Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Mondor como complicación de una cirugía mamaria. A propósito de un caso

7 junio 2024

AUTORES

  1. Alejandra Carmen Nasarre Puyuelo. Residente Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  2. Laura Paz Letona Barrios. Residente Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  3. Yolanda Goded Bajén. Residente Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  4. Andrea Becerra Aineto. Residente Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  5. Claudia Lambán Mascaray. Residente Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  6. Cristina Sánchez-Robles Tre. Residente Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Mondor es una patología vascular infrecuente, caracterizada por la tromboflebitis de las venas superficiales del tórax y la región mamaria. Clínicamente se manifiesta por la formación de un cordón venoso subcutáneo doloroso y palpable. Aunque la etiología exacta no se comprende completamente, se han asociado factores de riesgo como traumatismos locales, cirugías recientes y ejercicio físico extenuante. El diagnóstico se basa principalmente en la presentación clínica y se confirma con técnicas de imagen como la ecografía Doppler. El manejo es conservador, centrándose en la resolución de los síntomas y la prevención de complicaciones. Este trastorno, aunque autolimitado, requiere diferenciación de condiciones más graves como el cáncer de mama, subrayando la importancia de un diagnóstico preciso y oportuno. Presentamos el caso de una paciente que acude a consulta con cordón venoso endurecido palpable en mama derecha, sin síntomas sistémicos.

PALABRAS CLAVE

Rotura de fibras musculares, enfermedades linfáticas, cáncer de mama.

ABSTRACT

Mondor’s disease is an infrequent vascular pathology characterized by thrombophlebitis of the superficial veins of the thorax and breast area. It clinically manifests as the formation of a painful and palpable subcutaneous venous cord. Although the exact etiology is not fully understood, risk factors such as local trauma, recent surgeries, and strenuous physical exercise have been associated with its occurrence. Diagnosis is primarily based on clinical presentation and is confirmed with imaging techniques like Doppler ultrasound. The management is conservative, focusing on symptom resolution and prevention of complications. This self-limiting disorder, although not serious, requires differentiation from more severe conditions such as breast cancer, emphasizing the importance of an accurate and timely diagnosis. We present the case of a patient who came to the consultation with a palpable hardened venous cord on the right breast, without systemic symptoms.

KEY WORDS

Muscle fiber rupture, lymphatic diseases, breast cancer.

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermedad de Mondor se caracteriza por una tromboflebitis superficial que afecta principalmente las venas de la pared torácica. La prevalencia de la enfermedad es generalmente baja, siendo más común en mujeres que en hombres, especialmente aquellas de mediana edad1. La incidencia oscila entre un 0,5-0,9%, aunque probablemente sea más prevalente pero está infradiagnosticado. Se trata de una patología benigna y poco frecuente pero relevante clínicamente debido a su posible confusión con otras patologías más graves. Actualmente la etiología es desconocida. Los factores predisponentes que se han relacionado son traumatismos locales (p. ej., procedimientos quirúrgicos en la mama, radiación, electrocución o golpes)2,4,5 fármacos intravenosos, esfuerzos físicos intensos, vendajes constrictivos, uso de drogas vasoconstrictoras, cáncer de mama, enfermedades sistémicas y otras condiciones fisiológicas como

embarazo y puerperio. El diagnóstico es fundamentalmente clínico. La investigación sobre esta enfermedad ha progresado, pero aún existen áreas ambiguas especialmente en lo que concierne a su etiología y tratamiento2.

CLÍNICA:

Clínicamente suele cursar con dolor mamario y de la pared lateral del tronco de manera brusca. Posteriormente, aparece un cordón fibroso, a veces visible, palpable y doloroso, acompañado en ocasiones de ligero eritema. En ocasiones también se puede observar cierta retracción cutánea. Suele presentar un curso benigno y autolimitado, y evoluciona favorablemente hacia la curación espontánea en un período comprendido entre 6 semanas y 6 meses sin que requiera un tratamiento específico. Puede evolucionar hacia la cronicidad y cursar con pequeñas necrosis cutáneas de la zona afectada3,4.

AVANCES DIAGNÓSTICOS:

El diagnóstico tiene como pilar fundamental la clínica y la exploración física. Sin embargo, los avances recientes en el diagnóstico de esta enfermedad han mejorado significativamente la capacidad para identificar esta afección de manera precisa y temprana. Las técnicas de imagen como la ecografía doppler se han consolidado como el estándar de oro, permitiendo no solo detectar la presencia de trombosis venosa superficial sino también evaluar su extensión y severidad2. En la fase aguda de la enfermedad la ecografía puede ser de utilidad, mostrando en el modo B un aumento del diámetro de la vena afectada, ausencia de compresibilidad de dicho vaso, hipoecogenicidad en su interior y un Doppler ausente o disminuido4.Como en cualquier vasculopatía de carácter trombótico es necesario descartar alteraciones de la coagulación y otras situaciones que cursan con estados de hipercoagulabilidad, como el cáncer. Se han descrito casos en mujeres asociados a neoplasias malignas de la mama, por lo que ante una paciente de sexo femenino con esta patología hay que realizar una mamografía. Esta última permite evaluar la masa palpable. El principal hallazgo es el aumento en la densidad tubular, que puede ser confundida con una dilatación ductal y que corresponde a la vena trombosada 2,5 . La mayoría de los autores recomiendan la realización de una mamografía en todos los casos, incluso con exploración física anodina5,6.

Es importante descartar otras enfermedades con signos o síntomas parecidos 5,7. Se deben excluir cuadros de hipercoagulabilidad, como antitrombina III, déficit de proteína S o C, y la presencia de anticuerpos anticardiolipinas. También se debe descartar la existencia de enfermedades linfáticas mediante inmunohistoquímica, la que informa resultados negativos para el marcador policlonal LYVE1 y el monoclonal D2404.

TRATAMIENTO:

Se trata de una enfermedad autolimitada y su tratamiento es sintomático5. Están indicadas medida de soporte como compresión local y el uso de calor local en la zona afectada. En muchas ocasiones la enfermedad evoluciona espontáneamente hacia la curación en un periodo de hasta 6 semanas, sin requerir tratamiento. El tratamiento sintomático más comúnmente recomendado incluye el uso de antiinflamatorios no esteroideos. Se puede considerar una intervención quirúrgica, como es una trombectomía o una resección venosa superficial en el caso de que el paciente presente alguna malignidad, dolor severo, retracción o persistencia de la enfermedad posterior al tratamiento5,7. No está demostrada la eficacia del uso de antibióticos y anticoagulantes1,4.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se trata de una mujer de 45 años con antecedentes de hipertensión arterial y dislipemia en tratamiento con candesartán 8 mg/24h y rosuvastatina 5 mg/24h. Entre los antecedentes quirúrgicos destaca la intervención por cáncer de mama con colocación de prótesis mamarias hace cinco años. Acude a consulta por aparición de nódulo en mama derecha , doloroso a la palpación de 3 semanas de evolución. Niega sensación distérmica, no fiebre termometrada ni antecedente de traumatismo. No síndrome constitucional ni otra clínica asociada. A la exploración física se palpa cordón longitudinal de unos 5 cm situado en cuadrante inferior derecho, doloroso , bien delimitado, sin aumento de la temperatura. El complejo pezón areola conservado. No adenopatías axilares ni supraclaviculares . Se solicita analítica y Radiografía de tórax para un primer enfoque diagnóstico que es normal. Debido a la asociación conocida con neoplasias malignas y por los antecedentes de la paciente se solicitó mamografía en la que no se observaban signos de recidiva. Se solicitó ecografía mamaria en la que se describe estructura anecoica en la unión de cuadrantes inferiores de mama derecha de 4.5 cm , sin presencia de flujo con el uso de eco-Doppler color, compatible con trombosis parcial venosa superficial. Recibió tratamiento con antiinflamatorios durante 3 semanas y evolucionó favorablemente.

 

CONCLUSIONES

La enfermedad de Mondor es una patología rara pero benigna. El número de casos recogido en la literatura es escaso, incluyendo sólo pacientes sintomáticos, por lo que no reflejan la verdadera incidencia en la población asintomática. La etiología es desconocida pero se ha observado asociación con antecedente de traumatismo directo, cirugía de mama o cáncer de mama como en nuestro caso o el uso de vendajes compresivos. Lo más importante es realizar un a historia clínica y exploración física detallada ya que va ayudar al diagnóstico temprano. Sin embargo , pruebas de imagen como ecografía doppler puede ayudar a demostrar alteración de la permeabilidad vascular por el trombo. Se debe realizar mamografía para descartar otras etiologías malignas. El tratamiento es principalmente sintomático. Es necesario destacar la importancia de sea reconocer esta con el objetivo de tranquilizar a los pacientes, pues se trata de un proceso benigno y autolimitado4,6.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Pignatti M, Loschi P, Pedrazzi P, enfermedad de Marietta M. Mondor después de la reconstrucción mamaria con implantes. Reporte de tres casos y revisión de la literatura. J Plast Reconstr Aesthet Surg 2014; 67:e275.

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3. Catania S, Zurrida S, Veronesi P, et al. Enfermedad de Mondor y cáncer de mama. Cáncer 1992; 69:2267.

4. Smith RL, Pruthi S, Fitzpatrick LA. Evaluación y manejo del dolor mamario. Mayo Clin Proc 2004; 79:353.

5. Paniagua CT, Negron ZD. Mondor’s disease: a case study. J Am Acad Nurse Pract. 2010 Jun;22(6):312-5. doi: 10.1111/j.1745-7599.2010.00513.x. PMID: 20536629.

6. Leal B, Vieira S, Carvalho B, Correia A, Almeida B. Mondor’s disease in a patient previously treated for breast carcinoma in situ: a case report. N Z Med J. 2012 May 11;125(1354):100-2. PMID: 22595929.

7. N.A. Shah, J. Gryskiewicz, C.E. Crutchfield. Successful treatment of a recalcitrant Mondor’s cord following breast augmentation. J Clin Aesthet Dermatol, 7 (2014), pp. 50-51

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