Fisioterapia y rehabilitación en violinistas: revisión narrativa de los trastornos musculoesqueléticos relacionados con la interpretación

27 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Francisco Aranda Mangado. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  2. Alicia Marijuán Moros. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Laura Mas Moreno. Fisioterapeuta. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
  4. Alicia Cítores Garrido. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. Andrés Martí Pellicer. Fisioterapeuta. Hospital Comarcal de Inca. Islas Baleares, España.

RESUMEN

Introducción: la práctica del violín exige posturas mantenidas, asimetrías corporales marcadas y movimientos repetitivos de alta precisión que predisponen a los instrumentistas a desarrollar trastornos musculoesqueléticos relacionados con la interpretación (TME-R).

Objetivo: revisar la evidencia disponible sobre la epidemiología, los factores de riesgo, la evaluación y las estrategias de fisioterapia y rehabilitación dirigidas a violinistas.

Metodología: se realizó una revisión narrativa de la literatura en bases de datos biomédicas, incorporando estudios epidemiológicos, ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y series de casos publicados sobre salud del músico instrumentista de cuerda.

Resultados: la prevalencia de TME-R en violinistas oscila entre el 32 % y el 90 % según el estudio, con predominio de síntomas en el miembro superior izquierdo, el cuello y la región escapular. Los principales factores de riesgo identificados son la carga horaria de práctica, la técnica postural, el tipo de mentonera y hombrera empleadas, el sexo femenino y factores psicosociales asociados al estrés escénico. Las intervenciones fisioterápicas con mayor respaldo incluyen la terapia manual, el ejercicio terapéutico específico, la reeducación postural mediante la Técnica Alexander y las adaptaciones ergonómicas del instrumento. La distonía focal del músico constituye una entidad clínica particular que requiere un abordaje interdisciplinar.

Conclusiones: un modelo de atención centrado en la prevención, la educación y el tratamiento fisioterápico individualizado, idealmente integrado en la formación musical desde etapas tempranas, puede reducir sustancialmente la carga de estos trastornos y prolongar la vida profesional del violinista.

PALABRAS CLAVE

Violín, fisioterapia, rehabilitación, trastornos musculoesqueléticos, ergonomía, distonía focal.

ABSTRACT

Introduction: violin playing demands sustained asymmetrical postures, marked bodily asymmetry, and highly repetitive, precise movements that predispose instrumentalists to playing-related musculoskeletal disorders (PRMDs).

Objective: to review the available evidence on the epidemiology, risk factors, assessment, and physiotherapy and rehabilitation strategies aimed at violinists.

Methods: a narrative review of the literature was conducted across biomedical databases, incorporating epidemiological studies, clinical trials, systematic reviews and case series on the health of string instrumentalists. Results: the prevalence of PRMDs in violinists ranges from 32% to 90% depending on the study, with a predominance of symptoms in the left upper limb, neck and scapular region. The main risk factors identified include weekly practice load, postural technique, the type of chinrest and shoulder rest used, female sex, and psychosocial factors related to performance stress. The physiotherapeutic interventions with the strongest support include manual therapy, specific therapeutic exercise, postural re-education through the Alexander Technique, and ergonomic adaptations of the instrument. Musician’s focal dystonia constitutes a particular clinical entity that requires an interdisciplinary approach.

Conclusions: a care model centred on prevention, education and individualised physiotherapy treatment, ideally integrated into musical training from an early stage, can substantially reduce the burden of these disorders and prolong the violinist’s professional career.

KEY WORDS

Violin, physical therapy, rehabilitation, musculoskeletal disorders, ergonomics, focal dystonia.

INTRODUCCIÓN

Tocar el violín es una actividad motora de altísima exigencia que combina control fino de la mano izquierda, gestos balísticos del brazo derecho con el arco, mantenimiento prolongado de posturas asimétricas de cuello y hombro, y una carga de práctica que en músicos profesionales suele ser muy elevada. Esta combinación de factores biomecánicos, posturales y organizativos convierte al violinista en un trabajador de alto riesgo para el desarrollo de trastornos musculoesqueléticos, de manera análoga a lo que ocurre en otras profesiones con demandas repetitivas y posturas forzadas.

El término trastorno musculoesquelético relacionado con la interpretación (TME-R, o playing-related musculoskeletal disorder) fue acuñado para describir cualquier dolor, debilidad, entumecimiento, hormigueo u otro síntoma que interfiera con la capacidad del músico para tocar su instrumento al nivel al que está acostumbrado1. Esta definición operativa, ampliamente adoptada en la literatura de medicina de las artes escénicas, permite diferenciar los cuadros derivados específicamente de la práctica instrumental de otras patologías musculoesqueléticas generales.

La fisioterapia ocupa un papel central en el manejo de estos trastornos, tanto en su vertiente preventiva (mediante educación postural, ergonomía instrumental y acondicionamiento físico) como en su vertiente terapéutica, a través de la terapia manual, el ejercicio correctivo y la reeducación del gesto instrumental.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión narrativa fue sintetizar la evidencia disponible sobre la epidemiología, los factores de riesgo, la evaluación y las estrategias de fisioterapia y rehabilitación dirigidas a violinistas, con especial atención a las particularidades biomecánicas de este instrumento.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica en bases de datos biomédicas de referencia, combinando términos relacionados con el violín, la fisioterapia, la rehabilitación y los trastornos musculoesqueléticos relacionados con la interpretación. Se incluyeron estudios epidemiológicos, ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y series de casos publicados sobre la salud del músico instrumentista de cuerda, priorizando los trabajos centrados específicamente en violinistas y violistas. No se aplicaron restricciones estrictas de fecha de publicación, dada la relativa escasez de literatura específica sobre este colectivo profesional. Los resultados obtenidos se organizaron temáticamente en torno a la epidemiología, los factores de riesgo, el cuadro clínico, la evaluación fisioterápica, las estrategias de intervención, la distonía focal del músico y las medidas de prevención.

RESULTADOS

Epidemiología de los trastornos musculoesqueléticos en violinistas:

Las revisiones sistemáticas disponibles coinciden en señalar una prevalencia extraordinariamente elevada de TME-R entre los instrumentistas de cuerda2. Una revisión sistemática centrada exclusivamente en instrumentistas de cuerda encontró tasas de prevalencia de entre el 64,1 % y el 90 %, con predominio de síntomas en el miembro superior izquierdo en violinistas y violistas, mientras que violonchelistas y contrabajistas tienden a referir más afectación del lado derecho3. Otra revisión sistemática centrada específicamente en violinistas y violistas profesionales reportó un rango de prevalencia algo más amplio, de entre el 32 % y el 87 %, con una tendencia clara a mayor afectación en mujeres4.

En población amateur, un estudio transversal realizado en once orquestas universitarias neerlandesas (n = 357) documentó una prevalencia anual de TME-R del 67,8 %, con el sexo femenino, la menor edad, el índice de masa corporal elevado y tocar un instrumento de cuerda como factores independientemente asociados; el hombro izquierdo resultó la región más afectada en violinistas y violistas5. En Brasil, un estudio con 106 violinistas de Río de Janeiro encontró que el 86,8 % refería al menos una zona dolorosa en los últimos 12 meses y el 77,4 % en la última semana, con interrupción temporal de la actividad musical en el 8,1 % de los casos y más del 50 % de los participantes con disfunción del miembro superior según el cuestionario DASH6. En orquestas profesionales europeas, un estudio alemán sobre frecuencia, gravedad y factores predictores del dolor musculoesquelético relacionado con la interpretación confirmó la elevada carga sintomática en músicos de orquesta profesional7, mientras que un estudio realizado en orquestas sinfónicas danesas encontró que el 97 % de las mujeres y el 83 % de los varones habían experimentado síntomas en al menos una de nueve regiones anatómicas evaluadas durante el último año8.

Estudios de base poblacional en España confirman este patrón, señalando al sexo femenino, el sobrepeso/obesidad y la práctica superior a 14 horas semanales como factores asociados a una mayor prevalencia de dolor musculoesquelético relacionado con la interpretación9. Comparativamente, los instrumentistas de teclado presentan un perfil de riesgo similar, pero con predominio de síntomas en los miembros superiores frente a los miembros inferiores10, y los síntomas ya pueden identificarse en edades tempranas: estudios en niños y adolescentes que aprenden instrumentos de cuerda muestran tasas de TME-R notablemente altas desde las primeras etapas formativas11, lo que subraya la importancia de la prevención desde el inicio del aprendizaje instrumental.

La tabla 1 y la figura 1 (véanse en el apartado de anexos) resumen y comparan gráficamente los principales estudios de prevalencia descritos. Asimismo, la figura 2 (anexos) recoge la distribución aproximada de la región anatómica afectada: el miembro superior izquierdo (hombro, brazo y mano) concentra la mayor proporción de casos en violinistas, seguido del cuello y de la región escapular/espalda alta, en consonancia con el patrón de asimetría postural característico del instrumento3,4,6. El miembro superior derecho, encargado del manejo del arco, presenta una afectación notablemente menor, y un porcentaje reducido de casos corresponde a otras regiones (zona lumbar, miembros inferiores).

Factores de riesgo:

Los factores de riesgo para TME-R en violinistas pueden agruparse en biomecánicos, organizativos, individuales y psicosociales. Entre los primeros destaca la propia interfaz violín-intérprete: el uso de mentonera y hombrera modifica de forma sustancial la fuerza de fijación del instrumento entre la mandíbula y el hombro, así como la actividad electromiográfica del trapecio superior, el esternocleidomastoideo y el deltoides anterior12. Diversos estudios biomecánicos han mostrado que la altura y el tipo de hombrera modulan de manera significativa esta carga muscular estática13, y que el tamaño del instrumento en relación con la antropometría del intérprete, especialmente en niños y personas de talla pequeña, constituye un factor de riesgo relevante y frecuentemente citado en la literatura ergonómica14.

Entre los factores organizativos, la revisión sistemática de Baadjou et al. identificó como principales determinantes la carga horaria de práctica, la insuficiencia de pausas de descanso, la escasa condición física general y la fatiga muscular por sobreuso15. A nivel individual, el sexo femenino se asocia de forma consistente a mayor prevalencia y gravedad de los TME-R en casi todos los estudios revisados5,4,6, posiblemente en relación con diferencias antropométricas, hormonales y de carga muscular relativa. La edad avanzada, un índice de masa corporal elevado y el mayor número de años de práctica también se han asociado de forma reiterada a un mayor riesgo6,9.

Finalmente, los factores psicosociales (ansiedad escénica, perfeccionismo, estrés relacionado con audiciones y exigencias competitivas) muestran asociaciones positivas con la presencia de síntomas musculoesqueléticos15, lo que respalda un modelo biopsicosocial de comprensión del dolor en el músico y justifica intervenciones que trasciendan el plano puramente biomecánico.

Cuadro clínico y fisiopatología:

Clásicamente se han descrito tres grandes categorías diagnósticas dentro de los TME-R: el síndrome de sobreuso (la entidad más frecuente, con dolor de tipo mecánico que empeora con la actividad y mejora con el reposo), las neuropatías por atrapamiento (síndrome del túnel carpiano, síndrome del túnel cubital, síndrome del desfiladero torácico) y la distonía focal del músico, un trastorno del control motor de naturaleza neurológica que se aborda en el apartado 4.69. En el violinista, la asimetría postural obligada (rotación e inclinación cervical mantenidas hacia la izquierda, elevación y protracción del hombro izquierdo, abducción y flexión sostenidas del hombro derecho para sujetar el arco) genera patrones de sobrecarga muy característicos sobre la musculatura cervicoescapular y sobre las estructuras del miembro superior izquierdo.

Estudios electromiográficos y de captura de movimiento han evidenciado que, independientemente del tipo de mentonera u hombrera utilizada, se mantiene una activación muscular estática relativamente alta (entre el 4 % y el 10 % de la contracción voluntaria máxima) en la musculatura cervical y escapular durante la ejecución instrumental16, así como una postura cefálica rotada hacia la izquierda más de 15 grados durante la mayor parte del tiempo de ejecución16. Esta demanda postural sostenida, combinada con los movimientos repetitivos de alta velocidad de los dedos de la mano izquierda y del brazo derecho, configura un escenario de sobrecarga acumulativa que explica la elevada incidencia de cervicalgia, dolor en el trapecio superior, tendinopatías del miembro superior y, en casos más graves, neuropatías compresivas.

Evaluación fisioterápica del violinista:

La valoración fisioterápica del músico instrumentista debe ir más allá de la exploración musculoesquelética convencional e incorporar necesariamente la observación directa de la interpretación con el instrumento, ya que muchos patrones disfuncionales solo se manifiestan durante la ejecución real y no en el examen estático13. Un protocolo de evaluación integral debería contemplar: (a) anamnesis detallada de la historia musical (años de estudio, horas de práctica, repertorio, cambios recientes de técnica o de instrumento); (b) exploración postural estática y dinámica, incluyendo el análisis de la simetría de hombros y de la posición cervical; (c) valoración de la movilidad articular activa y pasiva de columna cervical, cintura escapular, codo, muñeca y mano; (d) valoración de la fuerza y del control neuromuscular, incluyendo pruebas de estabilidad escapular; (e) cuestionarios estandarizados de discapacidad y dolor, como el módulo específico para músicos del cuestionario DASH (Disabilities of the Arm, Shoulder and Hand) o el Cuestionario Nórdico Musculoesquelético; y (f) observación directa, idealmente con registro en vídeo, del intérprete tocando su instrumento, prestando especial atención a la posición de la hombrera, la mentonera y la postura del brazo del arco.

La incorporación de tecnologías de análisis de movimiento en 3D y de electromiografía de superficie en unidades especializadas de medicina de las artes escénicas ha permitido objetivar patrones de sobrecarga previamente solo intuidos clínicamente, y se plantea como una vía prometedora para el diagnóstico y el seguimiento de estos pacientes, aunque su disponibilidad en la práctica clínica habitual sigue siendo limitada17.

Intervención fisioterápica y rehabilitadora:

El tratamiento de los TME-R en violinistas exige un enfoque interprofesional en el que la fisioterapia se articula frecuentemente con la medicina física, la psicología y la propia pedagogía instrumental. Una revisión sistemática sobre trastornos musculoesqueléticos en músicos profesionales concluyó que, si bien la mayoría de las intervenciones descritas son de naturaleza fisioterápica, la calidad metodológica de los estudios disponibles es heterogénea y se necesitan ensayos clínicos aleatorizados y confirmatorios que permitan establecer recomendaciones basadas en evidencia de alta calidad para grupos instrumentales específicos18.

Terapia manual:

Un estudio prospectivo realizado en estudiantes de música con TME-R que recibieron terapia manual por parte de fisioterapeutas con experiencia específica en el tratamiento de músicos mostró mejoras clínicas relevantes en el seguimiento, si bien los propios autores reconocen que el diseño sin grupo de control impide descartar el papel de la recuperación espontánea19. Los propios investigadores señalan la dificultad ética y práctica de aleatorizar a estudiantes con dolor intenso a un grupo con intervención simulada en el contexto de la presión de las evaluaciones académicas y los conciertos, lo que ilustra una limitación recurrente en este campo de investigación.

Ejercicio terapéutico y programas de acondicionamiento:

Los programas de ejercicio terapéutico dirigidos a músicos de orquesta han mostrado resultados prometedores en la reducción de la intensidad del dolor. Un ensayo clínico aleatorizado pragmático evaluó un programa de prevención de lesiones y bienestar laboral en 65 músicos de orquesta, empleando como variable principal la intensidad del dolor a lo largo de once meses medida mediante un cuestionario específico de dolor e interferencia musculoesquelética para músicos20. Los programas de ejercicio específicamente diseñados para trastornos musculoesqueléticos relacionados con la interpretación han mostrado, en conjunto, beneficios sobre la sintomatología dolorosa y sobre la funcionalidad percibida21, si bien la heterogeneidad de protocolos (fortalecimiento de la musculatura estabilizadora escapular, ejercicios de resistencia postural, entrenamiento de la musculatura profunda del cuello) dificulta extraer recomendaciones únicas y estandarizadas.

Datos procedentes de una clínica especializada de fisioterapia para músicos (614 pacientes) respaldan un modelo asistencial en el que la intervención fisioterápica se acompaña sistemáticamente de un componente ergonómico sobre el propio instrumento, lo que parece potenciar los resultados terapéuticos obtenidos22. En la misma línea, experiencias recientes de abordaje multimodal, que combinan fisioterapia, apoyo psicológico y técnicas de neuromodulación no invasiva, han demostrado ser seguras y factibles en músicos de orquesta con TME-R, aunque todavía en fase de estudio piloto23.

Ergonomía instrumental:

La adaptación ergonómica del propio instrumento constituye una de las líneas de intervención más estudiadas en violinistas. Distintos estudios electromiográficos han evaluado el efecto de la altura de la hombrera sobre la fuerza de fijación violín-hombro y sobre la actividad muscular del trapecio, el esternocleidomastoideo y el deltoides anterior, mostrando que su ajuste individualizado modifica de forma medible la carga muscular percibida y objetivada, así como el confort subjetivo del intérprete12. Una revisión sistemática sobre ergonomía en la interpretación de violín y piano concluyó que el uso de hombrera modifica la actividad muscular y que un tamaño de mano reducido en relación con el instrumento se asocia a mayor incidencia de TME-R, aunque señala también deficiencias metodológicas relevantes en el procesamiento de los datos electromiográficos de los estudios disponibles14.

El desarrollo de mentoneras ergonómicas personalizadas, adaptadas a la antropometría individual del violinista, representa una línea de innovación reciente. Un estudio biomecánico con 38 violinistas profesionales que comparó una mentonera ergonómica personalizada frente a la mentonera y hombrera habituales encontró diferencias discretas más favorables con el nuevo diseño (menor rotación cervical izquierda y ligera reducción de la actividad muscular), aunque sin diferencias biomecánicas sustanciales globales, lo que llevó a los autores a concluir que dicho diseño concreto no puede recomendarse todavía como claramente superior a las soluciones ergonómicas habituales13. Un estudio complementario de usabilidad sobre esta misma mentonera ergonómica identificó una motivación alta entre los participantes por mejorar su postura y reducir la tensión muscular, junto con barreras prácticas relacionadas con la apariencia del producto, el tiempo de ajuste y su posible impacto sonoro17. Estos hallazgos subrayan que la aceptabilidad y la usabilidad percibida por el músico son tan relevantes como la evidencia biomecánica objetiva a la hora de recomendar una adaptación ergonómica.

Una revisión sistemática reciente sobre la evaluación de la postura en músicos durante la interpretación subraya la necesidad de protocolos estandarizados de análisis postural que permitan comparar intervenciones ergonómicas entre estudios, así como de instrumentos de medida validados específicamente para población musical24.

Reeducación postural: la Técnica Alexander:

La Técnica Alexander es un método de reeducación postural y del movimiento ampliamente extendido en conservatorios y escuelas superiores de música, orientado a reducir la tensión muscular innecesaria y a mejorar la eficiencia del gesto instrumental15. Una revisión sistemática de ensayos controlados sobre la Técnica Alexander en músicos encontró evidencia consistente de mejora de la ansiedad escénica, mientras que los efectos sobre el rendimiento musical, la función respiratoria y la postura resultaron todavía poco concluyentes, señalando la necesidad de ensayos con diseños metodológicos más robustos25. Un estudio con estudiantes universitarios de música que recibieron clases semanales de Técnica Alexander durante un semestre observó beneficios sobre el dolor relacionado con la interpretación y sobre determinados factores de riesgo asociados, lo que sugiere un papel potencial de esta técnica dentro de programas preventivos integrales en la formación musical superior26.

Distonía focal del músico: un reto rehabilitador específico:

La distonía focal del músico es un trastorno neurológico específico de la tarea que se manifiesta como una pérdida indolora del control motor voluntario en movimientos extensamente entrenados durante la práctica instrumental. Afecta fundamentalmente al miembro superior en los instrumentistas de cuerda y puede llegar a truncar la carrera profesional del músico afectado27. En violinistas y violistas suele manifestarse como pérdida de control de la mano izquierda o, con menor frecuencia, del brazo del arco. En la mayoría de los casos afectados aparecen signos objetivables de postura anómala12.

El abordaje terapéutico de la distonía focal del músico ha incluido históricamente la descompresión nerviosa, la fisioterapia, el reentrenamiento motor y la medicación anticolinérgica, así como, en casos seleccionados, la inyección de toxina botulínica o el uso de dispositivos de inmovilización parcial (férulas)12. Sin embargo, ningún tratamiento actual logra restaurar de manera completa y fiable la destreza perdida, y la propia naturaleza de la fisiopatología subyacente continúa siendo objeto de investigación activa19. Entre las estrategias de rehabilitación somática más estudiadas se encuentran los programas de reeducación neuromuscular, las terapias de restricción del movimiento inducidas, la práctica lenta deliberada y las correcciones posturales, a menudo combinadas entre sí19.

Una perspectiva más reciente reivindica la necesidad de un abordaje holístico que incorpore explícitamente los aspectos psicológicos, conductuales y psicosociales del músico afectado, más allá del enfoque puramente neuromotor, dado el impacto emocional e identitario que supone la pérdida de la capacidad de tocar el propio instrumento27,22. Esto incluye trabajar la relación del músico con el hábito instrumental previo, generar nuevas experiencias motoras y de percepción corporal, y abordar el intenso componente de duelo y amenaza a la identidad profesional que con frecuencia acompaña al diagnóstico22. La prevención, mediante la difusión de información y la detección precoz de patrones posturales de riesgo, se plantea como un elemento central en el manejo integral de esta entidad, dada la limitada eficacia de los tratamientos disponibles una vez instaurado el cuadro27.

Prevención:

La prevención de los TME-R en violinistas debe articularse en varios niveles complementarios. En primer lugar, la educación en salud del músico (incluyendo pausas regulares de descanso, higiene postural, planificación racional de la carga horaria de práctica y calentamiento previo a la interpretación) constituye la base de cualquier programa preventivo, aunque su implementación real en los centros de formación musical continúa siendo limitada. En segundo lugar, la adaptación ergonómica individualizada del instrumento (selección adecuada de hombrera y mentonera, ajuste del tamaño del instrumento a la antropometría del intérprete) debería incorporarse de forma sistemática desde las primeras etapas del aprendizaje, dado que los patrones biomecánicos disfuncionales tienden a consolidarse tempranamente11,14.

En tercer lugar, el acondicionamiento físico general (fuerza y resistencia de la musculatura estabilizadora escapular y del tronco, flexibilidad de cuello y hombros) se ha propuesto como estrategia preventiva razonable, aunque la evidencia específica sobre calentamiento y estiramiento en músicos permanece limitada y en ocasiones contradictoria respecto a su papel real en la prevención de lesiones, de forma similar a lo observado en otras poblaciones con demandas motoras repetitivas de alta precisión. Por último, la integración de programas de fisioterapia preventiva y de educación postural (incluyendo opciones como la Técnica Alexander) dentro de los planes de estudio de conservatorios y escuelas superiores de música representa una oportunidad todavía infrautilizada para reducir la carga de estos trastornos a largo plazo26,15.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La literatura revisada confirma que los TME-R constituyen un problema de salud ocupacional altamente prevalente entre los violinistas, comparable en magnitud al observado en otras profesiones de alta exigencia motora repetitiva. La consistencia entre estudios de distintos países en cuanto a la elevada prevalencia y al patrón de afectación predominante del miembro superior izquierdo, el cuello y la región escapular resulta llamativa y respalda la hipótesis de un mecanismo biomecánico común, ligado a la propia interfaz violín-intérprete.

No obstante, persisten limitaciones metodológicas importantes en el cuerpo de evidencia disponible: predominio de diseños transversales sobre estudios longitudinales, escasez de ensayos clínicos aleatorizados de calidad sobre intervenciones fisioterápicas específicas, heterogeneidad en la definición operativa de TME-R y en los instrumentos de medida empleados, y dificultad práctica y ética para incorporar grupos de control en poblaciones de músicos con dolor intenso y presión de rendimiento inminente18,19. Estas limitaciones dificultan formular recomendaciones de tratamiento con el grado de certeza deseable y explican por qué buena parte de la práctica clínica actual en medicina de las artes escénicas se apoya todavía en la experiencia clínica acumulada y en estudios observacionales más que en ensayos controlados de alta calidad.

De cara al futuro, resulta prioritario el desarrollo de ensayos clínicos aleatorizados específicos por grupo instrumental, la incorporación de tecnologías de análisis biomecánico (captura de movimiento tridimensional, electromiografía de superficie) como herramientas tanto diagnósticas como de evaluación de resultados, y la consolidación de modelos asistenciales interprofesionales que integren fisioterapia, medicina física, psicología y pedagogía instrumental dentro de un marco preventivo aplicado desde las primeras etapas de la formación musical.

En conclusión, los trastornos musculoesqueléticos relacionados con la interpretación afectan a una proporción muy elevada de violinistas, tanto profesionales como amateurs, con un patrón característico de afectación del miembro superior izquierdo, el cuello y la cintura escapular. La fisioterapia desempeña un papel central en su abordaje, a través de la terapia manual, el ejercicio terapéutico específico, la adaptación ergonómica del instrumento y la reeducación postural. La distonía focal del músico representa un reto rehabilitador particular que exige un abordaje interdisciplinar y centrado en la persona. En conjunto, la evidencia disponible respalda la necesidad de integrar la prevención y la fisioterapia especializada en la formación musical desde etapas tempranas, como estrategia más eficiente para preservar la salud y la carrera profesional del violinista.

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  27. Focal dystonia in musicians, a literature review. J Hand Ther. 2024.

ANEXOS

Anexo 1. Tabla 1. Síntesis de estudios sobre prevalencia de trastornos musculoesqueléticos relacionados con la interpretación (TME-R) en violinistas y otros instrumentistas de cuerda:

Estudio (autor, año) País Muestra (n) Prevalencia de TME-R Región más afectada
Kochem y Silva, 20183 Revisión internacional 8 estudios de calidad metodológica alta 64,1 % – 90 % Miembro superior izquierdo (violín/viola)
Berque et al., 20164 Reino Unido (revisión) Revisión sistemática, violinistas/violistas profesionales 32 % – 87 % Cuello, hombros y miembro superior
Kok et al., 20185 Países Bajos 357 músicos amateur (orquestas universitarias) 67,8 % (prevalencia anual) Hombro izquierdo en violinistas/violistas
Kochem y Silva, 20176 Brasil (Río de Janeiro) 106 violinistas 86,8 % (12 meses); 77,4 % (última semana) Miembro superior; disfunción en >50 % según DASH
Orquesta sinfónica danesa8 Dinamarca 342 músicos profesionales 97 % (mujeres); 83 % (varones) Cuello, espalda alta y hombros
Gómez-Rodríguez et al., 20209 España Estudio poblacional de músicos Prevalencia elevada; mayor riesgo en mujeres y con sobrepeso Cuello y hombros

Fuente: elaboración propia a partir de las referencias citadas en el texto.

Anexo 2. Figura 1. Prevalencia de TME-R según estudio (los valores de estudios que reportan un rango se representan como el punto medio de dicho rango; los datos de las orquestas sinfónicas danesas se presentan desagregados por sexo):

Fuente: elaboración propia a partir de los datos reportados en las referencias 3, 4, 5, 6 y 8.

Anexo 3. Figura 2. Distribución aproximada de la región anatómica afectada por TME-R en violinistas:

Fuente: elaboración propia, síntesis descriptiva a partir de la distribución de regiones anatómicas reportada en las referencias 3, 4 y 6.

 

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