El impacto de la depresión posparto en la maternidad

17 febrero 2024

 

AUTORES

  1. Verónica Dalda Navarro. Enfermera Especialista en Salud Mental. CRP San Juan de Dios (Teruel).
  2. Leticia Anadón Ruiz. Enfermera especialista en Salud Mental. Unidad de Corta Estancia de Psiquiatría. Hospital Obispo Polanco (Teruel).
  3. Rocío Herrera Alegre. Enfermera Especialista en Salud Mental. CRP San Juan de Dios. (Teruel).
  4. Noelia Hernández Vicente. Enfermera Especialista en Salud Mental. Máster en Especialización de Cuidados de Enfermería por la Universidad CEU. Unidad de Larga Estancia del CRP San Juan de Dios (Teruel).

 

RESUMEN

En la vida de una mujer hay muchas transiciones, entre ellas, el embarazo, el parto y el puerperio, tres situaciones difíciles con gran vulnerabilidad emocional y psicológica. La depresión posparto es una realidad compleja y significativa que afecta a mujeres después del parto. Este trastorno del estado de ánimo va más allá de las fluctuaciones emocionales típicas después del parto, manifestándose con síntomas que incluyen persistente tristeza, pérdida de interés en actividades cotidianas, cambios en el apetito y patrones de sueño alterados.

PALABRAS CLAVE

Depresión postparto, factores de riesgo, signos, síntomas y tratamiento.

ABSTRACT

There are many transitions in a woman’s life, including pregnancy, childbirth, and the postpartum period, three difficult situations with great emotional and psychological vulnerability. Postpartum depression is a complex and significant reality that affects women after childbirth. This mood disorder goes beyond the typical emotional fluctuations after childbirth, manifesting itself with symptoms that include persistent sadness, loss of interest in everyday activities, changes in appetite, and altered sleep patterns.

KEY WORDS

Postpartum depression, risk factors, signs, symptoms, and treatment.

 

INTRODUCCIÓN

La depresión posparto es una realidad compleja y significativa que afecta a mujeres después del parto, extendiendo una sombra sobre la experiencia inicialmente esperanzadora de la maternidad. Este trastorno del estado de ánimo va más allá de las fluctuaciones emocionales típicas después del parto, manifestándose con síntomas que incluyen persistente tristeza, pérdida de interés en actividades cotidianas, cambios en el apetito y patrones de sueño alterados. Surge en los primeros días o meses postparto, presentando desafíos mentales y emocionales que pueden afectar significativamente la capacidad de la madre para cuidar de sí misma y de su bebé. La complejidad de la depresión posparto se evidencia al considerar los factores de riesgo asociados, como antecedentes de depresión, estrés, falta de apoyo social y complicaciones durante el embarazo1,2,3.

En la vida de una mujer hay muchas transiciones, entre ellas, el embarazo, el parto y el puerperio, tres situaciones difíciles con gran vulnerabilidad emocional y psicológica. Posterior al parto, el instinto materno se mezcla con una serie de emociones que, por lo general, son de alegría, encanto, amor, entrega, dedicación y felicidad por el recién nacido. No todas las mujeres culminan el parto de esta manera. También se pueden encontrar cuadros emocionales adversos que repercuten de forma inadecuada en su ámbito familiar y psicosocial; entre otras, la depresión, que no suele ser diagnosticada o, simplemente no subdiagnósticada en los centros de salud, ya que suele aparecer en el puerperio tardío4.

La depresión es tan importante como cualquier otra patología médica y constituye la cuarta causa de discapacidad en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde, aproximadamente, 121 millones de personas se ven afectadas y es responsable de al menos 850 mil muertes cada año, principalmente suicidios. La OMS afirma que las mujeres tienen mayor probabilidad (20-25%) que los hombres (7-12%) de presentar un episodio depresivo durante su vida4.

La depresión posparto aparece en el 10 al 15% de las mujeres después del parto. Aunque todas las mujeres están en riesgo, las de riesgo más elevado son las que presentan los siguientes antecedentes:

  • Tristeza posparto o Baby blues (p. ej., cambios de humor repentinos, irritabilidad, ansiedad, disminución de la concentración, insomnio, ataques de llanto).
  • Episodios previos de depresión posparto.
  • Diagnóstico previo de depresión.
  • Antecedentes familiares de depresión.
  • Factores estresantes significativos durante la vida (p. ej., conflictos matrimoniales, eventos estresantes en el último año, dificultades financieras, paternidad uniparental, pareja con depresión).
  • Falta de apoyo de la pareja o de los miembros de la familia (p. ej., apoyo financiero o ayuda con el cuidado del niño).
  • Antecedentes de alteraciones del estado de ánimo asociados temporalmente con los ciclos menstruales o el uso de anticonceptivos orales.
  • Malos resultados obstétricos previos o actuales (p. ej., aborto espontáneo anterior, parto pretérmino, neonato ingresado en la unidad de cuidados intensivos neonatal, lactante con malformación congénita).
  • Ambivalencia previa o vigente sobre el embarazo actual (p. ej., debido a que no fue planeado o se consideró la interrupción).
  • Problemas con la lactancia5.

 

La etiología exacta de la depresión posparto es desconocida; sin embargo, la depresión previa es un riesgo mayor, y los cambios hormonales durante el puerperio, la privación del sueño y la susceptibilidad genética pueden contribuir5.

Los síntomas depresivos transitorios (tristeza posparto) son muy comunes durante la primera semana después del parto. La tristeza posparto o depresión puerperal menor (baby blues) difiere de la depresión posparto porque normalmente dura 2 o 3 días (hasta 2 semanas) y es relativamente leve; en contraste, la depresión posparto dura > 2 semanas, es incapacitante e interfiere con las actividades de la vida diaria5.

SÍNTOMAS Y SIGNOS DE LA DEPRESIÓN POSPARTO:

Los síntomas de la depresión posparto son similares a los de la depresión mayor y pueden incluir:

  • Tristeza posparto o Baby blues (p. ej., cambios de humor repentinos, irritabilidad, ansiedad, disminución de la concentración, insomnio, ataques de llanto).
  • Tristeza extrema.
  • Cambios de humor.
  • Llanto incontrolable.
  • Insomnio o sueño excesivo.
  • Pérdida o exceso del apetito.
  • Irritabilidad e ira.
  • Cefaleas y dolores corporales.
  • Cansancio extremo.
  • Preocupaciones poco realistas sobre el bebé o desinterés.
  • Una sensación de ser incapaz de cuidar el bebé o de ser inadecuada como madre.
  • Temor de dañar al bebé.
  • Culpa por sus sentimientos.
  • Ideación suicida.
  • Ansiedad o ataques de pánico.

 

Normalmente, los síntomas aparecen de forma insidiosa durante 3 meses, pero el inicio puede ser más repentino.

Las mujeres pueden no sentirse unidas con sus bebés, lo que produce problemas emocionales, sociales y cognitivos en el niño más adelante. La psicosis posparto es muy poco frecuente, pero la depresión posparto y la psicosis no tratadas aumentan el riesgo de suicidio y de infanticidio, que son las complicaciones más graves5.

FACTORES DE RIESGO:

Como en toda alteración física o emocional, siempre hay factores de riesgo que pueden propiciar su desarrollo y la depresión postparto no es la excepción. Dentro de los principales factores de riesgo encontraremos a la adolescente tardía embarazada, la multiparidad, las complicaciones obstétricas, el rechazo familiar, el abuso sexual, ser madre soltera, los conflictos familiares, el bajo ingreso económico, entre otros. No obstante, no existe una relación clara de dicha patología con alguno de estos factores de riesgo, ni cuál es el desencadenante para prevenirlo y tratarlo durante el embarazo. Cabe destacar que la causa de dicha afección no es precisa, pero se atribuye a la influencia hormonal del embarazo y en el puerperio, diversas investigaciones mundiales, afirman que la principal responsable es la hormona CRH (corticotropina) por su ascenso durante el embarazo y su descenso brusco durante el puerperio6.

TRATAMIENTO DE LA DEPRESION POSTPARTO

La elección del tratamiento adecuado en la depresión postparto debe ser cuidadosamente valorada para conseguir los mejores resultados. Las intervenciones no farmacológicas deben considerarse en primer lugar y de primera elección en depresiones de leves a moderadas. Entre ellas la psicoterapia interpersonal y terapia cognitivo conductual. Siempre iniciar con una evaluación del estado mental de la madre y según la gravedad y los riesgos, valorar cada caso individualmente. La recomendación de un tratamiento farmacológico es una decisión compleja que debe valorar los riesgos y beneficios individuales. También se debe considerar los datos sobre la farmacocinética, seguridad, efectos adversos y transporte del fármaco en la leche materna. Una vez elegido el fármaco se recomienda iniciar con la mitad de la dosis habitual e incrementar la dosis paulatinamente, siempre con el criterio de mantener la mínima dosis efectiva y favorecer la monoterapia. Según los estudios, los antidepresivos de primera elección serian la sertralina, paroxetina. La fluoxetina por el contrario presenta casos donde el lactante presenta síntomas de llanto, irritabilidad y alteración en sueño y alimentación, posiblemente atribuidos al fármaco. Sin embargo, no se ha logrado establecer relación directa7.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión bibliográfica es buscar y examinar la literatura científica existente sobre la depresión postparto.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica en las bases de datos Dialnet, PubMed y Google Académico. Dichas bases han sido seleccionadas por la disponibilidad de artículos en inglés y castellano y por tener la posibilidad de acceso a textos completos.

RESULTADOS

Aproximadamente 60 a 85% de mujeres puede presentar algunos síntomas de apariencia depresiva en los primeros días del postparto. Generalmente estos son leves y se resuelven pronto, lo que se conoce como “postpartum blues” o disforia postparto15. En diferencia, la depresión postparto consta de la sintomatología propia de cualquier episodio depresivo mayor y puede acompañarse de ideas obsesivas respecto del bienestar del recién nacido. Puede presentarse ansiedad, pobre percepción del rol materno, y mayores alteraciones motoras o cognitivas en comparación con las depresiones no ligadas al postparto. Los desenlaces más temidos incluyen el suicidio e infanticidio, que habitualmente están más asociados a la ausencia de tratamiento, depresión postparto severa y psicosis postparto. Sin embargo, un estudio realizado por Paris y cols. (2009) evaluaron a 32 mujeres con depresión postparto, encontrando que 43% presentaba “moderado a alto riesgo suicida”, asociado significativamente con una baja autoestima en relación a la interrupción de su trabajo, mayor estrés en el rol materno, menor preparación para asumirlo, e inadecuada interacción con su bebé. Los hijos de madres con depresión postparto pueden establecer relaciones de “apego ansioso” con una frecuencia significativamente mayor que los hijos de madres no deprimidas, y exhibir una mayor probabilidad de trastornos conductuales, accidentes, ingresos hospitalarios y maltrato infantil8.

 

CONCLUSIONES

La depresión posparto es una realidad significativa que afecta a muchas mujeres después del parto. La conciencia, la detección temprana y el acceso a un tratamiento adecuado son cruciales para abordar esta condición. Al comprender y abogar por un enfoque más compasivo hacia las mujeres que enfrentan la depresión posparto, podemos construir un entorno que fomente la curación y el bienestar tanto para las madres como para sus hijos.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  2. Beck, C. T. (2001). Predictors of postpartum depression: An update. Nursing Research, 50(5), 275-285.
  3. Milgrom, J., Gemmill, A. W., Bilszta, J. L., Hayes, B., Barnett, B., Brooks, J., … & Buist, A. (2008). Antenatal risk factors for postnatal depression: A large prospective study. Journal of Affective Disorders, 108(1-2), 147-157.
  4. Meléndez M, Díaz M, Bohorjas L, Cabaña A, Casas J, Castrillo M, et al. Depresión postparto y los factores de riesgo. Salus. 2017;21(3):7-12.
  5. Manual MSD versión para profesionales [Internet]. [citado 16 de diciembre de 2023]. Depresión posparto – Ginecología y obstetricia. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/ginecolog%C3%ADa-y-obstetricia/atenci%C3%B3n-posparto-y-trastornos-asociados/depresi%C3%B3n-posparto
  6. Yim I, Glynn L, Dunkel Schetter C, Hobel C, Chicz-DeMet A, Sandman C. Risk of Postpartum Depressive Symptoms with Elevated Corticotropin-Releasing Hormone in Human Pregnanc. Arch Gen Psychiatry. 2009; 66(2):162-169.
  7. Delgado, M. M. (s/f). DEPRESIÓN POSTPARTO Y TRATAMIENTO. Medigraphic.com. Recuperado el 16 de diciembre de 2023, de https://www.medigraphic.com/pdfs/revmedcoscen/rmc-2016/rmc163q.
  8. Mendoza B C, Saldivia S. Actualización en depresión postparto: el desafío permanente de optimizar su detección y abordaje. Revista médica de Chile. julio de 2015;143(7):887-94.

 

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