El paciente terminal.

23 noviembre 2023

AUTORES

  1. Silvia Elena Arriaza Cruz. TCAE. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza.
  2. Cristina Caballero García. Celadora. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza.
  3. Ricardo Castellano Sánchez. Celador Hospital Militar. Zaragoza.
  4. Yolanda Fraj Cebrino. Celadora. Hospital General Militar. Zaragoza.
  5. Juan Manuel Omedas Ladislao. Celador Hospital General Militar. Zaragoza.
  6. Beatriz Galisteo Padillo. Celadora. Hospital General Militar. Zaragoza.

 

RESUMEN

Existen patologías que, dependiendo del grado de afectación que presenten, y teniendo como base la experiencia de su evolución en otras personas que previamente las han padecido, se puede prever y establecer un tiempo medio de vida para la persona que la sufre. Son lo que se conocen como enfermedades terminales.

Deberemos establecer unas pautas de cuidados y atenciones a estas personas, para facilitarles en la medida de lo posible, el tránsito de la vida a la muerte, en este periodo final de tiempo de su vida, dado que nos es presentido y conocido con antelación al óbito.

 

PALABRAS CLAVE

Paciente terminal, muerte, cuidados paliativos, enfermedad terminal.

 

ABSTRACT

There are pathologies that, depending on the degree of affectation they present and, based on the experience of their evolution in other people who have previously suffered from them, an average life span can be predicted and established for the person who suffers from it. They are what are known as terminal illnesses.

We must establish guidelines for care and attention for these patients to facilitate, as far as possible, the transition from life to death in this final period of time of their life, given that it is sensed and known to us in advance of death.

 

KEY WORDS

Terminal patient, death, palliative care, terminal disease.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El final del ciclo de vida de las personas es la muerte. La muerte es la etapa final de la vida y debemos aceptarla como un hecho natural y biológico por el que todos tendremos que pasar.

Por enfermedad terminal se conoce a la patología que se encuentra en el último ciclo evolutivo, sin posibilidad de curación y que irreversiblemente llevará a la muerte a la persona que la padece en un periodo de tiempo medio de unos 6 meses. Podemos poner ejemplos de enfermedades terminales como el cáncer, el SIDA, la esclerosis múltiple, la demencia, etc.,

La muerte es un fenómeno natural, universal y único, debiendo de implantar los cuidados paliativos oportunos que ayuden a establecer un bienestar y confort, y contribuyan a “bien morir” al paciente, al mismo tiempo que sirvan de apoyo a las familias de los mismos, siguiendo el viejo concepto hipocrático de “si no puedes curar, alivia”1.

Se deberá realizar una valoración del paciente terminal a través del análisis de su situación, utilizando diferentes instrumentos valorativos, así como a la realización de una historia clínica completa, entre los que se encuentran la valoración clínica, la valoración funcional, la valoración mental y la valoración social, siendo relevante en los ancianos, por su mayor prevalencia a las enfermedades terminales.

La valoración clínica: se llevará a cabo a partir de la historia clínica, en la que participará el cuidador principal aportando su información personal.

La valoración funcional: nos estamos refiriendo aquí a las condiciones generales que presente la persona relativas al mantenimiento de la función de independencia. Incluye varios aspectos como serían:

Actividades básicas de la vida diaria: (ABVD). Son actividades personales como asearse, comer, caminar, incontinencia urinaria o fecal, etc. Para su medición, se utilizan escalas como:

  1. Índice de Barthel.
  2. Índice de Katz.
  3. Escala de incapacidad física de Cruz Roja.

 

Actividades instrumentales de la vida diaria: (AIVD). Se utiliza la escala del Centro Geriátrico de Filadelfia de Lawton, Pace II, OARS, y son actividades cotidianas, como pueden ser lavar, comprar, escribir, cocinar, etc.

Actividades avanzadas para la vida diaria: (AAVD). Abarcan todas las actividades que tengan que ver con una participación en la sociedad, aficiones, etc.

La valoración mental: Engloba tanto la esfera cognitiva como la afectiva, con la realización de numerosos test y cuestionarios como el test de Pfeiffer SPMSQ, test de Shulman o la escala de depresión geriátrica… para ancianos,

La valoración social: estudia la actividad social del anciano y lo hace a través de cuestionarios específicos (OARS, Family APGAR), etc.

Con los cuidados paliativos se pretende asociar cuatro objetivos, como pueden ser:

  1. Bienestar físico: incluye el tratamiento del dolor y del resto de cuidados físicos (hidratación, náuseas, fatiga, incontinencia, nutrición y alimentación, etc.)
  2. Bienestar psicológico: tiene que ver con estados de ansiedad, depresión, que son síntomas muy frecuentes en esta etapa, u otros como podrían ser el delirio, la agitación y la intranquilidad.
  3. Bienestar social: se compromete a los familiares y a los profesionales sanitarios.
  4. Bienestar espiritual: comprende la fe y la religión en la que cree y practica el paciente, la esperanza, y la búsqueda de sentido a la vida.

 

Para prestar al paciente terminal toda la asistencia precisa y auxiliar al mismo en los problemas que se vaya encontrando durante esta etapa de su vida y con el objetivo final de lograr el máximo nivel de bienestar, evitar en la medida de lo posible su sufrimiento y proveer y alcanzar una muerte digna, tienen lugar los cuidados al paciente estrechamente relacionados con los procedimientos de enfermería:

  1. CUIDADOS FÍSICOS: son los derivados de las necesidades propias del paciente, por lo que dependerá de la situación particular del mismo, de la enfermedad, del momento vital, etc. como pueden ser el dolor, náuseas y vómitos, ansiedad, depresión, disnea, insomnio, úlceras, etc.
  2. Higiene e imagen: se mantendrá la piel limpia e hidratada, llevando a cabo la limpieza frecuente de ojos, boca, pies, manos, etc., al mismo tiempo que se cuidará de mantener un buen aspecto exterior, relacionado con la ropa, el peinado, la cama, etc.
  3. Alimentación: no se forzará la ingestión, se continuará aportando líquidos, como zumos, infusiones, y se fraccionará las comidas en tomas más pequeñas y frecuentes, adaptadas al horario que desee la persona. Las dietas blandas siempre son mejor admitidas.
  4. Eliminación: se colaborará en la eliminación de fecalomas, utilizando los dispositivos más apropiados en caso de incontinencia, conservando así seca a la persona. Se analizará la regularidad de las eliminaciones, y se facilitará la intimidad del proceso.
  5. Movilización: se animará a movilizarse fuera de la cama, tanto como sea posible y la persona desee, efectuando cortos paseos, y practicando movilizaciones activas y pasivas, según proceda en el caso concreto.
  6. Descanso y sueño: se vigilará el entorno, observando la ventilación, la supresión de ruidos ambientales, la existencia de una temperatura agradable, se apagarán las luces para fomentar el descanso durante la noche. Se utilizarán técnicas relajantes u otras actividades que ayuden a conseguir el reposo.
  7. Dolor: se administrará el tratamiento farmacológico prescrito, vigilando los posibles efectos secundarios que pudiera tener, empleando si fuera necesario, medidas de alivio, como podrían ser masajes, frío o calor, relajación, etc., y se le proporcionará compañía y afecto, con el objeto de distraerle, etc.
  8. Otros: Además, de los ya citados, se realizarán las actividades asistenciales habituales, como podrían ser: la toma de constantes vitales, la administración de los fármacos que tenga prescritos, bolsas de diuresis, cuidados de catéteres, etc.

 

También se interesará por otros síntomas como puede ser disnea, movilizaciones, surgimiento de vómitos, eliminación de secreciones, etc.2.

CUIDADOS PSICOLÓGICOS: Se deben tolerar las diferentes emociones o manifestaciones del enfermo o de sus familiares en relación con la vivencia de la muerte inminente.

Se tendrá una buena habilidad para comunicarse, observando la comunicación no verbal, (gestos, distancias, contacto físico) y la verbal. Mostraremos empatía y comprensión, imaginándonos estar en su lugar. Debemos practicar la escucha activa, facultando al paciente de expresar sus temores, dudas, ansiedades, de modo que perciba que puede compartir con alguien su situación extrema. No evitaremos conversaciones si observamos que el enfermo necesita y quiere hablar, apoyándolo emocionalmente3.

 

CONCLUSIÓN

El enfermo terminal es aquel al que le ha sido diagnosticada una enfermedad que, por conocimiento de la previsible evolución de la misma, en un periodo medio de unos 6 meses acabará con la vida de la persona.

En este tramo final de la vida del enfermo, trataremos de prestarle toda la ayuda, apoyo y atención necesarias para ayudarle a vivir sus últimos días, con todo tipo de prestaciones, tanto en el aspecto físico como psicológico.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Página Web de Salud Extremadura. [Internet]. Septiembre 2001. Si no puedes curar, alivia. Disponible en: https://saludextremadura.ses.es/periodicoses/upload/2245.PDF
  2. Página Web de IFSES. [Internet]. Funciones del profesional de enfermería con el paciente terminal. Disponible en: https://ifses.es/paciente-terminal/
  3. Página Web de psicologosylogopedas.com. [Internet]. Las necesidades emocionales de los enfermos terminales. Disponible en: https://www.psicologosylogopedas.com/2014/02/27/las-necesidades-emocionales-de-los-enfermos-terminales

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