Enfermedad de Fox-Fordyce. A propósito de un caso

25 octubre 2025

AUTORES

  1. Isabel María Funes Julián. Residente de Medicina de Familia y Comunitaria del Centro de Salud Almozara, Zaragoza. España.
  2. Laura Morales Blasco. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Torrero – La Paz, Zaragoza. España.
  3. Andrea Barrado Ballestero. Médico Interno Residente de Medicina de Familia y Comunitaria del Centro de Salud San José Centro, Zaragoza. España.
  4. Marta Castejón Rabinad. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, del CS Torre Ramona, Zaragoza. España.
  5. Clara María Muñoz Villanova. Médico Interno Residente de Medicina de Familia y Comunitaria del Centro de Salud San José Centro, Zaragoza. España.
  6. Marta Morera Harto. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria del CS Fuentes Norte, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Fox-Fordyce (EFF) es un trastorno inflamatorio crónico e infrecuente que afecta a las glándulas apocrinas, de etiología aún poco clara. Se presenta como pápulas foliculocéntricas, del color de la piel o amarillentas, altamente pruriginosas, localizadas principalmente en axilas, inglés y otras áreas con glándulas apocrinas. Aunque afecta predominantemente a mujeres jóvenes, se han reportado casos atípicos en varones. La fisiopatología más aceptada sugiere obstrucción del conducto apocrino. No obstante, existen estudios que han cuestionado esta teoría, sugiriendo la implicación de factores adicionales. El diagnóstico suele ser clínico, apoyado en la dermatoscopia y, en casos atípicos, confirmado mediante biopsia. El diagnóstico diferencial incluye diversas dermatosis foliculares e intertriginosas, como foliculitis, siringomas o liquen amiloide. El tratamiento es variable, con opciones tópicas, orales y procedimientos (láser, toxina botulínica, cirugía) ninguno de ellos con resultados muy prometedores. La respuesta es heterogénea y las recurrencias son frecuentes tras la suspensión del tratamiento. Exponemos un caso de consulta que resalta la importancia de considerar EFF en pacientes con manifestaciones atípicas, recordando que los diagnósticos poco frecuentes también deben formar parte del razonamiento clínico diferencial.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Fox-Fordyce, glándulas apocrinas, enfermedades de la piel.

ABSTRACT

Fox-Fordyce disease (FFD) is a chronic, rare inflammatory disorder that affects apocrine glands and has an unclear etiology. It presents as folliculocentric papules, skin-colored or yellowish, and highly pruritic, mainly located in the axillae, groin, and other areas rich in apocrine glands. Although it predominantly affects young women, atypical cases have been reported in men. The most accepted pathophysiological mechanism involves obstruction of the apocrine duct. However, some studies have questioned this theory, suggesting the involvement of additional factors. Diagnosis is primarily clinical, supported by dermoscopy and confirmed by biopsy in atypical cases. The differential diagnosis includes various follicular and intertriginous dermatoses such as folliculitis, syringomas, or lichen amyloidosis. Treatment options are diverse—topical, oral, and procedural (laser, botulinum toxin, surgery)—yet none offer consistently effective outcomes. Response to therapy is variable, and relapses are common after treatment discontinuation. We present a consultation case that underscores the importance of considering FFD in patients with atypical manifestations, emphasizing that rare conditions should always be part of the clinical differential diagnosis.

KEY WORDS

Fox-Fordyce disease, apocrine glands, skin diseases.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad de Fox-Fordyce (EFF) o también conocida como miliaria apocrina, consiste en un trastorno infrecuente crónico inflamatorio, de etiopatogenia poco conocida, que se manifiesta en forma de múltiples pápulas muy pruriginosas del mismo color que la piel sana, con distribución folicular en las áreas del cuerpo que contienen glándulas apocrinas1,2.

George Henry Fox y John Addison Fordyce describieron originalmente la EFF en 1902 como pápulas pruriginosas en las axilas. Desde entonces, se ha reconocido en otras áreas del cuerpo como las axilas, inglés, región púbica, periné, labios, labios mayores, areolas y ombligo1–3.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Varón de 18 años sin antecedentes médicos ni quirúrgicos importantes de interés. Acude a consulta por presencia de unas manchas blancoamarillentas, en los labios de varios años de evolución. No les había dado importancia dado que no le producen síntomas, pero acude ahora porque estéticamente no le gustan. No refiere dolor, prurito, secreción, cambios recientes en las lesiones ni uso de cosméticos o productos nuevos. No existen antecedentes de enfermedades dermatológicas ni inmunosupresión. No hay otra clínica acompañante.

Exploración física: A la exploración se observan placas de unos 5-10 mm puntiformes y/o alargadas, múltiples, blancoamarillentas, distribuidas sobre el borde del bermellón del labio inferior y sobretodo superior, de aspecto queratósico, sin signos inflamatorios, exudado ni ulceración. No se palpan adenopatías regionales ni se evidencian lesiones en otras localizaciones cutáneas o mucosas.

Debido al desconocimiento de la causa se realizó interconsulta a Dermatología sin realización de pruebas complementarias específicas salvo una analítica sanguínea la cual no tuvo alteraciones.

Pruebas complementarias: Debido al desconocimiento de la causa se realizó interconsulta a Dermatología sin realización de pruebas complementarias específicas salvo una analítica sanguínea la cual no tuvo alteraciones.

Dermatología a través de las fotos enviadas mediante la interconsulta virtual de las lesiones, indicó que parecía que podría corresponder las lesiones con la enfermedad de Fox-Fordyce. No obstante, se citó presencialmente al paciente en las consultas para confirmación.

Tratamiento: Debido a la benignidad de dicha patología y además en ausencia de síntomas, el paciente se fue sin tratamiento a domicilio a esperas de la citación en consultas por parte de Dermatología.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La enfermedad de Fox-Fordyce es un trastorno infrecuente de etiopatogenia poco clara. Parece atribuirse un importante papel a la obstrucción del conducto excretor de la glándula apocrina, que llevaría a la retención del sudor, rotura del sistema excretor distendido e inflamación secundaria2. Algunos investigadores afirman que también puede haber afección de las glándulas ecrinas2.

Sin embargo, Hurley y Shelley realizaron un estudio en el cual se bloqueaba el conducto apocrino en voluntarios sanos, produciéndose una dilatación de la glándula apocrina, demostrada histológicamente, pero sin ninguna repercusión clínica. Deben, por tanto, existir otros factores que intervengan en el proceso, aún desconocidos.

Principalmente se ha descrito en mujeres pospuberales, entre 13 y 35 años de edad, aunque se han comunicado casos prepuberales y tras la menopausia. De forma ocasional se ha descrito algún caso en varones, como será nuestro caso de hoy1. La proporción en cuanto a sexos descrita hasta ahora es de mujer: hombre de 9:13.

Se han involucrado elementos genéticos, endocrinos, metabólicos o ambientales, sin que exista evidencia a favor de ninguno de ellos. El papel hormonal parece claro, ya que el cuadro como hemos dicho, suele aparecer tras la pubertad, y las mujeres se ven afectadas con una frecuencia nueve veces superior a los hombres. Asimismo, se ha descrito una mejoría en el embarazo, debida probablemente a la reducción de la producción apocrina presente durante la gestación, pero no se han encontrado las claves hormonales que regulan todos estos procesos, y en la mayoría de las pacientes no se encuentra ninguna alteración hormonal ni metabólica1. El calor, humedad, ropa ajustada, estrés emocional y actividad sexual pueden empeorar la condición3.

Las lesiones primarias son pápulas de 2–3 mm, de color amarillo, rojizo, violáceo o del color de la piel, como ya hemos comentado anteriormente, agrupadas en las zonas con concentración de glándulas aporcrinas. La EFF suele ser extremadamente pruriginosa3. En un estudio realizado por Salloum MD et al, aproximadamente el 71% de los pacientes se quejaron de prurito4. Las lesiones suelen ser bilaterales (90% en el estudio de Salloum MD et al) y perifoliculares. Los casos prolongados pueden presentar liquenificación debido al rascado crónico. En casos graves, se produce anhidrosis (ausencia de sudoración) y daño folicular, lo que puede llevar a pérdida de vello3.

Según la revisión realizada por Salloum MD et al, la EFF sigue un curso de recaídas y remisiones. En algunos casos se observaba una resolución completa, pero en muchos otros, diversos factores como los indicados anteriormente influyen en la recurrencia.

La enfermedad de Fox-Fordyce puede ser esporádica o familiar; puede ser asintomática en hasta el 75% de los pacientes4.

El diagnóstico de este trastorno se basa en la sospecha clínica1,3. Se recomienda el uso de la Dermatoscopia en consulta en todos los casos de FFD para establecer y estandarizar las características dermatoscópicas. En otros casos reportados, la dermatoscopia en FFD ha sido descrita como visualización de múltiples pápulas foliculocéntricas amarillo-amarillentas con un pelo central y comedones. Los tapones hiperqueratósicos foliculares observados en dermatoscopia corresponden a infundíbulos foliculares dilatados con hiperqueratosis que se observan en la histopatología que continuación explicaremos5.

Para confirmar el diagnóstico se realiza mediante biopsia que solo se realiza en casos atípicos1,3. La biopsia se puede llegar a realizar en más del 70% de los pacientes para descartar otros diagnósticos diferenciales con una presentación similar. Se realiza una biopsia por sacabocados de 4 mm con cortes transversales, siendo esto suficiente para establecer el diagnóstico de presentaciones atípicas de FFD4. Histopatológicamente, los hallazgos típicos consisten en hiperqueratosis ortoqueratósica del conducto excretor apocrino intradérmico, con obstrucción del infundíbulo folicular y del conducto excretor apocrino por tapones ortoqueratósicos, que se acompañan de un infiltrado inflamatorio perifolicular, predominantemente formado por linfocitos. Puede haber dilatación proximal del conducto de la glándula apocrina, acumulo de secreciones, acantosis epidérmica y espongiosis en la pared del infundíbulo folicular. Este último hallazgo se ha considerado como específico en el diagnóstico1,3.

En cuanto al diagnóstico diferencial debería distinguirse entre varias enfermedades como:

  • Foliculitis: pápulas y pústulas eritematosas foliculares.
  • Pseudofoliculitis: pápulas por vello encarnado, frecuente tras la depilación.
  • Miliaria rubra/profunda: obstrucción de glándulas ecrinas, con pápulas o vesículas.
  • Milia coloidal: pápulas amarillas o marrones, translúcidas, en áreas fotoexpuestas.
  • Parakeratosis granular: pápulas hiperqueratósicas en zonas intertriginosas.
  • Siringomas: pápulas cutáneas múltiples, generalmente en la piel periocular.
  • Acanthosis nigricans: placas aterciopeladas hiperpigmentadas.
  • Enfermedad de Hailey-Hailey y enfermedad de Darier: enfermedades genéticas con pápulas vegetantes o placas en zonas intertriginosas3.
  • Liquen amiloide, liquen nitidus o mucinosis folicular2.

 

Su tratamiento es discutido, habiéndose utilizado distintos regímenes terapéuticos, con resultados dispares y no siempre satisfactorios 1. Como tratamiento inicial se pueden utilizar terapias locales como corticosteroides tópicos de baja potencia, clindamicina tópica e inhibidores tópicos de la calcineurina (pimecrolimus, tacrolimus), retinoides tópicos o inyecciones intralesionales de corticosteroides 1,3. Algunos autores proponen el uso de inhibidores de la calcineurina, específicamente pimecrolimus, como fármaco de primera línea, ya que este medicamento fue desarrollado para tratar procesos inflamatorios como los que caracterizan EFF luego de la ruptura del conducto glandular y también porque, mediante un mecanismo desconocido, inhibe la hiperqueratosis y la obstrucción folicular2.

Las terapias orales y procedimientos se reservan para casos resistentes, algunos ejemplos serían anticonceptivos orales, toxina botulínica, isotretinoina oral, procedimientos como la electrocoagulación, liposucción con curetaje o la escisión quirúrgica o el uso de láser, tecnología con microondas, dermoabrasión o fototerapia. La recurrencia es común tras suspender el tratamiento3.

En nuestro caso presentado, ya vemos que respecto a la bibliografía encontrada difiere un poco de lo habitual, comenzado porque el paciente es un varón, donde la probabilidad de aparición de la enfermedad era menor, respecto a las mujeres. Además, en nuestro caso las lesiones aparecían en labios orales que tampoco suele ser la zona más típica de aparición, siendo esta axila. No eran pruriginosas, que es otra de las características de la EFF. No obstante, esta revisión y presentación de caso clínico nos sirve una vez más para reflejar que a veces encontramos diagnósticos de enfermedad en pacientes no típicos de tenerlas y que tenemos que tener siempre presentes hasta los diagnósticos menos probables.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Rubio C, Mayor M, Martín MÁ, González-Beato MJ, Contreras F, Casado M. Enfermedad de Fox-Fordyce. Actas Dermosifiliogr [Internet]. 1 de junio de 2004 [citado 2 de junio de 2025];95(5):314-6. Disponible en: https://www.actasdermo.org/es-enfermedad-fox-fordyce-articulo-13063681

2. Echauri A, Cubilla E, Guzmán A, Esquivel M, Mendoza G, Celias L, et al. Enfermedad de Fox-Fordyce: caso clínico y revisión de la literatura. Dermatol Cosm Quirúrg Mex [Internet]. 2013 Ene-Mar [citado 2025 Jun 4];11(1). Disponible en: https://dcmq.com.mx/edicion-enero-marzo-2013-volumen-11-n%C3%BAmero-1/124-enfermedad-de-fox-fordyce-caso-clinico-y-revision-de-la-literatura

3. Miller JL. Fox-Fordyce disease (apocrine miliaria) [Internet]. In: Owen C, Ofori AO, editors. UpToDate. Waltham (MA): UpToDate; 2023 [cited 2025 May 27]. Available from: https://www.uptodate.com/contents/fox-fordyce-disease-apocrine-miliaria

4. Salloum A, Bouferraa Y, Bazzi N, Bou Zerdan M, Abi Chebl J, Chu T, et al. Pathophysiology, clinical findings, and management of Fox-Fordyce disease: A systematic review. J Cosmet Dermatol [Internet]. 1 de febrero de 2022 [citado 2 de junio de 2025];21(2):482-500. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33817950/

5. Singal A, Kaur I, Jakhar D. Fox-Fordyce Disease: Dermoscopic Perspective. Ski Appendage Disord [Internet]. 1 de julio de 2020 [citado 2 de junio de 2025];6(4):247-9. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32903893/

 

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