Efectividad de los ejercicios de fuerza en el desarrollo muscular y óseo en niños en edad escolar

17 agosto 2025

 

AUTORES

  1. María Cosculluela Mora. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  2. Adrián Vaquero Piquer. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Irurtzun (Pamplona), España.
  3. Adolfo Lanao Martín. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Dirección de Atención Primaria Barbastro (Huesca), España.
  4. Virginia Felices Peralta. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  5. Ángel Zaragoza Buj. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  6. Iris Marín Gómez. Fisioterapeuta. Centro de Salud de Aínsa (Huesca), España.

 

RESUMEN

Introducción: La fuerza muscular en la infancia influye positivamente en la salud ósea, el desarrollo motor y la prevención de enfermedades. A pesar de sus múltiples beneficios, su implementación en escolares aún genera ciertas dudas.

Objetivo: Evaluar la efectividad del entrenamiento de fuerza en el desarrollo muscular y óseo de niños de 5 a 12 años, mediante intervenciones seguras y eficaces.

Métodos: Se realizó una revisión sistemática siguiendo la declaración PRISMA 2020. Se analizaron estudios publicados en bases como PubMed, WOS, Scielo y Elsevier. Se incluyeron investigaciones con niños en edad escolar que evaluarán fuerza, masa muscular o densidad mineral ósea (DMO).

Resultados: Los ejercicios de fuerza mejoran la capacidad muscular y la DMO, con programas bien estructurados y supervisados. Las intervenciones que demostraron mayor eficacia incluyeron 2-3 sesiones semanales con ejercicios multiarticulares. En ningún caso se reportaron lesiones graves.

Conclusiones: El entrenamiento de fuerza es seguro y beneficioso para el desarrollo musculoesquelético en niños en edad escolar y deberían integrarse en la educación física desde edades tempranas.

PALABRAS CLAVE

Fuerza muscular, densidad mineral ósea, niños, entrenamiento de resistencia, desarrollo, PRISMA.

ABSTRACT

Introduction: Muscle strength in childhood positively influences bone health, motor development, and disease prevention. Despite its multiple benefits, its implementation in schoolchildren still raises some concerns.

Objective: To evaluate the effectiveness of strength training on muscle and bone development in children aged 5 to 12 years, using safe and effective interventions.

Methods: A systematic review was conducted following the PRISMA 2020 declaration. Studies published in databases such as PubMed, WOS, Scielo, and Elsevier were analyzed. Research involving school-aged children that assessed strength, muscle mass, or bone mineral density (BMD) was included.

Results: Strength training improves muscle capacity and BMD with well-structured and supervised programs. The interventions that demonstrated the greatest effectiveness included 2 to 3 weekly sessions of multi-joint exercises. No serious injuries were reported.

Conclusions: Strength training is safe and beneficial for musculoskeletal development in school-aged children and should be integrated into physical education from an early age.

KEY WORDS

Muscle strength, bone mineral density, children, resistance training, development, PRISMA.

INTRODUCCIÓN

La Organización Mundial de la Salud recomienda, además de los 60 minutos de actividad moderada al día, al menos tres sesiones semanales de fortalecimiento muscular y óseo para niños de 5-12 años. Sin embargo, nuevos estudios muestran una disminución de la fuerza en escolares desde finales de los noventa. Una fuerza deficiente limita el aprendizaje motor y se asocia a mayor adiposidad y menor Densidad Mineral Ósea (DMO) en la adultez1. Por ello, es necesario indagar y estudiar la efectividad real de los programas de fuerza en la etapa escolar.

La infancia representa una etapa crítica para el desarrollo del sistema musculoesquelético, así como para la adquisición de hábitos de vida saludables que se proyectan hasta la adultez. Durante este periodo, el crecimiento somático, la maduración neuromuscular y el aumento de la DMO están influenciados por la actividad física habitual y por los estímulos mecánicos que genera el movimiento. Diversos estudios han demostrado que los años escolares constituyen una ventana de oportunidad clave para potenciar el desarrollo de la fuerza muscular, la coordinación intermuscular y la salud ósea, debido a la alta plasticidad que tiene el organismo infantil y la baja interferencia hormonal respecto a la adolescencia2.

La fuerza muscular en la infancia no solo tiene implicaciones deportivas o motoras, sino también consecuencias importantes para la salud general. Una fuerza adecuada está asociada con una menor incidencia de obesidad, menor riesgo cardiovascular, menor riesgo de lesiones y mayor bienestar psicológico. Además, la fuerza actúa como un importante estímulo osteogénico, ya que las contracciones musculares intensas sobre los puntos de inserción ósea generan tensiones que estimulan la formación y el remodelado óseo3. Por lo tanto, el entrenamiento de fuerza tiene el potencial de optimizar la ganancia de masa ósea durante la infancia, lo que puede reducir el riesgo de osteoporosis y fracturas en etapas posteriores de la vida.

Sin embargo, aún persisten mitos y creencias culturales respecto al entrenamiento de fuerza en edades tempranas, especialmente en contextos escolares. A menudo se piensa que este tipo de actividad puede afectar negativamente el crecimiento o provocar lesiones, cuando en realidad, la evidencia científica reciente sugiere lo contrario: si se aplica con una correcta supervisión técnica, progresión adecuada de cargas y metodología adaptada al desarrollo infantil, el entrenamiento de fuerza es seguro, beneficioso y altamente recomendable4.

En este contexto, los programas de ejercicio físico implementados en la escuela o en actividades extraescolares deben ir más allá del enfoque tradicional centrado exclusivamente en actividades aeróbicas o lúdicas, e incluir componentes específicos de fuerza muscular como parte de una educación física integral.

Dada la creciente preocupación por el sedentarismo infantil, el descenso en los niveles de condición física observados en las últimas décadas, y el papel central que juega la fuerza en la prevención de múltiples patologías, resulta necesario recopilar y analizar de manera sistemática la evidencia existente sobre el impacto de los ejercicios de fuerza en el desarrollo musculoesquelético de los escolares y, justificar así la necesidad de incorporación de este tipo de entrenamiento en los programas de salud.

 

OBJETIVOS

-OBJETIVO GENERAL:

Evaluar la efectividad de los ejercicios de fuerza en el desarrollo muscular y óseo de niños en edad escolar, mediante el análisis crítico de la evidencia científica disponible.

-OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Analizar los efectos del entrenamiento de fuerza sobre la ganancia de fuerza muscular en niños de 5 a 12 años.
  2. Examinar el impacto de los ejercicios de fuerza en la masa musculoesquelética y composición corporal durante la etapa escolar.
  3. Determinar los cambios en la densidad mineral ósea (DMO) asociados a la práctica de entrenamiento de fuerza en población infantil.
  4. Identificar las características de los programas de entrenamiento de fuerza (frecuencia, intensidad, tipo, duración) que resultan más seguros y eficaces en niños en edad escolar.

 

METODOLOGÍA

La presente investigación se estructuró como una revisión sistemática de la literatura, siguiendo las directrices metodológicas establecidas en la declaración PRISMA 2020 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses). El objetivo fue identificar, analizar y sintetizar la evidencia científica disponible sobre los efectos del entrenamiento de fuerza en el desarrollo muscular y óseo de niños en edad escolar, con especial atención a la seguridad, eficacia y características de las intervenciones.

La búsqueda bibliográfica se realizó en las principales bases de datos científicas del ámbito biomédico y de las ciencias del deporte: PubMed, WOS, Scielo y Elsevier. Los términos empleados en la búsqueda fueron combinaciones en inglés y español de los siguientes descriptores: (“strength training” OR “resistance training” OR fuerza) AND (bone OR “bone mineral density” OR muscular OR músculo OR hueso) AND (child* OR school* OR escolares OR niños), utilizando operadores booleanos y filtros por fecha (de 2010 a 2025), idioma (español e inglés) y grupo etario (infancia, 5 a 12 años).

Para la selección de estudios se establecieron como criterios de inclusión aquellos estudios que analizarán intervenciones basadas en ejercicios de fuerza o resistencia muscular; aquellos que incluyeran participantes con edades comprendidas entre los 5 y 12 años; evaluarán al menos una variable de resultado relacionada con el desarrollo muscular (fuerza, masa magra, composición corporal) o salud ósea (densidad mineral ósea, mineralización, marcadores bioquímicos); y tuvieran un diseño de tipo ensayo clínico aleatorizado, estudio de cohortes, intervención longitudinal o revisión sistemática o narrativa de calidad contrastada. Se excluyeron aquellos estudios que incluyeran exclusivamente adolescentes mayores de 12 años, intervenciones centradas en otras capacidades físicas, y artículos que no presentaran resultados cuantificables o carecieran de rigor metodológico.

RESULTADOS

El conjunto de estudios relevantes para el objetivo de esta revisión, aportan una visión amplia y actualizada sobre los efectos del entrenamiento de fuerza en niños en edad escolar, abarcando tanto las adaptaciones musculares como las óseas.

En relación con el desarrollo muscular, los estudios analizados coinciden en señalar que los programas de fuerza adaptados a la infancia son eficaces para mejorar la fuerza muscular, tanto en acciones dinámicas como isométricas. Las mejoras observadas en la capacidad de aplicar fuerza no se deben únicamente a un aumento del tamaño muscular, sino también a procesos neuromusculares como la mejora de la coordinación intermuscular, el reclutamiento de unidades motoras y el aprendizaje de patrones motores eficientes.

Además, aunque el aumento de masa muscular en esta etapa es más limitado que en adolescentes debido a la menor influencia hormonal, algunos estudios también muestran ligeros incrementos en la masa magra y en la musculatura general, especialmente cuando las intervenciones se prolongan durante varios meses y se estructuran con una progresión adecuada. En comparación con otros tipos de actividad física, como los juegos libres o el ejercicio aeróbico, los entrenamientos de fuerza parecen ofrecer mayores beneficios en términos de ganancia funcional y estructural del sistema musculoesquelético5.

Respecto a la salud ósea, los hallazgos son igualmente positivos. Los programas de fuerza, especialmente aquellos que incorporan ejercicios de carga axial y movimientos de impacto controlado como saltos, favorecen el desarrollo y fortalecimiento del tejido óseo. Se han reportado mejoras en indicadores como la densidad mineral ósea, tanto en la región lumbar como en la cadera, en comparación con grupos que no realizan este tipo de entrenamiento6. Estas adaptaciones son particularmente relevantes en edades tempranas, ya que contribuyen a consolidar una mayor masa ósea en el pico de acumulación, lo cual es un factor protector frente a enfermedades como la osteoporosis en la edad adulta7.

Es importante destacar que, además de los beneficios musculares y óseos, todos los estudios incluidos coinciden en subrayar la seguridad de estas intervenciones cuando son correctamente planificadas y supervisadas. No se reportaron lesiones graves relacionadas con el entrenamiento de fuerza en ninguno de los estudios, lo cual refuerza la idea de que este tipo de ejercicio puede y debe ser incluido en programas escolares y extraescolares, siempre que se respeten principios de progresión, técnica y adaptación individual3.

Finalmente, los autores revisados también destacan que los efectos positivos no dependen exclusivamente del uso de pesas o máquinas, sino que pueden lograrse a través de propuestas metodológicas variadas, como el trabajo con autocarga, el uso de bandas elásticas, balones medicinales, o mediante circuitos de fuerza organizados en forma de juegos.8 Este enfoque no solo facilita la adherencia, sino que también permite desarrollar competencias motrices en un ambiente lúdico y seguro.

En conjunto, los resultados analizados confirman que el entrenamiento de fuerza en la infancia escolar no solo es posible, sino también recomendable, tanto por sus efectos físicos positivos como por su bajo riesgo si se implementa con criterios pedagógicos y científicos adecuados.

CONCLUSIONES

Los hallazgos confirman que la fuerza es un estímulo osteogénico crítico antes de la pubertad, fase de alta plasticidad neural y ósea. Protocolos basados en juegos, autocarga, pesas libres ligeras y pliometría son suficientes para inducir adaptaciones, siempre que se respeten la técnica y la recuperación. La evidencia respalda la inclusión curricular de bloques de fuerza desde los 6 años, desmitificando la creencia de que “frena el crecimiento”.

En conclusión, los ejercicios de fuerza mejoran significativamente la fuerza máxima y la masa musculoesquelética en escolares cuando se mantienen ≥6 meses, generan incrementos clínicamente relevantes en DMO. Es importante recalcar que cuando se realizan bajo una supervisión cualificada y progresión gradual, el riesgo de lesión es mínimo. Se recomiendan sesiones prácticas de 2-3 veces a la semana, 6-10 ejercicios multiarticulares y 2-3 series de 8-15 repeticiones, con especial énfasis en la técnica y en la variedad lúdica.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Félix-Saavedra FJ. Prescripción de ejercicios de fuerza para niños y adolescentes. Rev Mex Cien Cult Fís. 2022;1(1):1-23.
  2. Gascón-Morán P. Efectos del entrenamiento de fuerza sobre el desarrollo en niños y adolescentes [Trabajo Fin de Grado]. 2022.
  3. Pierce KC, Hornsby WG, Stone MH. Weightlifting for children and adolescents: a narrative review. Sports Health. 2022;14(1):45-54.
  4. Zambrano-Chalacamá YL, Hidalgo-Parra RL. Influencia del ejercicio físico para el fortalecimiento óseo: revisión bibliográfica. Rev INNDEV. 2024;3(1):63-78.
  5. Ramos-Álvarez O, et al. Desarrollo de la fuerza muscular en Educación Física: una nueva oportunidad para mejorar la salud de los jóvenes. En: La Educación Física para la mejora de la salud mental. 2023.
  6. Granacher U, Goesele A, Roggo K, et al. Effects and mechanisms of strength training in children. Int J Sports Med. 2011;32(5):357-364.
  7. Larsen MN, et al. FIT FIRST randomised controlled trial. Br J Sports Med. 2018;52(4):254-260.
  8. Meiring RM, et al. Weight-bearing training and bone in children. 2014.

 

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