBSR), y va teniendo éxito por ya casi 40 años, ya que reduce de manera significativa el dolor, el estrés, la ansiedad, entre otros3.

Pero desde alrededor de 15 años es que el mindfulness se viene extendiendo en el ámbito de trabajo y está estrechamente dirigido a reducir el estrés, contándose ya con evidencia empírica que muestra que las intervenciones en mindfulness reducen el estrés en el ambiente laboral, ya que permite centrar su atención en el aquí y ahora, en lugar de estar rumiando sobre situaciones que escapan de su control. También, permite hacer conscientes a las personas de los diversos estresores de su medio y de sus reacciones automáticas frente a estos, y les proporciona respuestas de afrontamiento como el acercamiento al estresor,

así como estrategias para la evitación que genera mayor malestar. Es por ello que la presente investigación buscó elaborar un programa de mindfulness con la finalidad de corroborar si este tiene efectos significativos sobre el síndrome de burnout en enfermeros de un hospital4.

Las primeras nociones relacionadas al síndrome de burnout se encontraron en bibliografía de psiquiatría en un trabajo descrito por los investigadores, Schwartz y Will, en 1953, donde mencionan a una enfermera, cuyo centro de labores era un hospital psiquiátrico y que empezaba a desarrollar sentimientos apáticos hacia los pacientes, se sentía agotada y desmotivada para con su labor. Tras una valoración de su estado identificaron que mostraba un humor depresivo e irritable, con sensaciones de agotamiento y manifestaba insensibilidad e indiferencia en especial con los pacientes, y que solo era capaz de enfocarse en los aspectos negativos de su trabajo y procuraba aislarse de los demás. Pese a que en ese entonces no le pusieron un nombre a ese conjunto de signos y síntomas, pues fueron los primeros conocimientos del síndrome. Ya, en 1974, el psiquiatra neoyorquino Herbert Freudenberger, quien trabajaba como parte de un voluntariado y en un centro de desintoxicación notó que tras un año de trabajo sus compañeros de labores se mostraban sin energía y agotados, no estaban entusiasmados con su trabajo y se tornaban malhumorados y fríos con los pacientes; y por aquel entonces la terminología burnout era utilizada especialmente por los psiquiatras para hacer alusión al efecto psicológico tras el consumo crónico de drogas. Y a partir de allí, Freudenberger consideró al burnout como un conjunto de síntomas y signos clínicos recurrentes que alteraban la atención del profesional en diversos ámbitos de trabajo como el educativo, social y sanitario. Años más tarde, la psicóloga social Cristina Maslach emprendió un estudio más intenso de investigación con profesionales que asistían a otras personas y cómo estos hacían frente a la carga emocional que les demandaban sus clientes y pudo descubrir que por el desgaste emocional los sujetos acababan burned out, es decir, quemados o agotados después de esforzarse por tiempos prolongados. Ya en 1976, expuso lo encontrado en un Congreso de la Asociación de Psicología Americana (APA), y se logró revalorizar el término. Conforme avanzó el tiempo se empezó a formular mayor interés en el fenómeno planteándose nuevos modelos y teorías5.

Nos encontramos con cansancio emocional que se define por la pérdida progresiva de energía, acompañada de cansancio, desgaste y fatiga, en la que las personas que laboran se sienten emocionalmente agotadas a causa del trabajo diario con personas a las que se tiene que atender, ya sean pacientes, presos, alumnos, clientes u otros, por lo que es considerada como un estado en la que las personas experimentan agotamiento de sus propios recursos emocionales. Con una despersonalización que está caracterizada por actitudes negativas, conductas de irritabilidad o susceptibilidad, así como de respuestas frías, indiferentes e impersonales hacia el resto de individuos, ya sean, clientes, presos, alumnos, pacientes, entre otros; por lo que es considerado como el incremento de sensaciones negativas y de cinismo hacia los individuos que requieren de los servicios que brindan estos trabajadores; además muestran un trato deshumanizado frente a las otras personas por el endurecimiento afectivo, ya que culpan a estos de sus problemas, algo que implica un desarrollo de respuestas clínicas y actitudes negativas hacia las otras personas ya sea pacientes, compañeros y la propia organización, es decir, esta categoría o dimensión está caracterizada por la generalización, la validación de las etiquetas y las descalificaciones hacia las otras personas, ya que son consideradas objetos.

Entre las etapas del burnout nos encontramos: La fase inicial de entusiasmo es donde se experimenta alegría y gran energía, por las expectativas que se tienen del nuevo trabajo que se va a realizar, y no se presta atención a otros factores como la carga laboral o la remuneración. Después se presenta la fase de estancamiento, donde el profesional se va dando cuenta que sus expectativas no se están cumpliendo, comienza a analizar factores antes olvidados que lo llevan a concluir que su esfuerzo no está siendo bien recompensado. Esto permite que se llegue a la fase de frustración, en la que la labor carece de dirección, se expresan cambios de humor, problemas de salud y conflictos dentro del área laboral. En la fase de apatía se presentan marcados cambios tanto a nivel actitudinal como conductual, que se evidencian en el cambio en el trato a los pacientes. Por último, la fase de quemado se caracteriza por un conjunto de consecuencias en el estado emocional y cognitivo que llevan al trabajador a un estado de insatisfacción total, lo que lo lleva a abandonar el empleo6.

Orígenes del mindfulness: Dentro de la tradición budista son cotidianas las prácticas de meditación entre las que están presentes la Vipassana y la meditación zen. Para diferentes autores el mindfulness es “el corazón de la meditación budista”. El término mindfulness que es la versión inglesa de sati, una antigua palabra india que significa ‘consciencia, atención y recuerdo’, en español puede traducirse como ‘atención plena o conciencia plena’. En su expansión por el mundo, el mindfulness no solo está relacionado con la meditación, sino que se entiende como un estado de concentración en el aquí y ahora, orientada a la aceptación de lo que va aconteciendo dentro uno mismo, como pensamientos, emociones y sensaciones.

Existen diferentes tradiciones budistas, como la Mahayana y Vajrayana, pero el mindfulness nace del budismo Theravada, propagado hace 25 siglos por el Buda Siddharta Gautama. Para la doctrina budista, la mente es lo principal, y el objetivo que se busca es darle autonomía y limpiarla, un medio por el cual se logra esto es la meditación Vipassana, que está directamente relacionada con alcanzar el nirvana, que es un estado donde se tiene plena conciencia de la realidad, para su desarrollo de describen tres pasos: el primero es no realizar actos físicos o verbales que no ayuden a lograr paz y armonía a los demás; en segundo lugar, se aprende a dirigir a la mente a que se centre en un solo objeto; finalmente se pasa a la autopurificación. Dentro del mindfulness también se incluye la práctica de la meditación zen. El término zen es la pronunciación en japonés del término chan, que proviene de la palabra dhyana, que viene del sánscrito, lengua clásica utilizada en textos sagrados en India, traducido al español como ‘meditación’. Estas prácticas han sido adaptadas y forman parte de programas como elemento central, entre las que se encuentran el Midfulness Based Stress Reduction y Mindfulness Based Cognitive Therapy. El que en la actualidad el mindfulness sea un práctica conocida y practicada en gran parte del mundo, se debe al monje budista Tich Naht Hanh, quien empleó por primera vez el término en su libro El milagro del mindfulness7.

Definir el mindfulness tiene un nivel alto de dificultad, sin embargo, muchos autores han dedicado tiempo y esfuerzo a este trabajo, mediante el análisis de conductas, manifestaciones experienciales y los procesos psicológicos implicados. Alcanzar aquellas experiencias que el mindfulness demanda, requiere realizar cambios a nivel cognitivos y actitudinales distintos a los que las personas comúnmente están habituadas para relacionarse con sus eventos internos y externos. Es importante recordar que el mindfulness no es un entrenamiento de relajación, pero para poder llegar a la relajación se puede hacer uso de la meditación, sin embargo, en la práctica del este, al atender con conciencia plena y sin intentar cambiar las sensaciones corporales, pueden generar una mayor percepción de sí mismas. La aceptación es uno de los componentes más importantes dentro de la intervención terapéutica del mindfulness, ya que se logra la aceptación de pensamientos, sentimientos, impulsos y todo tipo de procesos cognitivos emocionales y corporales, lo

que hará énfasis en la no valoración de estos, lo cual permite que la persona no reaccione de forma automática activando patrones establecidos, sino haciendo que más bien se activasen mecanismos de afrontamientos más eficaces, lo cual no sucede con una persona no entrada en mindfulness, ya que esta podría caer en la evitación, al tratar de negar pensamientos recurrentes negativos, lo cual es uno de los factores del manteniendo de trastornos mentales. Una de las características principales es que actúa como un mecanismo de autorregulación haciendo que las personas logren comprender que los estados son transitorios, es decir que aparecen y desaparecen, y esto permite que no aparezcan conductas disfuncionales frente a situaciones específicas, por lo que diversos autores concuerdan en que la práctica del mindfulness está relacionada con menores dificultades en la regulación emocional8.

Recomendamos la práctica de mindfulness en el personal de enfermería, teniendo en cuenta la multitud de estudios, investigaciones y publicaciones que demuestran su efectividad sobre el síndrome de burnout.

 

CONCLUSIONES

El objetivo de este artículo es concienciar sobre la aplicación de las técnicas de mindfulness a los profesionales de la salud y la repercusión y resultados que tienen en términos de reducción del burnout y aumento de la calidad de vida. Diversos estudios muestran un efecto beneficioso de una intervención basada en atención plena tanto en el aprendizaje de la técnica como en la reducción de algunas facetas del burnout en profesionales de enfermería. Queda patente que la práctica de mindfulness, ya que reduce los niveles de estrés y ansiedad e incrementa la afectividad positiva y la humanidad compartida. Por tanto, disminuye el síndrome de burnout.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gómez del Pulgar E, Mélendez-Moreno A. Mindfulness y control del síndrome de desgaste profesional en la enfermería española. Revista Enfermería del Trabajo. 2017. 7;3:70-75.
  2. María Ángeles Mancebo Santamaría. Revisión sistemática sobre la efectividad de los programas de Mindfulness y Compasión para la prevención y el manejo del burnout en personal de Enfermería. Vol. 4 Núm. 29 (2019-2020) Nuberos Científica [sede web]. Disponible en http://ciberindex.com/index.php/nc/article/view/2930nc
  3. García Campallo J.Santed M.A, Como cambian los profesionales que practican Mindfulness. En Alianza Editorial. Ausias Cebolla, Javier García Campallo, Marcelo Demarzo. Mindfulness y Ciencia, de la Tradición a la modernidad. Primera edición. Madrid; 2014: 151-170.
  4. Aranda G., Elcuaz R., Fuertes C., Güeto V., Pascual P., y Sainz P. (2018). Evaluación de la efectividad de un programa de mindfulness y autocompasión para reducir el estrés y prevenir el burnout en profesionales sanitarios de atención primaria, Atención Primaria, 50(3),141-150, DOI: https://doi.org/10.1016/j.aprim.2017.03.009.
  5. Albedín, L., Gómez, J., Cañadas, G., Cañadas, G., San Luis, C. y Aguayo, R. (2016).
    Prevalencia bayesiana y niveles de burnout en enfermeras de urgencias.
  6. Una revisión sistemática. Revista Latinoamericana de Psicología, 48(2), 137-145.
    https://doi.org/10.1016/j.rlp.2015.05.004
  7. Bosqued, M. (2008). Quemados: El síndrome de burnout ¿Qué es y cómo superarlo? Grupo Planeta.
  8. Liliana Ordoñez Chavez, Nataly Evelin Quicaño Jara, Thalia Isabel Yauri Paucar. Efectos de un programa de Mindfulness sobre el síndrome de burnout en personal de enfermería de un hospital de la región Centro. Universidad Continental [sede web] Disponible en: https://repositorio.continental.edu.pe/bitstream/20.500.12394/11545/4/IV_FHU_501_TE_Ordo%c3%b1ez_Quica%c3%b1o_Yauri_2022.pdf
  9. Pintado S. Programas basados en mindfulness para el tratamiento de la fatiga por compasión en personal sanitario: una revisión. Ter Psicológica. 2018; 36(2):71-80. http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48082018000200071

 

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