Educación sanitaria en pacientes con diabetes mellitus tipo 2: papel de enfermería

26 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Carlota Buen Pueyo. Servicio de Cirugía y Digestivo, Hospital San Jorge de Huesca, España.
  2. Ignacio Bellosta Soler. Servicio Pull. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
  3. Maria Emilia Statie Statie Servicio de Truma/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
  4. Raúl Tricas Peralta. Servicio de Truma/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
  5. Hugo Escudero Casajus. Servicio de Urgencias, Hospital de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
  6. Irati Cuadrado Noain. CS de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.

 

RESUMEN

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica que requiere la participación activa del paciente en su propio cuidado. La educación sanitaria permite mejorar los conocimientos relacionados con la enfermedad y favorecer la adopción de hábitos saludables. El personal de enfermería desempeña un papel importante en el acompañamiento, educación y seguimiento de estos pacientes. El objetivo de este trabajo es describir la importancia de la educación sanitaria enfermera en personas con diabetes mellitus tipo 2.

PALABRAS CLAVE

Diabetes mellitus tipo 2, educación en salud, enfermería, autocuidado.

ABSTRACT

Type 2 diabetes mellitus is a chronic disease that requires the active participation of patients in their own care. Health education can improve knowledge about the disease and encourage healthy habits. Nursing professionals play an important role in the education, support and follow-up of these patients. The aim of this paper is to describe the importance of nursing health education in people with type 2 diabetes mellitus.

KEY WORDS

Diabetes mellitus, type 2, health education, nursing, self-care.

DESARROLLO DEL TEMA

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica que puede producir complicaciones cuando no existe un adecuado control. El tratamiento incluye diferentes aspectos relacionados con la alimentación, la actividad física, la medicación y el seguimiento sanitario.

El paciente necesita disponer de conocimientos y habilidades para participar activamente en el control de su enfermedad. En este contexto, la educación sanitaria es una herramienta fundamental¹.

La diabetes mellitus es una enfermedad crónica cuya prevalencia ha aumentado de forma importante en las últimas décadas. Un control inadecuado puede favorecer la aparición de complicaciones cardiovasculares, renales, neurológicas y visuales, entre otras. La Organización Mundial de la Salud señala que la diabetes puede provocar ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y amputaciones de miembros inferiores².

La diabetes mellitus tipo 2 requiere una participación activa de la persona en diferentes aspectos relacionados con su salud. Las decisiones cotidianas sobre alimentación, actividad física, medicación y autocuidado forman parte del manejo de la enfermedad. Por ello, la educación sanitaria debe proporcionar no sólo información, sino también conocimientos y habilidades que permitan al paciente desarrollar conductas de autocuidado de manera continuada³.

En este contexto, la educación para el autocuidado y el apoyo continuado constituyen componentes importantes de la atención a las personas con diabetes. Las recomendaciones actuales señalan que estos programas deben facilitar la toma de decisiones informada, las conductas de autocuidado, la resolución de problemas y la colaboración activa entre el paciente y el equipo sanitario³.

El papel de enfermería resulta especialmente relevante debido a la relación continuada que puede establecerse con el paciente. Esta relación permite valorar sus conocimientos, identificar dificultades, reforzar conductas saludables y adaptar las recomendaciones a las circunstancias concretas de cada persona. Además, el seguimiento permite revisar los objetivos establecidos y detectar nuevas necesidades educativas

La educación debe adaptarse a las características y necesidades de cada paciente. Es importante utilizar un lenguaje claro y comprobar que la información ha sido comprendida. Entre los principales contenidos educativos se encuentran la importancia de una alimentación equilibrada, la práctica de actividad física, el cumplimiento del tratamiento y el conocimiento de posibles signos de complicaciones.

También resulta fundamental enseñar al paciente a participar en el control de su enfermedad y a reconocer situaciones que requieren atención sanitaria. La relación continuada entre enfermería y el paciente favorece el seguimiento y permite resolver dudas que pueden aparecer durante el proceso de la enfermedad.

La educación sanitaria no debe limitarse a proporcionar información. También debe favorecer la motivación y el desarrollo de habilidades para el autocuidado2,3.

Uno de los principales contenidos educativos debe ser el conocimiento de la propia enfermedad. El paciente debe comprender qué es la diabetes mellitus tipo 2, la importancia del control de la glucemia y las posibles consecuencias de un control inadecuado. La información debe proporcionarse de manera progresiva y utilizando un lenguaje adaptado a las características de cada persona. La educación para el autocuidado pretende precisamente facilitar los conocimientos, habilidades y capacidades necesarias para que la persona pueda manejar su enfermedad en su vida cotidiana³.

La alimentación constituye uno de los aspectos fundamentales del manejo de la diabetes mellitus tipo 2. La educación sanitaria debe favorecer una alimentación saludable y adaptada a las preferencias y posibilidades del paciente. No se trata únicamente de proporcionar una lista de alimentos permitidos o prohibidos, sino de ayudar a la persona a comprender cómo puede incorporar hábitos alimentarios saludables a su vida cotidiana. Las recomendaciones actuales destacan la importancia de adaptar las intervenciones nutricionales a las características y necesidades individuales³.

La actividad física también constituye un componente importante del manejo de la diabetes. La Organización Mundial de la Salud recomienda mantener una actividad física regular y señala que una alimentación saludable, la actividad física y el mantenimiento de un peso adecuado pueden contribuir a prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2 y sus complicaciones.² En personas que ya presentan la enfermedad, la actividad física forma parte de las medidas relacionadas con el control y el mantenimiento de un estilo de vida saludable¹.

El tratamiento farmacológico constituye otro de los contenidos que puede requerir educación por parte de enfermería. El paciente debe conocer, dentro de las indicaciones establecidas por el equipo sanitario, la finalidad de su tratamiento y la importancia de seguir correctamente las pautas prescritas. Durante el seguimiento pueden identificarse dificultades relacionadas con olvidos, dudas sobre la medicación o problemas para mantener las recomendaciones, que pueden ser abordados mediante educación y apoyo continuado.

La prevención y detección de complicaciones también debe formar parte de la educación sanitaria. La diabetes puede asociarse con complicaciones que afectan a diferentes órganos, por lo que resulta importante que el paciente conozca la necesidad de realizar controles periódicos y seguir las recomendaciones del equipo sanitario. Entre estas medidas se incluyen la vigilancia de la salud ocular, renal y cardiovascular y la prevención de lesiones en los pies².

El cuidado de los pies tiene especial importancia debido al riesgo de desarrollar lesiones que pueden complicarse. La educación debe incluir recomendaciones relacionadas con la observación de los pies, la higiene y la prevención de lesiones, así como la necesidad de consultar a los profesionales sanitarios cuando aparezcan alteraciones que puedan requerir valoración².

El papel de enfermería no se limita a proporcionar información en un momento determinado. El seguimiento permite valorar si los conocimientos adquiridos se han incorporado a la práctica cotidiana y detectar las dificultades que pueden aparecer con el tiempo. La educación para el autocuidado se considera un proceso continuado y debe adaptarse a los diferentes momentos de la evolución de la enfermedad³.

Las recomendaciones de la American Diabetes Association señalan diferentes momentos en los que debe valorarse la necesidad de educación para el autocuidado, como el diagnóstico, cuando no se alcanzan los objetivos establecidos, cuando aparecen factores que complican el manejo de la enfermedad y durante las transiciones en la vida o en la atención sanitaria.³ Esto pone de manifiesto que la educación no debe considerarse una intervención puntual, sino un proceso que puede necesitar refuerzo y adaptación.

La individualización constituye otro aspecto esencial. Cada paciente presenta unas características y necesidades diferentes. La edad, los conocimientos previos, el nivel de alfabetización en salud, las creencias, la situación económica, el entorno familiar y las condiciones socioculturales pueden influir en la capacidad de incorporar las recomendaciones. Por ello, las intervenciones educativas deben tener en cuenta las circunstancias concretas de cada persona³.

En este sentido, enfermería debe realizar una valoración previa de las necesidades educativas. Conocer qué sabe el paciente sobre su enfermedad permite evitar información innecesaria y centrarse en los aspectos que realmente necesita reforzar. También es importante identificar las dificultades que pueden impedir la realización de determinados cuidados.

La comunicación debe ser clara y comprensible. El uso excesivo de términos técnicos puede dificultar el aprendizaje y reducir la capacidad del paciente para aplicar las recomendaciones. Por ello, se debe proporcionar información de manera ordenada, permitir que el paciente formule preguntas y comprobar que ha comprendido los aspectos principales.

La participación activa del paciente constituye uno de los objetivos principales de la educación para el autocuidado. La American Diabetes Association recomienda que la educación facilite la toma de decisiones informada, las conductas de autocuidado, la resolución de problemas y la colaboración activa con el equipo sanitario³. De esta manera, el paciente adquiere un papel más activo en el manejo de su enfermedad.

La educación también puede contribuir a mejorar la confianza del paciente en su capacidad para gestionar la diabetes. Un metaanálisis publicado en 2025 sobre programas de educación para el autocuidado dirigidos por enfermería encontró mejoras tanto en el control glucémico a medio y largo plazo como en la autoeficacia de personas adultas con diabetes mellitus tipo 2. Los autores también señalaron una considerable heterogeneidad entre las intervenciones y la necesidad de estandarizar estos programas⁴.

Estos resultados apoyan la importancia de desarrollar intervenciones educativas estructuradas desde enfermería. La educación puede combinar diferentes estrategias, como sesiones individuales, educación grupal, seguimiento periódico y utilización de recursos digitales cuando sean apropiados. Las recomendaciones actuales contemplan diferentes modalidades de educación y señalan que deben adaptarse a las preferencias, necesidades y valores de cada persona³.

La familia también puede desempeñar un papel de apoyo en determinadas situaciones. La participación de familiares o cuidadores puede ser especialmente útil cuando existen dificultades para realizar determinadas actividades de autocuidado. Sin embargo, la educación debe mantener al paciente como protagonista y respetar su autonomía y capacidad para tomar decisiones.

La motivación es otro aspecto que debe tenerse en cuenta. Los cambios relacionados con la alimentación, la actividad física y el tratamiento pueden resultar difíciles de mantener durante largos periodos. Por este motivo, establecer objetivos realistas y revisar periódicamente los avances puede facilitar la continuidad de los cambios. El profesional de enfermería puede acompañar al paciente durante este proceso, reforzando los logros y ayudando a identificar soluciones ante las dificultades.

La educación sanitaria debe integrarse en el proceso enfermero. La valoración permite identificar las necesidades educativas; la planificación facilita el establecimiento de objetivos; la intervención permite proporcionar conocimientos y habilidades; y la evaluación determina si los objetivos se han alcanzado. De esta forma, la educación se convierte en una intervención estructurada y evaluable.

Además, la educación sanitaria debe coordinarse con el resto del equipo sanitario. La atención a la diabetes mellitus tipo 2 puede requerir la participación de diferentes profesionales, y la información proporcionada al paciente debe ser coherente. La comunicación entre profesionales favorece la continuidad de los cuidados y permite abordar de manera integral las necesidades de la persona.

Por tanto, la educación sanitaria realizada por enfermería constituye una intervención que puede favorecer el autocuidado y la participación activa de las personas con diabetes mellitus tipo 2. La evidencia disponible apoya la utilización de programas estructurados, individualizados y continuados, aunque sigue siendo necesario mejorar la estandarización de las intervenciones y su evaluación⁴.

CONCLUSIONES

La educación sanitaria es una herramienta fundamental en la atención a las personas con diabetes mellitus tipo 2. El personal de enfermería puede contribuir a mejorar los conocimientos y favorecer el autocuidado.

Una educación individualizada y adaptada a las necesidades del paciente puede facilitar la adopción de hábitos saludables y mejorar el seguimiento de la enfermedad.

En relación con el primer objetivo específico, se concluye que los principales contenidos de la educación sanitaria deben incluir el conocimiento de la enfermedad, la alimentación, la actividad física, el tratamiento, el autocuidado y la prevención y detección de posibles complicaciones. Estos contenidos permiten al paciente adquirir conocimientos y habilidades necesarios para participar activamente en el manejo de su enfermedad.

Respecto al segundo objetivo, enfermería desempeña un papel relevante en la promoción del autocuidado y en el seguimiento de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2. La relación continuada con el paciente permite detectar dificultades, resolver dudas, reforzar conocimientos y adaptar las intervenciones educativas a los cambios que puedan producirse durante la evolución de la enfermedad.

En relación con el tercer objetivo, se concluye que la educación sanitaria debe individualizarse. Las características personales, culturales, educativas, familiares y económicas pueden influir en la capacidad de cada paciente para incorporar las recomendaciones. Por ello, la educación debe adaptarse a las necesidades, preferencias y capacidades de cada persona.

Respecto al cuarto objetivo, la alimentación, la actividad física y el cumplimiento adecuado del tratamiento constituyen elementos fundamentales en el manejo de la diabetes mellitus tipo 2. La educación enfermera puede ayudar a establecer objetivos realistas y a favorecer cambios de hábitos que puedan mantenerse a largo plazo.

En cuanto al quinto objetivo, enseñar al paciente a reconocer posibles signos de alarma y complicaciones resulta esencial para favorecer la prevención y la detección precoz de problemas relacionados con la diabetes. El conocimiento sobre el cuidado de los pies, los controles periódicos y la necesidad de consultar ante determinadas alteraciones forma parte de una adecuada educación para el autocuidado.

Finalmente, respecto al sexto objetivo, la educación sanitaria puede favorecer la participación activa del paciente en la toma de decisiones y en el manejo cotidiano de su enfermedad. La evidencia reciente sobre intervenciones educativas dirigidas por enfermería muestra resultados favorables en el control glucémico y en la autoeficacia, aunque son necesarios programas más homogéneos y evaluaciones a largo plazo.

En conjunto, la educación sanitaria debe entenderse como un proceso continuo y no como una intervención aislada. El papel de enfermería es fundamental para acompañar al paciente, facilitar el desarrollo de habilidades de autocuidado y adaptar las recomendaciones a sus necesidades. La educación individualizada, el seguimiento continuado y la participación activa del paciente pueden contribuir a mejorar la calidad de la atención y favorecer un manejo más adecuado de la diabetes mellitus tipo 2.

BIBLIOGRAFÍA

  1. American Diabetes Association. Standards of care in diabetes. Diabetes Care. 2024;47(Suppl 1).
  2. World Health Organization. Diabetes. Geneva: World Health Organization.
  3. Powers MA, Bardsley JK, Cypress M, Funnell MM, Harms D, Hess-Fischl A, et al. Diabetes Self-management Education and Support in Adults With Type 2 Diabetes: A Consensus Report of the American Diabetes Association, the Association of Diabetes Care & Education Specialists, the Academy of Nutrition and Dietetics, the American Academy of Family Physicians, the American Academy of PAs, the American Association of Nurse Practitioners, and the American Pharmacists Association. Diabetes Care. 2020;43(7):1636-1649.
  4. Sun J, Fan Z, Kou M, Wang X, Yue Z, Zhang M. Impact of nurse-led self-management education on type 2 diabetes: a meta-analysis. Front Public Health. 2025;13:1622988. doi:10.3389/fpubh.2025.1622988.

 

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