Disfagia orofaríngea en niños con parálisis cerebral: evaluación y abordaje rehabilitador

28 marzo 2026

 

AUTORES

  1. María Pilar Solsona Anadón. Médico Especialista Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Alcañiz, Teruel, España.
  2. Adriana Fernández Gonzalo. Médico Especialista Radiodiagnóstico. Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Madrid, España.
  3. Ana Isabel Herreras Cardiel. Médico Residente Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Lydia Diaz Mesa. Médico Residente Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La disfagia orofaríngea es una complicación frecuente en niños con parálisis cerebral, es causa de malnutrición y neumonías por broncoaspiración. Se estima que entre un 40% y 70% de los niños con parálisis cerebral presentará alteraciones de la deglución, la prevalencia aumenta al aumentar el GMFCS. Una correcta evaluación y un abordaje rehabilitador precoz son fundamentales para mejorar la funcionalidad y la nutrición de los pacientes.

PALABRAS CLAVE

Disfagia orofaríngea, parálisis cerebral.

ABSTRACT

Oropharyngeal dysphagia is a common complication in children with cerebral palsy; it is a cause of malnutrition and pneumonia due to aspiration. It is estimated that between 40% and 70% of children with cerebral palsy will present with swallowing disorders; the prevalence increases with increasing GMFCS. A correct evaluation and an early rehabilitation approach are essential to improve the functionality and nutrition of patients.

KEY WORDS

Oropharyngeal dysphagia, cerebral palsy.

DESARROLLO DEL TEMA

Muchos niños con deterioro neurológico experimentan dificultades para tragar, incluyendo aquellos con deterioro cerebral adquirido, síndromes genéticos y enfermedades degenerativas.

La parálisis cerebral se define como un grupo heterogéneo de alteraciones del movimiento y la postura, causante de una lesión que ocurre durante el desarrollo cerebral del feto1.

La parálisis cerebral es la discapacidad más común en niños con una prevalencia global de 2/10002. Aquellos pacientes que la padecen pueden tener afectación en la función motora, la postura y el equilibrio; se puede asociar a discapacidad intelectual, visual, trastornos cognitivos, afectación del lenguaje, de la deglución, epilepsia, alteraciones musculoesqueléticas, trastornos del sueño, dolor crónico, vejiga e intestino neurógeno2,3. La parálisis cerebral se puede clasificar según su trastorno de movimiento: espasticidad, discinesia, ataxia ; siendo la más frecuente la espástica, hasta en un 80% de los pacientes2.

La clasificación para evaluar la severidad de la parálisis cerebral es la clasificación de la función motora gruesa (GMFCS), evalúa la movilidad, la postura y el equilibrio; hay 5 niveles2:

  • En el nivel I, el paciente tiene la capacidad de caminar sin limitaciones.
  • En el nivel II, el paciente realiza marcha, pero con limitaciones.
  • En el nivel III, el paciente deambula con un dispositivo auxiliar.
  • En el nivel IV, el paciente usa métodos de movilidad con asistencia física o movilidad motorizada.
  • En el nivel V, el paciente necesita usar una silla de ruedas.

 

La deglución se divide en 3 fases: oral, faríngea y esofágica. En este proceso se involucran 26 pares de músculos, con la coordinación del sistema nervioso central y periferico3,4. En la tabla 1 se muestran los componentes y subcomponentes involucrados en el proceso deglutorio4.

La fase oral, es una fase voluntaria e implica la masticación y el impulso del bolo alimenticio desde la cavidad oral hasta la faringe. La fase faríngea, es una fase involuntaria y transfiere el bolo desde la faringe hasta el esófago proximal2.

La deglución se inicia en la época prenatal y finaliza a los 3 años. A las 33-34 semanas de gestación se va desarrollando la succión, la deglución y la respiración4.

La disfagia orofaríngea se define como la dificultad de la movilización de manera efectiva y segura del bolo alimentario desde la boca hasta el esófago. Es un síntoma frecuente en pacientes neurológicos, geriátricos o críticos, que incrementa el riesgo de neumonías por aspiración, aumenta la desnutrición5. Por todo esto, aumenta el riesgo de mortalidad3. La disfagia en la infancia asociada con deterioro neurológico es compleja y existen muchos factores interrelacionados que contribuyen a su gravedad y la forma de presentación3.

En niños con parálisis cerebral, la disfagia orofaríngea puede manifestarse con la dificultad en el control lingual, la manipulación y desplazamiento del bolo alimenticio de la boca a la faringe; provocando un retraso en el acto deglutorio y un aumento del riesgo de aspiración1.

En estos pacientes las alteraciones de la fase oral son por el daño de las redes neuronales corticales, y las alteraciones de la fase faríngea por trastornos en los componentes automáticos de la deglución. También puede aparecer por daños subcorticales y de los ganglios basales3.

La prevalencia de disfagia orofaríngea en pacientes con parálisis cerebral es de 30.4% y aumenta con la gravedad de esta3. El 46% de los pacientes con parálisis cerebral presenta voz húmeda, sibilancias, tos, vómitos, regurgitación durante o después de la alimentación, los cuales son signos indirectos de penetración de la vía aérea. Un 44 % de los pacientes con parálisis cerebral tienen sialorrea. Los pacientes con una escala de GMFCS III a V presentan más síntomas de disfagia3.

La salivación y el babeo se consideran anormales posteriores a los 4 años, el aumento de la salivación puede ser secundaria a la administración de algunos medicamentos como las benzodiacepinas2.

Entre los 18 y 36 meses, el 39% de los niños con parálisis cerebral requieren una modificación en la textura de los alimentos, un 10% son alimentados por sonda enteral.

Para clasificar la disfagia orofaríngea se usa EDACS (The Eating and Drinking Ability Classification System) diseñado para niños mayores de 3 años2. La EDACS tendría un punto de corte en el nivel III, a partir de ese nivel tendría un compromiso significativo en la seguridad y eficacia de la ingesta1.

  • En el nivel I, la deglución es segura y eficiente.
  • En el nivel II, el paciente come y bebe de forma segura, pero con algunas limitaciones en la eficacia.
  • En el nivel III, hay limitaciones en la seguridad y algunas en la eficacia.
  • En el nivel IV, hay importantes limitaciones en la seguridad.
  • En el nivel V, el niño no puede comer con seguridad.

 

Hay una correlación positiva entre el grado de EDACS y el GMFCS.

  • Gonzalez et al.3, demostró en un estudio que la disfagia se asociada con la escala de GMFCS (Sistema de Clasificación de la Función Motora Gruesa), y con la gravedad de esta.
  • Parkes et al.6, se documentó que los pacientes con nivel IV según el GMFCS tenían casi cinco veces más probabilidad de disfagia orofaríngea (OR: 4.8, p < 0.001), y con nivel V alrededor de 15 veces más probabilidad de disfagia orofaríngea (OR: 15.7, p < 0.001).
  • Kim et al.7, encontró alteraciones en las fases oral y faríngea de la deglución, en un 20% de los sujetos en nivel I y II, en un 28.6% en nivel III y en un 91.7% en los niveles IV y V de la GMFCS (p < 0.001).
  • Benfer et al.8, reseñó que la probabilidad de tener disfagia orofaríngea aumentaba de 1.9 a 3.5 al aumentar un nivel de GMFCS en niños de 18 a 36 meses con parálisis cerebral.

 

Para cribar la disfagia en estos niños se puede usar la escala Pedi-EAT-10, son 10 preguntas que se centran en la percepción de los padres sobre las dificultades para tragar del niño. Una puntuación mayor de 4 precisaría una valoración más profunda por parte del médico especialista1. Esta escala se validó al español por Murray-Hurtado et al, en 2023 para niños entre los 18 meses a los 18 años1.

De forma complementaria la EDACS permite una evaluación funcional objetiva, identificando el compromiso de la seguridad y eficacia de la ingesta.

Un diagnóstico exhaustivo de la disfagia orofaríngea en niños con trastornos neurológicos suele implicar una evaluación clínica de la deglución. Hay que tener en cuenta las etapas de alimentación del niño a la hora de realizar el enfoque terapéutico5.

Se debe evaluar la alimentación y deglución del niño en el contexto de las habilidades esperadas durante su etapa de transición de alimentación o nivel de desarrollo. Los niños desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad se alimentan con leche materna o biberón, mientras que los niños de 6 a 18 meses están progresando hacia la alimentación independiente, donde aprenden a beber de una taza abierta, a manipular una cuchara y a manejar texturas cada vez más variada5

Como pruebas complementarias para un diagnóstico de DOF son la videofluoroscopia y la fibroendoscopia de la deglucion5.

La videofluoroscopia es el gold standard para diagnosticar DOF, ya que permite visualizar la anatomía de la cavidad oral, la faringe, la laringe y el esófago superior, así como la función e integración de las fases de la deglución y detecta las aspiraciones1,3.

La evaluación fibroendoscopica de la deglución (FEES) proporciona una visualización en tiempo real de la anatomía de la cavidad oral, faríngea, laríngea y esófago superior, como de la protección de la vía aérea durante la deglución2,5.

Una vez realizado el diagnóstico, hay que considerar la planificación del soporte nutricional (tabla 2), hay que tener en cuenta9:

  • Funcionalidad intestinal: Integridad anatómica y funcional del intestino que permita una nutrición enteral en ausencia de enfermedad esofágica o gástrica9.
  • El paciente debe tener unas condiciones clínicas adecuadas para iniciar una ingesta por vía oral: capacidad de sedestación, posicionamiento, respuesta a órdenes sencillas, exploración oromotora favorable9.
  • Evaluación de seguridad: Si la deglución no es segura hay que valorar si es o no compensable con la modificación de las texturas alimentarias o el control de volumen, además de la adaptación de utensilios para la ingesta y de la posición del paciente. Si no es segura y no se puede compensar, hay que limitar la ingesta oral y valorar un dispositivo externo de alimentación (DEA). Si la duración se estima inferior a 6-8 semanas se puede colocar una sonda nasogástrica o nasoentérica, no obstante, en estos pacientes la elección sería una gastrostomía o gastroyeyunostomía. Si se sospecha de aspiración de saliva se debe considerar un antisialagogo9.

 

Si la deglución no es segura pero compensable, se usará la vía oral con una dieta oral adaptada o textura modificada9.

Si la deglución es segura es posible mantener la alimentación oral completa.

  • Evaluación de la eficacia: Deglución segura y no eficaz, valorar mejorar textura, si no mejora la eficacia se iniciará suplementación oral y si no es suficiente precisará un DEA para complementar la ingesta oral9.

 

Si la deglución es segura y eficaz se mantendrá la dieta normal.

Para modificar la textura se usarán espesantes, según como hayan salido las pruebas complementarias el paciente tendrá que espesar los líquidos textura néctar, miel o pudin9.

El tratamiento rehabilitador en la disfagia orofaríngea consiste:

  • Adaptación del entorno: en lactantes es importante evitar que el haz de luz se encuentre tras el cuidador, favorecer una temperatura confortable, disminuir el sonido ambiental9.
  • Control postural, aquí pueden colaborar los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales. En el neonato-lactante se tiene que evitar la hiperextensión cervical, mantener la línea media, favorecer el plano inclinado de 45-90º según necesidades del paciente. El paciente pediátrico puede precisar de ayudas técnicas como el headpod, posicionadores cefálicos, cinchas para control de tronco, tacos para el posicionamiento pélvico, plataforma de soporte de piernas, mesas y sillas9.
  • Técnicas compensatorias para mejorar las limitaciones de la actividad y las restricciones de participación5. Adaptación del material para la ingesta. Los biberones serán de base ancha, si el bebe tiene dificultad en el sellado labial, la tetina será anatómica si el bebe presenta déficit en la movilidad lingual. Se usarán cucharas de metal si hay hipotonía y ausencia de reflejo de mordida, se usará plástico duro si hay hipertonía.
  • Tratamiento de logopedia: Pueden realizar una intervención directa, que se basa en el consumo de alimentos y líquidos, a nivel motor con deglución como la deglución supraglótica o maniobra de Mendelsohn; a nivel sensorial con deglución como alterar el gusto o sabor del bolo para aumentar la entrada sensorial y mejorar la fisiología de la deglución5. También pueden realizar una intervención indirecta motor sin deglución como el uso del instrumento de presión oral de Iowa para aumentar la fuerza y ​​la función de la lengua; intervención sensorial como la estimulación táctil térmica como la aplicación de hielo en los arcos faciales5.Se están realizando estudios para ver las técnicas más eficaces.

 

Rincon Ballinas et al.2, realizó un ensayo clínico aleatorizado en el que demostró que tanto el Vitalstim como la terapia oral motora son útiles en diferentes zonas de acción, por lo que hay que pautarlos según un análisis previo de la deglución a través de la FEES, además la aplicación de ambas terapias de forma conjunta podría dar mejores resultados que de forma individual.

  • El VitalStim consiste en una estimulación eléctrica externa aplicada en la cara anterior del cuello, con el objetivo de incrementar la fuerza, resistencia y tiempo de reacción de los músculos encargados de la deglución. Es una terapia complementaria no invasiva para la disfagia orofaríngea2.
  • La terapia oral motora incluye programas de ejercicios labial, linguales, de elevación laríngea, maniobra de Mendelssohn, deglución supraglótica, maniobra de Masako2.

 

En el grupo de VitalStim, se vio una mejoría en el sellado labial, en el sello palatogloso, mejoría del disparo reflejo, menos residuos post deglución, menos penetraciones y aspiraciones2.

En el grupo de la terapia oral motora, se vio mejoría en la propulsión del bolo, en el sello palatogloso, disparo reflejo, menos residuos post deglución, menos penetraciones2.

CONCLUSIONES

La disfagia orofaríngea en niños con parálisis cerebral constituye una complicación frecuente, multifactorial y potencialmente grave, con impacto directo en el estado nutricional, la salud respiratoria y la calidad de vida del paciente y de su entorno familiar. Su elevada prevalencia y sus posibles consecuencias obligan a una detección precoz y a una valoración sistemática dentro del abordaje integral de estos pacientes.

Las técnicas instrumentales como la videofluoroscopia de la deglución o la fibroendoscopia de la deglución permiten caracterizar con mayor precisión las alteraciones en las distintas fases del proceso deglutorio y orientar la toma de decisiones terapéuticas.

El abordaje rehabilitador tiene que ser individualizado, las estrategias terapéuticas incluyen desde modificaciones posturales, adaptación de texturas, técnicas de facilitación sensoriomotora, y uso de dispositivos o medidas alternativas de alimentación.

Asimismo, la educación y el entrenamiento de los cuidadores desempeñan un papel fundamental en la seguridad y eficacia del tratamiento, favoreciendo la adherencia y reduciendo el riesgo de complicaciones como la aspiración o la malnutrición.

BIBLIOGRAFÍA

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  3. González-Rozo N, Pérez-Molina JJ, Quiñones-Pacheco YB, Flores-Fong LE, Rea-Rosas A, Cabrales-de Anda JL. Factors associated with oropharyngeal dysphagia diagnosed by videofluoroscopy in children with cerebral palsy. Rev Gastroenterol Mex (Engl Ed). 2021 Feb 8:S0375-0906(21)00003-3. English, Spanish. doi: 10.1016/j.rgmx.2020.09.008. Epub ahead of print. PMID: 33573860.
  4. Suarez-Escudero JC,Rueda Vallejo Z V, OrozcoAF. Disfagia y neurología :¿una unión indefectible?. Acta Neurol Colomb. 2018; 34(1): 92-100
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  7. J. Kim, Z. Han, D.H. Song, et al. Characteristics of dysphagia in children with cerebral palsy, related to gross motor function. Am J Phys Med Rehabil., 92 (2013), pp. 912-919
  8. K.A. Benfer, K.A. Weir, K.L. Bell, et al. Oropharyngeal dysphagia in children with cerebral palsy: Comparisons between a high- and low-resource country. Disabil Rehabil., 39 (2017), pp. 2404-2412
  9. Pinillos Pisón S, de los Santos MM,Garcia Ezquerra R. Disfagia orofaríngea en la edad pediátrica. Protoc diagn ter pediatr.2023;1:237-251

 

ANEXOS

TABLA 1. PROCESO DEGLUTORIO:

Diagrama El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Suarez-Escudero JC,Rueda Vallejo Z V, OrozcoAF. Disfagia y neurología :¿una unión indefectible?. Acta Neurol Colomb. 2018; 34(1): 92-100.

 

TABLA 2. SOPORTE NUTRICIONAL EN DISFAGIA OROFARÍNGEA PEDIÁTRICA:

Gráfico, Diagrama El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

NO: nutrición oral; NO-A nutrición oral adaptada (sólidos/líquidos) = alimentación de textura modificada; NO_S: nutrición oral suplementaria (nutrición clínica); NO-A_S: nutrición oral adaptada (textura modificada).

Pinillos Pisón S, de los Santos MM, García Ezquerra R. Disfagia orofaríngea en la edad pediátrica. Protoc diagn ter pediatr.2023;1:237-251.

 

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