AUTORES
- Sonia Matarranz Ripodas. Enfermera Especialista Familiar y Comunitaria. Pamplona, Navarra, España.
RESUMEN
Introducción: Las úlceras por presión (UPP) representan un importante problema de salud pública que afecta a la seguridad del paciente y genera elevados costes sanitarios. La prevención, centrada en el mantenimiento de la integridad cutánea, es una competencia esencial de enfermería.
Objetivos: Analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia de los Ácidos Grasos Hiperoxigenados (AGHO) en la prevención de UPP, compararlos con otras medidas tópicas y evaluar su coste-efectividad.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica en las bases de datos PubMed, Cochrane Library, CUIDEN y SciELO, seleccionando artículos publicados en los últimos 15 años que abordaron el uso de AGHO en pacientes adultos de riesgo. Resultados: La evidencia sugiere que los AGHO actúan mejorando la microcirculación sanguínea y restaurando el film hidrolipídico, mostrando una eficacia superior al placebo y a las cremas hidratantes estándar en la prevención de úlceras de categoría I y II. Asimismo, su uso preventivo demuestra ser una estrategia coste-efectiva frente al tratamiento curativo de las lesiones.
Conclusiones: Se recomienda la inclusión sistemática de los AGHO en los protocolos de prevención de úlceras por presión, aplicándolos suavemente sin masaje sobre las prominencias óseas para evitar el daño tisular.
PALABRAS CLAVE
Úlcera por presión, ácidos grasos, prevención y control, atención de enfermería, microcirculación, análisis costo-beneficio.
ABSTRACT
Introduction: Pressure ulcers (PU) represent a major public health problem affecting patient safety and generating high healthcare costs. Prevention, focused on maintaining skin integrity, is an essential nursing competence.
Objectives: To analyze the available scientific evidence on the efficacy of Hyperoxygenated Fatty Acids (HOFA) in the prevention of PUs, compare them with other topical measures, and evaluate their cost-effectiveness.
Methodology: A bibliographic review was conducted in PubMed, Cochrane Library, CUIDEN, and SciELO databases, selecting articles published in the last 15 years addressing the use of HOFA in at-risk adult patients.
Results: Evidence suggests that HOFAs improve blood microcirculation and restore the hydrolipidic film, showing superior efficacy to placebo and standard moisturizing creams in preventing category I and II ulcers. Furthermore, their preventive use proves to be a cost-effective strategy compared to the curative treatment of lesions.
Conclusions: The systematic inclusion of HOFAs in pressure ulcer prevention protocols is recommended, applying them gently without massage over bony prominences to avoid tissue damage.
KEY WORDS
Pressure ulcer, fatty acids, prevention and control, nursing care, microcirculation, cost-benefit analysis.
INTRODUCCIÓN
Las Úlceras por Presión (UPP), actualmente definidas por diversos organismos internacionales como Lesiones por Presión (LPP), representan uno de los eventos adversos más prevalentes y devastadores en el entorno sanitario, considerándose un indicador clave de la calidad de los cuidados de enfermería y de la seguridad del paciente1. A pesar de los avances tecnológicos en superficies especiales de manejo de la presión (SEMP) y la implementación de protocolos estandarizados de movilización, la incidencia de estas lesiones sigue siendo alarmantemente alta, especialmente en unidades de cuidados intensivos, geriatría y atención domiciliaria a pacientes inmovilizados. La aparición de una UPP no solo compromete la integridad física del paciente, causando dolor, infección y un aumento significativo de la morbilidad y mortalidad, sino que también genera un impacto económico para los sistemas de salud debido a la prolongación de la estancia hospitalaria y el consumo de recursos materiales y humanos2.
Desde una perspectiva fisiopatológica, la lesión por presión se produce fundamentalmente por la deformación del tejido blando situado entre una prominencia ósea y una superficie externa. Esta presión sostenida, a menudo combinada con fuerzas de cizallamiento (fricción interna), provoca una oclusión de los vasos sanguíneos, derivando en isquemia local, hipoxia tisular y, finalmente, necrosis celular si no se restablece el flujo sanguíneo a tiempo3. Sin embargo, la presión no es el único factor determinante. La tolerancia de los tejidos juega un papel crucial, y esta viene determinada por factores intrínsecos del paciente (edad, estado nutricional, perfusión, comorbilidades) y, muy especialmente, por el estado de la piel. El microclima (temperatura y humedad) y la integridad de la barrera cutánea son variables que enfermería puede y debe controlar para prevenir el inicio de la cascada inflamatoria que precede a la úlcera1,4.
Tradicionalmente, el cuidado de la piel en pacientes de riesgo se centraba en la higiene y el mantenimiento de una hidratación básica mediante cremas emolientes o hidratantes simples. No obstante, la evidencia científica ha evolucionado, demostrando que la hidratación por sí sola puede no ser suficiente en pieles sometidas a presión continua o fragilidad extrema, como es el caso de la piel senil (dermatoporosis). En este contexto, los Ácidos Grasos Hiperoxigenados (AGHO) han emergido en las últimas décadas como una herramienta terapéutica específica y superior para la prevención de UPP, especialmente aquellas de Categoría I (eritema no blanqueable) y Categoría II (pérdida parcial del espesor de la piel)5.
Los AGHO son compuestos lipídicos obtenidos mediante un proceso de hiperoxidación de aceites vegetales ricos en ácidos grasos esenciales (principalmente ácido linoleico, linolénico y palmítico). Este proceso químico confiere al producto propiedades farmacológicas distintas a las de una crema hidratante convencional. Según la literatura disponible, el mecanismo de acción de los AGHO es triple: en primer lugar, aumentan la microcirculación sanguínea local, reduciendo el riesgo de isquemia, en segundo lugar, facilitan la renovación de las células epidérmicas, restaurando el film hidrolipídico y evitando la deshidratación cutánea, y en tercer lugar, actúan como antioxidantes frente a los radicales libres liberados durante los procesos de isquemia-reperfusión5,6.
A pesar de que el Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP) y otras sociedades científicas recomiendan su uso en sus directrices generales, la práctica clínica diaria sigue siendo heterogénea. En muchas unidades se continúa utilizando vaselina, cremas hidratantes genéricas o incluso alcohol de romero (práctica totalmente contraindicada por su efecto vasoconstrictor y desecante) por desconocimiento de la evidencia o por barreras económicas percibidas 7. Es fundamental, por tanto, que los profesionales de enfermería conozcan no solo la técnica de aplicación, sino la base científica que justifica la elección de un AGHO frente a un producto barrera o hidratante estándar.
El presente artículo tiene como finalidad realizar una revisión bibliográfica exhaustiva para sintetizar la evidencia actual sobre la eficacia de los AGHO en la prevención de la integridad cutánea. Se analizará su impacto en la reducción de la incidencia de UPP en comparación con el placebo o las cremas hidratantes, su coste-efectividad y el papel de enfermería en su correcta aplicación, desterrando mitos y actualizando el protocolo de cuidados preventivos.
METODOLOGÍA
Para la elaboración de este artículo, se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica de la literatura científica disponible, siguiendo las directrices de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) para garantizar la transparencia y reproducibilidad del proceso8. El objetivo ha sido identificar, evaluar y sintetizar la evidencia sobre la eficacia de los Ácidos Grasos Hiperoxigenados (AGHO) en la prevención de úlceras por presión.
La búsqueda bibliográfica se realizó entre septiembre y octubre de 2023. Se consultaron las siguientes bases de datos electrónicas: PubMed/MEDLINE, Cochrane Library Plus, CUIDEN (base de datos de enfermería en español), SciELO y Google Académico.
Para definir la ecuación de búsqueda se utilizó la estructura PICO (Población, Intervención, Comparación, Resultados):
- P (Población): Pacientes adultos con riesgo de desarrollar UPP (valorado mediante escalas Braden, Norton o EMINA) en cualquier entorno asistencial (hospitalario, sociosanitario o domiciliario).
- I (Intervención): Aplicación tópica de Ácidos Grasos Hiperoxigenados (AGHO) o Ácidos Grasos Esenciales (AGE).
- C (Comparación): Placebo, cuidados estándar de la piel, cremas hidratantes simples o superficies especiales de manejo de la presión (SEMP) sin coadyuvantes tópicos.
- O (Resultados/Outcome): Incidencia de UPP (nuevas lesiones), mantenimiento de la integridad cutánea y costes asociados.
Los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH) utilizados fueron: «Ácidos Grasos / Fatty Acids», «Úlcera por Presión / Pressure Ulcer», «Prevención y Control / Prevention and Control», «Enfermería / Nursing» y «Microcirculación / Microcirculation». Estos términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR. Ejemplo de cadena de búsqueda en PubMed: («Fatty Acids»[MeSH] OR «Hyperoxygenated fatty acids») AND («Pressure Ulcer»[MeSH]) AND («Prevention and control»).
Se aplicaron los siguientes criterios de inclusión:
- Tipo de estudio: Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA), estudios cuasi-experimentales, revisiones sistemáticas y metaanálisis. Se incluyeron guías de práctica clínica (GPC) de organismos reconocidos para el marco teórico.
- Idioma: Artículos publicados en español e inglés.
- Temporalidad: Se priorizaron estudios publicados en los últimos 10 años (2013-2023) para asegurar la vigencia de los datos, aunque se recuperaron estudios clásicos fundamentales sobre el mecanismo de acción de los AGHO si su relevancia lo justificaba.
- Disponibilidad: Artículos con acceso al texto completo.
Se excluyeron los artículos de opinión, cartas al director sin datos originales, estudios realizados en modelos animales y aquellos que combinaban el uso de AGHO con otras terapias avanzadas que impedían aislar el efecto del producto (factores de confusión).
Tras la búsqueda inicial, se eliminaron los duplicados. Se procedió a una lectura crítica de los títulos y resúmenes. Los artículos potencialmente relevantes se leyeron a texto completo. La calidad metodológica de los estudios seleccionados se evaluó mediante la herramienta CASPe para revisiones y ensayos clínicos. De un total inicial de 145 resultados, se seleccionaron finalmente 22 documentos que cumplían estrictamente con los criterios para la síntesis de resultados.
RESULTADOS
El análisis de la literatura seleccionada permite agrupar los hallazgos en tres bloques temáticos principales: mecanismo de acción diferencial, eficacia clínica comparada y rentabilidad del tratamiento.
Mecanismo de acción y justificación biológica:
Uno de los hallazgos más consistentes en la revisión es la diferenciación clara entre una crema hidratante convencional y los AGHO. Mientras que las cremas emolientes actúan únicamente en la capa más superficial (estrato córneo) evitando la pérdida transepidérmica de agua, los estudios analizados demuestran que los AGHO poseen propiedades farmacológicas activas. La evidencia señala que la hiperoxidación de los ácidos grasos (linoleico al 60%, linolénico y palmítico) aumenta la cohesión celular de la epidermis. Un estudio clave de referencia demostró que la aplicación tópica de AGHO mejora significativamente la microcirculación sanguínea en las zonas de riesgo (sacro, talones, trocánteres). Esto se debe a un efecto vasodilatador local que contrarresta la isquemia provocada por la presión externa9.
Además, se ha observado que los AGHO restauran el film hidrolipídico con mayor eficacia que los derivados del petróleo (vaselinas), manteniendo la elasticidad cutánea. Esto es crucial en pacientes ancianos, donde la piel pierde turgencia y resistencia a la fricción. Otro efecto documentado es la capacidad antioxidante: al mejorar el aporte de oxígeno y nutrientes a nivel capilar, se reduce el daño por estrés oxidativo en los tejidos sometidos a presión intermitente10.
Eficacia clínica: AGHO frente a Placebo y Cuidados Estándar:
Los Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA) revisados muestran resultados favorables hacia el uso de AGHO. En comparaciones directas entre el uso de AGHO y el uso de placebo (o ningún producto tópico), la reducción del riesgo relativo de desarrollar úlceras por presión es significativa. Un metaanálisis reciente incluido en la revisión indicó que los pacientes tratados con AGHO presentaron una incidencia de UPP del 7,5%, frente al 18% en el grupo control, lo que sugiere que el uso de estos productos podría evitar 1 de cada 6 úlceras nuevas11.
Es importante destacar que la eficacia depende de la frecuencia de aplicación. Los protocolos que estandarizaron la aplicación cada 12 horas (coincidiendo con el cambio de turno de enfermería) obtuvieron mejores tasas de protección que aquellos con aplicación cada 24 horas. Asimismo, la técnica de aplicación se identificó como una variable crítica: los estudios enfatizan que el producto debe extenderse suavemente con la yema de los dedos hasta su total absorción, prohibiendo explícitamente el masaje enérgico sobre prominencias óseas, ya que esto podría romper los capilares frágiles y precipitar la lesión tisular profunda12.
Comparación con otros productos tópicos: AGHO vs. Cremas Barrera y Aceite de Oliva:
Un punto crítico en la literatura es la distinción entre hidratación y tratamiento preventivo activo. Varios estudios comparativos incluidos en esta revisión destacan que, si bien las cremas hidratantes simples (emolientes) son efectivas para mantener la elasticidad del estrato córneo, no tienen efecto sobre la microcirculación profunda13.
La comparación más interesante surge al analizar los AGHO frente a productos barrera (como las cremas de óxido de zinc o polímeros de acrilato). La evidencia sugiere que su indicación es distinta y no intercambiable: mientras que las películas barrera son superiores en la prevención de lesiones por humedad (dermatitis asociada a incontinencia), los AGHO son superiores en la prevención de lesiones por presión y fricción 14. Existe una idea errónea común sobre el uso de aceite de oliva virgen extra (AOVE) como sustituto «natural» y económico. Sin embargo, los ensayos clínicos advierten que, aunque el AOVE tiene propiedades nutritivas, carece del proceso de hiperoxidación que confiere a los AGHO su capacidad vasodilatadora y bactericida. Por tanto, el uso de aceites de cocina o cosméticos no sanitarios no alcanza los estándares de prevención requeridos para un paciente de alto riesgo15.
Análisis de Coste-Efectividad:
La sostenibilidad del sistema sanitario es un factor determinante en la elección de materiales de cura. A primera vista, el coste unitario de un frasco de AGHO es superior al de una crema hidratante estándar. Sin embargo, los estudios de farmacoeconomía son contundentes: la prevención con AGHO es una estrategia altamente coste-efectiva 16.
El tratamiento de una UPP de grado III o IV puede suponer un coste estimado para el sistema de salud de entre 500 € y 3.000 € mensuales (incluyendo apósitos de cura en ambiente húmedo, tiempo de enfermería y aumento de estancia hospitalaria). En contraste, la prevención con AGHO tiene un coste marginal. Un estudio realizado en unidades de hospitalización a domicilio concluyó que por cada euro invertido en AGHO, el sistema ahorra aproximadamente 34 euros en tratamientos curativos. La reducción de la incidencia de úlceras no solo libera recursos económicos, sino que libera tiempo de enfermería: curar una úlcera compleja puede llevar 30-45 minutos diarios, mientras que la aplicación preventiva de AGHO requiere menos de 3 minutos por turno17.
DISCUSIÓN
La presente revisión sistemática confirma que los Ácidos Grasos Hiperoxigenados no son simplemente un «aceite hidratante», sino un producto sanitario con actividad farmacológica específica diseñada para contrarrestar los efectos deletéreos de la presión sobre los tejidos.
Los resultados obtenidos avalan las recomendaciones de las principales guías internacionales (NPUAP/EPUAP), que sitúan a los AGHO como el «Gold Standard» (patrón oro) en la prevención de UPP de categoría I, especialmente en talones, sacro y trocánteres. La capacidad de estos compuestos para restaurar la película hidrolipídica evita la pérdida de agua transepidérmica, lo que resulta crucial en el paciente anciano, cuya piel (dermatoporosis) ha perdido espesor y resistencia mecánica 18. Es importante destacar que la eficacia de los AGHO no es aislada. Funcionan como parte de un «paquete de medidas» (bundle). Su aplicación no exime de la necesidad de realizar cambios posturales cada 2-3 horas ni del uso de superficies especiales de manejo de la presión (colchones de aire alternante). La literatura sugiere que el fallo en la prevención suele deberse a la relajación en los cambios posturales bajo la falsa creencia de que el producto tópico protege por sí solo al 100%19.
Un hallazgo recurrente en los estudios cualitativos sobre el uso de AGHO es la variabilidad en la técnica de aplicación. A pesar de la evidencia, todavía persiste en algunos entornos la práctica del «masaje preventivo». Es imperativo que la enfermería actualice sus conocimientos: el masaje vigoroso sobre prominencias óseas está contraindicado, ya que puede provocar el desgarro de los capilares y tejidos subcutáneos ya debilitados por la isquemia, precipitando la aparición de la úlcera en lugar de prevenirla. La técnica correcta consiste en la aplicación suave, extendiendo el aceite con la yema de los dedos hasta su absorción, aprovechando el momento para inspeccionar la piel en busca de eritemas no blanqueables20.
Asimismo, la adherencia al tratamiento se ve a veces comprometida por factores sensoriales. Algunos profesionales o familiares refieren rechazo al olor característico de ciertos AGHO (descrito a veces como «rancio» debido a la oxidación de los lípidos). La industria farmacéutica ha respondido a esto incorporando esencias (como romero o lavanda) en las nuevas formulaciones para mejorar la aceptación del producto y, por ende, el cumplimiento del protocolo.
Las principales limitaciones encontradas en la literatura revisada radican en la heterogeneidad de las marcas comerciales utilizadas en los estudios. Aunque el principio activo es similar, la concentración de ácidos grasos (linoleico, linolénico) varía entre fabricantes, lo que podría influir en la consistencia de los resultados. Además, en muchos estudios es difícil cegar al personal de enfermería debido al olor y textura inconfundibles del producto, lo que introduce un posible sesgo de ejecución21.
CONCLUSIONES
Los Ácidos Grasos Hiperoxigenados (AGHO) han demostrado ser significativamente más eficaces que el placebo y las cremas hidratantes estándar en la prevención de úlceras por presión de estadios iniciales (I y II), gracias a su doble acción de mejora de la microcirculación y mantenimiento de la integridad cutánea.
Su inclusión en los protocolos de prevención es una medida coste-efectiva. El coste de adquisición del producto es despreciable en comparación con el ahorro generado al evitar el tratamiento de lesiones avanzadas.
La aplicación debe realizarse cada 12 horas, preferiblemente coincidiendo con los cambios posturales, mediante una extensión suave y sin masaje. Es fundamental la formación continua del personal para erradicar prácticas iatrogénicas como el masaje fuerte o el uso de alcoholes.
Se recomienda la generalización del uso de AGHO en todos los niveles asistenciales (UCI, hospitalización general, geriatría y atención domiciliaria) como estándar de cuidado para cualquier paciente con riesgo medio o alto de desarrollar UPP.
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