Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.81.38.002
AUTORES
- José Evert Andrade Carrillo. C.S. Delicias Norte. Zaragoza, España.
- Antonio Pérez Erlac. C.S. Delicias Sur. Zaragoza, España.
- Lorena Plano Puyal. C.S. Almozara. Zaragoza, España.
- Lucía Romo Mayor. C.S. Almozara. Zaragoza, España.
- María Tarancón Diez. C.S. San Pablo. Zaragoza, España.
- Carla Pérez Gil. C.S. Almozara. Zaragoza, España.
RESUMEN
La determinación sérica de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D] y la prescripción de suplementos de vitamina D han aumentado de forma notable en Atención Primaria, con frecuencia ante síntomas inespecíficos o como parte de analíticas rutinarias. Sin embargo, la evidencia más reciente y las principales guías internacionales cuestionan el cribado sistemático y la suplementación indiscriminada en adultos sanos. Esta revisión narrativa analiza la evidencia disponible sobre las indicaciones para solicitar 25(OH)D, la interpretación de sus resultados y las situaciones en las que el tratamiento aporta un beneficio clínico. Para ello se revisaron guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos y documentos de seguridad publicados principalmente entre 2019 y 2026. La evidencia disponible desaconseja el cribado rutinario en adultos asintomáticos y recomienda reservar la determinación de 25(OH)D para pacientes en los que el resultado pueda modificar la conducta clínica, como aquellos con sospecha de osteomalacia, osteoporosis o fractura por fragilidad, síndromes de malabsorción, cirugía bariátrica, enfermedad renal crónica con alteraciones del metabolismo mineral o tratamiento con fármacos que interfieren en el metabolismo de la vitamina D. El colecalciferol continúa siendo el tratamiento de elección en la mayoría de los casos, mientras que el calcifediol debe reservarse para situaciones concretas y utilizarse con especial atención a la pauta para evitar errores de administración. En Atención Primaria, el abordaje del déficit de vitamina D debe centrarse en la valoración clínica individual, el uso racional de las determinaciones analíticas y la prescripción segura de suplementos, evitando la medicalización innecesaria de la población sana.
Palabras clave: Vitamina D; Deficiencia de vitamina D; Atención Primaria de Salud; Cribado; Colecalciferol; Osteoporosis.
ABSTRACT
Serum 25-hydroxyvitamin D [25(OH)D] testing and vitamin D supplementation have increased substantially in Primary Care, frequently in patients with nonspecific symptoms or as part of routine laboratory testing. However, current evidence and international clinical guidelines question the value of routine screening and indiscriminate supplementation in healthy adults. This narrative review summarizes the available evidence regarding the indications for measuring 25(OH)D, the interpretation of laboratory results, and the clinical situations in which treatment is beneficial. Clinical practice guidelines, systematic reviews, randomized clinical trials and safety reports published mainly between 2019 and 2026 were reviewed. Current evidence does not support routine screening in asymptomatic adults and recommends restricting testing to patients in whom the result is expected to influence clinical management, including suspected osteomalacia, osteoporosis or fragility fractures, malabsorption syndromes, bariatric surgery, chronic kidney disease with mineral and bone disorders, and treatments that interfere with vitamin D metabolism. Cholecalciferol remains the preferred treatment in most cases, whereas calcifediol should be reserved for selected clinical situations and prescribed carefully to prevent dosing errors. In Primary Care, the management of vitamin D deficiency should focus on individualized clinical assessment, appropriate use of laboratory testing and safe supplementation, avoiding unnecessary medicalization of healthy individuals.
Keywords: Vitamin D; Vitamin D Deficiency; Primary Health Care; Mass Screening; Cholecalciferol; Osteoporosis.
INTRODUCCIÓN
La vitamina D participa de forma esencial en la homeostasis del calcio y el fósforo y en la mineralización ósea. Su déficit mantenido puede producir osteomalacia y favorecer hiperparatiroidismo secundario. Durante las últimas décadas, numerosos estudios observacionales relacionaron concentraciones bajas de 25(OH)D con enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, infecciones y otras alteraciones extraesqueléticas. Estas asociaciones impulsaron un aumento de las determinaciones analíticas y de la suplementación, aunque una parte importante de los beneficios esperados no se confirmó en ensayos clínicos1, 3.
En el ensayo VITAL, la suplementación con 2.000 UI/día de vitamina D3 no redujo la incidencia de cáncer invasivo ni de acontecimientos cardiovasculares en adultos no seleccionados por déficit3. En un análisis posterior del mismo programa tampoco disminuyó el riesgo de fracturasen adultos de mediana edad y mayores sin osteoporosis ni déficit conocido4.
La guía de la Endocrine Society de 2024 refleja este cambio de enfoque. En adultos sanos menores de 75 años no aconseja realizar determinaciones rutinarias ni administrar dosis superiores a las ingestas recomendadas con el objetivo de prevenir enfermedad. Asimismo, la USPSTF concluye que la evidencia es insuficiente para establecer el balance entre beneficios y daños del cribado en adultos asintomáticos1,2.
En Atención Primaria, donde son frecuentes las consultas por cansancio, mialgias o dolor musculoesquelético inespecífico, resulta especialmente importante diferenciar entre una indicación clínica real y la búsqueda de una alteración analítica aislada. Esta revisión pretende ofrecer una orientación práctica para solicitar, interpretar y tratar el déficit de vitamina D en adultos, con especial atención a la seguridad y al uso racional de los recursos
OBJETIVO
Revisar la evidencia disponible sobre las indicaciones para solicitar 25(OH)D, la interpretación de sus resultados, el tratamiento y el seguimiento del déficit de vitamina D en adultos atendidos en Atención Primaria.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa orientada a la práctica clínica. Se buscaron guías de práctica clínica, recomendaciones oficiales, revisiones sistemáticas y ensayos clínicos en PubMed, así como documentos de la Endocrine Society, USPSTF, NICE, Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Se priorizaron publicaciones de 2019 a 2026, aunque se incluyeron documentos anteriores cuando aportaban criterios todavía utilizados en la práctica clínica. Los términos principales fueron “vitamin D deficiency”, “25-hydroxyvitamin D”, “screening”, “primary care”, “cholecalciferol”, “calcifediol”, “osteoporosis” y “treatment”. La selección se centró en adultos y en documentos con repercusión directa sobre la toma de decisiones en Atención Primaria.
RESULTADOS
Valoración del estado de vitamina D
La vitamina D3 o colecalciferol procede principalmente de la síntesis cutánea y, en menor proporción, de la dieta. Tras su hidroxilación hepática se convierte en 25(OH)D o calcidiol, metabolito utilizado para valorar el estado de vitamina D por su mayor vida media. La 1,25-dihidroxivitamina D o calcitriol es la forma activa, pero no debe solicitarse para estudiar un déficit habitual, ya que puede permanecer normal o elevada por el hiperparatiroidismo secundario8.
No existe un punto de corte universal que prediga beneficio clínico en toda la población. De forma práctica, concentraciones inferiores a 12 ng/mL (30 nmol/L) se consideran claramente bajas y aumentan la probabilidad de alteración ósea; entre 12 y 20 ng/mL la interpretación depende del contexto clínico. La guía de 2024 evita establecer objetivos universales de suficiencia para adultos sanos1.
¿Cuándo solicitar 25(OH)D?
No se recomienda incluir la vitamina D en chequeos rutinarios ni solicitarla de forma sistemática en adultos asintomáticos. La USPSTF considera insuficiente la evidencia para recomendar el cribado, y la Endocrine Society desaconseja la determinación rutinaria en adultos sanos, incluso cuando la obesidad o la piel oscura constituyen los únicos factores considerados1,2.
La solicitud es razonable cuando el resultado puede modificar la conducta clínica. Las situaciones más habituales se resumen en la tabla 1 (anexo). Entre ellas se encuentran:
- Sospecha clínica o bioquímica de osteomalacia.
- Osteoporosis, fractura por fragilidad o preparación para determinados tratamientos antiosteoporóticos.
- Hiperparatiroidismo secundario o alteraciones inexplicadas del calcio, fósforo o fosfatasa alcalina.
- Malabsorción, enfermedad celíaca activa, enfermedad inflamatoria intestinal, insuficiencia pancreática o cirugía bariátrica.
- Enfermedad renal crónica con alteraciones del metabolismo mineral, siguiendo las recomendaciones específicas.
- Tratamiento prolongado con glucocorticoides o fármacos que aumentan el catabolismo de vitamina D.
- Déficit previamente documentado cuya evolución vaya a cambiar la pauta terapéutica.
¿Cuándo tratar?
La decisión de tratar no debe basarse exclusivamente en una cifra. El beneficio es más claro cuando existe osteomalacia, déficit marcado, osteoporosis o fractura por fragilidad, malabsorción, cirugía bariátrica, hiperparatiroidismo secundario atribuible al déficit o una situación clínica en la que corregirlo sea necesario para iniciar otro tratamiento. En cambio, no se ha demostrado un beneficio consistente al suplementar de manera indiscriminada a adultos sanos para prevenir cáncer, enfermedad cardiovascular o fracturas3,4.
En mayores de 75 años, la Endocrine Society sugiere suplementación empírica por su posible efecto sobre la mortalidad, sin necesidad de cribado rutinario, y prefiere dosis diarias bajas frente a bolos intermitentes cuando existe indicación de suplementación1. Esta recomendación se refiere a prevención y no sustituye la evaluación de una posible osteomalacia o de trastornos del metabolismo mineral.
Elección del preparado y pauta
El colecalciferol es la opción de elección en la mayoría de los adultos por su experiencia de uso, disponibilidad y perfil de seguridad. El calcifediol eleva la 25(OH)D con mayor rapidez y puede ser útil en malabsorción, hepatopatía, obesidad importante o cuando se precisa una respuesta más rápida, aunque su mayor potencia obliga a extremar la precisión de la pauta8.
En déficit leve o moderado, una pauta habitual con colecalciferol es de 800 a 2.000 UI/día. Cuando el déficit es marcado o existe osteomalacia pueden emplearse pautas de corrección de mayor intensidad durante 8 a 12 semanas, seguidas de mantenimiento. NICE propone una carga total aproximada de 300.000 UI repartida durante 6 a 10 semanas en adultos con déficit que requieren corrección rápida; la pauta concreta debe adaptarse a la presentación disponible, comorbilidades y ficha técnica5.
No deben mantenerse dosis altas de forma indefinida ni utilizar bolos repetidos sin una indicación clara. En personas mayores con antecedentes de caídas, dosis mensuales elevadas alcanzaron cifras analíticas mayores, pero se asociaron con más caídas que una pauta mensual más baja.
La tabla 2 (anexo) resume una propuesta práctica. Las dosis deben individualizarse y comprobarse siempre con la ficha técnica del producto prescrito.
Seguimiento y seguridad
No es necesario repetir la 25(OH)D en todos los pacientes. La reevaluación a los 3-4 meses puede ser útil tras pautas de corrección, en déficit marcado, malabsorción, enfermedad renal crónica, respuesta insuficiente o tratamiento prolongado con dosis elevadas. En pacientes estables con suplementación preventiva habitual no suele aportar valor repetirla periódicamente1,5.
Según el contexto, conviene valorar calcio, función renal, fósforo, fosfatasa alcalina y PTH. Debe revisarse la totalidad de suplementos y preparados combinados para evitar duplicidades. La AEMPS ha comunicado casos graves de hipercalcemia por errores de frecuencia, especialmente con presentaciones de calcifediol destinadas a administración mensual que se tomaron a diario6. La receta debe especificar con claridad la dosis por toma y la frecuencia.
Los síntomas sugestivos de toxicidad incluyen náuseas, estreñimiento, poliuria, polidipsia, debilidad, confusión y deterioro renal. Ante su sospecha deben suspenderse los preparados y determinar calcio y función renal.
Situaciones especiales
Osteoporosis y fractura por fragilidad. La vitamina D forma parte del abordaje global, pero no sustituye al tratamiento específico de la osteoporosis ni a la prevención de caídas. Antes de iniciar fármacos antirresortivos debe corregirse un déficit relevante y asegurar un aporte suficiente de calcio.
Malabsorción y cirugía bariátrica. Pueden requerir dosis mayores, calcifediol o seguimiento más estrecho. La respuesta debe comprobarse y, si es insuficiente, valorar adherencia, tipo de cirugía y otras carencias nutricionales.
Enfermedad renal crónica. La interpretación debe integrarse con calcio, fósforo y PTH. En estadios avanzados o alteraciones complejas del metabolismo mineral puede ser necesaria la valoración por Nefrología.
Embarazo y población pediátrica. No constituyen el objetivo de esta revisión. Tienen recomendaciones preventivas y terapéuticas específicas, por lo que deben consultarse guías propias.
Errores frecuentes en Atención Primaria
Los errores más habituales y su alternativa práctica se recogen en la tabla 3 (anexo). Los principales son solicitar vitamina D ante cansancio inespecífico sin factores de riesgo, tratar automáticamente cualquier cifra inferior a 30 ng/mL, mantener dosis de carga durante meses, no revisar duplicidades y confundir la frecuencia de administración de colecalciferol y calcifediol.
DISCUSIÓN
La evidencia revisada muestra un cambio desde un modelo centrado en detectar y corregir valores bajos hacia otro basado en el beneficio clínico. Las recomendaciones de la Endocrine Society y de la USPSTF coinciden en evitar el cribado rutinario en adultos sanos1.,2, aunque difieren en su formulación: la primera ofrece recomendaciones sobre suplementación preventiva en grupos concretos y la segunda mantiene una declaración de evidencia insuficiente para el cribado1,2.
Este cambio es relevante para Atención Primaria, donde la determinación suele solicitarse ante síntomas inespecíficos. Una estrategia más selectiva puede reducir pruebas innecesarias y tratamientos prolongados, sin descuidar a pacientes con osteomalacia, osteoporosis, malabsorción o alteraciones del metabolismo mineral. La práctica debería responder a una pregunta sencilla: si el resultado no va a cambiar la conducta, probablemente no es necesario solicitarlo
También persisten controversias. Los umbrales de déficit e insuficiencia no son uniformes, y la guía de 2024 no establece una concentración objetivo para adultos sanos. Por ello, los puntos de corte clásicos pueden ayudar a reconocer déficits marcados, pero no deberían utilizarse como una orden automática de tratamiento. Del mismo modo, la mayor rapidez del calcifediol puede ser útil en situaciones concretas, pero no justifica su uso rutinario8.
La suplementación debe integrarse en un abordaje más amplio de la salud ósea: ejercicio de fuerza y equilibrio, prevención de caídas, aporte adecuado de calcio, abandono del tabaco y tratamiento específico de la osteoporosis cuando corresponda. Los ensayos en población no seleccionada recuerdan que aumentar la concentración sérica no implica necesariamente mejorar desenlaces clínicos3.4.
Esta revisión presenta limitaciones. Su carácter narrativo puede introducir sesgo en la selección de las fuentes y algunas recomendaciones proceden de sistemas sanitarios distintos al español. Además, varias guías se centran en prevención o cribado y no sustituyen protocolos específicos para osteomalacia, osteoporosis, enfermedad renal avanzada o malabsorción grave. Para reducir estas limitaciones se priorizaron guías oficiales, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos de gran tamaño y documentos españoles de seguridad.
CONCLUSIONES
- No se recomienda el cribado rutinario de vitamina D en adultos sanos y asintomáticos.
- La 25(OH)D debe solicitarse cuando el resultado pueda modificar el diagnóstico, el tratamiento o el seguimiento.
- Las cifras analíticas deben interpretarse en el contexto clínico; un valor discretamente bajo no obliga por sí solo a tratar.
- El colecalciferol es la opción habitual. El calcifediol puede reservarse para situaciones seleccionadas y requiere especial atención a la frecuencia de administración.
- Las dosis altas y los bolos repetidos deben evitarse salvo indicación concreta, y la necesidad de mantenimiento debe reevaluarse.
- El médico de familia tiene un papel clave para evitar tanto el infratratamiento de los pacientes de riesgo como la medicalización innecesaria de la población general.
BIBLIOGRAFÍA
1. Demay MB, Pittas AG, Bikle DD, Diab DL, Kiely ME, Lazaretti-Castro M, et al. Vitamin D for the prevention of disease: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2024;109(8):1907-47. doi:10.1210/clinem/dgae290.
2. US Preventive Services Task Force; Krist AH, Davidson KW, Mangione CM, Cabana M, Caughey AB, Davis EM, et al. Screening for vitamin D deficiency in adults: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA. 2021;325(14):1436-42. doi:10.1001/jama.2021.3069.
3. Manson JE, Cook NR, Lee IM, Christen W, Bassuk SS, Mora S, et al. Vitamin D supplements and prevention of cancer and cardiovascular disease. N Engl J Med. 2019;380(1):33-44. doi:10.1056/NEJMoa1809944.
4. LeBoff MS, Chou SH, Ratliff KA, Cook NR, Khurana B, Kim E, et al. Supplemental vitamin D and incident fractures in midlife and older adults. N Engl J Med. 2022;387(4):299-309. doi:10.1056/NEJMoa2202106.
5. National Institute for Health and Care Excellence. Vitamin D deficiency in adults: management [Internet]. London: NICE; 2024 [citado 31 Jul 2026]. Disponible en: https://cks.nice.org.uk/topics/vitamin-d-deficiency-in-adults/
6. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Vitamina D: casos graves de hipercalcemia por sobredosificación en pacientes adultos y en pediatría. Nota informativa MUH (FV), 2/2019 [Internet]. Madrid: AEMPS; 2019 [citado 31 Jul 2026]. Disponible en: https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/medicamentosusohumano-3/seguridad-1/vitamina-d-casos-graves-de-hipercalcemia-por-sobredosificacion-en-pacientes-adultos-y-en-pediatria/
7. Varsavsky M, Rozas Moreno P, Becerra Fernández A, Luque Fernández I, Quesada Gómez JM, Ávila Rubio V, et al. Recomendaciones de vitamina D para la población general. Endocrinol Nutr. 2017;64 Suppl 1:7-14..
8. Pilz S, Zittermann A, Trummer C, Theiler-Schwetz V, Lerchbaum E, Keppel MH, et al. Vitamin D testing and treatment: a narrative review of current evidence. Endocr Connect. 2019;8(2):R27-R43. doi:10.1530/EC-18-0432.
ANEXOS
Tabla 1. Situaciones en las que puede estar indicada la determinación de 25(OH)D.
| Situación clínica | ¿Solicitar? | Comentario práctico |
|---|---|---|
| Adulto sano o chequeo general | No | No aporta beneficio demostrado como cribado. |
| Cansancio o dolor inespecífico sin factores de riesgo | Generalmente no | Buscar causas más frecuentes antes de solicitarla. |
| Osteoporosis o fractura por fragilidad | Sí, si modifica el manejo | Útil antes o durante tratamiento antiosteoporótico. |
| Sospecha de osteomalacia | Sí | Completar con calcio, fósforo, fosfatasa alcalina, PTH y función renal. |
| Malabsorción o cirugía bariátrica | Sí | Puede requerir tratamiento y seguimiento más intensivos. |
| ERC con alteraciones del metabolismo mineral | Sí, individualizer | Interpretar junto con calcio, fósforo y PTH. |
| Glucocorticoides prolongados o inductores enzimáticos | Considerar | Depende del riesgo óseo y de la duración del tratamiento. |
| Obesidad aislada o piel oscura como único factor | No de rutina | No justifican por sí solas el cribado en adultos sanos. |
Fuente: elaboración propia a partir de las referencias bibliográficas 1, 2 y 7.
Tabla 2. Propuesta práctica de tratamiento y seguimiento en adultos.
| Situación | Pauta orientativa | Control | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Déficit leve-moderado con indicación clínica | Colecalciferol 800-2.000 UI/día | Control clínico; 25(OH)D a los 3-4 meses si cambiará la conducta | Ajustar según dieta, exposición solar, adherencia y comorbilidades. |
| Déficit marcado u osteomalacia | Pauta de corrección durante 8-12 semanas; puede utilizarse una carga total aproximada de 300.000 UI fraccionada | Calcio, función renal y 25(OH)D; añadir PTH/fósforo según el caso | Después pasar a mantenimiento. Confirmar ficha técnica y evitar bolos repetidos. |
| Mantenimiento con factor de riesgo persistente | Colecalciferol 800-2.000 UI/día o equivalente | Revisión periódica de la indicación; no siempre es necesario medir 25(OH)D | Evitar duplicidades con suplementos combinados. |
| Malabsorción, cirugía bariátrica o respuesta insuficiente | Individualizar; considerar calcifediol o dosis mayores | Control más estrecho de 25(OH)D, calcio y función renal | Valorar adherencia y otras deficiencias nutricionales. |
| Mayores de 75 años sin indicación de medición | Suplementación empírica con dosis diaria baja según ingestas recomendadas y contexto | No requiere cribado rutinario | Evitar dosis altas intermitentes. |
Las pautas son orientativas y deben ajustarse a la ficha técnica del preparado, a las comorbilidades y al protocolo local. Fuente: referencias bibliográficas 1, 5 y 8.
Tabla 3. Errores frecuentes y alternativa recomendada.
| Error | Riesgo | Alternativa |
|---|---|---|
| Solicitar vitamina D en analíticas rutinarias | Sobrediagnóstico y costes innecesarios | Pedirla solo cuando el resultado pueda modificar el manejo. |
| Tratar automáticamente cualquier valor <30 ng/Ml | Sobretratamiento | Interpretar la cifra según enfermedad ósea, síntomas y factores de riesgo. |
| Mantener dosis de carga durante meses | Hipercalcemia e hipercalciuria | Pasar a mantenimiento tras la fase de corrección. |
| Confundir pauta diaria, semanal o mensual | Sobredosificación grave | Especificar dosis por toma y frecuencia; comprobar comprensión. |
| No revisar suplementos concomitantes | Duplicidad terapéutica | Revisar preparados simples y combinados. |
| Repetir 25(OH)D de forma anual sin objetivo clínico | Pruebas innecesarias | Repetir solo si el resultado cambia la conducta. |
Fuente: elaboración propia a partir de las referencias 1, 2, 5 y 6.