Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.79.43.001
AUTORES
- Laura Valderas Monge. Hospital Universitario de Navarra, España.
- Nerea García de Vicuña Bilbao. Hospital Universitario de Navarra, España.
- Maddi Taboada Palacios. Hospital Universitario de Navarra, España.
- Maider Olaizola Guerrero. Hospital Universitario de Navarra, España.
- Enara Echauri Carlos. Hospital Universitario de Navarra, España.
- June García Bascones. Hospital Universitario de Navarra, España.
- Pablo Aragón Muñoz. Hospital Universitario de Navarra, España.
RESUMEN
El síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (SIADH) constituye una de las causas más frecuentes de hiponatremia hipoosmolar en el paciente hospitalizado, especialmente en población anciana. Su manejo puede resultar complejo cuando coexisten comorbilidades que limitan las estrategias terapéuticas habituales.
Presentamos el caso de un varón de 90 años que acudió por deterioro del estado general, somnolencia y confusión, objetivándose hiponatremia grave en contexto de SIADH. El estudio etiológico permitió identificar un macroadenoma hipofisario incidental no funcionante.
Inicialmente se realizó tratamiento con suero salino hipertónico y restricción hídrica, pero la aparición de fracaso renal agudo obligó a suspender esta última, optándose por tratamiento con urea oral. Se observó una mejoría progresiva clínica y analítica, con normalización de la natremia y excelente tolerancia al tratamiento.
Este caso pone de manifiesto el papel de la urea oral como alternativa eficaz, segura y bien tolerada en el manejo del SIADH, especialmente en pacientes en los que la restricción hídrica no es factible.
PALABRAS CLAVE
SIADH, hiponatremia, urea oral, macroadenoma hipofisario, anciano.
ABSTRACT
The syndrome of inappropriate antidiuretic hormone secretion (SIADH) is one of the most common causes of hypoosmolar hyponatremia, particularly in elderly patients. Its management may be challenging when comorbidities limit standard therapeutic approaches.
We report the case of a 90-year-old man presenting with asthenia, drowsiness, and confusion, found to have severe hyponatremia due to SIADH. The etiological workup revealed an incidental non-functioning pituitary macroadenoma.
Initial treatment included hypertonic saline and fluid restriction, however, the development of acute kidney injury led to discontinuation of fluid restriction and initiation of oral urea therapy. This approach resulted in progressive clinical and biochemical improvement, with normalization of serum sodium levels and good tolerability.
This case highlights the effectiveness and safety of oral urea as a therapeutic option in SIADH, particularly in patients in whom fluid restriction is not feasible.
KEY WORDS
SIADH, hyponatremia, oral urea, pituitary macroadenoma, elderly.
INTRODUCCIÓN
El síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética (SIADH) es una causa frecuente de hiponatremia hipoosmolar, caracterizada por una secreción inapropiada de vasopresina que condiciona retención de agua libre y dilución del sodio plasmático¹. Su prevalencia es especialmente elevada en pacientes ancianos y hospitalizados, donde se asocia a mayor morbimortalidad y riesgo de deterioro cognitivo y funcional².
El diagnóstico se basa en la presencia de hiponatremia hipoosmolar, osmolalidad urinaria inapropiadamente elevada y natriuresis aumentada en un paciente clínicamente euvolémico, tras excluir causas endocrinas, renales o farmacológicas³.
El tratamiento clásico incluye restricción hídrica, corrección de la causa subyacente y, en casos seleccionados, el uso de diuréticos de asa, antagonistas de la vasopresina o urea oral. En los últimos años, la urea ha resurgido como una alternativa eficaz y segura, especialmente en pacientes con mala tolerancia a la restricción hídrica o con comorbilidades que limitan otras opciones terapéuticas⁴,⁵.
Presentamos un caso de SIADH en un paciente anciano en el que la urea oral desempeñó un papel clave en el control de la hiponatremia.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 90 años con antecedentes de hipertensión arterial, dislipemia, obesidad grado I, enfermedad renal crónica estadio G3A3 e hiperplasia benigna de próstata, que mantenía una situación funcional relativamente conservada para su edad, con independencia parcial para las actividades básicas de la vida diaria.
Acudió al Servicio de Urgencias acompañado por su hija por un cuadro de una semana de evolución consistente en astenia progresiva, tendencia al sueño y episodios de confusión, asociados a anorexia sin pérdida ponderal significativa. No refería fiebre ni clínica infecciosa, ni síntomas neurológicos focales.
A la exploración física destacaba un paciente hemodinámicamente estable, consciente, pero con somnolencia y leve desorientación durante la entrevista, sin focalidad neurológica ni signos de sobrecarga o depleción de volumen.
El estudio analítico inicial evidenció una hiponatremia grave (Na 123 mEq/L) con osmolaridad plasmática disminuida (256 mOsm/kg), osmolaridad urinaria elevada (434 mOsm/kg) y natriuresis aumentada (70 mEq/L), hallazgos compatibles con SIADH. No se objetivaron alteraciones tiroideas, suprarrenales ni elevación de reactantes inflamatorios.
Dada la repercusión clínica, se inició tratamiento con suero salino hipertónico al 3%, consiguiendo una corrección inicial adecuada de la natremia y mejoría de la sintomatología neurológica. Posteriormente, se instauró restricción hídrica de 800 ml diarios.
Durante el ingreso se realizó un estudio etiológico completo, descartándose fármacos implicados y patología toracoabdominal mediante tomografía computarizada. El estudio craneal evidenció una lesión ocupante de espacio en región selar, confirmada posteriormente mediante resonancia magnética como un macroadenoma hipofisario no funcionante.
En el curso evolutivo, el paciente desarrolló un empeoramiento de la función renal (fracaso renal agudo sobre crónico), probablemente en relación con la restricción hídrica y su comorbilidad basal. Ante esta situación, se suspendió dicha medida y se inició tratamiento con urea oral a dosis de 30 g diarios, asegurando un adecuado aporte de sodio.
Tras el inicio de urea oral, se observó una mejoría progresiva tanto clínica como analítica, con normalización de los niveles de sodio y resolución de la sintomatología neurológica, sin efectos adversos relevantes.
El paciente fue valorado por Endocrinología, descartándose funcionalidad del macroadenoma hipofisario, por lo que se adoptó una actitud conservadora con seguimiento ambulatorio.
Al alta, el paciente permanecía asintomático, con tratamiento crónico con urea oral y buena tolerancia, manteniendo cifras de sodio estables en controles posteriores.
DISCUSIÓN
El SIADH representa una de las principales causas de hiponatremia en el paciente anciano y su diagnóstico requiere un alto grado de sospecha clínica, así como la exclusión sistemática de otras etiologías³.
En este caso, la presencia de un macroadenoma hipofisario incidental plantea un posible origen central del trastorno, aunque sin evidencia de secreción hormonal activa. Las patologías del sistema nervioso central son causas reconocidas de SIADH, incluso en ausencia de manifestaciones endocrinas evidentes¹.
Desde el punto de vista terapéutico, la restricción hídrica constituye la primera línea de tratamiento, pero su eficacia es limitada y su tolerancia puede ser mala, especialmente en pacientes ancianos o con comorbilidad renal, como ocurrió en este caso⁴.
La urea oral actúa como un agente osmótico que incrementa la excreción de agua libre, facilitando la corrección de la hiponatremia sin necesidad de restringir la ingesta hídrica de forma estricta. Su perfil de seguridad es favorable y presenta un bajo riesgo de corrección rápida excesiva, lo que la convierte en una opción especialmente atractiva en el manejo crónico del SIADH⁵,⁶.
Diversos estudios recientes han demostrado su eficacia tanto en el ámbito hospitalario como ambulatorio, posicionándola como una alternativa preferente frente a los antagonistas del receptor V2 de la vasopresina en determinadas situaciones clínicas⁶,⁷.
Este caso ilustra cómo la urea oral puede ser una herramienta clave en pacientes en los que las estrategias convencionales no son viables, permitiendo un control sostenido de la natremia y una mejor calidad de vida.
CONCLUSIONES
El SIADH es una causa frecuente de hiponatremia en el paciente anciano y su manejo puede ser complejo en presencia de comorbilidad.
La urea oral constituye una alternativa eficaz, segura y bien tolerada, especialmente cuando la restricción hídrica no es posible o resulta ineficaz.
Su uso debería considerarse de forma más amplia en la práctica clínica, particularmente en pacientes con hiponatremia crónica o recurrente.
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