Disfagia: fisiopatología y abordaje en enfermería. Artículo monográfico.

3 diciembre 2023

AUTORES

  1. Beatriz Ventura Laborda. Diplomada en Enfermería. Centro de Salud Univérsitas, Zaragoza, España.
  2. Raquel Calavia Calvo. Diplomada en Enfermería. Centro de Salud Univérsitas, Zaragoza, España.
  3. Cristina Santos Marco. Diplomada en Enfermería. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología. Centro de Salud Las Fuentes Norte, Zaragoza, España.
  4. Silvia Navarro Rero. Diplomada en Enfermería. Enfermera Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Centro de salud Univérsitas, Zaragoza, España.
  5. Carlos Agullo Elena. Diplomado en Enfermería. Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
  6. Beatriz Franco Escura. Diplomada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La disfagia orofaríngea se caracteriza por la percepción de dificultades para que los alimentos pasen de la boca al estómago debido a trastornos en la motilidad orofaríngea. Su relevancia se manifiesta en su alta incidencia en pacientes de edad avanzada, incluso en aquellos que son autónomos, lo que conlleva un diagnóstico tardío o incluso a un infra diagnóstico. La presencia de condiciones médicas concurrentes, en particular los trastornos neurológicos, aumenta aún más la prevalencia de esta afección, cuyas principales complicaciones incluyen la desnutrición y la deshidratación (debido a problemas de eficacia) y las infecciones respiratorias (causadas por fallos en la seguridad).

Una adecuada revisión del historial clínico, incluyendo preguntas sobre episodios de atragantamiento, voz ronca, tos y frecuentes infecciones respiratorias, puede alertarnos sobre su presencia. La aplicación de métodos sencillos de control y cribado facilita el trabajo al personal sanitario que muchas veces no es consciente de la importancia del abordaje de la disfagia en personas mayores.

 

PALABRAS CLAVE

Disfagia, seguridad, envejecimiento, complicaciones.

 

ABSTRACT

Oropharyngeal dysphagia is characterized by the subjective perception of difficulties in passing food from the mouth to the stomach due to disorders in oropharyngeal motility. Its relevance is manifested in its high incidence in elderly patients, even in those who are autonomous, which leads to a late diagnosis or even an underdiagnosis. The presence of concurrent medical conditions, particularly neurological disorders, further increases the prevalence of this condition, the main complications of which include malnutrition and dehydration (due to efficacy issues) and respiratory infections (caused by safety lapses).

An adequate review of the clinical history, including questions about episodes of choking, hoarse voice, cough, and frequent respiratory infections, can alert us to its presence. The application of simple control and screening methods makes the work easier for healthcare personnel who are often not aware of the importance of addressing dysphagia in older people.

 

KEY WORDS

Dysphagia, safety, aging, complications.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La disfagia, en términos generales, se refiere a la dificultad para tragar, ya sea líquidos o sólidos, y que estos sean transportados desde la cavidad bucal hasta el estómago. Dicha afección suele ser debida a problemas en una o más etapas del proceso de deglución. Estos problemas pueden manifestarse en la fase de preparación oral del bolo alimenticio o en la etapa de desplazamiento del alimento desde la boca hasta el estómago.

Es importante distinguir la disfagia de la odinofagia, que implica dolor al ingerir ciertos alimentos, especialmente líquidos fríos o calientes.

La masticación y la deglución normales involucran una serie de movimientos voluntarios e involuntarios coordinados, en los que participan múltiples nervios craneales, varios segmentos de los nervios cervicales y un conjunto de 26 músculos ubicados en la boca, faringe y esófago. Aunque el envejecimiento por sí solo no causa disfagia clínicamente evidente1, existen cambios relacionados con la edad que afectan las diferentes etapas del proceso de deglución. El proceso de deglución se divide en tres fases2:

  • FASE ORAL: voluntaria, formación y movimiento del bolo alimenticio desde la cavidad oral a la orofaringe. Los músculos de la lengua y las mejillas ayudan a mover el bolo hacia la parte posterior de la boca en preparación para la deglución.
  • FASE FARÍNGEA: Durante esta fase, el bolo alimenticio se desplaza hacia la faringe. Varios reflejos involuntarios entran en juego para evitar que el alimento entre en las vías respiratorias. El músculo esofágico superior se relaja y se inicia el cierre de la epiglotis para proteger las vías respiratorias.
  • FASE ESOFÁGICA: involuntaria, movimiento del bolo alimenticio a través del esófago hacia el estómago mediante contracciones musculares coordinadas.

 

Estas etapas están marcadas por mecanismos y compuertas que regulan el paso del bolo alimenticio de una etapa a la siguiente. El control neural de la deglución implica una comunicación entre nervios craneales periféricos y centrales que llega a los centros de deglución en el tronco encefálico, donde se integra y genera una respuesta motora transmitida a través de las motoneuronas de varios nervios craneales hasta los músculos del tracto digestivo relacionados con la deglución.

El conocimiento de estas fases es esencial para comprender los procesos de la deglución normal y cómo pueden verse afectados por factores relacionados con el envejecimiento u otras condiciones médicas. La disfagia, o la dificultad para tragar, puede ocurrir cuando cualquiera de estas fases se ve comprometida, lo que hace que sea importante identificar y abordar estos problemas, especialmente en la población de personas mayores.

Deberemos ser conscientes de que hay numerosos cambios fisiológicos y estructurales que inevitablemente van a aparecer al estar relacionados con la edad, y que hacen que sea más fácil la aparición de signos o síntomas de disfagia, aumentando la incidencia de ésta en la población más mayor.

Además de los cambios anatomo fisiológicos que se producen por el mismo proceso de envejecimiento, existen numerosas causas que pueden facilitar la aparición de disfagia en los pacientes. Algunas de ellas pueden ser:

Tramo Digestivo Superior: Parálisis cerebral, Paladar Hendido, Distrofias musculares, Disautonomías.

Alteraciones Neurológicas: Ac. Cerebrovasculares, Epilepsia, Demencias, Síndrome de Guillain-Barré, Parkinson, Traumatismos Craneoencefálicos, ELA, Miastenia Gravis, Distrofia Oculofaríngea, Parálisis supranuclear Progresiva.

Enfermedades del Colágeno: Dermatomiositis, Esclerodermia.

Alteraciones Estructurales: Osteofitos cervicales, Procesos cicatriciales o fibróticos orofaríngeos.

Procedimientos neuroquirúrgicos: Fusión cervical espinal, resecciones tumorales de cabeza y cuello.

Medicamentos: Sedantes, neurolépticos.

Otras: EPOC, Artritis reumatoide Avanzada, Infecciones virales, intubación endotraqueal prolongada.

Entre los diferentes tipos de disfagia, la más común suele ser la disfagia orofaríngea y ésta se refiere a la sensación subjetiva de dificultad para que los alimentos pasen desde la boca al estómago, debido a un trastorno en la motilidad orofaríngea. Su relevancia radica en su alta prevalencia en personas de edad avanzada3, incluso en aquellos que son independientes, lo que a menudo resulta en un diagnóstico tardío o incluso en un infra diagnóstico. La presencia de comorbilidades, especialmente trastornos neurológicos, aumenta aún más la prevalencia de esta afección, cuyas principales complicaciones incluyen la desnutrición y la deshidratación debido a problemas en la eficacia de la deglución, así como las infecciones respiratorias debidas a fallos en la seguridad del proceso.

La sintomatología de la disfagia incluye (entre otros) dolor al deglutir, comer a un ritmo más lento, sentir que la comida se pega a la garganta, así como toser, carraspear, atragantarse, y babear durante o después de las comidas.

La disfagia puede dar lugar a múltiples complicaciones, como es la entrada de alimentos o líquidos en vías diferentes a las del sistema digestivo, lo que a veces resulta en episodios de aspiración traqueal o bronquial, donde el agua o los alimentos llegan a la tráquea y los bronquios, o aspiraciones silenciosas, en las que la saliva o los alimentos ingresan por debajo de las cuerdas vocales sin provocar tos u otros signos evidentes de dificultad para tragar.

 

ACTUACIÓN ENFERMERIA

Como profesionales sanitarios nuestro deber es realizar una continuidad de cuidados en la población. Una de las actuaciones que como profesionales deberíamos realizar de manera habitual es la de prevención, cuando todavía no ha aparecido ningún problema de salud y actuando sobre los factores de riesgo que se perciben.

En el caso de la disfagia, como se ha comentado, es una patología que hoy en día no se diagnostica todo lo que se debería (un alto porcentaje de los pacientes, sobre todo institucionalizados presentan infra diagnóstico de disfagia) y finalmente se acaba actuando sobre las graves complicaciones derivadas de la disfagia y no sobre los factores de riesgo que pueden facilitar su aparición.

El papel de enfermería en estos casos, sobre todo en atención Primaria (AP) es conocer sus pacientes y saber cuáles pueden presentar riesgo de padecerlo.

Además, hoy en día existen multitud de herramientas para realizar un cribado desde la propia consulta de AP o de manera ambulatoria4. Algunos ejemplos de los más conocidos son:

 

  • EAT-105: Cuestionario que consta de 10 preguntas con las que se abordan directamente y de forma sistemática aspectos relacionados con la ingesta de la población. Cada pregunta debe ser contestada en una escala Likert (de 0 a 4) donde la menor puntuación hace referencia al pensamiento de: “no nunca” y el número 4 sería el: “sí siempre”. Puede ser autoadministrado y valora la presencia de sintomatología relacionada con la disfagia orofaríngea
  • MECV-V: Esta Prueba detecta la disfagia en pacientes con alteraciones de la seguridad de la deglución que precisan restringir la viscosidad líquida de los alimentos. Informa además de las características del bolo en cuanto a volumen y viscosidad más adecuadas para cada paciente y, por lo tanto, nos facilita la adaptación de la dieta de manera personalizada, garantizando una nutrición e hidratación adecuadas para cada paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Msc OBM-M, Carpena-Niño OMG, editores. FACTORES DE RIESGO DE LA DISFAGIA EN LA TERCERA EDAD: UNA REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA DE ESTUDIOS OBSERVACIONALES. Revista de movimiento y ciencia terapéutica; 2021.
  2. Clavé P, Verdaguer A, Arreola V. Oral-pharyngeal dysphagia in the elderly. Med Clin (Barcelona). Ediciones Doyma, S.L.; 2005;124(19):742-8 DOI: http://dx.doi.org/10.1157/13075447.
  3. Ortega O, Martín A, Clavé P. Diagnosis and Management of Oropharyngeal Dysphagia Among Older Persons, State of the Art. J Am Med Dir Assoc. Elsevier Inc.; 2017;18(7):576- 82 DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.jamda.2017.02.015.
  4. Principales métodos de cribado para la detección precoz de la Disfagia Orofaríngea [Internet]. Geriatricarea. 2019. Disponible en: https://www.geriatricarea.com/2019/12/11/principales-metodos-de-cribado-para-la-deteccion-precoz-de-la-disfagia-orofaringea/
  5. Araujo y C. Pérez-Portabella RBBSHSARCPCVGCNBK. Traducción y validación de la versión en español de la escala EAT-10 (Eating Assessment Tool-10) para el despistaje de la disfagia. Nutrición Hospitalaria. el 11 de enero de 2012;27(6).

 

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