Cuidados invisibles, revisión monográfica

4 abril 2024

 

AUTORES

  1. Silvia Andrés Artal. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda, IASS, Zaragoza.
  2. María Sandra Ruiz Clavero. Diplomada Universitaria en Fisioterapia. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza.
  3. Clara Lorente Rodrigo. Graduada en Fisioterapia. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Laura Alejos Telmo. Diplomada en Fisioterapia. Hospital de Alcañiz. Teruel.
  5. Vanesa Anglés Gil. Diplomada en Fisioterapia. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Francisco Javier Ruiz Clavero. Diplomado en Fisioterapia. C.S Fuentes Norte, Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.

 

RESUMEN

En nuestro trabajo como enfermeras profesionales, somos partícipes de una serie de relaciones interpersonales que se dan entre nosotros y el ser necesitado de cuidados y familiares, y que definimos, siguiendo el modelo A.MAS, como relación de cuidado de enfoque holístico1. Con el fin de optimizar dicha relación de cuidado, los profesionales enfermeros debemos adaptarnos continuamente a nuevas situaciones o acontecimientos, adaptándonos a diferentes creencias, prácticas y culturas2,3.

Debemos señalar que las personas, en su pérdida de salud experimentan dolencias que suponen una distorsión, pérdida de armonía y de homeostasis y en muchas ocasiones, antesala de las enfermedades. Los cuidados desde la perspectiva descrita por Germán (A.MAS), tienen como objetivo el logro del bienestar del ser cuidado, confort, seguridad, confianza, autonomía y libertad. Además, deben atender y facilitar la integración de la familia en el plan de cuidados 4,5. Así entramos entonces en la parcela de unos cuidados que requieren actuaciones o acciones que, aunque necesarias, son difícilmente registrables, a costa de la parte biomédica. Quedando el resto de los cuidados en un segundo plano, a lo que se ha dado en llamar como Cuidados Invisibles (en adelante CI)5,6.

PALABRAS CLAVE

Enfermería, cuidados.

ABSTRACT

In our work as professional nurses, we are participants in a series of interpersonal relationships that occur between us and the person in need of care and family, and that we define, following the A.MAS model, as a holistic care relationship1. With in order to optimize this care relationship, nursing professionals must continually adapt to new situations or events, adapting to different beliefs, practices and cultures2,3.

We must point out that people, in their loss of health, experience ailments that involve distortion, loss of harmony and homeostasis and, in many cases, a prelude to illness. Care from the perspective described by Germán (A.MAS), aims to achieve the well-being of being cared for, comfort, security, trust, autonomy and freedom. They must also attend to and facilitate the integration of the family into the care plan4,5. Thus we then enter the area of care that requires actions or actions that, although necessary, are difficult to record, at the expense of the biomedical part. The rest of the care remains in the background, what has been called Invisible Care (hereinafter IC)5,6.

KEY WORDS

Nursing, care.

 

DESARROLLO DEL TEMA

Para que estos cuidados invisibles puedan aplicarse lo más íntegramente posible, es necesario que los profesionales enfermeros adquiramos una serie de habilidades comunicacionales tales como el respeto, apoyo, escucha activa y comunicación, que posibiliten dicha relación de cuidados, así como la adaptación a las diferentes situaciones que pueden acontecer en nuestra práctica diaria7,8.

De este modo y en referencia al principio de individualidad por el que cada persona, en este caso cada ser necesitado de cuidados, es diferente, debemos tener en cuenta el componente ético humano al mismo nivel que el biológico. Las instituciones docentes, las Universidades, son responsables de la formación de profesionales enfermeros deben favorecer estos aprendizajes tanto en su vertiente teórica como aplicada en las prácticas clínicas. Es decir, un abordaje integrado y holístico de la atención a las personas1,7.

La escala CIBISA, creada por el grupo de investigación Aurora MAS de la Universidad de Zaragoza, mide el aprendizaje de los cuidados como una única dimensión, la cual ha demostrado tener una alta consistencia interna y una buena correlación entre sus elementos. Asimismo, ha sido considerada por los expertos como una herramienta válida para la evaluación por parte del profesor del aprendizaje adquirido durante las prácticas, así como para la autoevaluación de dichas prácticas por los propios alumnos9.

IMPORTANCIA PARA LA SALUD:

Las personas necesitadas de cuidados que reciben asistencia holística llevan mejor la enfermedad. Las pérdidas de salud son en muchos casos dolencias, o desequilibrios debido a una mala relación del sujeto con el ambiente. Para Germán, el ser humano es un ser cósmico en permanente equilibrio entre sistemas internos (cuerpo humano) y el medio ambiente5. Diversos autores al definir los cuidados invisibles señalan el papel del sistema inmunológico que en las condiciones óptimas del organismo tiene un papel esencial en la resolución de problemas y dolencias. Por ejemplo, la influencia que tiene la oxitocina, designada como hormona del amor. Esta hormona se libera por el tacto, además de en el parto y lactancia, de ahí la importancia que tiene en el acto de cuidar5. Cuidados dirigidos a satisfacer las necesidades fisiológicas o biológicas, así como las humanas o psicológicas del ser humano5. Así, el Cuidado invisible resulta ser una integración de distintas dimensiones como son el fomento del autocuidado (que a su vez fomenta la autonomía y el empoderamiento), una relación de confianza, seguridad, apoyo emocional, tacto, escucha, proporción de confort, ética, respeto y presencia10,11.

Son necesarias las habilidades comunicacionales, responsabilidades, competencias y sensibilidad hacia el ser cuidado que fomenten su confianza en esta relación de cuidado12,13, como vehículo o medio de consecución de la autonomía, bienestar, calidad de vida y empoderamiento del ser cuidado; una exitosa gestión del dolor y temor, y que en último término logrará la consecución de ese estado completo de bienestar del ser biopsicosocial que la OMS entiende por salud y no sólo la ausencia de enfermedad14,15.

 

CONCEPTO:

Estudiosas como Madeleine Leininger, Jean Watson y Regina Waldow señalan la importancia del “estar presente” y coinciden en el desarrollo holístico16,17,18. Cuidar es un acto propio y natural de la vida en un intento de promover, proteger y preservar la especie humana. Desde sus orígenes es asumida por la mujer como prolongación de su papel en la reproducción y crianza; y, necesitando, por tanto, cuidados desde que nacemos hasta que morimos4,5,19. Leininger aporta «La forma cultural aprendida y transmitida de ayudar, apoyar, habilitar y colaborar con la gente, ya sea que esté enferma, que esté bien o que esté muriendo, de una forma compasiva y respetuosa para mejorar la condición humana o ayudar a un individuo a enfrentar la muerte o la invalidez». Así se establece la Teoría de la diversidad y universalidad del cuidado cultural, que unió al cuidado y a la cultura como una nueva estructura y un nuevo sentido en enfermería3. Similar pensamiento tiene la francesa Marie Françoise Colliere “cuidar son todas las acciones que realizan los profesionales enfermeros con la intención de que los individuos desarrollen al máximo sus capacidades para mantener, conservar la vida y permitir que esta continúe considerando sus derechos y sentimientos”18.

Vera Regina Waldow nos dice que cuidar es: “una forma de vivir, de ser y de expresarse, una postura ética y estética, frente al mundo. Es un compromiso de estar con el mundo y contribuir al bienestar general, en la conservación de la naturaleza, en la promoción de las potencialidades, de la dignidad humana y de nuestra espiritualidad, es contribuir a la construcción de la historia y del conocimiento de la vida”20.

Desde la perspectiva ética, el filósofo Leonardo Boff “Cuidar de otros significa una preocupación e inquietud por parte de la persona que provee el cuidado, haciendo que ella se sienta envuelta y ligada al otro afectivamente. Implica una capacidad de sentir como el otro, lo que impulsa a generar una ciencia con conciencia, dirigida hacia la vida”. Similar pensamiento comparte Torralba, para el que cuidar en el ámbito de las profesiones sanitarias tiene cuatro sentidos: Cuidar como compasión. Ayudar a ser autónomo. Invitar al ser necesitado de cuidados a transferir su responsabilidad, a confiar en el profesional, invitarle a dejarse ayudar y el cuarto y último es buscar su salud, velar por ella, por el restablecimiento integral, lo que supone poner todos los recursos técnicos y humanos al servicio del ser cuidado. Es convertirlo en el centro de gravedad de la acción5.

Isabel Huércanos, perteneciente al grupo de investigación Aurora MAS, impulsado por la doctora Germán para profundizar en el tema del cuidado, define el ‘Cuidado Invisible’ como : “esas acciones intencionadas de los profesionales que en un principio no serían ‘registrables’ (dar una tila, acomodar una almohada, cuidar la intimidad y el confort, tacto, proximidad, etc.), así como las acciones que serían susceptibles de registrar por ser consideradas más profesionales que las anteriores pero que, sin embargo, no se reflejan en ningún lugar, con lo que los mismos profesionales las hacen invisibles (como el drenaje emocional, capacitación para el autocuidado o la relación terapéutica, etc.)”5,6,10,16.

 

FINALIDAD:

El propósito de dicho cuidado, como bien apuntó Florence Nigthingale, no será otro que lograr la confianza del ser cuidado en el profesional 5. Para lograr el empoderamiento para afrontar las distintas situaciones de salud y restablecer su autonomía, haciéndolo partícipe activo de su proceso de salud1,5,12,14.

 

RELACIÓN DE CUIDADOS:

La enfermera Hildegard E. Peplau explicó su teoría de las relaciones interpersonales considerando las técnicas como un mero medio y al ser necesitado de cuidados como fin en sí mismo, como centro de la relación de cuidado2.

El núcleo de la relación de cuidado es ayudar a expresar los temores y ansiedades al propio ser necesitado de cuidados para que se convierta en una situación que él mismo pueda manejar. Herederas de Peplau, son el grupo de Investigación A.MAS, al que pertenece Aintzane Orkaizaguirre , que considera: ”la relación de cuidados aquella que procura los cuidados personalizados y de mayor calidad a la persona y su familia, orientados hacia la mejoría del bienestar, autonomía y calidad de vida, alcanzando así una atención integral que incluye los aspectos emocionales y físicos”, relación para la que los profesionales enfermeros deben desarrollar determinadas habilidades como son una buena comunicación terapéutica, escucha activa, intuición, empatía, pensamiento crítico, relación de ayuda y afectividad o apoyo emocional hacia el ser cuidado y su familia. Esta relación de cuidado implica a su vez a la familia2,7,12,14.

 

CAUSAS Y FACTORES DE INVISIBILIZACIÓN:

Es necesario considerar la perspectiva de género que influye de manera transversal y longitudinal en el valor de los cuidados. Cuidados desarrollados en gran parte por mujeres, tanto en el ámbito familiar como en el profesional y que han sido subestimados. Si bien el proceso de profesionalización enfermera se inicia en la etapa actual en la década de 1850 con Florence Nightingale, el cuidado es un acto que viene desde el origen de la humanidad16,21. En la época prehistórica, en el entorno del hogar4,5. Como labor de caridad y prolongación de las tareas del hogar en las religiones de nuestro entorno22. Creencias heredadas de un patriarcado que adoptaron infravalorando y consolidando el escaso reconocimiento social y económico16,21. Los cambios sociopolíticos y sanitarios del siglo XX han tendido a reafirmar el papel de enfermeras generosas y sumisas, subordinadas al médico22. El comienzo del cambio se inició con la transición democrática y el comienzo de la Revolución de las batas blancas, con el pleno derecho formativo de las enfermeras y enfermeros en la Universidad20. Primero como DUE y luego como Graduados. El Espacio Europeo de Educación Superior ha permitido desarrollar toda la carrera académica16,22,23.

Ahora bien, para poder llevar a cabo los CI es importante contar con un contexto adecuado: plantillas, cultura de seguridad y empatía. Y sobre todo hace falta tiempo, del que actualmente se dispone cada día menos10. El impacto de la globalización se ve reflejado en la gestión del sistema sanitario y hospitales como una empresa con recursos e intereses económicos, en los que en numerosas ocasiones intenta ahorrarse mucho en recursos humanos. Una disminución de plantillas conlleva una sobrecarga de trabajo y burnout6,10.

Una falta de registro está asociada a la falta de tiempo, una falta de práctica y registro de cuidados invisibles; el resultado es la tendencia a centrar el trabajo en aquellas actividades técnicas y registrables que son reconocidas y valoradas, dejando en un segundo plano los cuidados invisibles y originando una falta de seguridad de los profesionales en su profesión y en ellos mismos devaluándola. Por último, a la invisibilidad también contribuye las altas expectativas de cura del ser necesitado de cuidados, que tanta credibilidad da a los avances tecnológicos24,15.

 

CONCLUSIÓN

El cuidado en enfermería es un amplio proceso que abarca no solo lo referente a técnicas y actividades tangibles que denominaremos como High tech en nuestro deber profesional de “estar pendiente de” el ser cuidado, sino también, considerando al ser cuidado como ser holístico, debe integrar otro tipo de cuidados denominados high touch, que harían referencia al “estar con “el ser cuidado. Todo usuario de cualquier institución sanitaria tiene esa necesidad de proximidad, apoyo, tacto, intimidad, paciencia, afecto, respeto, ser escuchado5.

Así, si en el desempeño de estos high tech y high touch se tiene en cuenta en todo momento elementos tan importantes como son la intimidad, escucha activa, paciencia, amabilidad, gentileza, tacto y afecto, se contribuye a la consecución de la autonomía por parte del ser necesitado de cuidados, y así el empoderamiento que lo haga partícipe activo de su salud. Se alcanza así un mayor grado de bienestar físico y mental, dependiente de su situación de salud, restaurando a su vez esa dignidad que la mayoría de ocasiones también se ve comprometida5,12.

Sobre estos dos tipos de cuidados se sustentarán tres elementos que consideramos claves en el proceso y relación de cuidado: la autonomía, seguridad clínica y el bienestar. Todo, en el contexto de un clima laboral favorable y profesionalización o aprendizaje continuos5.

El ser necesitado de cuidados, al sentirse enfermo, experimenta un distanciamiento con el mundo, su situación de salud lo separa del resto. Esto supone en él una amenaza derivada del miedo, estrés, incertidumbre, sufrimiento, que desencadena lo que Pellegrin denomina crisis ontológica, la cual afecta al individuo como un todo, una desestructuración tanto física como psicológica, social y espiritual. Esta desestructuración compromete su intimidad y su privacidad a la vez que su autonomía, y así su dignidad5.

Los profesionales, contribuyen a ayudar a afrontar y conllevar diferentes experiencias de salud por las que atraviesan las personas. A esta dimensión, Germán Bes la identifica como “cuidado invisible”5.

 

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