El eje intestino-cerebro: la clave para el equilibrio emocional y la salud mental. Artículo monográfico

3 julio 2025

AUTORES

  1. Paloma Burgos Vilches. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  2. Nuria Laya Ibáñez. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  3. Daniel Montesinos Calvo. Técnico En Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
  4. María Luz Navarro Rodrigo. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.

 

RESUMEN

La microbiota intestinal cumple funciones vitales no solo en la digestión y el sistema inmunológico, sino también en la regulación del estado de ánimo y la salud mental, conocido como el eje intestino-cerebro como base del bienestar tanto físico como mental. Su influencia se ejerce a través de mecanismos nerviosos, hormonales e inmunológicos, lo que la convierte en un actor fundamental en la prevención y tratamiento de trastornos psicológicos.

Una dieta adecuada, junto con estrategias eficaces de control del estrés, puede contribuir significativamente al equilibrio del microbioma y, por ende, al bienestar integral. Así lo demuestra la investigación liderada por la Dra. Yolanda Sanz, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos, que destaca la importancia del microbioma en funciones emocionales y cognitivas. Uno de los hallazgos más prometedores de estos estudios es la bacteria Christensenella minuta, presente en personas con buena salud. Esta cepa ha mostrado capacidad para aumentar la producción de serotonina, reducir los niveles de corticosterona (hormona del estrés) y disminuir conductas depresivas en modelos animales. Tales descubrimientos abren nuevas vías terapéuticas para abordar trastornos del estado de ánimo desde una perspectiva intestinal1,5.

En definitiva, mantener una microbiota equilibrada no solo mejora la salud digestiva, sino que también puede ser clave para prevenir patologías metabólicas, autoinmunes y mentales.

Profundizar en el estudio del eje intestino-cerebro es esencial para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento más eficaces en el ámbito de la salud mental.

PALABRAS CLAVE

Intestino, cerebro, alimentación, microbiota, salud.

ABSTRACT

The gut microbiota plays vital roles not only in digestion and the immune system, but also in the regulation of mood and mental health, known as the gut-brain axis as the basis of both physical and mental well-being. Its influence is exerted through nervous, hormonal and immunological mechanisms, making it a key player in the prevention and treatment of psychological disorders.

A proper diet, together with effective stress management strategies, can contribute significantly to the balance of the microbiome and thus to overall well-being. This is demonstrated by research led by Dr. Yolanda Sanz, from the Institute of Agrochemistry and Food Technology, which highlights the importance of the microbiome in emotional and cognitive functions1,5.

One of the most promising findings of these studies is the bacterium Christensenella minuta, present in healthy people. This strain has shown the ability to increase serotonin production, reduce corticosterone (stress hormone) levels and decrease depressive behaviors in animal models. Such findings open new therapeutic avenues to address mood disorders from a gut perspective.

In short, maintaining a balanced microbiota not only improves digestive health, but can also be key to preventing metabolic, autoimmune and mental pathologies. Further study of the gut-brain axis is essential to develop more effective prevention and treatment strategies in the field of mental health.

KEY WORDS

Intestine, brain, nutrition, microbiota, health.

DESARROLLO DEL TEMA

El intestino, a menudo llamado el segundo cerebro, está estrechamente conectado con nuestras emociones y estados mentales. Esta relación se establece a través de una vía de comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico —el sistema nervioso propio del intestino, donde el nervio vago y el sistema inmunitario juegan un papel fundamental como mediadores2.

Cuando la microbiota intestinal se desequilibra, fenómeno conocido como disbiosis, se ve comprometida la integridad de la barrera intestinal. Esto suele deberse a la reducción de bacterias beneficiosas como Faecalibacterium y al aumento de microorganismos patógenos.

Como consecuencia, se facilita la entrada de toxinas al torrente sanguíneo, lo que provoca inflamación crónica. Esta inflamación puede afectar directamente al sistema nervioso y se ha vinculado con trastornos como la ansiedad, la depresión y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.

La microbiota intestinal cumple una función esencial en este eje intestino-cerebro mediante la producción de neurotransmisores —como la serotonina, el GABA y la dopamina— y de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), compuestos que modulan la actividad cerebral y previenen la neuroinflamación. Por ello, conservar un equilibrio microbiano adecuado resulta fundamental para mantener una buena salud mental.

La disbiosis también puede generar inflamación sistémica y alterar otras barreras del organismo, como la piel, contribuyendo a desequilibrios emocionales y cognitivos. Por ejemplo, se ha observado una fuerte asociación entre el síndrome del intestino irritable y el estrés, con una agudización de los síntomas en situaciones de elevada ansiedad.

EVALUAR LA MICROBIOTA PARA PERSONALIZAR EL TRATAMIENTO:

Hoy en día existen pruebas específicas que permiten evaluar el estado de la microbiota intestinal, analizando la diversidad microbiana, la presencia de bacterias clave como Bifidobacterium y Lactobacillus, la producción de AGCC y otros marcadores de disbiosis. Estos datos permiten diseñar intervenciones personalizadas en la dieta, el estilo de vida y la suplementación para restaurar el equilibrio intestinal y mejorar tanto la salud digestiva como la mental1.

ALIMENTACIÓN Y MICROBIOTA: UNA RELACIÓN DECISIVA:

La dieta influye de manera directa en la composición y funcionalidad de la microbiota. Una alimentación rica en probióticos, prebióticos y antioxidantes favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas y promueve un entorno intestinal que mejora el bienestar emocional. Es, por ello, se aconseja el consumo de:

  • Probióticos y psicobióticos: Los probióticos son microorganismos vivos que, al ser consumidos en cantidades adecuadas,aportan beneficios al organismo. Algunos de ellos, conocidos como psicobióticos, tienen efectos positivos sobre el sistema nervioso: ayudan a sintetizar neurotransmisores, fortalecen la barrera intestinal y reducen la inflamación. Se encuentran en alimentos fermentados como el yogur, kéfir, miso, chucrut y kimchi1,3,4.
  • Prebióticos y postbióticos: Los prebióticos son fibras no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias saludables. Los postbióticos —como los AGCC— poseen efectos antiinflamatorios y reguladores del eje intestino-cerebro, y se asocian con una mejor adaptación al estrés y una reducción de síntomas ansiosos. Se encuentran en alimentos como la avena, los espárragos, las alcachofas o los plátanos verdes1,3,4.
  • Frutas, vegetales y especias: ricos en fibra, vitaminas y antioxidantes, estos alimentos promueven un microbioma saludable. Destacan los frutos rojos, los cítricos, el brócoli, las espinacas y especias como la cúrcuma(curcumina) o el chile (capsaicina)1,3,4.

 

QUÉ EVITAR:

Es recomendable reducir el consumo de azúcares refinados y productos ultraprocesados, que estimulan el crecimiento de bacterias perjudiciales. También debe evitarse el uso innecesario de antibióticos, que pueden alterar profundamente el ecosistema intestinal. Además, prácticas como la meditación, el yoga y la actividad física ayudan a reducir el estrés y preservar el equilibrio de la microbiota.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gadea V. Microbiota y salud mental: ¿Cómo se relacionan? [Internet]. NeuroClass. 2024 [citado el 12 de mayo de 2025]. Disponible en: https://neuro-class.com/microbiota-y-salud-menta/
  2. Ruiz D. Un intestino en mal estado puede contribuir a tener ansiedad, depresión o enfermedades neurodegenerativas [Internet]. Cadena SER. 2025 [citado el 12 de mayo de 2025].Disponible en: https://cadenaser.com/andalucia/2025/03/04/un-intestino-en-mal-estado-puede-contribuir-a-tener-ansiedad-depresion-o-enfermedades-neurodegenerativas-radio-jerez/
  3. El eje intestino-cerebro: la conexión entre la microbiota y la salud mental [Internet]. Adninstitut.com. [citado el 12 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.adninstitut.com/el-eje-intestino-cerebro-la-conexion-entre-la-microbiota-la-salud-mental-n-79-es?
  4. Aranda B. La microbiota intestinal y su influencia en la salud mental. Un puente entre el intestino y el cerebro [Internet]. Ohana Psicología. 2024 [citado el 12 de mayo de 2025]. Disponible en: https://ohanapsicologia.es/microbiota-intestinal-y-salud-mental/
  5. CSIC. La conexión entre el intestino y el cerebro puede proteger la salud mental [Internet]. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. [citado el 12 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.csic.es/es/actualidad-del-csic/la-conexion-entre-el-intestino-y-el-cerebro-puede-proteger-la-salud-mental

 

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