Cuidados de la piel en niños hasta los 8 años expuestos al sol: prevención de complicaciones futuras

10 octubre 2024

 

AUTORES

  1. María Borraz Viver, Graduada en Enfermería; Centro de Salud de Casetas. Zaragoza. España.
  2. Rosana Breton Pérez. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  3. Olga Morales Abajo. Graduada en Enfermería; Hospital Royo Villanova. Zaragoza. España.
  4. M Isabel Lumbreras Martínez. Diplomada en Enfermería en Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  5. María García Gallego. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  6. Mariola Sánchez Garín. Graduada en Enfermería; Enfermera del Centro de Salud del Sector I de Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La piel de los niños es especialmente vulnerable a los efectos nocivos de la radiación solar. La exposición excesiva, pero, sobre todo, sin protección al sol durante la infancia, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de piel y otras complicaciones en la edad adulta. Este artículo profundiza en la importancia de la protección solar en esta etapa de los niños hasta los 8 años del desarrollo infantil y detalla las medidas preventivas necesarias para mantener sana la piel de los niños, manteniendo esta piel sana y radiante a lo largo de su vida.

PALABRAS CLAVE

Radiación ultravioleta, fotoprotección infantil, quemaduras solares, infancia.

ABSTRACT

Children’s skin is particularly vulnerable to the harmful effects of solar radiation. Excessive, but especially unprotected exposure to the sun during childhood significantly increases the risk of developing skin cancer and other complications in adulthood. This article delves into the importance of sun protection at this stage of children’s development up to the age of 8 years and details the preventive measures needed to keep children’s skin healthy, keeping it healthy and radiant throughout their lives.

KEY WORDS

Ultraviolet, sun protection in childrens, sunburn, childhood.

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas décadas empezaron a aparecer muchas lesiones de piel, algunas acabando por malignizarse y convirtiéndose en lesiones cancerígenas.

Pero no será hasta finales del siglo XX cuando se estableció la relación entre la exposición al sol y el cáncer de piel. Se empezaron a hacer estudios y se observó que no solo afectaba la exposición directa al sol sino también otros factores ambientales relacionados con el sol como es la potencia del sol, su altura, la estación en la que se encuentre del año, la cantidad de nubes del cielo, la latitud y altitud del lugar donde nos encontremos1.

La piel es la primera protección que tenemos de nuestro cuerpo. Sus funciones son múltiples, entre las que podemos destacar que se encarga de regular la temperatura de nuestro cuerpo, de evitar la entrada de microorganismos al organismo, así como se encarga de la protección frente a la radiación ultravioleta mediante la producción de melanina, entre otras distintas funciones. La melanina absorbe el 99% de la radiación y actúa como escudo para evitar que los rayos ultravioletas del sol penetren y produzcan quemaduras2.

OBJETIVO

El objeto de este estudio es, mediante una revisión exhaustiva de la bibliografía actual existente, profundizar en los efectos que tiene el sol en nuestra piel, así como de los métodos que podemos realizar para protegernos y prevenir las distintas enfermedades o lesiones que produce. Especialmente centrándonos en la implicación de los factores de riesgo en la más temprana, siendo esta etapa la de mayor vulnerabilidad y la de mayor efecto en el posterior desarrollo de la patología.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión exhaustiva de la literatura científica utilizando bases de datos como PubMed, Embase y Cochrane Library. Se incluyeron artículos en los que su tema fundamental fuera el objetivo de este estudio.

RESULTADOS

La piel de los recién nacidos al nacer es una piel inmadura muy vascularizada que absorbe muy fácilmente todo y el sistema de protección natural de la piel no está adecuadamente desarrollado. Los niños pasan más tiempo al aire libre que los adultos. Les gusta más pasar el tiempo en la calle y sin darse cuenta la piel va acumulando para toda la vida la radiación del sol1,3.

Es también digno de considerar que cuanto más pequeño la inmadurez es mayor y por lo tanto los mecanismos de defensa menos eficaces3. La epidermis es más delgada en los niños cuanto más pequeños son penetrando las radiaciones fácilmente y dañando las células dejando su impronta para siempre.

El cáncer de piel es uno de los cánceres más prevenibles, pudiéndose prevenir con gran facilidad con unas pautas adecuadas. La prevención de la exposición solar a los niños desde que empiezan a estar expuestos al aire libre es la manera más eficaz de prevenir uno de los peores cánceres de piel como es el melanoma.

La radiación ultravioleta (UV) del sol compuesta por rayos UVA y UVB son los causantes del daño en la piel de los niños.

Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras solares, con manifestaciones como enrojecimiento, dolor e inflamación y ampollas en los casos más graves. Estas quemaduras no solo causan molestias inmediatas, sino que también dañan las células de la piel y aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel en el futuro4.

Los rayos UVA, por otro lado, penetran más profundamente en la piel y son los causantes del envejecimiento prematuro. Estos rayos dañan las fibras de colágeno y elastina, responsables de la firmeza y elasticidad de la piel, lo que resulta en la aparición de arrugas, manchas y flacidez. Además, los rayos UVA pueden suprimir el sistema inmunológico de la piel, haciéndola más vulnerable a infecciones y enfermedades y dándole un aspecto de envejecimiento4.

La piel de los niños es especialmente susceptible a los efectos nocivos del sol debido a varias razones. En primer lugar, su piel es más delgada y contiene menos melanina, el pigmento que protege la piel de la radiación UV. En segundo lugar, los niños pasan más tiempo al aire libre que los adultos, participando en actividades como jugar en el parque, ir a la playa o practicar deportes, lo que aumenta su exposición acumulada al sol a lo largo de los años.

Por todo ello se tienen que tomar una serie de precauciones básicas urgentes desde los primeros momentos de la salida al aire libre de los recién nacidos. Los padres son los responsables del cuidado de los hijos cumpliendo y haciendo cumplir unas normas para este fin. La educación que realizan los padres y su ejemplo son fundamentales para que los niños desarrollen hábitos para la prevención de los efectos del sol2.

Evitar la exposición solar directa entre las 12:00 y las 16:00 horas ya que la radiación UV es más intensa y, por lo tanto, más dañina. Se recomienda buscar sombras bajo los árboles, sombrillas o toldos o realizar actividades en interiores durante este momento del día como visitar museos, bibliotecas o centros comerciales. Las sombras reducen la radiación directa pero no la indirecta reflejada por la superficie de alrededor. Los colegios tienen que favorecer que los patios del colegio tengan lugares para resguardar a los niños del sol1.

Con respecto a la ropa, vestirlos con ropa de manga larga, pantalones largos y gorras son una solución para hacer barrera física a la radiación UV. Se deberían proteger también las orejas, cuello y cara. Las prendas de colores claros y tejidos algodón y lino son los que bloquean peor los rayos solares. Hay en el mercado tejidos especiales para proteger del sol para niños con una sensibilidad más acuciada4.

El protector solar filtra los rayos UV e impide que penetren hacia el interior de la piel. Debe aplicarse generosamente en todas las áreas de la piel expuestas al sol, 20 minutos antes de la exposición al sol. Es importante elegir un buen protector solar, con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, y resistente al agua. Se debe volver a aplicar cada 2 horas, o con más frecuencia si el niño suda o se baña4. Debemos elegir un protector solar formulado específicamente para niños, que sea hipoalergénico, no absorbible, que proteja bien de las radiaciones UVA y UVB, fácil de aplicar y de un precio razonable2.

Usar unas gafas de sol con protección UV certificada ayudan a proteger los ojos de los niños de los efectos nocivos de la radiación solar como cataratas y degeneración macular. Las gafas de sol deben tener un diseño que proteja los ojos desde todos los ángulos. Unas gafas más oscuras no significan que sean mejores protectoras de la radiación ya que pueden hacer que se tengan que dilatar más las pupilas y sea mayor la exposición al sol con esas gafas. Por eso es recomendable ir a sitios que garanticen la idoneidad de las gafas para este propósito5.

Los niños en los días calurosos y soleados tienen que beber abundante agua para estar bien hidratados. La deshidratación puede aumentar la sensibilidad de la piel al sol y empeorar los efectos de las quemaduras solares. Comer alimentos ricos en betacarotenos como zanahoria, calabaza o naranja activa la protección de la piel desde el interior del organismo2.

Se debe evitar la exposición directa al sol a los bebés menores de 6 meses. Hasta los 2 años también se debería evitar el contacto con el sol vistiéndolos con ropa ligera, pero tejido apropiado para protegerlos.

Los niños con piel sensible pueden requerir protectores solares especiales, formulados para pieles sensibles o atópicas y que sean sin fragancias. Es importante que lleven ingredientes con propiedades calmantes como avena o aloe vera.

Los niños con lesiones dermatológicas o con antecedentes familiares con cáncer de piel hay que prestarles una atención especial.

 

CONCLUSIÓN

La protección solar es esencial para prevenir los efectos dañinos del sol en la piel de los niños. La combinación de medidas, como evitar la exposición solar directa en las horas centrales del día, usar ropa protectora, aplicar protectores solares garantizados, tener gafas de sol con buenos cristales protectores y una buena alimentación e hidratación puede ayudar a reducir significativamente el riesgo de desarrollar cáncer de piel y otras patologías dermatológicas en la edad adulta. Es importante educar a los niños y a sus padres sobre la importancia de la protección solar desde temprana edad, haciéndolos responsables del cuidado de la piel y adquieran hábitos saludables que duren a lo largo de toda la vida para tener una piel sana, radiante y protegida del sol.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Valdivielso-Ramos M, Herranz JM. Update on photoprotection in children. An Pediatr (Engl Ed). 2010;72(4).
  2. Myra DC, Guerra Castro M, Daniel AA, Bacallao A, Yenisey A, Manrique R. Fotoprotección y fotodaño en la niñez y la adolescencia Photoprotection and photodamage in the childhood and adolescence. Vol. 22, MEDISAN. 2018.
  3. Gilaberte Y, Carrascosa JM. Realidades y retos de la fotoprotección en la infancia. Actas Dermosifiliogr. 2014 Apr;105(3):253–62.
  4. Ramos MV, Fernández CM, Carrero EB, De La P, Dobao C, Chavarría Mur E, et al. Fotoprotección en la infancia. Vol. 11, Rev Pediatr Aten Primaria. José Manuel Hernanz Hermosa; 2009.
  5. Garnacho Saucedo GM, Salido Vallejo R, Moreno Giménez JC. Effects of solar radiation and an update on photoprotection. An Pediatr (Engl Ed). 2020 Jun 1;92(6):377.e1-377.e9.

 

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