AUTORES
- Nerea Moreno Apellaniz. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. Aragón España.
- Sara Almazán Fernández. Enfermera de Planta Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Ana Becerril Marín. Enfermera de Planta Hospital San Jorge. Huesca, España.
- Cristina Biarge Alcubierre. Enfermera Urgencias Hospital San Jorge. Huesca, España.
- Claudia Carmona Álvarez. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Vanessa Lafontana Gracia. Enfermera Centro de Salud Grañén. Huesca, España.
RESUMEN
En los últimos años ha aumentado el número de niños y adolescentes con patrones alimentarios vegetarianos o veganos. Diversas entidades científicas internacionales respaldan su viabilidad en edades tempranas, siempre que estén adecuadamente planificados y supervisados por profesionales de la salud. La correcta implementación de estas dietas exige una atención cuidadosa a los requerimientos nutricionales específicos de cada etapa del desarrollo. La lactancia materna requiere control nutricional y suplementación adecuada, especialmente en madres que siguen dietas veganas. Durante la adolescencia, fase crítica de crecimiento, el seguimiento profesional se vuelve esencial para evitar deficiencias. Estas dietas pueden aportar beneficios como menor riesgo de obesidad y enfermedades crónicas, su mala gestión puede comprometer la salud y el desarrollo. Una dieta vegetariana o vegana en población pediátrica es factible, pero requiere compromiso, planificación nutricional rigurosa y acompañamiento profesional continuo.
PALABRAS CLAVE
Dieta vegetariana, dieta vegana, niño, adolescente, requerimientos nutricionales, lactancia materna, crecimiento y desarrollo.
ABSTRACT
In recent years, there has been a notable rise in the number of children and adolescents following vegetarian or vegan diets. Leading international nutrition and health organizations affirm that these dietary patterns can be safe and appropriate at all stages of development, provided they are carefully planned and professionally supervised. Such diets must meet the evolving nutritional demands of growth. Breastfeeding requires nutritional monitoring and supplementation when the mother follows a vegan diet. Adolescents, due to rapid growth and increased nutritional needs, represent a higher-risk group for deficiencies if these diets are not properly managed. These diets may offer health advantages, including lower risks of obesity and chronic disease, but without proper planning, they can pose significant health risks. Therefore, adopting vegetarian or vegan diets during childhood or adolescence is possible, but it necessitates a high level of nutritional responsibility and continuous professional guidance.
KEY WORDS
Vegetarian diet, vegan diet, child, adolescent, nutritional requirements, breast feeding, dietary supplements, growth and development.
INTRODUCCIÓN
Cada vez es más alto el número de pacientes pediátricos que siguen una dieta vegetariana o vegana. Son muchas las sociedades científicas como la Academia Americana de Nutrición y Dietética, las asociaciones de dietética de Canadá, Reino Unido o países nórdicos, que confirman que seguir una dieta vegetariana o vegana, es adecuado para niños de todas las edades, siempre y cuando esté bien planificada y aconsejada1. Sin embargo, se debe prestar atención a las cambiantes necesidades según la etapa de desarrollo en la que se lleve a cabo la dieta vegetariana. De lo contrario, como cualquier otro tipo de alimentación mal llevada, puede causar problemas en la salud y desarrollo de niños2.
Si bien siempre es necesario estar informado sobre los aspectos básicos de la nutrición para estar sanos, más aún cuando se va a comenzar a llevar a cabo un determinado patrón restrictivo de alimentación.
OBJETIVO
En este artículo se va a revisar y sintetizar la evidencia actual sobre las consideraciones nutricionales y los posibles impactos en la salud asociados a la adopción de dietas vegetarianas y veganas en la población pediátrica.
METODOLOGÍA
La elaboración de este artículo se basó en una revisión de la literatura científica con el propósito de sintetizar la información existente sobre las dietas vegetarianas y veganas en la población pediátrica. Para la búsqueda bibliográfica, se utilizaron diversas bases de datos electrónicas, incluyendo PubMed, Scopus y Google Scholar. Se empleó una estrategia de búsqueda que combinó términos clave en español e inglés, como «dieta vegetariana», «vegetarian diet», «dieta vegana», «vegan diet», «niño», «child», «adolescente», «adolescent», «requerimientos nutricionales», «nutritional requirements», «lactancia materna», «breastfeeding», «crecimiento y desarrollo», «growth and development». Estos términos se combinaron mediante operadores booleanos («AND», «OR»).
Se establecieron los siguientes criterios de inclusión para la selección de los artículos: estudios originales, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y documentos de consenso que abordarán las dietas vegetarianas o veganas en bebés, niños y adolescentes. Se priorizaron publicaciones con relevancia clínica y científica en el ámbito de la nutrición pediátrica.
Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en poblaciones adultas, y aquellos que no proporcionarán información directamente aplicable a las consideraciones nutricionales o de salud en el contexto pediátrico.
RESULTADOS
Según un estudio realizado a 40 lactantes que presentaban déficit de vitamina B12, se afirma que: “un hijo de una madre deficiente en vitamina B12 puede nacer con la deficiencia o puede presentarla después, si recibe lactancia materna exclusiva”. Son necesarias una ingesta y una absorción adecuadas durante el embarazo y la lactancia para evitar el déficit en el hijo/a. El déficit de esta vitamina en mujeres vegetarianas o veganas sin supervisión, es una de las carencias principales que se refleja en sus hijos lactantes3.
La lactancia materna es la forma de alimentación ideal para lactantes, pero eso sí, es importante llevar un control sobre la alimentación de la madre y la incorporación del suplemento de B12. En el caso de no querer optar por lactancia materna, hay leches de fórmula a base de soja o arroz para dietas veganas. Lo que no debe hacerse jamás es sustituir cualquiera de estos dos modelos durante el primer año de vida como base de la alimentación por bebidas vegetales no adaptadas o zumos a base de frutas o verduras. De lo contrario, si no se proporciona una fuente adecuada de nutrientes, se pueden llegar a producir consecuencias fatales 1. A parte de comenzar con la introducción de la alimentación complementaria a partir de los seis meses, la suplementación en el lactante de vitamina B12 debe ser universal desde los ocho o nueve meses, o incluso anterior si los niveles maternos no son suficientes2. Las manifestaciones clínicas de la deficiencia de esta vitamina pueden ser tales como la apatía, rechazo a la comida o deterioro psicomotor4.
Según la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), la dieta vegetariana o vegana (si incluye huevos y lácteos será ovo/lácteo-vegetariana y si no incluye ningún producto animal será vegana) debe incorporar los nutrientes esenciales, y de no recibir la suplementación adecuada, puede tener graves consecuencias en la salud, y al hablar de niños, en su desarrollo. La edad para introducir la alimentación complementaria es la misma que para los no vegetarianos, a partir de los seis meses. Las verduras deben estar presentes en todas las comidas, y la fruta ha de incluirse en gran cantidad también, ya sea como postre, para la merienda o como tentempié a mitad de la mañana. Es recomendable introducir las legumbres lo antes posible. Para los que deciden comenzar con alimentos sólidos, el hummus, tofu, lentejas con arroz, tortilla francesa, plátano, pueden ser buenas opciones para empezar a incorporar alimentos en el lactante. Es muy importante acompañar las comidas principales con alimentos ricos en vitamina C para la buena absorción del hierro (tomate, fresas, kiwi, naranja, col, brócoli, repollo…) y vegetales ricos en vitamina A (zanahoria, calabaza, boniato en vez de patata). Los cereales, mejor integrales, y después de que hayan sido bien tolerados, incorporar frutos secos molidos como almendras, nueces, avellanas y tahini (pasta de sésamo molido), muy rico en calcio. Los vegetales de hoja verde como espinaca, acelga, borraja, conviene no introducirlos hasta el año de edad por la cantidad de nitratos que tienen. Se deben evitar también mantequillas o margarinas. Por último, las bebidas vegetales no se han de introducir hasta el primer año de vida como bebida principal; a partir de los 12 primeros meses, la de soja es una buena elección2.
Para llevar a cabo una dieta vegana saludable en adolescentes hay que tener en cuenta ciertas consideraciones nutricionales. Son una de las poblaciones de riesgo al seguir este tipo de dietas; están en edad de crecimiento y necesitan todos los nutrientes, sobre todo los aminoácidos esenciales. En el caso de seguirla adecuadamente incorporando vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, se podrían evitar déficits. También será importante prestar especial atención a algunos micronutrientes como el hierro, calcio, zinc, vitamina B12, vitamina D y ácidos grasos omega35. Habrá que actuar con responsabilidad y con la información e indicaciones de un profesional de la nutrición.
Una dieta vegetariana bien llevada puede tener efectos beneficiosos como pueden ser la prevención de estreñimiento a corto plazo, o menor riesgo de padecer DM2 a largo plazo por la cantidad de fibra que ingieren; menor riesgo también de sufrir una enfermedad cardiovascular en un futuro, ya que ingieren menos ácidos grasos saturados. Previene la obesidad y establece patrones alimentarios saludables a largo plazo. Si se realiza bien, el aporte de proteínas no es un problema en estas dietas tampoco. Sin embargo, como efectos perjudiciales sobre la salud en la adolescencia, se puede afirmar que las dietas vegetarianas tienen un menor aporte calórico, y el alto contenido en fibra disminuye la biodisponibilidad de micronutrientes y de aminoácidos (que además son más limitados en las proteínas vegetales que en los animales). Es importante conseguir la proteína de legumbres y de la soja, los ácidos grasos omega 3 de las semillas (lino, chía, colza), frutos secos y sus aceites. Respecto al hierro, en los vegetales es hierro no hemo, más difícil de absorber, además hay que intentar consumirlo junto con vitamina C para facilitar su absorción. En los veganos, el nivel de calcio puede ser un problema si no se consumen alimentos en los que su biodisponibilidad sea amplia, como las acelgas, las espinacas, el puerro o la col rizada, y frutos secos como las almendras o las nueces. Respecto al yodo, con utilizar sal yodada se llegan a cumplir sus recomendaciones. Por último, la vitamina B12 y D (esta última dependiente de la exposición solar que se tenga) será conveniente vigilarlas, y en el caso de B12, suplementar siempre para evitar problemas a largo plazo como deterioro cognitivo, deficiencias de desarrollo, accidente cerebrovascular o problemas óseos5.
CONCLUSIÓN
Como conclusión, está claro que se puede seguir una dieta vegetariana o vegana siendo bebé, niño o adolescente y estar sano, siempre que se sigan los consejos nutricionales de un profesional y se actúe con responsabilidad. Ahora bien, lo que se pone en juego es mucho, ya que son las etapas donde el crecimiento y el desarrollo se van a llevar a cabo en su totalidad, por lo que los requerimientos van a ser mayores y de vital importancia.
Seguir patrones de alimentación vegetarianos o veganos a estas edades, es cerrar puertas a un buen crecimiento, desarrollo y funcionamiento del organismo al limitar las fuentes de donde extraemos los macro y micronutrientes. Dar a un niño una dieta vegetariana o vegana es posible, pero a la vez es complicado y arriesgado; estas dietas, podrán llevarse a cabo cuando estén bien planificadas, incluyan gran variedad de nutrientes, se suplemente adecuadamente y se realice un seguimiento por parte de los profesionales correspondientes.
BIBLIOGRAFÍA
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- González, R. Alimentación vegetariana en adolescentes: pros y contras. Servicio de Endorinología Hospita Infantil Universitario Niño Jesús 2017. Madrid. P. 56-65. Disponible en: http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/58-67-alimentacion-vegetariana.pdf