AUTORES
- Salud Castejón Alcaine. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- María José Carrasco López. Farmacéutica comunitaria. Zaragoza. España.
- Virginia Ortiz Castán. Enfermera. Hospital Viamed Montecanal. Zaragoza, España.
- Celeste Cacho Martin. Enfermera Centro de Salud Delicias Sur. Zaragoza, España.
- Alba Marfull Bañeres. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- María Corpas Blas. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
La enfermedad de Lyme es una afección multisistémica transmitida mediante la picadura de un artrópodo. El germen responsable es una bacteria del género Borrelia, el cual lo portan determinadas garrapatas del complejo Ixodes ricinus.
Se trata de una enfermedad de distribución mundial, existiendo zonas endémicas donde la interacción de garrapatas y seres humanos se suma a un clima húmedo y a la existencia de matorrales de media altura.
La expansión de la enfermedad es sensible a los cambios climáticos, al desarrollo humano y a la deforestación.
La transmisión se produce mediante la picadura de una garrapata infectada con el germen. En un principio, aparece una inflamación previa a la respuesta inmunitaria. La bacteria se replica en el punto de inoculación y posteriormente se disemina por sangre o linfa, alcanzando múltiples localizaciones.
Presenta una clínica variada, cuya manifestación principal en la fase temprana es el eritema migrans. Asimismo, pueden aparecer manifestaciones reumatológicas, cardíacas, neurológicas y oftalmológicas.
En su fase tardía, la artritis de grandes articulaciones es la clínica más característica y puede aparecer tras meses o años después de la infección.
El diagnóstico se realiza mediante técnicas ELISA o Western biot, sustentadas por un contexto acorde.
El tratamiento de elección se basa en doxiciclina y ceftriaxona, aunque el germen es susceptible a otros antibióticos. Actualmente no se comercializa vacuna para esta enfermedad.
La profilaxis reduce considerablemente el riesgo de padecer esta infección.
PALABRAS CLAVE
Garrapata, picadura, zoonosis, eritema migrans.
ABSTRACT
Lyme disease is a multisystemic condition transmitted by the bite of an arthropod. The germ responsible is a bacterium of the genus Borrelia, which is carried by certain ticks of the Ixodes ricinus complex.
It is a disease of worldwide distribution, with endemic areas where the interaction of ticks and humans is combined with a humid climate and the existence of mid-altitude tickets.
The spread of the disease is sensitive to climatic changes, human development and deforestation.
Transmission occurs through the bite of a tick infected with the germ. Initially, an inflammation appears prior to the immune response. The bacterium replicates at the point of inoculation and subsequently spreads through blood or lymph, reaching multiple locations.
It presents a varied clinical presentation, whose main manifestation in the early phase is erythema migrans. Rheumatologic, cardiac, neurologic and ophthalmologic manifestations may also appear.
In the late phase, arthritis of large joints is the most characteristic clinical manifestation and may appear months or years after infection.
Diagnosis is made by ELISA or Western biot techniques, supported by an appropriate context.
The treatment of choice is based on doxycycline and ceftriaxone, although the germ is susceptible to other antibiotics. No vaccine is currently marketed for this disease.
Prophylaxis significantly reduces the risk of this infection.
KEY WORDS
Tick, tick bite, zoonosis, erythema migrans.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Lyme es un proceso multisistémico provocado por una bacteria que se transmite mediante la picadura de determinadas garrapatas. Se trata de una zoonosis causada por la bacteria Gram negativa del género Borrelia, cuyo vector son las garrapatas que forman parte del complejo Ixodes ricinus, existiendo distintas especies portadoras de la bacteria1,2.
La enfermedad de Lyme se identificó por primera vez en 1977, en un pueblo llamado Old Lyme de Connecticut, en Estados Unidos (EEUU). En un principio se denominó artritis de Lyme ya que se sospechaba de que se trataba de una artritis idiopática juvenil. Posteriormente, en 1991, se consideró una enfermedad de declaración obligatoria en EEUU. En España, desde el año 2015 es de declaración regional en zonas endémicas3.
Tiene reparto mundial, siendo paralela su diseminación a la distribución de las garrapatas que actúan como vectores. En Europa, se trata de la infección transmitida por garrapatas más frecuente, compitiendo en España con otras enfermedades como la fiebre botonosa o exantémica mediterránea, babesiosis o tularemia1,4.
Se ha observado mayor incidencia en la zona norte de la Península Ibérica, siendo endémica en algunas zonas de Asturias, La Rioja, Cantabria y País Vasco. En general, existe mayor afectación en varones que en mujeres, y las estaciones de mayor riesgo son primavera, principio y final de verano y principio de otoño1,2.
Los territorios húmedos y con matorrales de mediana altura, en donde se realizan actividades agrícolas y ganaderas, son donde existe mayor proliferación de garrapatas, siendo por tanto los de mayor riesgo de sufrir una picadura de estos vectores1.
El ciclo vital de la garrapata es determinante en la transmisión de la enfermedad. Durante sus tres años de vida, según las condiciones climáticas, pasan por 3 estadios: larva, ninfa y adulto. En todos ellos son hematófagos, no obstante, son las ninfas las que transmiten con mayor facilidad la enfermedad, desde los reservorios animales hasta los humanos. Son muy sensibles a los cambios climáticos, un aumento de temperatura puede dar lugar a un aumento de su población y a poder disponer de un mayor número de huéspedes5.
Asimismo, el desarrollo urbano en zonas rurales o bosques y la deforestación, permite un contacto más estrecho entre el hombre, los animales y los vectores5,6.
Además, debido al calentamiento global, las aves que vehiculizan garrapatas infectadas están cambiando sus rutas migratorias, lo que puede conllevar a una redistribución de los vectores2.
PATOGENIA:
Una vez que la garrapata infectada ha mordido al huésped y se produce la inoculación de Borrelia burgdorferi, se sucede la replicación en la zona local, diseminándose posteriormente a múltiples localizaciones3.
Puede distribuirse bien por la linfa, provocando distintas adenopatías regionales, o bien por sangre llegando a distintos órganos. En un principio, en la zona de la picadura aparece una inflamación previa a la respuesta inmunitaria7.
La elevada permeabilidad de los vasos sanguíneos favorece la diseminación del microorganismo, así como la invasión de las membranas endoteliales. Presenta afinidad para adherirse a algunos tipos de células y estructuras7.
La respuesta inmunológica del huésped puede favorecer la proliferación de la bacteria, al producirse un proceso reactivo y autoinmune3,7.
CLÍNICA:
Presenta una clínica muy variada al tratarse de una infección que afecta a múltiples sistemas. Se caracteriza por poseer signos patognomónicos y manifestaciones inespecíficas, lo que le ha valido en ocasiones el título de “el último imitador”2.
El primer signo que se presenta es el eritema migrans, el cual consiste en una pápula o mácula que aparece en el lugar de la picadura de la garrapata. Es una lesión no pruriginosa que se va expandiendo en forma centrífuga, de bordes rojizos y cerco blanquecino en el centro. Suele darse en extremidades, aunque no siempre se detecta, sobre todo si la picadura se ha producido en zonas no fácilmente visibles3,8.
Otras manifestaciones en fase temprana son de carácter reumatológico, cardíaco, neurológico y oftalmológico. Suelen darse semanas o incluso meses tras la picadura8.
Dentro de las afectaciones neurológicas, se puede reconocer la triada característica que consiste en: neuritis craneal, meningitis linfocitaria y radiculoneuritis o síndrome de Bannwarth8.
La afectación cardíaca más característica es el bloqueo auriculo-ventricular de primer grado4.
Existen manifestaciones tardías que aparecen meses o incluso años tras la infección. Entre ellas, la artritis de grandes articulaciones es la manifestación que más aparece, cursando de forma continua o intermitente. Puede aparecer además encefalomielitis e imitar la clínica de una esclerosis múltiple. Asimismo, puede darse acrodermatitis crónica atrófica, afectación cutánea que afecta a extremidades, dotándolas de una coloración rojo azulada acompañada de inflamación, que progresa a atrofia de la piel afectada con una neuropatía agregada3.
DIAGNÓSTICO:
Para poder realizar un correcto diagnóstico, hay que partir de un contexto acorde con la infección (poblaciones de garrapatas portadoras, así como picadura previa). Facilita el diagnóstico una clínica compatible con la infección bacteriana, que debe ser corroborada mediante cultivo microbiológico. No obstante, esta técnica diagnóstica es lenta y puede contaminarse con otros gérmenes2.
Resulta de mayor eficacia la realización de serologías mediante técnicas ELISA y Western biot. La muestra a analizar es el líquido cefalorraquídeo. Sin embargo, hay que destacar que los resultados positivos a estas técnicas pueden mantenerse positivos durante mucho tiempo8.
TRATAMIENTO:
A pesar de que Borrelia burgdorferi es susceptible a numerosos antibióticos, no debe usarse antibioterapia ante cualquier picadura de garrapata. En ocasiones, cuando se descubre una garrapata no se sabe si ha picado o no al huésped. Únicamente en caso de aparición de lesiones compatibles con eritema migrans,debe iniciarse de forma precoz4.
Aunque el germen es especialmente sensible a doxiciclina y ceftriaxona, pueden utilizarse además otros como penicilinas o macrólidos. Según en qué fase se diagnostique la enfermedad y la clínica, los antibióticos varían en dosis y pauta. El porcentaje de recuperación con un tratamiento precoz y adecuado ronda el 75%2,8.
Los anti-inflamatorios no esteroideos están indicados para aliviar los síntomas, y en ocasiones es preciso la utilización de un marcapasos temporal para los casos que cursen con bloqueos cardíacos7.
El uso de antibioterapia profiláctica se contempla únicamente para los casos en los que se pueda identificar al vector, hubiera estado adherida más de 36 horas al huésped y la zona fuera especialmente endémica3.
Actualmente no se comercializan vacunas para esta enfermedad, siendo la prevención el mejor método para evitar esta enfermedad y otras transmitidas por garrapatas2.
PREVENCIÓN:
La utilización de ropas que cubran toda la piel, botas altas y los repelentes tanto en piel como en ropa, puede ser medidas muy efectivas para evitar las picaduras de garrapatas. La revisión de la piel resulta imprescindible para detectar garrapatas adheridas, debiendo poner especial énfasis en pliegues cutáneos, así como en cuero cabelludo3,7.
Si se detecta una garrapata adherida, la forma correcta de retirarla es con unas pinzas sujetando el artrópodo lo más cerca posible de la piel, traccionar hacia arriba sin rotar las pinzas y comprobar que no queda ningún resto de mandíbula dentro de la piel. Posteriormente, se debe aplicar un desinfectante cutáneo4.
Debe evitarse el uso de productos como vaselina, jabón, alcohol o incluso fuego para retirar la garrapata. No resultan efectivos y pueden agravar más la situación4.
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