Ejercicio físico durante el embarazo y posparto: revisión de beneficios y recomendaciones clínicas

9 noviembre 2025

 

AUTOR

  1. Ana Pascual Sedano. Enfermera Especialista en Obstetricia y Ginecología (Matrona) en Atención Primaria del Servicio Riojano de Salud. La Rioja, España.

RESUMEN

El ejercicio físico durante el embarazo y el posparto se ha demostrado seguro y beneficioso para la mayoría de las gestantes siempre que no existan contraindicaciones médicas. La evidencia científica actual destaca sus efectos positivos sobre la salud cardiovascular, metabólica y psicológica, así como su papel en la prevención de complicaciones obstétricas y en la mejora de la recuperación posparto. El objetivo de esta revisión bibliográfica fue sintetizar las principales recomendaciones sobre la práctica de ejercicio físico durante el embarazo y el posparto, los beneficios asociados y las situaciones en las que está contraindicada total o parcialmente, según las guías clínicas y la evidencia científica más reciente. Se consultaron documentos de referencia como las guías de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO, 2019), el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG, 2020) y diversas revisiones y estudios clínicos. Los resultados muestran consenso en que la práctica regular de ejercicio moderado y supervisado, adaptado a las características individuales de la gestante, contribuye al bienestar materno-fetal, reduciendo el riesgo de hipertensión gestacional, diabetes y ganancia ponderal excesiva, además de mejorar el estado de ánimo y la calidad de vida. En conclusión, el ejercicio físico durante el embarazo y el posparto debe considerarse una herramienta preventiva y terapéutica esencial, cuya promoción y supervisión profesional favorecen una mejor salud materno-infantil. No obstante, son necesarios nuevos ensayos clínicos bien diseñados que determinen con mayor precisión la dosis, frecuencia e intensidad óptimas del ejercicio en este periodo.

PALABRAS CLAVE

Ejercicio físico, embarazo, posparto, salud.

ABSTRACT

Physical exercise during pregnancy and the postpartum period has been proven to be safe and beneficial for most women, provided that no medical contraindications exist. Current scientific evidence highlights its positive effects on cardiovascular, metabolic, and psychological health, as well as its role in preventing obstetric complications and improving postpartum recovery. The aim of this literature review was to summarize the main recommendations regarding physical exercise during pregnancy and postpartum, its associated benefits, and the situations in which it is totally or partially contraindicated, according to the latest clinical guidelines and scientific evidence. Key sources included the guidelines of the Spanish Society of Gynecology and Obstetrics (SEGO, 2019), the American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG, 2020), and several reviews and clinical studies. The findings show a consensus that regular, moderate, and supervised exercise, adapted to individual characteristics, contributes to maternal and fetal well-being, reducing the risk of gestational hypertension, diabetes, and excessive weight gain, while improving mood and quality of life. In conclusion, physical exercise during pregnancy and postpartum should be regarded as a key preventive and therapeutic strategy, whose professional supervision and promotion can enhance maternal and infant health outcomes. Nevertheless, further well-designed clinical trials are needed to define the optimal dose, frequency, and intensity of exercise during this period.

KEY WORDS

Physical exercise, pregnancy, postpartum, health.

INTRODUCCIÓN

El ejercicio físico durante el embarazo y el posparto se ha demostrado seguro y beneficioso para la mayoría de las gestantes siempre y cuando no existan contraindicaciones médicas. Este aporta ventajas cardiovasculares, metabólicas, psicosociales y favorecen la recuperación posparto. Pese a ello, la adherencia a las recomendaciones actuales es baja y existen mitos que limitan su aplicación en la práctica clínica y comunitaria.

OBJETIVO

El objetivo de la presente revisión bibliográfica es sintetizar las principales recomendaciones de ejercicio físico durante el embarazo, los beneficios que aporta al periodo de gestación y posparto e identificar las situaciones en las que su práctica está contraindicada total o parcialmente de acuerdo con la evidencia científica y las guías clínicas más recientes.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de recopilar y sintetizar la evidencia científica más reciente sobre el ejercicio físico durante el embarazo y el posparto. La búsqueda se efectuó en bases de datos biomédicas incluyendo artículos en español e inglés. Tras la lectura crítica de los documentos seleccionados, se extrajeron las principales recomendaciones, beneficios y contraindicaciones identificadas, que fueron posteriormente organizadas de forma temática para su análisis y discusión.

RESULTADOS

Los estudios y guías analizados coinciden en que la práctica regular de ejercicio físico durante el embarazo y el posparto es segura y aporta múltiples beneficios, siempre que se adapte a las características individuales de la gestante y se realice bajo supervisión profesional. La evidencia revisada destaca efectos positivos tanto en la salud materna como en la fetal, además de favorecer una mejor recuperación tras el parto1,2,3. La recomendación actual es realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica de intensidad moderada, distribuidos en 3 a 5 sesiones por semana2. La intensidad debe permitir mantener una conversación sin dificultad3 y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG)sugiere que la intensidad del ejercicio durante el embarazo se mantenga en un rango inferior al 60-80 % de la frecuencia cardiaca máxima estimada para la edad, lo que habitualmente equivale a no superar las 140 pulsaciones por minuto4 . La duración óptima de cada sesión se sitúa entre 25 y 35 minutos, pudiendo iniciarse con sesiones más cortas y progresar de manera gradual3.

Se aconseja combinar ejercicio aeróbico (por ejemplo, caminar, nadar, bicicleta estática) con entrenamiento de fuerza ligera y ejercicios de flexibilidad. Los ejercicios del suelo pélvico son especialmente beneficiosos para prevenir la incontinencia urinaria y mejorar la recuperación posparto1,2,5. Para mejorar la seguridad y adherencia al programa de ejercicio físico, se recomienda La supervisión por profesionales formados en ejercicio 2. Debe evitarse ejercicio competitivo, actividades de riesgo de caída, buceo y ejercicio extenuante sin supervisión. Se recomiendan criterios de exclusión/consulta médica previa 1,2,5.

Entre los beneficios encontrados se encuentran:

  • Beneficios cardiovasculares y metabólicos: reducción del riesgo de hipertensión gestacional y preeclampsia, mejor adaptación cardiovascular y mejora del metabolismo de la glucosa (disminución del riesgo de diabetes gestacional en población general y en grupos con riesgo) 1,2,5
  • Control de peso y composición corporal: menor ganancia de peso excesiva y menor aumento de masa grasa materna cuando se siguen programas dirigidos. Esto reduce riesgos asociados (cesárea, macrosomía)1,5.
  • Mejoras psicosociales: menor sintomatología depresiva prenatal y posparto, mejor estado de ánimo y mayor sensación de bienestar. Actividades como yoga prenatal y danza específica muestran efectos beneficiosos en ansiedad/depresión en estudios citados por las guías1,2.
  • Efectos sobre el feto y el neonato: la evidencia sugiere ausencia de efectos adversos significativos con ejercicio moderado5.

 

Las guías distinguen contraindicaciones absolutas y relativas para la realización de ejercicio físico en el embarazo, que deben valorarse individualmente2,5. Según la SEGO:

Contraindicaciones absolutas:

  • Enfermedad cardíaca o pulmonar significativa.
  • Incompetencia cervical.
  • Riesgo de parto pretérmino o ruptura prematura de membranas.
  • Amenaza de parto prematuro en gestación actual.
  • Antecedentes de parto prematuro.
  • Sangrado vaginal de origen desconocido.
  • Placenta previa (después de la semana 20 de gestación).
  • Crecimiento intrauterino retardado confirmado.
  • Embarazo múltiple (p.e trillizos).
  • Diabetes tipo I no controlada.
  • Enfermedad tiroidea no controlada.
  • Hipertensión no controlada o preeclampsia2,5.

 

Contraindicaciones relativas (El ejercicio puede realizarse con precaución o bajo supervisión médica):

  • Anemia sintomática.
  • Arritmias cardíacas controladas.
  • Obesidad o bajo peso extremo.
  • Diabetes gestacional controlada.
  • Hipertensión gestacional con un adecuado control médico.
  • Pérdidas recurrentes de embarazos previos.
  • Enfermedades cardiovasculares o respiratorias leves/moderadas.
  • Desnutrición.
  • Trastornos alimentarios.
  • Embarazo gemelar después de la semana 283.

 

Se recomienda suspender el ejercicio y consultar al profesional de salud si aparecen síntomas como dolor torácico, mareo, disnea antes del esfuerzo, sangrado vaginal, contracciones regulares o disminución de movimientos fetales4.

Recomendaciones en el posparto.

Durante el posparto, el ejercicio debe reanudarse de forma progresiva, tras la valoración médica (habitualmente a las 4–6 semanas en parto vaginal y 6-8 semanas en cesárea)3.

El enfoque debe priorizar:

  • Fortalecimiento del suelo pélvico y la faja abdominal4.
  • Ejercicios aeróbicos suaves para recuperar capacidad cardiovascular y control de peso3.

 

Dentro de las primeras 0-6 semanas se recomendaría comenzar a realizar ejercicios de suelo pélvico y caminar suavemente cuando el dolor lo permita e ir incrementando gradualmente la distancia y velocidad al caminar. De 7-12 semanas, aumentar la intensidad progresivamente y realizar una valoración del suelo pélvico antes de practicar ejercicio físico de alto impacto. Es recomendable realizar el ejercicio físico de manera grupal. A partir de las 12 semanas si no hay ninguna complicación podría volver a realizar ejercicio de alto impacto3.

RESULTADOS

La evidencia analizada muestra un consenso sólido en torno a la seguridad y beneficios del ejercicio físico durante el embarazo y el posparto, siempre que se individualice y se realice bajo supervisión profesional. Los estudios revisados destacan que la práctica regular de actividad física de intensidad moderada contribuye al bienestar materno y fetal, reduciendo la incidencia de complicaciones obstétricas y favoreciendo la recuperación posparto.

En cuanto a las modalidades de ejercicio, se recomienda combinar actividad aeróbica (caminar, nadar, bicicleta estática) con entrenamiento de fuerza ligera y ejercicios de flexibilidad. Se enfatiza el papel del entrenamiento del suelo pélvico en la prevención de la incontinencia urinaria y en el posparto se recomienda reiniciar la actividad física de manera progresiva tras la valoración médica, priorizando ejercicios del suelo pélvico, fortalecimiento abdominal y caminatas suaves, incrementando gradualmente la intensidad según la recuperación materna.

DISCUSIÓN

Las fuentes consultadas coinciden en que el ejercicio físico moderado y supervisado durante el embarazo es seguro y ofrece múltiples beneficios para la madre y potencialmente para el feto/neonato, siempre que no existan contraindicaciones obstétricas1-5. Los estudios señalan efectos positivos tanto en la salud materna como en la fetal, además de una recuperación más rápida tras el parto1,2,3.

La literatura científica y las guías de práctica clínica (SEGO, 2019; ACOG, 2020) sostienen que el ejercicio contribuye a un mejor control glucémico, menor ganancia de peso y menor sintomatología depresiva1,2,4. Sin embargo, aunque la evidencia disponible respalda de forma consistente los beneficios del ejercicio durante la gestación, aún existen áreas de incertidumbre relacionadas con la dosis, frecuencia e intensidad óptimas, así como con la respuesta diferencial según las características de la gestante. Por ello, se considera prioritario el desarrollo de nuevos ensayos clínicos controlados y bien diseñados que permitan establecer con mayor precisión las pautas más eficaces y seguras de ejercicio durante el embarazo y el posparto.

A nivel práctico, la implementación de programas de ejercicio dirigidos y la formación de profesionales sanitarios pueden mejorar la adherencia y favorecer mejores resultados en salud pública². La difusión de las recomendaciones de la SEGO y del ACOG resulta fundamental para homogeneizar la prescripción de actividad física durante la gestación y el puerperio2,4

CONCLUSIÓN

En conclusión, el ejercicio físico durante el embarazo y el posparto debe considerarse una estrategia preventiva y terapéutica esencial. Su promoción sistemática, adaptada a las condiciones individuales de la mujer y bajo supervisión profesional, puede traducirse en mejoras sustanciales en la salud materno-infantil y en la calidad de vida de las gestantes.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Salazar Martínez R. Beneficios del ejercicio físico durante el embarazo y el posparto. Revista Cubana de Enfermería. 2016;32(3):1–10.
  2. Barakat R, Cordero Y, Montejo R, Luaces M, Mottola MF. Ejercicio físico y embarazo. Progresos de Obstetricia y Ginecología (SEGO). 2019;62(5):375–383.
  3. Gallo-Galán V, López-Miranda J, Barakat R. Ejercicio físico en el embarazo: recomendaciones prácticas para la clínica. Clínica e Investigación en Ginecología y Obstetricia. 2023;50(10):102387.
  4. American College of Obstetricians and Gynecologists. Physical Activity and Exercise During Pregnancy and the Postpartum Period: ACOG Committee Opinion No. 804. Obstet Gynecol. 2020;135(4):e178–e188.
  5. Mata F, Chulvi I, Heredia JR, Isidro F, Guillén JM, Rosa-Guillamón A. Prescripción de ejercicio físico durante el embarazo. Revista Peruana de Ginecología y Obstetricia. 2010;56(4):253–258.

 

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