- Isabel Loscos García. Graduada en Enfermería. EAP en Centro de Salud Fernando el Católico (Zaragoza).
- Celia Socada Rasal. Graduada en Enfermería. EAP en Centro de Salud Amando Loriga, Caspe (Zaragoza).
- Daniel Guerrero Latorre. Graduado en Enfermería. Medicina interna en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
- Jolanta Swierczynska. Graduada en Enfermería. EAP en Centro de Salud Valdespartera (Zaragoza).
- Jordán Lozano Clemente. Graduado en Enfermería. Servicio de esterilización en el Hospital Clínico Lozano Blesa (Zaragoza).
- Sonia Val Pérez. Graduada en Enfermería. Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Royo Villanova (Zaragoza).
RESUMEN
El síndrome confusional agudo (SCA) es una alteración neuropsiquiátrica frecuente en ancianos institucionalizados que conlleva un elevado riesgo de morbimortalidad si no se detecta y maneja precozmente. Presentamos un caso clínico de un paciente de 82 años institucionalizado que acudió a atención primaria con signos de confusión y desorientación. Se describe el proceso diagnóstico basado en la valoración clínica y el uso del Confusion Assessment Method (CAM) para confirmar el SCA, así como las intervenciones enfermeras centradas en el manejo de los factores desencadenantes y el seguimiento. Se resalta la importancia del papel de enfermería en la detección precoz para mejorar el pronóstico y prevenir complicaciones graves. La coordinación con el equipo multidisciplinar y la educación familiar son claves para la atención integral del anciano con SCA.
El SCA afecta aproximadamente entre el 20 y el 50% de los ancianos hospitalizados y hasta un tercio de los institucionalizados, siendo un marcador de fragilidad y predictor de mayor morbimortalidad². A diferencia de la demencia, su inicio es abrupto y fluctuante, lo que exige un alto grado de sospecha clínica en atención primaria para no retrasar la intervención³.
Síndrome confusional agudo, delirium, diagnóstico precoz, atención primaria, anciano institucionalizado.
ABSTRACT
Acute confusional syndrome (ACS) is a common neuropsychiatric disorder in institutionalized elderly patients, associated with high morbidity and mortality if not detected and managed early. We present a clinical case of an 82-year-old institutionalized patient who attended primary care presenting confusion and disorientation. The diagnostic process based on clinical assessment and the use of the Confusion Assessment Method (CAM) to confirm ACS is described, as well as nursing interventions focused on managing triggering factors and follow-up. The importance of the nursing role in early detection to improve prognosis and prevent severe complications is highlighted. Coordination with the multidisciplinary team and family education are key for comprehensive care of elderly patients with ACS.
KEY WORDS
Acute confusional syndrome, delirium, early diagnosis, primary care, institutionalized elderly.
El síndrome confusional agudo (SCA), también conocido como delirium, es un trastorno neuropsiquiátrico caracterizado por la aparición súbita de alteraciones en la atención, conciencia y cognición, con fluctuaciones a lo largo del día. Es especialmente prevalente en personas mayores, particularmente en pacientes institucionalizados, y puede ser desencadenado por múltiples factores, como infecciones, medicamentos o deshidratación¹. La detección temprana en atención primaria es fundamental para reducir complicaciones como deterioro funcional, hospitalizaciones o incluso la muerte².
El presente caso clínico ilustra la actuación enfermera en el diagnóstico precoz y manejo del SCA en un paciente anciano institucionalizado, enfatizando el uso de herramientas diagnósticas estandarizadas y estrategias de intervención basadas en la evidencia.
Paciente varón de 82 años, institucionalizado en residencia geriátrica, con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 y deterioro cognitivo leve. Fue llevado a consulta de atención primaria por el personal de la residencia debido a un cambio brusco en su estado mental: irritabilidad, desorientación temporal y espacial y alteración de la atención.
Durante la evaluación, se realizó anamnesis dirigida y examen físico completo. Se descartaron signos de infección respiratoria o urinaria evidentes. La valoración cognitiva se efectuó con el Confusion Assessment Method (CAM), confirmándose la presencia de delirium según criterios diagnósticos³.
En la exploración inicial, el paciente presentaba tensión arterial de 135/75 mmHg, frecuencia cardiaca de 84 lpm, saturación de oxígeno del 97% y glucemia capilar de 126 mg/dl. No se detectaron signos neurológicos focales. Según el personal de la residencia, hasta el día previo era capaz de orientarse en persona y espacio y realizaba actividades básicas como la alimentación con supervisión mínima, lo que reforzó la sospecha de un cuadro agudo y reversible.
El equipo de enfermería inició el manejo inmediato: revisión y ajuste de medicación, hidratación adecuada, control del dolor y monitorización estrecha del paciente. Se promovió un ambiente tranquilo con estímulos familiares y horarios regulares de sueño. Se coordinó seguimiento domiciliario y comunicación continua con el médico de atención primaria y la residencia.
En los días posteriores, el paciente mostró una evolución favorable: recuperó parcialmente la orientación temporal y espacial, presentó menor irritabilidad y mejoró la calidad del sueño. La implementación de rutinas estables y la implicación del personal de la residencia contribuyeron a la estabilización clínica. No se registraron caídas ni complicaciones infecciosas, y la familia refirió mayor tranquilidad al recibir educación sobre los signos de alarma. Estos resultados iniciales reforzaron la necesidad de mantener la vigilancia activa y la coordinación entre atención primaria y el centro residencial.
El diagnóstico precoz del SCA en el anciano institucionalizado es un reto frecuente en atención primaria. La utilización de herramientas estandarizadas como el CAM facilita la identificación oportuna, permitiendo intervenciones rápidas que mejoran el pronóstico⁴. La enfermería juega un papel crucial en la vigilancia, educación y manejo de los factores precipitantes y en la comunicación con el entorno del paciente.
Este caso evidencia la necesidad de formación continua del personal sanitario y la importancia de protocolos claros en atención primaria para el abordaje del SCA, que evitan hospitalizaciones innecesarias y mejoran la calidad de vida del paciente anciano.
La detección temprana del síndrome confusional agudo es fundamental para mejorar el pronóstico y reducir complicaciones graves, incluidas caídas, desnutrición o institucionalización prolongada¹-². Sin embargo, en la práctica clínica diaria, el SCA suele confundirse con deterioro cognitivo crónico o con desorientación pasajera, retrasando la intervención³. La utilización de herramientas estandarizadas como el Confusion Assessment Method (CAM) facilita la identificación rápida y fiable del delirium, incluso por personal de enfermería no especializado⁴. Además, la educación continua de enfermería y del personal de residencias es clave para incrementar la capacidad de observación y detección de cambios sutiles en el comportamiento o la atención del paciente.
El manejo del SCA requiere un enfoque multidimensional que incluya intervenciones médicas, ambientales y psicosociales²-⁵. La enfermería desempeña un papel central en la monitorización de factores precipitantes como deshidratación, polimedicación o dolor, así como en la implementación de estrategias no farmacológicas, como mantener rutinas diarias estables, optimizar el sueño y proporcionar orientación temporal y espacial con calendarios y relojes¹-². La coordinación con el equipo multidisciplinar, incluyendo médicos, fisioterapeutas y trabajadores sociales, permite planificar intervenciones integrales que minimicen la recurrencia del delirium y mejoren la calidad de vida del paciente⁴. La implicación de la familia y la comunicación efectiva con el entorno del paciente son también determinantes para asegurar adherencia a las recomendaciones y continuidad del cuidado en la residencia.
Además, es fundamental que la enfermería fomente la educación familiar y la implicación de los cuidadores en la vigilancia diaria del paciente. Explicar los signos de alerta temprana, enseñar estrategias de orientación y cómo mantener rutinas estables contribuye a reducir la recurrencia del delirium. La comunicación fluida con médicos, fisioterapeutas y trabajadores sociales permite planificar intervenciones adaptadas a cada paciente, garantizando una atención integral y centrada en la persona¹-². Estas medidas preventivas y coordinadas aumentan la seguridad del anciano, mejoran su bienestar y reducen la necesidad de hospitalización, consolidando la eficacia del manejo del SCA en entornos institucionalizados.
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