Disfagia orofaríngea. Recomendaciones sobre alimentación. Monográfico

21 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Carmen Tricas Ranchal. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria. Zaragoza, España.
  2. María Alicia Gamboa Vega. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria. Zaragoza, España.
  3. Amaia Fernández Zapata. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria. Zaragoza, España.
  4. Jesús Sáez Martínez. Enfermero Especialista en Atención Familiar y Comunitaria. Zaragoza, España.
  5. María Granada González. Enfermera. Zaragoza, España.
  6. Belén Pérez Romano. Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria. Zaragoza, España.

 

INTRODUCCIÓN

La disfagia es la dificultad para tragar los alimentos por afectación de la deglución. La más frecuente es la disfagia orofaríngea y aparece principalmente en pacientes con demencia tipo Alzheimer, Parkinson, antecedentes de accidente cerebrovascular o esclerosis. En pacientes de edad avanzada y particularmente en los institucionalizados aumenta más aún la prevalencia. Esta patología tiene riesgos importantes para la salud como la neumonía por broncoaspiración y la desnutrición y deshidratación que pueden generar gran impacto en la salud de los pacientes. Es importante conocer las medidas higiénico-dietéticas que se pueden llevar a cabo para reforzar la seguridad y mantener el estado nutricional y de hidratación de los pacientes en la medida de lo posible sin llegar a precisar de intervenciones más invasivas como la nutrición enteral por sonda nasofaríngea o sonda gastrostomía endoscópica percutánea.

PALABRAS CLAVE

Disfagia, trastornos de la deglución, alimentación.

ABSTRACT

Dysphagia is the difficulty in swallowing food due to impairment in any element of swallowing. The most frequent is oropharyngeal dysphagia and occurs mainly in patients with dementia such as Alzheimer’s disease, Parkinson’s disease, stroke or sclerosis. In elderly patients and particularly those in nursing homes, the prevalence increases even more. This pathology has important health risks such as bronchial aspiration pneumonia, malnutrition and dehydration that can have a great impact on the health of patients. It is important to know the hygienic-dietary measures that can be carried out to reinforce safety and maintain the nutritional and hydration status of patients as far as possible without requiring more invasive interventions such as enteral nutrition by nasopharyngeal tube or percutaneous endoscopic gastrostomy tube.

KEY WORDS

Dysphagia, deglutition disorders, diet.

DESARROLLO DEL TEMA

La disfagia se define como la dificultad para tragar o deglutir los alimentos líquidos y/o sólidos por afectación de una o más fases de la deglución. La deglución consiste en un conjunto de procesos voluntarios e involuntarios que ocurren entre la fase oral, fase faríngea y la fase esofágica. Según la zona de afectación, la disfagia se clasifica en disfagia orofaringea o disfagia esofágica, siendo la primera la más prevalente con hasta un 80%.

En la disfagia esofágica, la clínica suele aparecer con alimentos sólidos. La causa puede ser algún tumor, estenosis o cuerpo extraño que afecte al esófago alterando su forma.

La disfagia orofaríngea ocurre con líquidos y también asocia dificultad para iniciar la deglución o para manipular los alimentos en la boca. Se pueden observar síntomas como tos, regurgitación o cambios en el tono de voz. Las causas son enfermedades del sistema nervioso central como las demencias, el Alzheimer, Parkinson o ictus, patologías que afectan a los nervios, como la Diabetes Mellitus mal controlada o miopatías y distrofias que perjudiquen el tono muscular.

Las complicaciones de esta patología son variadas. Algunas son:

  • Neumonía, se produce por paso del bolo alimenticio a la vía respiratoria, tanto en forma de broncoaspiración como de manera silente (saliva, restos que permanecen en la boca…).
  • Malnutrición o deshidratación que ocurren por el rechazo y la dificultad en la alimentación y que pueden causar debilidad, atrofia muscular, anemias.
  • Problemas relacionados con la dependencia, ya que se trata de una patología muy prevalente en pacientes institucionalizados y de edad avanzada.
  • Problemas asociados al uso de la nutrición enteral cuando no es posible la alimentación por otra vía1.

 

Se estima que la prevalencia de la disfagia es de un 13% para la población mayor de 65 años. Es mayor todavía en población anciana que reside en centros sociosanitarios llegando hasta un 52,7%2. Constituye un síndrome geriátrico que interacciona con el síndrome confusional agudo, la fragilidad y algunas enfermedades cerebrovasculares y neurodegenerativas3,4.

En España se estima que más de dos millones de personas padecen disfagia y que aproximadamente el 90% de la población que sufre este trastorno no está diagnosticada ni correctamente tratada3.

El diagnóstico se realiza mediante la clínica, test instrumentales como el MECV-V y test autoadministrados como el EAT-10. También se pueden realizar pruebas complementarias como la videofluoroscopia5.

En cuanto a los cuidados y el tratamiento, es recomendable consultar con un logopeda especializado con el fin de establecer un programa de rehabilitación y prevenir la progresión y el riesgo de complicaciones4.

En cuanto a los cuidados en el domicilio podemos clasificarlos en medidas ambientales y posturales y recomendaciones con respecto a la alimentación.

En cuanto a las recomendaciones ambientales y posturales estas son:

  • Higiene oral previa y posterior, para prevenir el riesgo de neumonía por aspiraciones silentes
  • Asegurar un mismo horario de comidas, evitando las horas de más somnolencia, y con una duración de 30-40 minutos como máximo. No se dará de comer a pacientes somnolientos.
  • Adecuada textura y volumen de los alimentos y material adaptado (tamaño cucharas, vasos adaptados, etc.…).
  • No usar jeringuillas ni pajitas, que, salvo casos excepcionales, están desaconsejadas ya que, al suprimir la sensación del alimento en la boca, pueden agravar los síntomas.
  • Siempre informar y pedir la colaboración del individuo, si es posible antes de comenzar la tarea. Si fuese capaz de realizarla él mismo, limitarse a observar y supervisar posibles signos/síntomas de riesgo
  • El ambiente donde se lleve a cabo la ingesta debe ser tranquilo y sin distracciones.
  • Hay que asegurarse de que la boca se encuentre vacía antes de la siguiente toma-
  • Se debe evitar hablar mientras haya comida en la boca, ya que se abre involuntariamente la vía respiratoria y facilita la broncoaspiración
  • Si el paciente no responde al estímulo de la comida o mantiene el alimento mucho tiempo en la boca sin tragarlo, se puede incentivar, por imitación, gesticulando delante de él abriendo la boca y simulando tragar.
  • Hay que respetar los tiempos y dar el suficiente para compensar los posibles déficits motores y el retraso del reflejo deglutorio
  • Mantener la posición corporal erguida durante y tras la ingesta.

 

En cuanto a las recomendaciones en la alimentación el objetivo principal debe ser conseguir una alimentación segura (reduciendo al máximo las complicaciones respiratorias) y eficaz (para conseguir un buen estado nutricional y de hidratación). Algunos requisitos son:

  • Conseguir texturas homogéneas, lo ideal es utilizar espesantes comerciales o directamente suplementos adecuados a la patología del paciente (especial diabéticos, insuficiencia renal, …).
  • Evitar las gelatinas de supermercado ya que se deshacen en agua con el calor de la boca.
  • Cada espesante tiene sus pautas de uso para lograr texturas uniformes y de diferentes consistencias según la necesidad del paciente.
  • Hay alimentos caseros que pueden ayudar a modificar la consistencia de los alimentos, como los cereales en polvo y las harinas, pero hay que tener especial precaución con los grumos.
  • La adición de ácido cítrico en los alimentos mejora el reflejo deglutorio
  • Ya que uno de los riesgos de la disfagia es la desnutrición, lo ideal es enriquecer los alimentos para que, aunque sean cantidades pequeñas aporten todos los nutrientes (tapioca, sémola), grasas (aceite de oliva, mantequilla, nata) y proteínas (clara de huevo, queso rallado).
  • Hay que tener especial cuidado con algunos alimentos que causan más riesgo de atragantamiento, como son:
    • Alimentos pegajosos (caramelos, miel, leche condensada, bollería, purés muy densos…)
    • Alimentos que puedan resbalar en la boca (almejas, habas, uvas, guisantes…).
    • Alimentos con dobles texturas: leche con cereales, sopas con pasta o arroz, etc…
    • Alimentos que desprendan líquido al morderse o aplastarse: naranja, pera de agua, mandarina, melón…
    • Alimentos que se funden y pasan de estado sólido a líquido: helados, gelatinas…
    • Alimentos que no forman bolo: lentejas, arroz, guisantes…
    • Alimentos que se deshacen o fragmentan en la boca; quesos secos, galletas, carne picada, biscotes…
    • Alimentos duros, secos, crujientes, como los frutos secos.
    • Alimentos con pieles o semillas.
    • Alimentos fibrosos.
    • Bebidas con burbujas o medicamentos efervescentes4,6,7.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jiménez Rojas C, Corregidor Sánchez AI, Gutiérrez Bezón C. Disfagia. En: Tratado de Geriatría para residentes. Cap. 53:545-553.
  2. Calles-Sánchez Fernando, Pardal-Refoyo José Luis. Prevalencia de la disfagia orofaríngea en pacientes adultos. Revisión sistemática y metanálisis. Rev. ORL. 2023;14(2).
  3. Alfonso Cruz Jentoft CJ, María Mateos A, García A, Moreno C, Ejarque J, Ricote M, et al. Situación de la disfagia orofaríngea en España. Desde el cribado al abordaje nutricional. 2019.
  4. Ricote Belinchón M, Alcalde Muñoz S, Rodríguez Rodríguez R. En: Sociedad Española de médicos de Atención Primaria. Guía de disfagia. Manejo de la disfagia en AP. Madrid: 2020.
  5. Méndez Sánchez I, López Vega M, Pérez Aisa Á. Disfagia orofaríngea. Algoritmo y técnicas diagnósticas. Rev andaluza Patol Dig. 2017;40(3):132–40.
  6. Guía de nutrición de personas con disfagia. IMSERSO. 2017. Disponible en: https://www.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/402017002_guia_nutricion_perso.pdf
  7. Servicio de Endocrinología y Nutrición. Recomendaciones para el paciente con disfagia. Hospital General Universitario Morales Meseguer; 2018.

 

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