AUTOR
- Oscar López Miguel. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Atención Primaria Marià Fortuny. Reus, Tarragona, España.
RESUMEN
La enfermedad de Lyme es una zoonosis transmitida por garrapatas del género Ixodes, causada por la espiroqueta Borrelia burgdorferi¹,². Se trata de la infección transmitida por vectores más frecuente en el hemisferio norte¹,². Su manifestación clínica inicial y más característica es el eritema migratorio, una lesión cutánea en forma de diana que aparece días o semanas después de la picadura¹. La evolución puede implicar afectación neurológica, articular o cardíaca si no se trata adecuadamente¹,². El diagnóstico se basa en la sospecha clínica y la confirmación serológica³,⁵, y el tratamiento antibiótico precoz suele asegurar una recuperación completa⁴.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad de Lyme, Borrelia burgdorferi, garrapata, eritema migratorio, doxiciclina, zoonosis.
ABSTRACT
Lyme disease is a tick-borne zoonosis caused by the spirochete Borrelia burgdorferi. It is the most common vector-borne infection in the Northern Hemisphere. The hallmark of early disease is erythema migrans, a characteristic target-like rash that appears days or weeks after the tick bite. If untreated, the disease may progress to neurologic, cardiac, or articular involvement. Diagnosis relies on clinical suspicion and serologic confirmation, while early antibiotic therapy generally leads to full recovery.
KEY WORDS
Lyme disease, Borrelia burgdorferi, tick bite, erythema migrans, doxycycline, zoonosis.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Lyme se trata de una infección bacteriana sistémica causada por espiroquetas del grupo Borrelia burgdorferi sensu lato, transmitida al ser humano mediante la picadura de garrapatas del género Ixodes¹,². Es la enfermedad transmitida por vectores más frecuente en Europa y Norteamérica¹,².
En Europa, los principales agentes etiológicos son B. afzelii y B. garinii, mientras que B. burgdorferi sensu stricto predomina en América del Norte¹,².
La infección se produce habitualmente tras la exposición en zonas boscosas o rurales, especialmente durante la primavera y el otoño¹.
La enfermedad evoluciona clásicamente en tres fases¹,²:
- Fase temprana localizada: eritema migratorio y síntomas gripales inespecíficos.
- Fase diseminada temprana: afectación neurológica, cardíaca o cutánea.
- Fase tardía: artritis de grandes articulaciones, principalmente rodillas, y posible afectación neurológica.
El diagnóstico precoz y el tratamiento antibiótico adecuado son esenciales para evitar futuras complicaciones¹,⁴.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 35 años, sin antecedentes médicos de interés, que acude a urgencias tras haber acudido al monte para recoger setas. Refiere la presencia de una garrapata adherida en la región del tobillo derecho.
En urgencias se realiza extracción completa del animal, sin signos de sobreinfección local, y se decide no instaurar tratamiento antibiótico profiláctico, al no cumplir criterios según las guías vigentes (tiempo de adherencia menor a 36 horas, sin signos locales ni epidemiología de alto riesgo).
Dos semanas después, el paciente consulta con su médico de atención primaria por fiebre intermitente, fatiga generalizada y mialgias difusas. A la exploración física presenta una erupción eritematosa en forma de diana en la zona del tobillo derecho, compatible con eritema migratorio.
Dado que presentaba un eritema migratorio típico con antecedente epidemiológico compatible, se estableció el diagnóstico clínico sin necesidad de confirmación serológica.
Se inicia tratamiento con doxiciclina 100 mg cada 12 horas durante 10 días, con evolución clínica favorable y resolución completa de los síntomas en el control posterior.
Finalmente se realiza confirmación serológica resultando positiva frente a anticuerpos de B. Burgdorferi.
DISCUSIÓN
El caso descrito ilustra una forma precoz localizada de la enfermedad de Lyme, con manifestaciones típicas tras la picadura de garrapata infectada.
Epidemiología y fisiopatología:
La transmisión ocurre generalmente cuando la garrapata permanece adherida al huésped más de 24–36 horas, tiempo necesario para la migración de Borrelia desde el intestino medio del vector hacia las glándulas salivales¹.
Tras la inoculación, la bacteria se multiplica localmente y desencadena una respuesta inflamatoria que origina el eritema migratorio¹. En fases más avanzadas, puede diseminarse hematógenamente a diversos órganos¹,².
Manifestaciones clínicas:
El eritema migratorio se trata de la lesión más característica y patognomónica de la enfermedad, presente en el 70–80% de los casos¹,². Puede acompañarse de otros síntomas gripales inespecíficos como son la fiebre, astenia, cefalea o mialgias¹.
En fases diseminadas pueden presentarse¹,²:
- Neurológicas: meningitis linfocitaria, parálisis facial periférica o radiculitis.
- Cardíacas: bloqueo auriculoventricular.
- Articulares: artritis de grandes articulaciones, especialmente rodilla.
Diagnóstico:
El diagnóstico se basa en la clínica compatible y la confirmación serológica mediante detección de anticuerpos IgM e IgG frente a B. burgdorferi mediante ELISA y confirmación por Western blot³,⁵.
En presencia de eritema migratorio típico y antecedente epidemiológico compatible, el diagnóstico es clínico y no requiere confirmación serológica³,⁴.
Tratamiento:
El tratamiento antibiótico varía según la fase de la enfermedad⁴ y la afectación sistémica:
- Enfermedad localizada temprana: doxiciclina 100 mg cada 12 h durante 10 días⁴ (alternativas: amoxicilina o cefuroxima).
- Afectación neurológica o cardíaca: ceftriaxona intravenosa durante 14–21 días⁴.
Igual que en nuestro paciente la instauración del tratamiento precoz se asocia a resolución completa en la mayoría de los casos¹,⁴.
La profilaxis antibiótica postexposición con doxiciclina en dosis única está indicada únicamente en situaciones de alto riesgo, como garrapatas adheridas ≥36 horas en zonas altamente endémicas.
CONCLUSIONES
La enfermedad de Lyme debe sospecharse ante cualquier paciente con antecedentes de exposición a garrapatas y aparición de eritema migratorio o síntomas sistémicos posteriores¹,².
El diagnóstico clínico precoz y el inicio rápido de antibióticos son determinantes para evitar complicaciones neurológicas, cardíacas o articulares¹,⁴.
El caso descrito ejemplifica una forma típica de presentación y resalta la importancia de la educación sanitaria en zonas endémicas¹ para prevenir picaduras y favorecer el reconocimiento temprano de los signos iniciales.
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