AUTORES
- Paula López Bergua. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Sara Pérez Puyuelo. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Ana Belén Arranz Álvarez. Fisioterapeuta-Osteópata. FISIOART: Osteopatía integral y Consciencia Corporal. Zaragoza. España.
- Alberto Roche Gotor. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Laia León Rodrigo. Fisioterapeuta en salud pélvica. Huesca. España.
RESUMEN
Introducción: El aumento de la tasa de supervivencia en el cáncer de endometrio (CE) gracias a la detección temprana y a los tratamientos médicos ha evidenciado la necesidad de tratar secuelas severas, prevalentes e invalidantes como son la fatiga relacionada con el cáncer y el dolor pélvico.
Objetivo: Evaluar la efectividad de las intervenciones de fisioterapia y ejercicio terapéutico (ET) para el tratamiento del dolor pélvico y de la fatiga en mujeres supervivientes de CE, así como su impacto en la calidad de vida (CV) y la funcionalidad física.
Metodología: Se realizó una revisión sistemática siguiendo las recomendaciones de PRISMA. Las búsquedas se realizaron en las bases de datos PubMed, Scopus, Cochrane Library y PEDro. La calidad metodológica de los artículos se evaluó mediante las escalas PEDro, MINORS y AMSTAR-2.
Resultados: De los 502 artículos identificados, se incluyeron 6 estudios. Los hallazgos muestran que el ET estructurado y supervisado es seguro y eficaz para reducir la fatiga y mejorar la capacidad funcional. Alcanzar las dosis recomendadas de 150 minutos semanales de actividad moderada ayuda a disminuir el impacto negativo de la obesidad en la CV. Sin embargo, las intervenciones telemáticas o sin supervisión externa presentan altas tasas de abandono a medio y largo plazo. Respecto al dolor pélvico y la dispareunia secundarios a tratamientos como la braquiterapia, la educación pasiva para el uso de dilatadores vaginales resulta ineficaz para mantener la adherencia, lo que sugiere la necesidad de un abordaje de fisioterapia del suelo pélvico (SP) más activo y presencial.
Conclusiones: La fisioterapia oncológica es fundamental en la fase de supervivencia del CE. El ET supervisado es efectivo para reducir la fatiga y mejorar la CV. Para el abordaje de las secuelas uroginecológicas y el dolor pélvico, se requiere una terapia manual y activa frente a los enfoques puramente educativos. Además, el acompañamiento presencial de la figura del fisioterapeuta y el abordaje interdisciplinar son indispensables para garantizar la adherencia terapéutica a largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Cáncer de endometrio, fatiga, dolor pélvico, ejercicio terapéutico y calidad de vida.
ABSTRACT
Introduction: The increased survival rate in endometrial cancer (EC), thanks to early detection and medical treatments, has highlighted the need to treat severe, prevalent and disabling sequelae such as cancer-related fatigue and pelvic pain.
Objective: To evaluate the effectiveness of physiotherapy and exercise interventions for the treatment of pelvic pain and fatigue in women survivors of EC, as well as their impact on quality of life and physical functionality.
Methodology: A systematic review was carried out following the PRISMA recommendations. Searches were performed in the PubMed, Scopus, Cochrane Library and PEDro databases. The methodological quality of the articles was evaluated using the PEDro, MINORS and AMSTAR-2 scales.
Results: Of the 502 articles identified, 6 studies were included. The findings show that structured and supervised therapeutic exercise is safe and effective in reducing fatigue and improving functional ability. Achieving the recommended 150-minute weekly dose of moderate activity helps reduce the negative impact of obesity on quality of life. However, telematic interventions or those without external supervision have dropout rates in the medium and long term. Regarding pelvic pain and dyspareunia secondary to treatments such as brachytherapy, passive education for the use of vaginal dilators is ineffective in maintaining adherence, suggesting the need for a more active and face-to-face approach to pelvic floor physiotherapy.
Conclusions: Oncological physiotherapy is fundamental in the survival phase of EC. Supervised therapeutic exercise is effective in reducing fatigue and improving quality of life. For the management of urogynecological sequelae and pelvic pain, manual and active therapy is required compared to purely educational approaches. In addition, the face-to-face support of the physiotherapist and the interdisciplinary approach are indispensable to ensure long-term therapeutic adherence.
KEY WORDS
Endometrial cancer, fatigue, pelvic pain, therapeutic exercise and quality of life.
INTRODUCCIÓN
El cáncer de endometrio (CE) es una neoplasia que se origina en las células del endometrio, el revestimiento interno del útero. El tejido mucoso del endometrio tiene la capacidad de regenerarse y desprenderse mensualmente en respuesta a las fluctuaciones de los niveles hormonales de estrógenos y progesterona durante el ciclo menstrual1,2. Cuando las células del endometrio sufren alteraciones en su ADN, pueden proliferar de forma descontrolada y dar lugar a un carcinoma endometrial3.
Desde un punto de vista epidemiológico, el CE representa un problema de salud pública de primer orden. A nivel mundial, se sitúa como el sexto cáncer más frecuente en la población femenina, mientras que en la Unión Europea ocupa el cuarto lugar. En los países desarrollados, es la neoplasia genital más frecuente, superando al cáncer de ovario y al cáncer de cuello uterino4,5,6.
Gracias a la detección temprana y al tratamiento, la tasa de supervivencia es elevada, lo que ha generado un aumento en la población superviviente que debe convivir con las secuelas de la enfermedad y las terapias aplicadas2,5.
Etiología y factores de riesgo:
Este aumento se debe al envejecimiento de la población y al incremento de los factores de riesgo metabólicos y nutricionales5,7. En la mayoría de los casos, la etiopatogenia del CE está vinculada a un desequilibrio hormonal. La hipótesis sugiere que la exposición excesiva y prolongada a estrógenos, sin la adecuada oposición de la progesterona, produce el sobrecrecimiento endometrial. Hay varios factores que influyen, como la obesidad, que aumenta la conversión de estrógenos en el cuerpo, la anovulación, la menarquia temprana y la menopausia tardía, que determinan el proceso inflamatorio y proliferativo2,8.
Clínica:
La presentación clínica del CE tiene como síntoma principal el sangrado uterino anormal, presente en aproximadamente el 90% de los casos. En mujeres posmenopáusicas, cualquier pérdida de sangre o flujo rosado se considera señal de sospecha, mientras que las mujeres en edad fértil o perimenopausia pueden presentar sangrado intermenstrual o menstruaciones abundantes6. La aparición temprana de esta sintomatología permite identificar la enfermedad en estadios iniciales. Los síntomas en los estadios más avanzados incluyen dolor abdominal, alteraciones gastrointestinales o síndrome constitucional, como pérdida de peso y apetito9.
El diagnóstico comienza con una ecografía transvaginal para evaluar el grosor endometrial. En las pacientes posmenopáusicas con sintomatología, el grosor superior a 3-4 mm indica que se debe proseguir con el estudio mediante biopsia endometrial por aspiración, que es el método estándar para confirmar el diagnóstico 6.
También se utilizan técnicas de imagen avanzadas, como la resonancia magnética (RM) de abdomen y pelvis, que se consideran las más precisas para valorar la profundidad de la invasión miometrial5,10.
El abordaje del CE se organiza en distintos niveles de tratamiento según el estadio, el tipo histológico y el riesgo de recurrencia5,6.
El tratamiento de primera línea es el quirúrgico, consiste en una histerectomía con doble anexectomía (extirpación de útero, ovarios y trompas)6,9. Es fundamental el control de las cicatrices abdominales y las adherencias internas, ya que pueden generar dolor pélvico crónico.
También se realiza linfadenectomía para evaluar la extensión ganglionar6.
Para reducir el riesgo de recidiva, se recurre a tratamientos adyuvantes como la radioterapia, que puede ser externa o braquiterapia (radiación interna en la cúpula vaginal). Esta es una de las principales causas de fibrosis de los tejidos pélvicos. En estadios avanzados o más agresivos se aplica la quimioterapia5,9.
En mujeres jóvenes con tumores de bajo grado que desean preservar la fertilidad, se emplean estrategias conservadoras, basadas en tratamientos hormonales con gestágenos para evitar la cirugía inmediata.
Finalmente, en casos de metástasis, se emplean hormonoterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas, aunque mejoran la supervivencia, presentan efectos secundarios sistémicos5,6.
La fisioterapia es una disciplina indispensable en el equipo interdisciplinar de oncología. Su objetivo principal es la prevención y el tratamiento de las secuelas derivadas de la enfermedad y sus tratamientos, dado que impactan directamente en la funcionalidad del complejo lumbopélvico y en los niveles de energía de la paciente5,6.
Mediante técnicas especializadas en la rehabilitación del suelo pélvico (SP) y la prescripción individualizada de ejercicio terapéutico (ET), la fisioterapia busca restaurar la funcionalidad física, la salud sexual y la autonomía11, 12. La intervención no solo se centra en la recuperación estructural, sino también en la mejora global de la calidad de vida (CV) de las supervivientes13, permitiéndoles retomar sus actividades de la vida diaria (AVD) y reducir el impacto psicosocial de las secuelas físicas14.
Justificación del tema:
El aumento de la supervivencia en mujeres con CE ha generado un gran interés en el abordaje de las secuelas. Se ha observado que síntomas como el dolor, la fatiga y las alteraciones del estado de ánimo no aparecen de forma aislada, sino que actúan como predictores bioconductuales interconectados que perpetúan la discapacidad en esta población14.
La fatiga relacionada con el cáncer es uno de los síntomas más prevalentes e invalidantes, manifestándose como una sensación persistente de cansancio físico, emocional y cognitivo que interfiere en las AVD.
En este contexto, el ET se ha establecido como una de las intervenciones más eficaces para su manejo. El consenso internacional del American College of Sports Medicine (ACSM) establece que el ejercicio físico es una intervención segura y eficaz para reducir la fatiga y mejorar la CV12.
Estudios recientes han demostrado que incluso las intervenciones de ejercicio supervisadas a distancia mejoran significativamente la fuerza y la agilidad funcional en estas pacientes, lo que facilita la adherencia al tratamiento desde el hogar15. Además, la actividad física (AF) regular se asocia con una mejoría de la funcionalidad física13.
Por otro lado, los tratamientos ginecológicos agresivos pueden provocar alteraciones estructurales como fibrosis tisular, debilidad muscular y dolor pélvico persistente o dispareunia. Estas secuelas uroginecológicas requieren un abordaje específico. La fisioterapia de SP, mediante intervenciones multimodales (terapia manual, biofeedback y educación), ha demostrado ser efectiva para reducir el dolor durante las relaciones sexuales y mejorar la función sexual con resultados que se mantienen a largo plazo11.
A pesar del interés clínico, la evidencia científica sobre la efectividad de las intervenciones de fisioterapia en mujeres supervivientes de CE sigue siendo limitada y dispersa. Por ello, es necesario analizar de manera sistemática las intervenciones actuales para el manejo del dolor pélvico y de la fatiga en esta población.
Esta revisión sistemática tiene como objetivo identificar y evaluar la efectividad de las intervenciones de fisioterapia utilizadas en mujeres supervivientes de CE, haciendo hincapié en el manejo del dolor pélvico y de la fatiga, así como en su impacto en la funcionalidad física y en la CV.
La implementación de programas de fisioterapia, basados en una combinación de reeducación del SP, el ET, terapia manual y la educación terapéutica, reducen de manera significativa la intensidad del dolor pélvico (secundario a tratamientos como radioterapia o cirugía) y los niveles de fatiga, mejorando así la funcionalidad física, salud sexual y la CV en mujeres tratadas por CE.
Evaluar la eficacia de las intervenciones de fisioterapia existentes para el tratamiento sintomático del dolor pélvico y de la fatiga en pacientes diagnosticadas y tratadas por CE, así como evaluar su efectividad y seguridad.
- Identificar las intervenciones de fisioterapia de SP más utilizadas para el abordaje del dolor pélvico en esta población.
- Determinar los tipos de ET más efectivos para reducir la fatiga relacionada con el cáncer.
- Evaluar el impacto de estas intervenciones en la CV, la función física y la autonomía de las pacientes.
- Evaluar la adherencia terapéutica de los pacientes a los programas de rehabilitación y examinar la seguridad de las intervenciones durante y después del tratamiento oncológico.
Este estudio es una revisión sistemática, realizada siguiendo las recomendaciones de Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses (PRISMA)16.
Los estudios empleados en esta revisión sistemática se seleccionaron en abril de 2026, a partir de los resultados obtenidos en 4 bases de datos diferentes: PubMed (MEDLINE), Cochrane Library, Scopus y PEDro.
Para construir las ecuaciones de búsqueda se han utilizado los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y su equivalente en inglés, Medical Subject Headings (MeSH), así como términos de texto libre.
Las palabras clave seleccionadas fueron: «Endometrial Neoplasms», «Endometrial cancer», «Physical Therapy Modalities», «Exercise», «Pelvic Floor», «Fatigue», «Quality of Life» y «Pelvic Pain».
Estas palabras han sido combinadas mediante los operadores booleanos “AND” (para la intersección de conceptos) y “OR” (para unir sinónimos).
La formulación de la pregunta clínica que guía esta revisión sistemática se ha estructurado mediante el modelo PICO (Población, Intervención, Comparación y Resultados/Outcomes), quedando definida de la siguiente manera:
- P (Población): Mujeres supervivientes o tratadas por CE que presentan secuelas físicas.
- I (Intervención): Programas de fisioterapia, incluyendo la reeducación del SP, el ET, la terapia manual y la educación para la salud.
- C (Comparación): Cuidados médicos habituales, sin intervención física ni grupo de control.
- O (Resultados/Outcomes): Disminución de la intensidad del dolor pélvico, reducción de los niveles de fatiga, mejora de la funcionalidad física y aumento de la CV.
Criterios de inclusión y exclusión
Para garantizar el rigor metodológico y seleccionar únicamente los estudios correspondientes para responder a los objetivos, se han establecido los siguientes criterios:
Criterios de inclusión:
- Población: Mujeres diagnosticadas y/o supervivientes de CE en cualquier estadio.
- Intervención: Intervenciones conservadoras y no farmacológicas realizadas por un fisioterapeuta (ET, terapia manual, electroterapia, reeducación de SP, educación terapéutica).
- Tipo de estudio: La base principal son Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA), pero también se ha optado por elegir metaanálisis y revisión sistemática.
- Antigüedad: Artículos publicados en los últimos 10 años (desde 2016 hasta 2026) para asegurar la máxima actualización científica.
- Idioma: Publicaciones escritas en inglés o español.
- Disponibilidad: Estudios con acceso al texto completo libre.
Criterios de exclusión:
- Tipo de estudio: Revisiones narrativas, bibliográficas o scoping reviews, casos clínicos aislados (case reports), protocolos de estudio sin resultados (study protocols), congresos y estudios en animales.
- Población: Se excluirán aquellos estudios cuya muestra esté compuesta exclusivamente por pacientes con otros tipos de cáncer (cérvix, ovario, mama) sin representación del endometrio. Asimismo, se descartarán las investigaciones sobre cánceres ginecológicos generales si no es posible extraer o separar los datos específicos de las pacientes con CE. Por último, se excluirán los estudios realizados en mujeres en fase de cuidados paliativos o terminales donde la intervención no tenga un enfoque rehabilitador.
- Intervención: Estudios donde la intervención principal sea exclusivamente farmacológica, quirúrgica, un enfoque puramente dietético sin ejercicio, psicoterapias aisladas o terapias alternativas sin evidencia científica respaldada.
- Objetivo/resultados del estudio: Se excluirán aquellos artículos cuyo objetivo principal o resultado primario sea la pérdida de peso, en lugar de centrarse en la rehabilitación, la funcionalidad o la CV relacionada con la enfermedad oncológica.
Extracción y síntesis de datos:
Para la gestión y el análisis de la información contenida en los estudios seleccionados, se siguió un protocolo estructurado de extracción de datos con el fin de garantizar la homogeneidad y permitir una comparativa de calidad entre las distintas intervenciones.
De cada artículo se recopiló la siguiente información: autor, año de publicación, diseño metodológico, tamaño muestral (N), edad media, estado de salud basal (como el índice de masa corporal (IMC), o tratamientos oncológicos previos). Respecto a la intervención, se extrajeron las características específicas de los programas de fisioterapia (tipo de ejercicio, uso de dispositivos de monitorización, programas educativos o tele-salud), así como la frecuencia y la duración de estos.
Finalmente, para evaluar los resultados, se identificaron las variables de estudio, los instrumentos de medida empleados (cuestionarios de CV, escalas de dolor pélvico y pruebas de funcionalidad) y se extrajeron los hallazgos clínicos más relevantes en relación con la fatiga, el dolor pélvico y la CV en supervivientes de CE. La síntesis de estos datos se refleja en el apartado de resultados mediante el anexo II.
Variables de estudio e instrumento de medida:
En las investigaciones clínicas sobre supervivientes de cáncer, no basta con medir datos físicos y objetivos, sino que es fundamental entender cómo se sienten los pacientes. Para evaluar la eficacia de las distintas intervenciones de fisioterapia y ET, los artículos seleccionados en esta revisión analizan una serie de variables clave que determinan el estado de salud y recuperación de las supervivientes. Estas variables de estudio se pueden agrupar en las siguientes categorías:
Variables clínicas y sintomatológicas:
Son el foco principal para abordar las secuelas de los tratamientos oncológicos. En este grupo se incluye la evaluación de los niveles de fatiga relacionados con el cáncer, así como la medición de la intensidad del dolor pélvico, la prevención de estenosis y la dispareunia producida por terapias como la braquiterapia. También se evalúa el malestar somático general.
Variables funcionales y de rendimiento físico:
Permiten objetivar la capacidad del cuerpo para retomar el movimiento y las tareas diarias. Se realiza la medición directa de la fuerza muscular y la agilidad funcional, así como la cuantificación de los niveles de AF (número de pasos diarios o volumen de minutos de ejercicio a la semana)
Variables psicosociales y de bienestar:
Miden el impacto integral de la enfermedad y el proceso de rehabilitación en el día a día de las mujeres. La variable más utilizada en todos los estudios es la CV. Además, se estudian otras dimensiones vinculadas, como la calidad del sueño, el nivel de estrés percibido por la paciente y la función sexual.
Variables de viabilidad y seguimiento:
Dado que muchas intervenciones implican ser realizadas en el hogar, es imprescindible medir tanto la adherencia al tratamiento como la viabilidad del estudio, la satisfacción del paciente y la seguridad.
Para poder cuantificar todas estas variables y convertirlas en datos objetivos y subjetivos medibles, los estudios utilizan una batería de cuestionarios estandarizados y validados clínicamente. Los podemos clasificar de la siguiente manera:
Cuestionarios de CV (General y Oncológica):
Esta categoría agrupa las herramientas diseñadas para medir cómo se sienten las mujeres en las diferentes dimensiones de su vida (física, social y emocional) tras el cáncer.
- SF-36 (36-Item Short Form Survey): Es uno de los cuestionarios más populares para evaluar la salud en general. Mide aspectos como el funcionamiento físico, el dolor corporal y la percepción general de la salud.
- FACT-G y FACT-En (Functional Assessment of Cancer Therapy): El FACT-G es un instrumento clásico en oncología que mide el bienestar físico, social, emocional y funcional. El FACT-En es una versión específica de 43 preguntas diseñada para abordar las preocupaciones exclusivas del CE.
- QLACS (Quality of Life in Adult Cancer Survivors): Diseñado especialmente para personas que han sobrevivido al cáncer a largo plazo. Cubre problemas que los cuestionarios genéricos omiten, como el miedo a que el cáncer regrese, la evitación social, los problemas financieros o las dificultades cognitivas.
- FSFI (Female Sexual Function Index): Evalúa la función y salud sexual femenina. En el estudio sobre los dilatadores vaginales, fue vital para dimensionar el impacto de las disfunciones sexuales y evaluar específicamente el dolor durante el coito tras la radioterapia (braquiterapia).
Escalas de Síntomas, Fatiga y Salud Mental:
Aquí se agrupan los instrumentos cuyo objetivo es valorar los síntomas más específicos e incapacitantes generados por la enfermedad o el tratamiento.
- PROMIS (Patient-Reported Outcomes Measurement Information System): Son cuestionarios centrados en el paciente, muy precisos, utilizados para aislar y medir individualmente la fatiga, la ansiedad y la depresión.
- TOI-F (Trial Outcome Index – Fatigue): Es un índice clínico utilizado en grandes investigaciones poblacionales (y destacado en la revisión sistemática) para registrar los cambios en los niveles de fatiga oncológica de las supervivientes.
- BSI-18 (Brief Symptom Inventory): Se enfoca en la angustia psicológica y la somatización. Mide de forma breve si el estrés emocional de la paciente se está manifestando en síntomas o dolores físicos, así como la depresión y ansiedad en los últimos 7 días.
- PSS (Perceived Stress Scale): Evalúa estrictamente la percepción de estrés. Mide la frecuencia con la que las mujeres sintieron que las situaciones de su vida eran impredecibles o inmanejables durante el último mes.
Cuestionarios de Factores de Estilo de Vida y Creencias:
Estas herramientas miden componentes de la rutina y la mente de las pacientes que actúan como barreras o facilitadores para su recuperación.
- PSQI (Pittsburgh Sleep Quality Index): Sirve para medir los patrones y calidad del sueño. A través de él, se documenta cuánto tardan en conciliar el sueño y si el descanso es reparador, un factor que puede mejorar notablemente al hacer ejercicio.
- SEE (Self-Efficacy for Exercise Scale): Mide la autoeficacia o confianza. Es una escala del 0 al 10 para evaluar qué tan seguras y motivadas se sienten las pacientes para lograr mantener una rutina de ejercicio frente a distintos obstáculos.
Medición de AF, Esfuerzo y Seguridad:
En esta categoría se engloban los instrumentos enfocados en la medición mecánica y clínica de la AF que realizan las mujeres.
- PAR-Q (Physical Activity Readiness Questionnaire): Es una herramienta de cribado médico y seguridad. Se usa antes de empezar los estudios para garantizar que la paciente está sana del corazón y libre de lesiones que hagan peligroso levantar pesas o hacer ejercicio vigoroso.
- GLTEQ / LSI (Godin Leisure-Time Exercise Questionnaire / Leisure Score Index): Es un cuestionario en el que las participantes reportan cuánto ejercicio ligero, moderado o vigoroso hacen normalmente en su tiempo libre en una semana típica. Se usa con frecuencia para saber si una paciente era sedentaria antes de entrar a los estudios.
- Clasificación de Tudor-Locke: Es una escala estandarizada que categoriza a las mujeres como «sedentarias», «poco activas» o «altamente activas» basándose exclusivamente en el conteo objetivo de sus pasos diarios (buscando metas como los 10.000 pasos).
- Escala de Borg (Borg RPE): Mide el esfuerzo realizado durante el ejercicio cardiovascular o aeróbico. Se utilizó como guía para que las pacientes caminaran a una intensidad percibida como vigorosa (puntuación de 12 a 16) para asegurar los beneficios para la salud sin llegar al agotamiento agudo.
- OMNI-Res / RPE: Es una escala complementaria a la de Borg, diseñada específicamente para ejercicios de fuerza y resistencia. Se utilizó para que las mujeres valoraran, en una escala del 1 al 10, la intensidad o el peso percibido de las mancuernas o bandas elásticas durante el entrenamiento en casa, recomendándose alcanzar un nivel de 7 u 8 para favorecer una ganancia muscular efectiva.
En conjunto, todas estas escalas permiten consultar de manera sólida si las intervenciones realmente mejoran la vida diaria y la mente de las pacientes, más allá de la ganancia muscular o el rendimiento. Se detallan según los estudios aplicados en el anexo I.
Se identificaron un total de 502 artículos mediante la búsqueda en PubMed (203), Scopus (91), PEDro (8) y Cochrane (200). En la primera fase, tras la aplicación de los filtros establecidos (publicación en los últimos 10 años, tipo de estudio: ECA, metaanálisis o revisión sistemática, estudios en humanos, disponibilidad de texto completo e idioma inglés o español), se excluyeron 415 registros, quedando 87 artículos relevantes. Posteriormente, se eliminaron 51 estudios duplicados, obteniéndose un total de 36 artículos para lectura completa. Finalmente, tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión previamente definidos, se excluyeron 30 estudios por no ajustarse a la población, la intervención o el diseño metodológico.
Las principales razones de exclusión en esta fase fueron:
- Población no específica: Estudios centrados en «cáncer ginecológico» genérico (mezclando cérvix u ovario) sin aportar datos aislados o mayoritarios de pacientes con CE.
- Intervención no pertinente: Investigaciones cuyo eje principal era el tratamiento farmacológico (ej. ospemifeno), enfoques puramente dietéticos/nutricionales para la pérdida de peso, o intervenciones psicológicas aisladas (terapia cognitivo-conductual).
- Diseño metodológico insuficiente: Se descartaron estudios de caso único (single-case design), protocolos de investigación sin resultados clínicos publicados (study protocol), y estudios observacionales o cualitativos que no evaluaban la eficacia de la intervención.
- Variables de resultado incongruentes: Artículos que evaluaban complicaciones ajenas al objetivo de esta revisión, como la incontinencia urinaria o el linfedema, en lugar del dolor pélvico o la fatiga.
Un total de 6 estudios se ajustaron a los criterios de inclusión y fueron seleccionados para la extracción de datos y síntesis cualitativa de esta revisión.
Evaluación de la calidad metodológica:
Para evaluar la calidad metodológica y el riesgo de sesgo de los artículos incluidos en esta revisión, se seleccionaron tres instrumentos de valoración específicos según el diseño de investigación de cada estudio. La escala PEDro para los ECA, el índice MINORS para los estudios no aleatorizados y la herramienta AMSTAR-2 para las revisiones sistemáticas.
Los ECA incluidos en esta revisión, llevados a cabo por Gorzelitz et al. (2022) y Gorzelitz et al. (2023)15,18, Hanlon et al. (2018)19 y Rahimy et al. (2021)20, fueron analizados mediante la escala PEDro, diseñada para identificar estudios con validez interna e información estadística para interpretar sus resultados. Las puntuaciones obtenidas en estos estudios oscilaron entre 5 y 6 sobre un máximo de 10 puntos evaluables. Esta puntuación moderada se explica por las propias características de las intervenciones evaluadas (programas de ejercicio físico e intervenciones educativas), en las que el cegamiento de los sujetos, terapeutas y evaluadores resulta imposible de aplicar. Asimismo, se encontraron ciertas deficiencias menores en el ocultamiento de la asignación aleatoria y en tasas de retención inferiores al 85% exigido por la escala. A pesar de ello, la mayoría de los ensayos cumplieron con la asignación aleatoria, la similitud basal de los grupos y la provisión de medidas puntuales y de variabilidad
Por otra parte, el estudio de Robertson et al. (2019)17 se empleó un diseño cuasiexperimental de un solo brazo (pre-post), por lo que fue evaluado empleando los 8 primeros ítems del Índice Metodológico para Estudios No Aleatorizados (MINORS). El estudio obtuvo una puntuación de 9 sobre un total ideal de 16 puntos. Sus mayores fortalezas metodológicas fueron tener un objetivo claramente definido, una recolección prospectiva de los datos y un periodo de seguimiento adecuado para el fin del estudio. No obstante, la puntuación se vio afectada por la ausencia de una evaluación ciega e imparcial de los resultados, la falta de un cálculo prospectivo del tamaño de la muestra y una alta tasa de abandono en el seguimiento que superó el umbral estricto del 5% dictado por este instrumento.
Finalmente, la revisión incluida en este artículo, Babatunde et al. (2016)13, se evaluó con la herramienta AMSTAR-2, la cual permite una valoración crítica y detallada de revisiones. La evaluación mostró un nivel de confianza global críticamente bajo para esta revisión. Según los criterios de este cuestionario, esta clasificación se asigna cuando el estudio presenta fallos en más de un área fundamental. En este caso, la baja puntuación se debe a que los autores no evaluaron correctamente el riesgo de sesgo de los estudios originales y, por tanto, tampoco lo tuvieron en cuenta a la hora de interpretar sus conclusiones.
Los resultados de los artículos seleccionados demuestran los amplios beneficios del abordaje conservador y del ejercicio físico sobre la capacidad funcional, el dolor pélvico, la fatiga y la CV en mujeres supervivientes de CE. Sin embargo, también surgen dificultades a la hora de mantener la adherencia a largo plazo.
Para facilitar su comprensión, los hallazgos se han categorizado según las variables de estudio principales:
En cuanto al impacto en la capacidad funcional y adherencia al ejercicio, Gorzelitz et al. (2023) demostraron que un programa de entrenamiento de fuerza en el hogar de 10 semanas, utilizando bandas de resistencia y mancuernas bajo supervisión por telesalud, obtuvo una excelente viabilidad en una muestra de 40 mujeres con una alta prevalencia de obesidad tipo III. El 75% de las pacientes cumplió la pauta de dos sesiones semanales, logrando mejoras grandes y estadísticamente significativas en pruebas estandarizadas de aptitud funcional. Concretamente, mostraron un efecto alto en pruebas como levantarse de la silla en 30 segundos (d=0,99), flexiones de brazo (d=0,91) y agilidad de la marcha (prueba de 8 pies, d=0,63). Además, aunque no fue estadísticamente significativo debido a la corta duración del estudio, el grupo de intervención logró aumentar su masa muscular magra frente a la pérdida observada en el grupo control.
Por el contrario, los estudios basados en intervenciones no supervisadas o de baja intensidad mostraron ser insuficientes y con limitaciones a largo plazo. Rahimy et al. (2021) evaluaron a 46 supervivientes a las que se les entregó un monitor de AF (Fitbit) combinado con recordatorios a distancia. Aunque el grupo que recibió llamadas telefónicas aumentó sus pasos diarios un 22% a los 6 meses, al cesar la supervisión en el mes 5, las pacientes regresaron casi por completo a su nivel de sedentarismo inicial en el mes 9. De manera similar, en el estudio pre-post de Robertson et al. (2019) sobre 100 mujeres, la intervención de 6 meses apenas logró un aumento global de la actividad (pasando de 16,9 a 17,75 min/día) y sufrió un 26% de abandonos por falta de tiempo. Esto demuestra que la falta de supervisión presencial o fisioterapéutica dificulta alcanzar y mantener la dosis terapéutica de 150 minutos semanales de actividad moderada.
Respecto al dolor pélvico crónico y las disfunciones uroginecológicas, Hanlon et al. (2018) evaluaron la viabilidad del uso de dilatadores vaginales en 42 mujeres que habían recibido braquiterapia, con el objetivo de prevenir la estenosis y reducir la dispareunia. Las pacientes fueron divididas en un grupo de instrucción estándar frente a un programa educativo mejorado (EPP) de corte cognitivo-conductual.
Los resultados evidenciaron una importante limitación en la adherencia a medio plazo, aunque inicialmente el 64% logró usarlo al menos una vez por semana, a los seis meses la adherencia descendió hasta un 8,3%.
Al analizar las actitudes de las pacientes, el estudio evidenció que la motivación principal que logró aumentar la adherencia en algunas mujeres fue el deseo de mantener su salud vaginal y evitar la estenosis. En este caso, el dolor no fue el principal predictor de abandono, ya que solo un 12% lo señaló como una preocupación relevante; en cambio, factores físicos como el sobrepeso y un mayor IMC se identificaron como predictores significativos del fracaso terapéutico. Esto evidencia que las intervenciones pasivas, educativas y basadas en folletos son insuficientes, justificando la necesidad de un abordaje de fisioterapia de SP que trate activamente las barreras biomecánicas, la relajación muscular mediante biofeedback y la fibrosis tisular.
En relación con la fatiga, la revisión sistemática de Babatunde et al. (2016) concluyó tras el análisis de 7 estudios, que las mujeres que logran alcanzar las pautas recomendadas de 150 minutos semanales de AF experimentan una reducción significativa en sus niveles de fatiga, un síntoma invalidante en la vida diaria de estas pacientes. A nivel funcional y biomecánico, Gorzelitz et al. (2022), demostraron que las mejoras significativas en la fuerza y agilidad se traducen en una mayor funcionalidad general, lo que disminuye de forma directa el esfuerzo y la fatiga percibida al realizar las AVD. Por su parte, intervenciones basadas en tecnología como la de Rahimy et al. (2021), aunque limitadas a largo plazo, también provocan tendencias positivas en la reducción de la fatiga inicial al lograr incrementar el volumen de pasos diarios.
Finalmente, en lo que respecta a la CV, Babatunde et al. (2016) confirmaron mediante cuestionarios validados como SF-36 y FACT-G, que el ejercicio físico se asocia con mejores puntuaciones globales. Un hallazgo clave de esta revisión es que la aplicación de estas dosis de ejercicio contribuye a reducir el impacto negativo que la obesidad tiene sobre la calidad de vida de las supervivientes.
En esta misma línea, Robertson et al. (2019) evidenciaron que las mujeres que sí lograron aumentar su nivel de AF mostraron mejoras significativas en los niveles somáticos específicos: mejora de la salud general (p=0.044), reducción de las limitaciones de rol por problemas físicos (p=0.005), disminución del dolor corporal (p=0.041) y del distrés somático (p=0.023). Sin embargo, no hubo mejoras significativas en escalas de depresión o ansiedad, lo que sugiere que los beneficios somáticos y físicos del ejercicio son los primeros en manifestarse en supervivientes de CE.
A estos hallazgos se suman Rahimy et al. (2021), quienes registraron mejoras en el bienestar físico y social (FACT-G), destacando que el mayor beneficio se produce especialmente en aquellas pacientes que iniciaron el programa partiendo de puntuaciones de bienestar más deficitarias.
DISCUSIÓN
El aumento de la supervivencia en el CE ha puesto de manifiesto la necesidad de abordar secuelas severas como el dolor pélvico, la fatiga y la pérdida de CV. El objetivo principal de esta revisión sistemática ha sido evaluar la efectividad de las intervenciones de fisioterapia y ET en el abordaje de estas secuelas en mujeres supervivientes de CE.
Los resultados de la literatura evidencian un consenso claro: el ET y la AF regular, mejoran la funcionalidad física al reducir la fatiga. Sin embargo, al comparar estos hallazgos con la literatura actual, surge un problema respecto a la forma en que se prescriben estas intervenciones y la adherencia real de las pacientes.
La evidencia revisada (Babatunde et al. (2016); Gorzelitz et al. (2022)) concuerda con las pautas del ACSM, que señalan que el ejercicio es seguro y eficaz para combatir la fatiga oncológica. De hecho, alcanzar la dosis recomendada de 150 minutos semanales de actividad moderada actúa como un escudo protector, disminuyendo el impacto negativo que ejerce la obesidad sobre la CV de las supervivientes. Sin embargo, al analizar cómo se aplica en la realidad, encontramos discrepancias. La literatura asume que aconsejar verbalmente el ejercicio o entregar dispositivos tecnológicos es insuficiente. De hecho, los estudios de Rahimy et al. (2021) y Robertson et al. (2019) demuestran que este enfoque falla a largo plazo. Las intervenciones telefónicas o telemáticas (monitores Fitbit) sufren altas tasas de abandono (hasta un 26%), justificadas por falta de tiempo o baja motivación. Lo más preocupante es que, al retirar la supervisión o cesar las llamadas, las pacientes recaen en niveles de sedentarismo idénticos a los iniciales. Esto remarca que la recomendación médica aislada y la tecnología por sí sola son insuficientes para pacientes que presentan obesidad, miedos biomecánicos y sedentarismo, haciendo indispensable la figura del fisioterapeuta para la dosificación progresiva y supervisada de las cargas.
Frente a la insuficiencia del abordaje a distancia, el ensayo de Gorzelitz et al. (2022) destaca el éxito de las intervenciones estructuradas y supervisadas de ejercicio de fuerza. Con una adherencia del 75% y sin registrar ningún evento adverso, este enfoque no solo mejoró clínicamente la agilidad y fuerza de las pacientes, sino que demostró ser una herramienta segura para prevenir la obesidad sarcopénica, combatiendo la debilidad y la fatiga de las AVD.
Por último, en cuanto al manejo del dolor pélvico y las secuelas uroginecológicas derivadas de la braquiterapia (estenosis y dispareunia), los hallazgos exponen una gran barrera en el tratamiento estándar. El estudio de Hanlon et al. (2018) demostró que ni la educación estándar ni los programas conductuales logran mantener la adherencia al uso de dilatadores vaginales, cayendo a un 8,3% a los 6 meses. La literatura señala que el dolor pélvico no fue el principal predictor de este abandono, sino que los factores físicos y biomecánicos, como el exceso de peso y la incomodidad tisular, son los verdaderos predictores del fracaso terapéutico. Esto propone que el abordaje pasivo fracasa. Desde la perspectiva de la fisioterapia, estos datos justifican que la fibrosis tisular y la hipertonía protectora de la musculatura pélvica no pueden tratarse únicamente con educación verbal; requieren técnicas activas presenciales como la terapia manual intracavitaria, la desensibilización progresiva y el uso de biofeedback para lograr resultados reales y duraderos.
LIMITACIONES DE LOS ESTUDIOS Y DE LA REVISIÓN
A pesar de los resultados beneficiosos, la literatura presenta varias limitaciones metodológicas que deben tenerse en cuenta:
- Diversidad de la muestra: La gran mayoría de las muestras de los estudios revisados están compuestas entre un 80-98% por mujeres caucásicas, con estudios universitarios y un alto nivel socioeconómico. Esto dificulta la extrapolación de los resultados a poblaciones con menos recursos o de otras etnias con subtipos de CE más agresivos.
- Limitaciones de diseño y tamaño muestral: Gran parte de la evidencia proviene de ensayos clínicos piloto con muestras pequeñas (alrededor de 40 pacientes) o estudios transversales sin grupo de control estricto, lo que dificulta establecer relaciones de causalidad a largo plazo.
- Limitaciones tecnológicas y sesgos de medición: Estudios como el de Rahimy et al. (2021) utilizaron pulseras de actividad que son incapaces de registrar el entrenamiento de fuerza o resistencia, subestimando la actividad real de las pacientes. Asimismo, algunas revisiones se basan en cuestionarios donde evalúan la AF y la CV, lo que puede introducir sesgos de memoria o aprobación social, a diferencia de mediciones objetivas mediante acelerometría o dinamometría.
- Falta de escalas específicas: Se observa que múltiples intervenciones se centran en evaluar la fuerza, la pérdida de peso o la CV global, pero no utilizan escalas específicas validadas para medir de forma aislada e independiente la fatiga o el dolor pélvico. Esto evidencia la necesidad de que futuras investigaciones en fisioterapia oncológica evalúen directamente la intensidad de estos síntomas de forma individualizada.
- Escasez de literatura específica: Existe un vacío de ECA que aíslen y evalúen exclusivamente protocolos de fisioterapia de SP en supervivientes de CE, ya que la mayoría de la literatura agrupa distintos cánceres ginecológicos (cérvix, ovario) sin distinción.
A partir de la revisión y análisis de la literatura científica actual, se extraen las siguientes conclusiones en respuesta a los objetivos planteados:
- Eficacia sobre la fatiga, funcionalidad física y CV: Las intervenciones basadas en el ejercicio físico, especialmente el entrenamiento de fuerza supervisado, son viables, seguras y altamente efectivas para reducir los niveles de fatiga y mejorar la funcionalidad física en mujeres supervivientes de CE.
Alcanzar las recomendaciones de 150 minutos semanales de actividad actúa reduciendo de forma directa el impacto negativo de la obesidad sobre la CV. Además, aumentar la AF actúa como un factor independiente para la disminución del dolor corporal y el malestar somático, impactando positivamente en la autonomía diaria.
- Abordaje del dolor pélvico y secuelas uroginecológicas: Las intervenciones educativas médicas estándar y las instrucciones pasivas en formato papel han demostrado ser ineficaces para generar adherencia a largo plazo en el uso de dilatadores vaginales tras tratamientos como la braquiterapia. El dolor pélvico y el fracaso terapéutico en estas pacientes no están determinados únicamente por la dispareunia, sino que están fuertemente mediados por factores biomecánicos y el exceso de peso. Esto justifica la necesidad de la fisioterapia uroginecológica, mediante el acompañamiento activo y la terapia manual, para tratar directamente la hipertonía y la fibrosis tisular.
- La adherencia y el fracaso de la tecnología aislada: Aunque el ET ha demostrado ser totalmente seguro para las supervivientes, mantener la adherencia a largo plazo constituye el mayor reto clínico.
Se ha evidenciado que depender exclusivamente de herramientas a distancia (como monitores Fitbit, correos electrónicos o llamadas telefónicas) logra aumentos transitorios en la AF, pero la adherencia decae al retirar la supervisión externa. La falta de seguimiento profesional presencial es el principal predictor de la recaída en el sedentarismo.
- La necesidad de la Fisioterapia Especializada: El tratamiento integral de secuelas complejas como la estenosis vaginal, la dispareunia y el riesgo de obesidad sarcopénica post-oncológica exige ir más allá del consejo médico o de enfermería convencional. Es indispensable integrar intervenciones estructuradas de Fisioterapia Oncológica y de SP que sean capaces de tratar activamente las barreras biomecánicas, adaptar la dosificación de las cargas al estado físico y metabólico de la paciente, y garantizar una adherencia real al tratamiento que permita restaurar su CV.
La literatura expone un vacío en la fase de supervivencia del CE. Ni la tecnología sin supervisión ni los consejos aislados logran instaurar hábitos terapéuticos duraderos frente a barreras como obesidad o miedo al movimiento. Por eso, es importante integrar la figura del profesional de la fisioterapia para prescribir ejercicio dosificado de manera presencial, tratar las secuelas estructurales de forma activa y transformar una simple recomendación teórica en un proceso de rehabilitación real, seguro y eficaz.
- Tratamiento del cáncer de endometrio. Cancer.gov. 2026 [citado el 7 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/tipos/uterino/paciente/tratamiento-endometrio-pdq
- Upc.edu. [citado el 7 de abril de 2026]. Disponible en: https://upcommons.upc.edu/bitstreams/f60354c6-2459-4c6c-8239-f294dcdbb9b7/download
- Cáncer de endometrio. Mayoclinic.org. [citado el 5 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/endometrial-cancer/symptoms-causes/syc-20352461
- Razghonova Y, Mika A, Czapiewska M, Stanczak A, Zygowska P, Wydra DG, et al. Endometrial cancer is associated with altered metabolism and composition of fatty acids. Int J Mol Sci [Internet]. 2025;26(7):3322. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/ijms26073322
- del Real B. Cáncer de endometrio-útero. Seom.org. 2025 [citado el 7 de abril de 2026]. Disponible en: https://seom.org/info-sobre-el-cancer/endometrio
- Científicas S, Cardoso RT. Guías de práctica clínica en cáncer ginecológico y mamario Con los auspicios de: PARTICIPANTES. Sego.es. [citado el 7 de abril de 2026]. Disponible en: https://oncosego.sego.es/uploads/app/1283/elements/file/file1666793338.pdf
- Terzic M, Aimagambetova G, Kunz J, Bapayeva G, Aitbayeva B, Terzic S, et al. Molecular basis of endometriosis and endometrial cancer: Current knowledge and future perspectives. Int J Mol Sci. 2021;22(17):9274. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/ijms22179274
- Fernández M, Pérez C, Ruiz H, Fernández Cruz M. CÁNCER DE ENDOMETRIO: “LA REVOLUCIÓN MOLECULAR”. Huvn.es. [citado el 7 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.huvn.es/archivos/cms/ginecologia-y-obstetricia/archivos/publico/clases_residentes/2025/Ca%CC%81ncer%20de%20endometrio%20LA%20REVOLUCION%20MOLECULAR.pdf
- Bladé AT, Diaz-Feijoo B, Garcia LG, Martín MTM. Cáncer de Endometrio Clínic Barcelona. 2022 [citado el 7 de abril de 2026]. Disponible en: https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enfermedades/cancer-de-endometrio
- Oaknin A, Bosse TJ, Creutzberg CL, Giornelli G, Harter P, Joly F, et al. Endometrial cancer: ESMO Clinical Practice Guideline for diagnosis, treatment and follow-up. Ann Oncol. 2022;33(9):860–77. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.annonc.2022.05.009
- Cyr M-P, Dostie R, Camden C, Dumoulin C, Bessette P, Pina A, et al. Improvements following multimodal pelvic floor physical therapy in gynecological cancer survivors suffering from pain during sexual intercourse: Results from a one-year follow-up mixed-method study. PLoS One. 2022;17(1): e0262844. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0262844
- Campbell KL, Winters-Stone KM, Wiskemann J, May AM, Schwartz AL, Courneya KS, et al. Exercise guidelines for cancer survivors: Consensus statement from international multidisciplinary Roundtable: Consensus statement from international multidisciplinary roundtable. Med Sci Sports Exerc. 2019;51(11):2375–90. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1249/MSS.0000000000002116
- Babatunde OA, Adams SA, Orekoya O, Basen-Engquist K, Steck SE. Effect of physical activity on quality of life as perceived by endometrial cancer survivors: A systematic review: A systematic review. Int J Gynecol Cancer. 2016;26(9):1727–40. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/IGC.0000000000000821
- Ver Hoeve ES, Rumble ME, Gorzelitz JS, Rose SL, Nelson AM, Morris KE, et al. Biobehavioral predictors of mood, pain, fatigue, and insomnia in endometrial cancer survivors. Gynecol Oncol. 2024; 191:265–74. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.ygyno.2024.10.024
- Gorzelitz JS, Stoller S, Costanzo E, Gangnon R, Koltyn K, Dietz AT, et al. Improvements in strength and agility measures of functional fitness following a telehealth-delivered home-based exercise intervention in endometrial cancer survivors. Support Care Cancer. 2022;30(1):447–55. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s00520-021-06415-2
- PRISMA statement. PRISMA statement. [citado el 7 de mayo de 2026]. Disponible en: https://www.prisma-statement.org/
- Robertson MC, Lyons EJ, Song J, Cox-Martin M, Li Y, Green CE, et al. Change in physical activity and quality of life in endometrial cancer survivors receiving a physical activity intervention. Health Qual Life Outcomes. 2019;17(1):91. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1186/s12955-019-1154-5
- Gorzelitz J, Costanzo E, Gangnon R, Koltyn K, Dietz AT, Spencer RJ, et al. Feasibility and acceptability of home-based strength training in endometrial cancer survivors. J Cancer Surviv. 2023;17(1):120–9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s11764-021-00990-3
- Hanlon A, Small W Jr, Strauss J, Lin LL, Hanisch L, Huang L, et al. Dilator use after vaginal brachytherapy for endometrial cancer: A randomized feasibility and adherence study: A randomized feasibility and adherence study. Cancer Nurs. 2018;41(3):200–9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1097/NCC.0000000000000500
- Rahimy E, Usoz M, von Eyben R, Fujimoto D, Watanabe D, Karam A, et al. Phase II trial evaluating efficacy of a Fitbit program for improving the health of endometrial cancer survivors. Gynecol Oncol. 2021;161(1):275–81. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.ygyno.2021.01.033
Anexo I. Variables e instrumentos utilizados en cada artículo:
| Estudio (autor y año) | Variables de estudio | Cuestionarios y escalas subjetivas |
| Gorzelitz et al. 2023 |
|
|
| Hanlon et al. 2018 |
|
|
| Gorzelitz et al. 2022 |
|
|
| Robertson et al. 2019 |
|
|
| Babatunde et al. 2016 |
|
|
| Rahimy et al. 2021 |
|
|
Anexo II. Características de los estudios:
| Estudio (Autor y año) | Tipo de diseño | Muestra y características | Intervención | Variables | Grupo de comparación | Resultados | Calidad |
| Gorzelitz et al. 2023 | ECA | N=40
Supervivientes de CE Media edad: 60,9 años IMC medio: 39,9 kg/m² |
Entrenamiento de fuerza en casa (10 semanas) con bandas, pesas, manuales, videos y videollamadas de seguimiento | Viabilidad del estudio, adherencia según registros, seguridad/lesiones, satisfacción del paciente y AF medida con acelerómetro | Grupo de control en lista de espera (mantuvieron estilo de vida habitual) | Alta satisfacción y adherencia por las participantes.
75% cumplió la prescripción del ejercicio. |
6/10 (PEDro) |
| Robertson et al. 2019 | Estudio secundario pre-post | N=100
Supervivientes de CE 84% sobrepeso/obesidad |
Intervención telefónica de AF de 6 meses.
Objetivo: 150 min/sem. |
AF (con acelerometría) y CV (SF-36, QLACS, BSI, calidad del sueño y estrés percibido) | Sin grupo control | Mejoras en la funcionalidad, la salud general y reducción del dolor y el malestar somático. | 9/16 (MINORS) |
| Babatunde et al. 2016 | Revisión sistemática | 7 estudios seleccionados de supervivientes de CE.
Edad media: 56-64 años |
AF moderada-vigorosa | Efecto de la AF sobre la CV percibida | No aplica | Cumplir con las pautas (150 min/semana) se asoció significativamente con una mejor CV, reduciendo la fatiga. | Críticamente baja (AMSTAR) |
| Gorzelitz et al. 2022 | ECA | N=40
Supervivientes de CE Media edad: 60,9 años IMC medio: 39,9 kg/m² |
Entrenamiento de fuerza (resistencia) en casa de 10 semanas, supervisado vía telesalud, 2 veces/semana con mancuernas y bandas | Fuerza, agilidad funcional, niveles de fatiga y CV | Grupo de control en lista de espera (mantuvieron estilo de vida habitual) | Mejoras significativas en fuerza y agilidad.
Una mayor funcionalidad y menor esfuerzo y fatiga para las AVD. |
6/10(PEDro) |
| Hanlon et al. 2018 | ECA | N=42
Supervivientes de CE con braquiterapia Media edad: 58,2 años IMC medio: 31,4% |
Programa educativo para el uso del dilatador vaginal | Adherencia al tratamiento y dolor pélvico | Instrucción Institucional Estándar (sesión educativa pasiva) | Mostró una mayor motivación por el uso de tratamiento para la prevención de estenosis y reducción de dispareunia.
A los 6 meses se desplomó al 8,3% la adherencia. |
5/10 (PEDro) |
| Rahimy et al. 2021 | ECA | N=46 supervivientes de CE con IMC ≥25
Edad media 61 años |
Uso de monitor «Fitbit Alta» durante 9 meses para registrar pasos. Junto a recordatorios (teléfono vs Email) | Adherencia, niveles de AF, CV (FACT-G) | Grupo control electrónico (comunicación mediante email/SMS) | Demostró una alta viabilidad y adherencia. Aumento de pasos diarios con tendencias positivas en la reducción de la fatiga y mejora de la CV a los 6 meses, pero recaída en el mes 9 tras cesar las llamadas | 5/10 (PEDro) |