Diagnóstico de la leucemia mieloide crónica: técnicas de laboratorio y utilidad de la biología molecular

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  2. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  3. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España
  4. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  5. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  6. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.

RESUMEN

La leucemia mieloide crónica (LMC) es una neoplasia mieloproliferativa caracterizada por la presencia del gen de fusión BCR::ABL1, producido habitualmente por la translocación t(9;22), conocida como cromosoma Filadelfia¹. El diagnóstico integra datos hematológicos, citogenéticos y moleculares. El hemograma y el frotis de sangre periférica permiten establecer la sospecha inicial, mientras que la citogenética convencional, la hibridación fluorescente in situ (FISH) y las técnicas de reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa cuantitativa (RT-qPCR) permiten confirmar y caracterizar la enfermedad. La RT-qPCR tiene además un papel fundamental en el seguimiento de la respuesta molecular mediante la cuantificación de los transcritos BCR::ABL1 en la Escala Internacional. El objetivo de este trabajo es revisar las principales técnicas de laboratorio utilizadas en el diagnóstico y seguimiento de la LMC. La integración de diferentes metodologías permite aumentar la precisión diagnóstica, estandarizar los resultados y detectar alteraciones asociadas a resistencia al tratamiento.

PALABRAS CLAVE

Leucemia mieloide crónica, cromosoma filadelfia, proteína de fusión bcr-abl1, reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa, hibridación fluorescente in situ.

ABSTRACT

Chronic myeloid leukemia (CML) is a myeloproliferative neoplasm characterized by the presence of the BCR::ABL1 fusion gene, usually generated by the t(9;22) translocation known as the Philadelphia chromosome. Diagnosis integrates hematological, cytogenetic, and molecular findings. Complete blood count and peripheral blood smear provide the initial suspicion, while conventional cytogenetics, fluorescence in situ hybridization (FISH), and quantitative reverse-transcription polymerase chain reaction (RT-qPCR) help confirm and characterize the disease. RT-qPCR also plays a central role in monitoring molecular response by quantifying BCR::ABL1 transcripts on the International Scale. This article reviews the main laboratory techniques used in the diagnosis and monitoring of CML. Integrating different methodologies improves diagnostic accuracy, standardizes results, and allows the detection of alterations associated with treatment resistance.

KEY WORDS

Chronic myeloid leukemia, philadelphia chromosome, bcr-abl1 fusion protein, reverse transcriptase polymerase chain reaction, fluorescence in situ hybridization.

DESARROLLO DEL TEMA

El objetivo de este artículo monográfico es revisar las principales técnicas de laboratorio empleadas en el diagnóstico y seguimiento de la leucemia mieloide crónica, destacando la utilidad del hemograma, la citogenética, FISH y la RT-qPCR para la detección y monitorización de BCR::ABL1.

La leucemia mieloide crónica es una neoplasia hematológica caracterizada en la gran mayoría de los casos por la presencia del gen de fusión BCR::ABL1. Esta alteración se origina habitualmente mediante la translocación recíproca entre los cromosomas 9 y 22, dando lugar al denominado cromosoma Filadelfia¹, ².

La identificación de BCR::ABL1 tiene una importancia fundamental porque constituye la alteración molecular característica de la enfermedad y proporciona una diana para el diagnóstico y el seguimiento de los pacientes. Las técnicas de laboratorio han evolucionado desde la utilización predominante de la citogenética hasta la incorporación de métodos moleculares capaces de detectar y cuantificar pequeñas cantidades de transcrito BCR::ABL1¹, ².

Por este motivo, el laboratorio clínico participa en diferentes etapas del proceso diagnóstico: desde la evaluación inicial mediante hemograma y frotis sanguíneo hasta la confirmación genética y el seguimiento molecular durante el tratamiento¹.

Sospecha inicial mediante hemograma y frotis sanguíneo:

El estudio hematológico constituye habitualmente uno de los primeros pasos ante la sospecha de LMC. El hemograma puede mostrar una leucocitosis marcada y alteraciones en la fórmula leucocitaria, con presencia de células granulocíticas en diferentes estadios de maduración¹.

El frotis de sangre periférica permite valorar directamente la morfología y distribución de las diferentes poblaciones celulares. La combinación de leucocitosis, desviación a la izquierda y otros hallazgos hematológicos puede orientar hacia una neoplasia mieloproliferativa y justificar la realización de estudios citogenéticos y moleculares¹.

Sin embargo, estos hallazgos no son suficientes por sí solos para confirmar la LMC. La demostración del reordenamiento BCR::ABL1 es fundamental para establecer el diagnóstico¹,².

Cromosoma Filadelfia y citogenética convencional:

La citogenética convencional permite identificar la translocación t(9;22)(q34;q11), responsable de la formación del cromosoma Filadelfia. El análisis se realiza habitualmente sobre células en división y permite observar las alteraciones cromosómicas presentes en las metafases¹.

Una de las ventajas de esta metodología es que, además de detectar el cromosoma Filadelfia, permite valorar otras alteraciones cromosómicas que pueden aparecer durante la evolución de la enfermedad¹.

Las recomendaciones de European LeukemiaNet señalan que la citogenética continúa teniendo importancia en determinadas situaciones diagnósticas y durante la evaluación de cambios citogenéticos, aunque las técnicas moleculares han adquirido un papel fundamental en el seguimiento¹.

Hibridación fluorescente in situ:

La FISH permite detectar alteraciones cromosómicas mediante sondas fluorescentes específicas. En la LMC puede utilizarse para identificar el reordenamiento BCR::ABL1 y resulta especialmente útil cuando el análisis citogenético convencional no proporciona metafases adecuadas¹, ².

A diferencia de la citogenética convencional, la FISH puede realizarse sobre células que no se encuentran en división. Esto permite estudiar determinadas muestras en las que el análisis cromosómico convencional presenta limitaciones¹.

Por tanto, FISH constituye una técnica complementaria que puede facilitar la identificación del reordenamiento característico de la LMC¹.

RT-qPCR para BCR::ABL1:

La RT-qPCR es una de las técnicas más importantes en el laboratorio especializado de LMC. Permite transformar el ARN mensajero en ADN complementario y posteriormente amplificar y cuantificar los transcritos BCR::ABL1¹.

Su elevada sensibilidad permite detectar cantidades muy pequeñas de enfermedad residual, por lo que se ha convertido en una herramienta fundamental para el seguimiento molecular de los pacientes tratados¹.

Las recomendaciones de European LeukemiaNet indican que los resultados deben expresarse en la Escala Internacional (IS). Para ello, los laboratorios utilizan procedimientos estandarizados y factores de conversión validados o sistemas que proporcionan directamente los resultados en dicha escala²,³,⁴.

La estandarización es especialmente importante porque las diferencias entre laboratorios pueden afectar a la interpretación de los resultados. El uso de materiales de referencia y factores de conversión permite mejorar la comparabilidad de las mediciones de BCR::ABL1 entre diferentes centros²,³,⁴.

Seguimiento de la respuesta molecular

El seguimiento mediante RT-qPCR permite determinar la cantidad de transcrito BCR::ABL1 durante el tratamiento. La reducción progresiva de este marcador molecular constituye un indicador de respuesta al tratamiento¹,².

La utilización de la Escala Internacional permite expresar los resultados de forma estandarizada y facilita la comparación entre diferentes laboratorios y momentos del seguimiento. Los programas de estandarización han demostrado que la utilización de materiales de referencia y factores de conversión adecuados mejora la precisión de los resultados entre laboratorios²,³,⁴.

Por ello, no basta con disponer de una técnica de PCR sensible. También es necesario garantizar la calidad analítica del procedimiento, utilizar controles adecuados y disponer de métodos correctamente validados¹.

Mutaciones de resistencia de BCR::ABL1

Durante el seguimiento pueden aparecer alteraciones en el dominio tirosina cinasa de BCR::ABL1 asociadas a resistencia a los inhibidores de la tirosina cinasa. Su detección puede ser necesaria en pacientes que presentan determinadas situaciones de respuesta insuficiente o pérdida de respuesta⁵,⁶.

Las recomendaciones actuales incluyen procedimientos para decidir cuándo realizar el estudio de mutaciones y describen técnicas de secuenciación mediante Sanger o secuenciación de nueva generación (NGS)⁵,⁶,.

Este análisis demuestra nuevamente la importancia del laboratorio molecular en la monitorización de la enfermedad, ya que la identificación de determinadas mutaciones puede aportar información relevante para la selección del tratamiento⁵,⁶.

Control de calidad:

La cuantificación de BCR::ABL1 requiere una metodología rigurosa porque pequeñas diferencias analíticas pueden afectar a la interpretación de la respuesta molecular. La estandarización internacional se desarrolló precisamente para mejorar la comparabilidad de los resultados obtenidos en diferentes laboratorios²,³,⁴.

Los estudios realizados por EUTOS muestran que la validación de los factores de conversión y el empleo de materiales de referencia mejoran la estandarización de los resultados de BCR::ABL1 y permiten una valoración más fiable de las respuestas moleculares profundas²,³,⁴.

Por tanto, el laboratorio debe prestar atención no solo a la fase analítica, sino también a la calidad de las muestras, los controles internos, la calibración, la validación del método y la correcta interpretación de los resultados²,³,⁴.

El diagnóstico de la LMC requiere integrar diferentes técnicas de laboratorio. El hemograma y el frotis permiten establecer la sospecha inicial, mientras que la citogenética y las técnicas de biología molecular permiten confirmar la presencia del reordenamiento BCR::ABL1¹.

La citogenética convencional mantiene utilidad para identificar el cromosoma Filadelfia y valorar alteraciones cromosómicas adicionales. FISH puede complementar el estudio cuando el análisis convencional presenta limitaciones, mientras que la RT-qPCR ofrece una elevada sensibilidad para detectar y cuantificar los transcritos BCR::ABL1¹.

CONCLUSIONES

La RT-qPCR constituye además una herramienta fundamental para el seguimiento molecular. La utilización de la Escala Internacional y de procedimientos de control de calidad permite comparar resultados y valorar correctamente la evolución de la enfermedad²,³.

Finalmente, el estudio molecular puede ampliarse mediante el análisis de mutaciones del dominio tirosina cinasa de BCR::ABL1 cuando existe sospecha de resistencia al tratamiento¹.

En conjunto, la correcta integración de hematología, citogenética y biología molecular permite al laboratorio desempeñar un papel esencial en el diagnóstico y seguimiento de la LMC¹.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Cross NCP, Ernst T, Branford S, Cayuela JM, Deininger MW, Fabarius A, et al. European LeukemiaNet laboratory recommendations for the diagnosis and management of chronic myeloid leukemia. Leukemia. 2023;37(11):2150-2167. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37794101/
  2. Cross NCP, Hochhaus A, Müller MC. Molecular monitoring of chronic myeloid leukemia: principles and interlaboratory standardization. Ann Hematol. 2015;94 Suppl 2:S219-S225. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25814088/
  3. Cross NCP, White HE, Colomer D, Ehrencrona H, Foroni L, Gottardi E, et al. Standardization of molecular monitoring of chronic myeloid leukemia: recommendations and results from the European Treatment and Outcome Study. Leukemia. 2015;29(5):999-1003. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25652737/
  4. Cross NCP, White HE, Ernst T, Welden L, Dietz C, Saglio G, et al. Development and evaluation of a secondary reference panel for BCR-ABL1 quantification on the International Scale. Leukemia. 2016;30(9):1844-1852. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27109508/
  5. Soverini S, Hochhaus A, Nicolini FE, Gruber FX, Lange T, Saglio G, et al. BCR-ABL1 kinase domain mutation analysis in chronic myeloid leukemia patients treated with tyrosine kinase inhibitors: recommendations from an expert panel on behalf of European LeukemiaNet. Blood. 2011;118(5):1208-1215. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21562040/
  6. Cross NCP, White HE, Ernst T, et al. 2025 European LeukemiaNet recommendations for the management of chronic myeloid leukemia. Leukemia. 2025;39(8):1797-1813. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40646132/

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos