Efectividad del ejercicio terapéutico en el tratamiento del dolor lumbar inespecífico en atención primaria

3 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Iris Marín Gómez. Fisioterapeuta. Centro de Salud de Aínsa (Huesca), España.
  2. María Cosculluela Mora. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  3. Adrián Vaquero Piquer. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro Salud de Irurtzun (Pamplona), España.
  4. Adolfo Lanao Martín. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Dirección Atención Primaria Barbastro (Huesca), España.
  5. Virginia Felices Peralta. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  6. Ángel Zaragoza Buj. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.

 

RESUMEN

El dolor lumbar inespecífico (DLI) es una de las causas más frecuentes de consulta en atención primaria y una de las principales fuentes de discapacidad a nivel mundial¹,². Las estrategias terapéuticas han evolucionado desde enfoques pasivos hacia modelos activos, centrados en el ejercicio terapéutico, respaldados por guías clínicas internacionales³,¹¹. Este artículo revisa la evidencia científica más reciente sobre la eficacia del ejercicio terapéutico en el tratamiento del DLI, con especial énfasis en su implementación en el ámbito de la atención primaria.

Se realizó una revisión narrativa de estudios publicados en bases de datos reconocidas entre 2016 y 2021. Se analizaron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis de alta calidad metodológica. Los resultados muestran que el ejercicio terapéutico, incluyendo programas de fuerza, control motor y movilidad, reduce el dolor⁴,⁵ mejora la funcionalidad⁶,⁹ y disminuye el riesgo de cronificación⁷,⁸. Además, los programas supervisados ofrecen mejores resultados que los no supervisados⁹.

La educación en neurociencia del dolor combinada con ejercicio mejora la adherencia y la eficacia a largo plazo⁸. Estos resultados apoyan firmemente la inclusión sistemática del ejercicio terapéutico como tratamiento de primera línea para el DLI en atención primaria.

PALABRAS CLAVE

Dolor lumbar, ejercicio terapéutico, atención primaria, fisioterapia, intervención activa.

ABSTRACT

Non-specific low back pain (NSLBP) is among the most common reasons for primary care consultations and one of the leading causes of global disability¹,². Therapeutic strategies have shifted from passive approaches toward active models emphasizing exercise therapy, as supported by international clinical guidelines³, ¹¹. This article reviews the latest scientific evidence on the effectiveness of therapeutic exercise in NSLBP management, with a focus on its application in primary care.

A narrative review was conducted based on studies from major databases between 2016 and 2021. High-quality clinical trials, systematic reviews, and meta-analyses were included. Results show that exercise therapy—including strength, motor control, and mobility programs—reduces pain⁴,⁵, improves functionality⁶,⁹ and decreases chronicity risk⁷,⁸. Supervised programs yield better outcomes than unsupervised ones⁹.

Pain neuroscience education combined with exercise enhances adherence and long-term effectiveness⁸. These findings support the systematic inclusion of therapeutic exercise as a first-line treatment for NSLBP in primary care.

KEY WORDS

Low back pain, therapeutic exercise, primary care, physiotherapy, active intervention.

INTRODUCCIÓN

El dolor lumbar inespecífico (DLI) es una de las afecciones musculoesqueléticas más prevalentes a nivel global. Se estima que más del 80% de la población experimentará al menos un episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida¹. En la gran mayoría de los casos, no se identifica una causa patológica específica que lo justifique, clasificándolo como “inespecífico”. Esta condición constituye la primera causa de años vividos con discapacidad según el estudio Global Burden of Disease².

En el entorno de la atención primaria, el DLI representa una de las consultas más frecuentes, ocasionando un elevado número de incapacidades laborales temporales y un importante uso de recursos sanitarios. Los tratamientos tradicionalmente utilizados, como el reposo, analgésicos o terapias pasivas, han demostrado baja eficacia, especialmente a mediano y largo plazo³. A pesar de ello, aún persiste su utilización como primera opción terapéutica en algunos contextos clínicos.

Las guías clínicas actuales, tanto europeas como americanas, priorizan enfoques activos, y sitúan al ejercicio terapéutico como intervención de primera línea³,¹¹. Esta orientación se basa en una creciente cantidad de evidencia científica que demuestra su efectividad para reducir el dolor, mejorar la función y prevenir la cronificación⁴,,⁶. Sin embargo, en la práctica clínica aún existe cierta heterogeneidad respecto a la aplicación del ejercicio, sus modalidades y la adherencia por parte de los pacientes.

Dado el impacto del DLI en la salud pública y su alta recurrencia, es esencial consolidar estrategias de manejo basadas en evidencia, que puedan ser implementadas eficazmente en el ámbito ambulatorio. Este artículo tiene como objetivo revisar de forma actualizada la evidencia más sólida sobre el papel del ejercicio terapéutico en el tratamiento del DLI en atención primaria, resaltando los tipos de intervención más eficaces y las recomendaciones para su aplicación práctica.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica relevante. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados, revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados entre 2003 y 2021 en PubMed, Cochrane, y bases científicas reconocidas. Se priorizó la inclusión de estudios con alto nivel metodológico y aplicabilidad clínica directa en atención primaria.

RESULTADOS

Los estudios revisados muestran consistentemente que el ejercicio terapéutico produce una reducción significativa del dolor en pacientes con DLI⁴,⁵. En particular, los efectos analgésicos comienzan a observarse a partir de las primeras 4-6 semanas de intervención y pueden mantenerse durante varios meses si existe adherencia al programa⁴.
En cuanto a la funcionalidad, medidas como el Índice de Discapacidad de Oswestry (ODI) y el Cuestionario Roland-Morris han evidenciado mejoras clínicamente significativas en pacientes que realizan ejercicios estructurados de forma regular⁶,⁹. Los programas que combinan fortalecimiento muscular, control motor y movilidad tienden a ofrecer mejores resultados funcionales⁵,⁶.

El control motor ha demostrado mejorar la activación y coordinación de los músculos estabilizadores profundos como el transverso del abdomen y el multífido⁶. Este enfoque se traduce en una mayor estabilidad del tronco y menor recurrencia de episodios de dolor.

Además, los estudios comparativos entre programas supervisados y no supervisados concluyen que el acompañamiento profesional favorece una mejor adherencia, ejecución técnica y resultados clínicos⁹. Por otro lado, la inclusión de educación en neurociencia del dolor potencia los efectos del ejercicio, reduciendo el catastrofismo y mejorando la autogestión del paciente⁷,⁸.

Finalmente, varios estudios sugieren que el ejercicio terapéutico también tiene un impacto positivo en la calidad de vida relacionada con la salud, mejorando la percepción general del bienestar, el estado de ánimo y la capacidad para participar en actividades cotidianas⁹.

DISCUSIÓN

El presente análisis evidencia que el ejercicio terapéutico es una herramienta fundamental en el abordaje del DLI, especialmente en atención primaria donde su accesibilidad y bajo coste lo convierten en una opción prioritaria. Su eficacia se refleja no solo en la reducción del dolor y la mejora funcional, sino también en su capacidad para prevenir la cronificación del dolor lumbar⁴,,⁶.

El enfoque multimodal es clave: los programas más exitosos combinan ejercicios de control motor, fortalecimiento y movilidad, adaptados a las características del paciente⁵. No obstante, la elección del tipo de ejercicio debe ser individualizada, considerando factores como preferencias del paciente, recursos disponibles, nivel de condición física inicial y presencia de barreras psicosociales⁵,,⁷.

La adherencia es otro pilar del éxito terapéutico. El ejercicio por sí solo puede ser limitado si el paciente no mantiene una participación activa y continuada. En este sentido, la supervisión profesional y la educación en neurociencia del dolor resultan determinantes⁸,⁹. Estas estrategias reducen el miedo al movimiento, mejoran el entendimiento del proceso doloroso y favorecen una actitud activa por parte del paciente.

Asimismo, desde una perspectiva de salud pública, el ejercicio terapéutico ofrece ventajas económicas claras: reduce la necesidad de pruebas diagnósticas innecesarias, disminuye el uso de fármacos y limita las derivaciones a atención especializada³,,¹¹. Todo ello representa un ahorro significativo para los sistemas sanitarios, al tiempo que se optimizan los resultados en salud.

Por último, la implementación de modelos biopsicosociales centrados en el paciente, que integren ejercicio, educación y atención empática, se presenta como la vía más prometedora para afrontar el DLI de manera efectiva, sostenible y humanizada.

 

CONCLUSIONES

El ejercicio terapéutico es una intervención eficaz, segura y coste-efectiva en el tratamiento del dolor lumbar inespecífico. Su implementación en atención primaria debe ser prioritaria, especialmente en programas progresivos, individualizados y supervisados. Las estrategias educativas complementarias aumentan su efectividad y adherencia.

 

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