Degeneración macular asociada a la edad

20 abril 2024

AUTORES

  1. Elena Sarasa Lerí. Diplomada en Enfermería. España.
  2. María Carmen Yoldi Bermejo. Diplomada en Enfermería. España.
  3. Vanesa Anglés Gil. Diplomada en Fisioterapia. España.
  4. Purificación Marcén Marcén. Diplomada en Terapia Ocupacional. España.
  5. Alba Hernández Navarro. Graduada en Enfermería. España.
  6. Lorena Tamparillas Serrano. Diplomada en Enfermería. España.

 

RESUMEN

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad ocular progresiva que afecta a la mácula, una pequeña parte de la retina responsable de la visión central. Se asocia principalmente al envejecimiento y es una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores de 50 años.

Existen dos formas principales de DMAE: la seca y la húmeda. La forma seca es más común y se caracteriza por la acumulación de drusas, depósitos amarillentos en la retina. A medida que progresa, pueden formarse áreas de atrofia, afectando la visión central. La forma húmeda, menos frecuente pero más grave, implica la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos que pueden filtrar líquidos y sangre, causando daño rápido a la retina.

Los factores de riesgo incluyen la edad avanzada, antecedentes familiares de DMAE, tabaquismo, exposición prolongada al sol y ciertos genes. Los síntomas pueden variar, pero incluyen visión borrosa, dificultad para reconocer caras y líneas distorsionadas.

El diagnóstico se realiza mediante exámenes oculares, pruebas de agudeza visual y técnicas de imagen, como la angiografía con fluoresceína.

Aunque no hay cura para la DMAE, existen tratamientos para la forma húmeda, como inyecciones intraoculares que inhiben el crecimiento de los vasos sanguíneos anómalos. Para la forma seca, se recomiendan cambios en el estilo de vida, como una dieta rica en antioxidantes y suplementos vitamínicos.

La prevención y detección temprana son cruciales para mitigar los efectos de la DMAE. Revisiones oftalmológicas regulares, hábitos saludables y protección ocular pueden contribuir a mantener la salud de la retina y preservar la calidad visual en la vejez.

PALABRAS CLAVE

Degeneración macular, fondo de ojo, mácula, retina.

ABSTRACT

Age-related macular degeneration (AMD) is a progressive eye disease that affects the macula, a small part of the retina responsible for central vision. It is mainly associated with ageing and is one of the main causes of vision loss in people over the age of 50.

There are two main forms of AMD: dry and wet. The dry form is more common and is characterized by the accumulation of drusen, yellowish deposits in the retina. As it progresses, areas of atrophy may form, affecting central vision. The less common but more severe wet form involves the formation of abnormal new blood vessels that can leak fluid and blood, causing rapid damage to the retina.

Risk factors include advanced age, family history of AMD, smoking, prolonged sun exposure and certain genes. Symptoms can vary, but include blurred vision, difficulty recognizing faces and distorted lines.

Diagnosis is made by eye exams, visual acuity tests and imaging techniques such as fluorescein angiography.

Although there is no cure for AMD, there are treatments for the wet form, such as intraocular injections that inhibit the growth of abnormal blood vessels. For the dry form, lifestyle changes such as a diet rich in antioxidants and vitamin supplements are recommended.

Prevention and early detection are crucial to mitigate the effects of AMD. Regular eye examinations, healthy habits and eye protection can contribute to maintaining retinal health and preserving visual quality in old age.

KEY WORDS

Macular degeneration, fundus oculi, macula, retina.

DESARROLLO DEL TEMA

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad ocular1 que afecta a la mácula, la parte central de la retina que es crucial para la visión nítida y detallada. Esta afección es más común en personas mayores y es una de las principales causas de pérdida de visión en adultos mayores de 50 años.

Hay dos formas principales de DMAE: la seca y la húmeda.

  • DMAE Seca (atrófica): Esta es la forma más común y progresiva de la enfermedad. Se caracteriza por la acumulación de depósitos llamados drusas en la mácula, lo que lleva a una pérdida gradual de la visión central. Puede afectar a ambos ojos y generalmente progresa lentamente.
  • DMAE Húmeda2 (exudativa o neovascular): Aunque menos común, la DMAE húmeda es más grave y puede provocar una pérdida de visión más rápida. Se desarrolla cuando se forman nuevos vasos sanguíneos anormales debajo de la retina. Estos vasos sanguíneos pueden filtrar sangre y fluido, causando daño a las células de la retina y llevando a la pérdida de la visión central.

 

Factores de riesgo:

  • Edad avanzada.
  • Antecedentes familiares de DMAE.
  • Historia del tabaquismo en los últimos 20 años.
  • Factores genéticos.
  • Exposición excesiva a la luz solar.
  • Enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes.
  • Dieta pobre en nutrientes antioxidantes y omega-3.
  • Hipertensión arterial.

 

Síntomas:

La mácula es el área central de la retina responsable de la visión fina, necesaria para leer, coser o identificar una cara.

La DMAE seca causa una pérdida progresiva y lenta de la agudeza visual3, y con frecuencia una mancha central denominada escotoma. Por otro lado la DMAE húmeda da lugar a visión distorsionada denominada metamorfopsia, disminución brusca de la visión4 y escotoma central.

Diagnóstico y tratamiento:

El diagnóstico generalmente se realiza a través de un examen ocular completo que incluye la realización al paciente de la agudeza visual, uso de la rejilla de Amsler (en ella, el paciente nos dirá que no ve determinadas líneas o que las ve torcidas) y exploración del fondo de ojo mediante dilatación en la cual nos encontraremos las lesiones características de la DMAE.

Otros procedimientos que nos permiten llegar al diagnóstico son las pruebas de imagen, como la tomografía de coherencia óptica (OCT), angiografía con fluoresceína5 (AGF) y en algunos casos se utiliza el verde de indocianina (AVI)

Aunque no existe una cura definitiva para la DMAE, existen tratamientos que pueden ayudar a ralentizar su progresión, especialmente en la forma húmeda. Los pacientes con DMAE húmeda se tratan con fármacos inyectados dentro del ojo, se conocen como inyecciones intravítreas6 de medicamentos anti-VEGF (factor de crecimiento endotelial antivascular). Con estos fármacos se consigue frenar el crecimiento de la membrana y estabilizar para que no libere líquido y sangre en la zona central.

La detección temprana y la gestión de los factores de riesgo, como dejar de fumar y mantener una dieta saludable, son importantes para el manejo de la DMAE. Además, el uso de suplementos nutricionales específicos, como aquellos que contienen antioxidantes y zinc, puede recomendarse en ciertos casos. La atención oftalmológica regular es crucial para el seguimiento y tratamiento de la DMAE.

 

CONCLUSIÓN

La degeneración macular es una enfermedad ocular relacionada con el envejecimiento que afecta a la mácula, una parte de la retina responsable de la visión central. A medida que progresa, puede causar pérdida de la visión central y afectar la capacidad de realizar tareas cotidianas como leer o reconocer caras.

En conclusión, la degeneración macular es una condición seria que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque existen tratamientos disponibles, es fundamental abordar esta enfermedad en sus etapas tempranas para maximizar la eficacia de las intervenciones. La detección temprana7 y el manejo adecuado, que puede incluir terapias médicas, cambios en el estilo de vida y apoyo psicológico, son fundamentales para ralentizar la progresión de la enfermedad y preservar la función visual. Los familiares de pacientes afectos de DMAE deben realizarse controles de fondo de ojo regulares.

Además, la investigación continua en el campo de la degeneración macular es esencial para desarrollar nuevas terapias y enfoques que mejoren la calidad de vida de las personas afectadas. La educación pública sobre la importancia de exámenes oculares regulares y la adopción de hábitos saludables también desempeñan un papel crucial en la prevención y el manejo de esta enfermedad.

En resumen, la degeneración macular es un desafío de salud visual que requiere un enfoque integral que involucre la detección temprana, tratamientos efectivos, apoyo emocional y esfuerzos continuos en investigación y prevención.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Cahill M.T., Banks A.D., Stinnett S.S., Toth C.A. Vision-related quality of life in patients with bilateral severe age-related macular degeneration. Ophthalmology. 2005; 112:152–158.
  2. Zas M. Degeneración macular relacionada con la edad. Archivos de Oftalmología de Buenos Aires. 2008. vol. 79, nº3. 48-9.
  3. Boyd, K. Degeneración macular y baja visión. American Academy of Ophthalmology, 2013.
  4. Fernández Muñoz M, Montero Moreno JA. Utilidad de la autofluorescencia en las formas atróficas de la degeneración macular asociada a la edad. Actualizaciones tecnológicas en oftalmología (2009). Recuperado el 25 de abril de 2016, de www.oftalmo.com/studium/studium2009/stud09-4/09d-04.
  5. Woo SJ, Han JM, Ahn J, Heo JW, Yu HG, Chung H, et al. Bilateral same-day intravitreal injections using a single vial and molecular bacterial screening for safety surveillance. Retina. 2012; 32:667-71.
  6. Viñuela Rodríguez JC. El fondo de ojo: Observación y hallazgos clínicos. 2013. 26-31.
  7. García Rotllan J, Montero J, León J, Fernández Ramos MA, Morillo MJ, Gallardo JM, Espejo F, García Pérez C. Protocolos en Vítreo- Retina.

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos