Detección de disfunciones sexuales asociadas al uso de antipsicóticos y antidepresivos.

26 febrero 2024

AUTORES

  1. Verónica Dalda Navarro. Enfermera Especialista en Salud Mental. CRP San juan de Dios (Teruel).
  2. María Teresa Navarro Martín. Limpieza. CRP San Juan de Dios (Teruel).
  3. Enrique Negre Ferrer. Administrativo. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  4. Carlos Negre Ferrer. Administrativo. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  5. Ana Belén Navarro Martín. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Hospital Obispo Polanco (Teruel).
  6. Juan Ángel Dalda Navarro. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

 

RESUMEN

La sexualidad y el funcionamiento sexual son aspectos importantes de todas las personas, estos se consideran componentes integrales de la salud y el bienestar general con el fin de tener una mejor calidad de vida. La disfunción sexual asociada a enfermedades psiquiátricas graves puede deberse tanto al trastorno mental en sí mismo como al uso de tratamientos psicotrópicos. Nuestra investigación trata de demostrar la importancia de las disfunciones sexuales causadas por estos psicofármacos en pacientes con trastornos mentales. Y remarcar la importancia de llevar a cabo una valoración de enfermería completa, incluyendo la valoración integral del patrón sexual.

PALABRAS CLAVE

Disfunción sexual, psicofármacos y tratamiento de las disfunciones sexuales.

ABSTRACT

Sexual dysfunction is a significant clinical problem that affects the quality of life of many patients. In the search for relief from psychiatric symptoms, psychotropic drugs have become a valuable tool for mental health professionals. However, these medications are not without side effects, and sexual dysfunction is one of the most common.

In this article, a literature review of the relationship between the use of psychotropic drugs and sexual dysfunction will be carried out.

KEY WORDS

Sexual dysfunction, psychotropic drugs and treatment of sexual dysfunctions.

INTRODUCCIÓN

La sexualidad y el funcionamiento sexual son aspectos importantes de todas las personas, estos se consideran componentes integrales de la salud y el bienestar general con el fin de tener una mejor calidad de vida. Llegando a afectar a la vida social del individuo influyendo en su comportamiento hacia sí mismo, su pareja sexual y todas las demás personas1,2.

La disfunción sexual (DS) es hoy en día un problema muy importante en los países occidentales, con gran número de causas, entre las que se encuentran factores psicosociales, enfermedades médicas generales, trastornos y tratamientos psiquiátricos y no psiquiátricos. Se produce tanto en personas sanas, como en personas con trastorno mental grave (TMG), aunque la prevalencia es mayor en personas con problemas emocionales que en la población sana3.

La DS asociada a enfermedades psiquiátricas graves puede deberse tanto al trastorno mental en sí mismo como al uso de tratamientos psicotrópicos. Muchos síntomas sexuales se resuelven a medida que mejora el estado mental, pero los eventos adversos sexuales relacionados con el tratamiento tienden a persistir con el transcurso del tiempo. La DS causadas por el tratamiento afecta negativamente la calidad de vida y puede contribuir a reducir el cumplimiento del tratamiento4.

Nuestra investigación trata de demostrar la importancia de las disfunciones sexuales causadas por estos psicofármacos en pacientes con trastornos mentales. Y remarcar la importancia de llevar a cabo una valoración de enfermería completa, incluyendo la valoración integral del patrón sexual. Con el fin de detectar las DS, el impacto que tienen estas sobre la vida de nuestros pacientes, lo que posiblemente afectará a la adherencia al tratamiento.

Además, pretendemos sensibilizar a los profesionales sanitarios sobre la importancia de la vida sexual de los pacientes e introducir en la clínica cuestionarios específicos que pongan de manifiesto esta problemática para evitar abandonos del tratamiento y mejorar en lo posible la calidad de vida de los pacientes.

ANTECEDENTES:

Los enfermos mentales son los grandes olvidados a pesar de los cambios producidos a lo largo de los años. Los pacientes han pasado de la reclusión en hospitales psiquiátricos a la vida en la comunidad, este cambio se ha desarrollado gracias a la psicofarmacología y en el desarrollo de programas comunitarios que hacen posible la integración en la sociedad, dando importancia a aspectos que antes permanecían abandonados, como por ejemplo la calidad de vida, la evaluación de necesidades y la vida familiar del paciente. Sin embargo, pese a los grandes avances, todavía quedan abiertos otros aspectos necesarios de mejorar, como la vida sexual de estos pacientes5.

Establecer con precisión la prevalencia de la disfunción sexual resulta complicado, debido a dos factores principalmente:

• la escasa frecuencia con que se manifiestan este tipo de problemas de forma espontánea por parte del paciente hacia el personal sanitario.

• la falta de un interrogatorio por parte del profesional hacia el paciente6.

 

Lamentablemente la incidencia real de la disfunción está subestimada y es preciso el empleo de cuestionarios específicos ya que las fichas técnicas de los medicamentos muestran cifras inferiores al 25%, las comunicaciones espontáneas de los pacientes de este efecto adverso no superan el 15-20% mientras las cifras reales superan el 60-80%.

En España se creó y validó un cuestionario específico para este fin (Cuestionario PRSexDQ, también conocido como SALSEX, que ha sido utilizado en amplias muestras de más de 4.000 pacientes. Los estudios con el SALSEX demuestran una frecuencia del 80% de DS. La DS influye notablemente en la adherencia y entre 20-36% consideran el abandono del tratamiento cuando se mide específicamente (cuestionario SALSEX)5.

En la última década, los antidepresivos y los antipsicóticos se han estudiado en profundidad para identificar eventos adversos sexuales que comúnmente eran subdiagnosticados y subestimados por los médicos.

Los antidepresivos con actividad serotoninérgica pueden causar disfunción sexual de leve a grave, como disminución de la libido y retraso en el orgasmo con frecuencia (>60 %) o anorgasmia y dificultades de excitación (30%). Por el contrario, los antidepresivos noradrenérgicos, dopaminérgicos o melatonérgicos (agomelatina), no provocan disfunción sexual. Los antipsicóticos que aumentan mucho los niveles de prolactina y bloquean fuertemente los receptores de dopamina también podrían estar relacionados con la disfunción sexual. Desafortunadamente, estas disfunciones están presentes a largo plazo después del inicio del antipsicótico para proporcionar un control continuo de los síntomas y permitir la recuperación. Los pacientes jóvenes que sufren psicosis y disfunción sexual concomitante tienden a mostrar un cumplimiento deficiente en los tratamientos crónicos que afectan los resultados7.

Un grupo español realizó un estudio de las disfunciones sexuales secundarias a psicofármacos. El estudio se realizó a partir de más de 1.000 pacientes durante varios años. Los datos demuestran claramente que la incidencia general es superior al 60% con algunos fármacos antidepresivos como los ISRS, venlafaxina, clomipramina y antipsicóticos (risperidona)6.

En la actualidad diversos estudios sostienen que los psicofármacos son la causa de aproximadamente el 25% de casos de impotencia en los varones, y el 30 a 50% de disfunción sexual en las mujeres. Han demostrado tener efectos en todas las fases de la respuesta sexual, interfiriendo en la erección o eyaculación en el hombre, y en las mujeres, retardando o impidiendo el orgasmo8.

FUNDAMENTO TEÓRICO:

SEXUALIDAD.

1.1 DEFINICIÓN SEXUALIDAD:

La sexualidad constituye una función básica del ser humano que implica factores fisiológicos, emocionales y cognitivos. Guarda una estrecha relación con el estado de salud y con la calidad de vida del individuo5.

2. DISFUNCIÓN SEXUAL.

2.1 DEFINICIÓN DISFUNCIÓN SEXUAL:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo conceptúa como la ausencia, incapacidad o modificación de una o varias fases de la respuesta sexual como son: el deseo, la excitación y el orgasmo9. Según los casos, puede tratarse de una falta de interés, una imposibilidad para sentir placer, un fracaso en la respuesta fisiológica necesaria para la interacción sexual o una incapacidad para controlar o sentir el orgasmo10.

El DSM-5 incluye como DS:

• La eyaculación retardada.

• El trastorno eréctil.

• El trastorno orgásmico femenino.

• El trastorno del interés/excitación sexual femenino.

• El trastorno de dolor génico-pélvico/penetración.

• El trastorno de deseo sexual hipoactivo en el varón.

• La eyaculación prematura (precoz).

• La disfunción sexual inducida por sustancias/medicamentos.

• Otra disfunción sexual especificada y la disfunción sexual no especificada11.

 

DISFUNCIONES SEXUALES Y PSICOFÁRMACOS:

La disfunción sexual asociada con el tratamiento psicofarmacológico es un evento frecuente que genera malestar en los pacientes, disminuyendo habitualmente la adherencia al tratamiento.

La determinación de una disfunción sexual en un paciente con una patología psiquiátrica puede ser muy difícil de realizar, debiendo incluir:

• Si la DS es primaria (ej. Trastorno por deseo sexual hipoactivo).

• Asociada a un trastorno médico general (ej. diabetes).

• Asociada al tratamiento de un trastorno médico general (ej. antihipertensivos).

• Asociada a un trastorno psiquiátrico (ej. depresión).

• Asociada al tratamiento de un trastorno psiquiátrico (ej. antidepresivos)5,12.

 

En la última década, afortunadamente, los psicofármacos, y en especial los antidepresivos, se han examinado en profundidad para identificar eventos adversos sexuales que comúnmente eran subdiagnosticados y subestimados por los profesionales sanitarios y farmacéuticas7.

Los antidepresivos se asocian frecuentemente con la aparición de disfunción sexual principalmente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), venlafaxina y clomipramina. Otros antidepresivos con diferente mecanismo de acción no serotonérgico parecen provocar menos efectos adversos sexuales (mirtazapina, bupropión, agomelatine, moclobemida)5,13.

En cuanto a los antipsicóticos la disfunción sexual es común durante el tratamiento a corto y largo plazo. Según el método de medición, afecta entre el 38 y el 86% de los pacientes, incluidos los remitidos y los que experimentan un primer episodio de esquizofrenia.

Los síntomas incluyen disminución del deseo, dificultades en la excitación sexual; problemas con la erección del pene, la lubricación vaginal y el orgasmo; y reducción de la satisfacción sexual. Las quejas más frecuentes en la práctica clínica incluyen dificultades orgásmicas y eréctiles a corto plazo y disminución del deseo a largo plazo.

Varios factores están involucrados, incluido el bloqueo de la actividad dopaminérgica, la hiperprolactinemia y el bloqueo del receptor alfa-1. La hiperprolactinemia y el hipogonadismo relacionado parecen estar fuertemente implicados en la disfunción sexual, a veces acompañada de infertilidad, amenorrea, ginecomastia y galactorrea. Los niveles más altos de prolactina en plasma se asocian con tasas más altas de disfunción eréctil y eyaculatoria en pacientes con un primer episodio de esquizofrenia.

Es más probable que los antipsicóticos que bloquean la dopamina y que inducen hiperprolactinemia, como el haloperidol, la risperidona, la paliperidona y la amisulprida, se asocien con una disminución de la libido.

Por el contrario, aripiprazol, quetiapina, olanzapina y ziprasidona se han relacionado con tasas bajas de disfunción sexual (16-27 %) en varios estudios y metanálisis4.

 

OBJETIVOS

GENERAL:

Estimación de la prevalencia e intensidad de la DS asociada al uso de psicofármacos (antidepresivos y antipsicóticos) en la práctica clínica habitual, mediante el cuestionario específico y validado SALSEX.

ESPECÍFICOS:

Describir la frecuencia de comunicaciones espontáneas de DS por parte del paciente.

Determinar el riesgo de abandono de tratamiento asociado a este motivo. (Determinado por ítem 5 de escala SALSEX).

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica en las bases de datos Dialnet, PubMed y Google Académico. Dichas bases han sido seleccionadas por la disponibilidad de artículos en inglés y castellano y por tener la posibilidad de acceso a textos completos. Después se realizó un Estudio observacional, descriptivo, transversal.

POBLACIÓN Y MUESTRA:

La muestra de estudio fueron un total de 18 pacientes de ambos sexos. Pertenecientes a la Unidad de Media Estancia (UME) tanto en régimen de media estancia como de centro de día (CD). En el momento de la recogida de los datos (noviembre del 2022), los pacientes de la muestra se encontraban en el siguiente régimen de internamiento.

•UME: 8 pacientes.

•CD: 10 pacientes.

TIPO DE MUESTREO:

Por conveniencia.

CRITERIOS DE INCLUSIÓN:

•Edad > o = 18 años.

•Pacientes en tratamiento con psicofármacos (antidepresivos y antipsicóticos), al menos durante 2 meses.

•Aceptar participar en el estudio y rellenar el cuestionario de forma voluntaria.

CRITERIOS DE EXCLUSIÓN:

•Pacientes que, aunque estén en uno de los dos regímenes UME, CD no acudan al centro para poder rellenar el cuestionario.

•Barrera idiomática.

•Enfermedades médicas significativas intercurrentes que afectan claramente a la función sexual.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO:

Los cuestionarios fueron informatizados en una base de datos y analizados con el programa estadístico Statical Package for Social Sciences (SPSS) versión 25.0.

Para establecer si las variables del estudio cumplen con los criterios de normalidad se elaboró la prueba de Shapiro Wilk ya que esta se puede utilizar hasta 50 datos. Como es en el caso de este estudio ya que la muestra es de 18. (Anexo 1).

Se aplicó la estadística descriptiva como Media y desviación estándar para la variable cuantitativa, frecuencias absolutas y porcentajes para variables cualitativas. Por último, para la comparación entre variables cualitativas se utilizó las pruebas no paramétricas, Test Exacto de Fisher y asociación lineal por lineal.

RECOGIDA DE DATOS:

1. Primera entrevista con los pacientes.

– Explicar en qué consiste el estudio y garantizar que toda la información referente a la identidad de los pacientes participantes será considerada confidencial a todos los efectos.

– Aceptación de forma voluntaria a rellenar el cuestionario SALSEX.

– Explicar el cuestionario SALSEX

INSTRUMENTO:

Cuestionario de disfunción sexual secundaria a psicofármacos PRSexDQ (Psychotropic Related Sexual Dysfunction Questionnaire)

El cuestionario fue diseñado en el año 1996 y validado en el año 2000 por el Dr. Ángel L Montejo, en la Universidad de Salamanca, está diseñado para medir y cuantificar los problemas sexuales que aparecen por la toma de psicofármacos, esencialmente antidepresivos y antipsicóticos y valorar la relación de los problemas sexuales en la adherencia al tratamiento y el riesgo de abandono. Es aplicada mediante entrevista clínica.

Descripción: Consta de 7 ítems.: A+ B + 5 ítems específicos.

Los ítems A y B evalúan la presencia de algún tipo de alteración en la actividad sexual tras el inicio del tratamiento con un psicofármaco (ítem A) y si su comunicación al médico es espontánea o bien la información se obtiene solo mediante el uso del cuestionario (ítem B).

Los siguientes 5 ítems evalúan la intensidad o frecuencia de las siguientes alteraciones de la función sexual mediante una escala Likert de 0 (menor intensidad o frecuencia posible) a 3 (mayor intensidad o frecuencia posible).

•Ítem 1.- Descenso de la libido (0=no; 1=leve; 2=moderado; 3=severo).

•Ítem 2.- Retraso de orgasmo / eyaculación (0=no; 1=leve; 2=moderado; 3=severo).

•Ítem 3.- Ausencia de orgasmo / eyaculación (0=nunca; 1=ocasionalmente; 2=con frecuencia; 3=siempre).

•Ítem 4.- Disfunción eréctil/lubricación vaginal (0=nunca; 1=ocasionalmente; 2=con frecuencia; 3=siempre).

•Ítem 5.- Evalúa el grado de tolerancia o aceptación de los cambios en la función sexual desde 0 (no ha habido disfunción sexual) a 3 (mala tolerancia).

0= No ha habido disfunción sexual.

1 = Buena: el paciente no muestra preocupación ante la disfunción sexual.

2 = Aceptable con reparos: el paciente se siente molesto ante la disfunción sexual, aunque no ha pensado abandonar el tratamiento por este motivo).

3 = Mala (el paciente se siente muy preocupado ante la disfunción y ha pensado en abandonar el tratamiento).

Interpretación de resultados Puede obtenerse una puntuación general total de la escala mediante la suma de los puntos obtenidos en los ítems 1-5 obteniéndose una puntuación total entre 0 (ninguna disfunción sexual) a 15 puntos (máxima Disfunción sexual).

• Leve entre 2-5 puntos (siempre que ningún ítem supere 2 puntos).

• Moderada entre 6-10 (siempre que ningún ítem supere 3 puntos).

• Severa entre 11-15 o bien cualquier ítem =3.

El cuestionario mostró excelente factibilidad con un porcentaje nulo de pacientes sin respuesta excepto en los ítems 1 y 2 (1.7% y 15.5% de pacientes sin respuesta respectivamente). El valor alfa de Cronbach’s fue de 0.93 indicando adecuada fiabilidad. El cuestionario también mostró una adecuada validez del constructo. Tal y como se esperaba existió una alta correlación con las puntuaciones de la impresión clínica global de disfunción sexual (r= 0.79) y moderada correlación con las puntuaciones de la escala de Hamilton de depresión (r=0.63) (26). 2. En población con Psicosis: El cuestionario ha sido validado también para esquizofrenia y otros T. psicóticos (2008) mostrando adecuada factibilidad, y validez convergente, así como sensibilidad al cambio.

3. Recogida de datos:

– Tratamiento farmacológico.

– Edad.

– Diagnóstico psiquiátrico principal.

LIMITACIONES:

  • Nuestra muestra de estudio es muy pequeña. Sería deseable realizar nuevos estudios con una muestra que fuera representativa, con el fin de obtener datos que puedan ser extrapolados a la realidad.
  • En cuanto a la literatura, se han encontrado menos estudios acerca de las disfunciones sexuales asociadas a los antipsicóticos y bastantes asociados a antidepresivos. Esto seguramente es debido al mayor uso en la población de antidepresivos respecto al de antipsicóticos. Lo que conlleva a un mayor interés a estudiar las DS asociadas a los antidepresivos.
  • Sesgo de respuesta: Debido a la falta de honestidad o de interés de los pacientes a contestar a las preguntas.

 

RESULTADOS

Del total de la muestra (N: 18). La media de edad en esta muestra fue de 40,05 años, con un intervalo de confianza del 95% y una desviación típica de 11,25. La mínima edad encontrada fueron 20 años y la máxima 59 años.

Del total de muestra un 44,4 % de la muestra (N: 8) mantenía tratamiento en monoterapia con antipsicótico. Un 5,56% (N:1) mantenía tratamiento en monoterapia con antidepresivo, y la mayor parte de la muestra un 50% (N: 9) mantenía tratamiento con ambos fármacos del estudio (antipsicótico y antidepresivo).

En cuanto a la pregunta A, del cuestionario SALSEX. ¿Desde que toma el tratamiento farmacológico, ha notado algún tipo de alteración en la actividad sexual (excitación, erección, eyaculación, orgasmo)? Para el total de la muestra (N; 18), de acuerdo con el cuestionario PRSexDQ (SALSEX), el 44,4 % presentó algún tipo de disfunción sexual, mientras que el 55,56 % no presentó disfunción sexual. Esta misma pregunta, pero relacionándola según sexo. Se puede observar que los hombres presentaron una mayor frecuencia de disfunción sexual que las mujeres (27,78 % frente a 16,67 %).

En cuanto a la pregunta. Relación entre la pregunta A (¿Desde que toma el tratamiento farmacológico, ha notado algún tipo de alteración en la actividad sexual: excitación, erección, eyaculación, orgasmo?) del cuestionario SALSEX y tratamiento farmacológico. Disfunción sexual por tratamiento farmacológico. Se observa, que el grupo donde presentan mayor porcentaje de disfunción sexual es el que tienen como tratamiento ambos fármacos del estudio (antipsicóticos y antidepresivos) con un 22,22%. Mientras los que mantenían monoterapia se observa mayor frecuencia de disfunción sexual en la muestra que tiene como tratamiento los antipsicóticos con un 16,67%. Y por último encontramos la muestra con monoterapia con antidepresivo, 5,56%.

En cuanto a la pregunta B, del cuestionario SALSEX ¿El paciente comunica espontáneamente esta alteración o fue preciso interrogarle expresamente para descubrir la disfunción sexual? El porcentaje más alto corresponde a la muestra que no comunicó espontáneamente la disfunción sexual con un 66,67% (N: 12). Si lo relacionamos con el sexo se puede observar, que los hombres presentaron una mayor frecuencia en relación con la no comunicación espontánea de la disfunción sexual (50%), frente a un 11,11% que si comunicó espontáneamente. En cambio, encontramos más porcentaje de mujeres que comunican espontáneamente la disfunción sexual 22,22% frente a un 16,67% de mujeres que no comunican espontáneamente.

En cuanto a la pregunta 5 del cuestionario SALSEX. ¿Cómo acepta los cambios en la relación sexual que nos ha comentado anteriormente? RIESGO de abandono del tratamiento psiquiátrico. Observamos que la respuesta con mayor frecuencia corresponde con el 33,3% de la muestra (N:6) respondió que no habían sufrido disfunción sexual. Seguida por la respuesta totalmente contraria donde manifiestan llevar mal los cambios en las relaciones sexuales, incluso pensando en abandonar el tratamiento psiquiátrico por este motivo, (27,78%, N: 5). Después nos encontramos con que el 22,2% (N:4) tolera bien los cambios. Y un 16,67% (N:3) toleraban regular los cambios.

En cuanto a los resultados finales del cuestionario SALSEX (Intensidad de la disfunción sexual). Refleja la intensidad de la disfunción sexual, evaluado como leve entre 1-5 puntos (siempre que ningún ítem sea mayor a 2 puntos), moderado entre 6-10 (cualquier ítem igual a 2 y menor de 3 puntos), e intensa entre 11-15 (o bien cualquier ítem igual a 3). Encontramos que el mayor porcentaje corresponde a una disfunción sexual intensa con un 44,44% (N:8). Un 16,67% manifiesta una intensidad moderada en la disfunción sexual (N:3). Un 11,1% presentó una intensidad leve (N:2). El resto de la muestra 27,78% (N:5) tuvo como resultado una puntuación de 0. Si esta pregunta la comparamos por sexos. Encontramos que el mayor porcentaje que presenta una disfunción sexual intensa es en el sexo masculino con un 27,78% (N:5). Pero también hay que destacar que en la muestra de sexo femenino el mayor porcentaje presenta una disfunción sexual intensa con un 16,67% (N:3). Pero en resumen los hombres de esta muestra presentan una disfunción sexual intencionalmente mayor que las mujeres (27,78% de hombres frente a un 16,67% de mujeres).

 

CONCLUSIÓN

Las conclusiones a las que hemos llegado después de la búsqueda, lectura, análisis y comparación son las siguientes.

A pesar de que la muestra de este estudio es muy pequeña y no podemos sacar conclusiones fiables ni extrapolable al resto de población. Observamos poca diferencia entre los pacientes que manifiestan disfunción sexual y los que no. En concreto 55,6% no presentó problemas relacionados con la disfunción sexual y un 44,4%, sí.

En cambio, en otros estudios realizados con el cuestionario SALSEX en España con muestras representativas, demostraron una frecuencia del 80% de disfunción sexual.

Además, en los pacientes que sí habían manifestado disfunción sexual, el mayor porcentaje presentaban una disfunción sexual intensa, con un 44,4%.

Otro punto que hemos considerado importante siendo uno de nuestros objetivos específicos es la frecuencia de las comunicaciones espontáneas por parte del paciente. Ya que como personal de enfermería una de nuestras labores es la realización de una valoración integral y esto se puede ver afectado o mermado dependiendo de la voluntad del paciente en comunicarlo espontáneamente o no.

En total un 66,7% de la muestra no comunicó de forma espontánea los problemas de disfunción sexual. Si hacemos la comparación por sexo, son las mujeres las que comunicas con más frecuencia las disfunciones sexuales de forma espontánea.

Lo que podríamos deducir con estos resultados es el posible estigma que tiene la población masculina en manifestar las disfunciones sexuales.

Otro de nuestros objetivos específicos es determinar el riesgo de abandono del tratamiento, mediante el item 5 del cuestionario que pretende evaluar como aceptan los cambios en las relaciones sexuales con el consiguiente riesgo del abandono del tratamiento.

En nuestro estudio encontramos que el 27,7% manifiesta llevar mal los cambios en las relaciones sexuales (incluso pensando en abandonar el tratamiento). En otros estudios realizados en España con el cuestionario SALSEX y con muestra representativa también encontramos cifras entre 20-36% que consideraban el abandono del tratamiento.

Además, quiero mencionar que las disfunciones sexuales más frecuentes han sido las relacionadas con el descenso en el deseo de la actividad sexual y las relacionadas con la incapacidad para eyacular o tener orgasmo.

Para concluir me gustaría hacer hincapié en que el diagnóstico de las disfunciones sexuales suele estar infradiagnosticado y sería necesario una evaluación más exhaustiva por parte de los profesionales sanitarios con el uso de cuestionarios específicos.

 

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