Entrenamiento de fuerza en personas mayores de 80 años: una revisión sistemática

28 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Rut García Lázaro. Fisioterapeuta. Cee Rincón de Goya. Zaragoza, España.
  2. Andrea Gayán Fenero. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud, España.
  3. Silvia Jiménez Almor. Fisioterapeuta. Clínica Molière, Cuarte de Huerva, España.
  4. Noelia Gallego Sereno. Fisioterapeuta. Hospital Militar Zaragoza, España.
  5. Diana Cristina Gavín Roche. Fisioterapeuta. Residencia Emera Zaragoza, España.

RESUMEN

El envejecimiento se asocia a una pérdida progresiva de masa y fuerza muscular (dinapenia y sarcopenia) que compromete la capacidad funcional, incrementa el riesgo de caídas y de dependencia, siendo estos efectos especialmente marcados a partir de los 80 años. El entrenamiento de fuerza se ha propuesto como una estrategia eficaz para contrarrestar este declive, si bien la evidencia específica en población de edad muy avanzada es más limitada que en adultos mayores en general. Objetivo: analizar la evidencia científica disponible sobre los efectos del entrenamiento de fuerza en personas mayores de 80 años sobre la fuerza muscular, la función física y la prevención de caídas. Metodología: se realizó una revisión sistemática siguiendo las directrices PRISMA 2020, con búsqueda en las principales bases de datos biomédicas, empleando una estrategia basada en el formato PICO y aplicando criterios de inclusión y exclusión predefinidos. Resultados: se incluyeron 12 estudios, en su mayoría ensayos clínicos aleatorizados, realizados en personas de 80 años o más, tanto institucionalizadas como residentes en la comunidad, incluyendo nonagenarios y pacientes hospitalizados. Las intervenciones basadas en entrenamiento de fuerza (con cargas, bandas elásticas, potencia muscular o programas multicomponente) mostraron mejoras consistentes en la fuerza muscular, el equilibrio, la velocidad de la marcha y la función física global, con buena tolerancia y escasos efectos adversos. Conclusiones: el entrenamiento de fuerza, adaptado e individualizado, constituye una intervención segura y eficaz en personas mayores de 80 años, incluidos los más frágiles y los institucionalizados, por lo que debería integrarse de forma sistemática en los programas de promoción de la autonomía en este grupo de edad.

PALABRAS CLAVE

Anciano de 80 o más años, entrenamiento de fuerza, fuerza muscular, ejercicio físico, sarcopenia, prevención de caídas.

ABSTRACT

Ageing is associated with a progressive loss of muscle mass and strength (dynapenia and sarcopenia) that compromises functional capacity and increases the risk of falls and dependency, effects that become particularly marked from the age of 80 onwards. Strength training has been proposed as an effective strategy to counteract this decline, although specific evidence in the very old population remains more limited than in older adults in general. Objective: to analyse the available scientific evidence on the effects of strength training on muscle strength, physical function and fall prevention in people over 80 years old. Methods: a systematic review was carried out following the PRISMA 2020 guidelines, searching the main biomedical databases using a PICO-based strategy and predefined eligibility criteria. Results: twelve studies were included, mostly randomised controlled trials, conducted in people aged 80 years or older, both institutionalised and community-dwelling, including nonagenarians and hospitalised patients. Strength-training interventions (using external loads, elastic bands, power training or multicomponent programmes) showed consistent improvements in muscle strength, balance, gait speed and overall physical function, with good tolerance and few adverse effects. Conclusions: individually tailored strength training is a safe and effective intervention for people over 80 years old, including the frailest and institutionalised individuals, and should be systematically incorporated into programmes aimed at promoting autonomy in this age group.

KEY WORDS

Aged, 80 and over, resistance training, muscle strength, exercise, sarcopenia, accidental falls.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento poblacional constituye uno de los principales retos sanitarios del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud, entre 2015 y 2050 la proporción de personas mayores de 60 años prácticamente se duplicará1, y dentro de este grupo, la población octogenaria y nonagenaria es la que experimenta un crecimiento más acelerado. Este fenómeno obliga a reforzar las estrategias orientadas a preservar la capacidad funcional y la autonomía en las edades más avanzadas.

La capacidad física, y en particular la capacidad cardiorrespiratoria y muscular, se ha consolidado como un indicador clínico de primer orden, comparable a otros signos vitales clásicos, por su asociación con la morbimortalidad2. De forma paralela, diversas sociedades científicas señalan la necesidad de priorizar la capacidad funcional como criterio principal de valoración de las intervenciones dirigidas a personas mayores con patología crónica3, dado que la pérdida de fuerza y de masa muscular (dinapenia y sarcopenia) es uno de los principales determinantes de la fragilidad, la dependencia y la institucionalización en edades avanzadas.

Las caídas representan una de las consecuencias más relevantes del deterioro de la fuerza y del equilibrio en las personas mayores, especialmente en mujeres que viven en la comunidad4, y su prevención constituye un objetivo prioritario de salud pública. El ejercicio físico, y de manera específica los programas orientados al equilibrio, ha demostrado reducir el riesgo de caídas en población mayor5, si bien la evidencia disponible procede mayoritariamente de personas mayores de 65 años, con una representación mucho menor de los mayores de 80.

La valoración de la función física en poblaciones envejecidas presenta particularidades metodológicas que deben tenerse en cuenta al diseñar e interpretar los estudios de intervención6. Asimismo, los programas multifactoriales de prevención de caídas y fracturas implementados en residencias han mostrado efectividad mantenida a largo plazo7, lo que refuerza el interés de analizar específicamente qué ocurre cuando la intervención se centra en el entrenamiento de fuerza en la población de edad muy avanzada, un grupo caracterizado por una elevada prevalencia de fragilidad, comorbilidad y dependencia, y en el que tradicionalmente ha existido cierta reticencia clínica a prescribir ejercicio de intensidad suficiente para generar adaptaciones neuromusculares relevantes.

Por todo ello, resulta pertinente sintetizar de forma sistemática la evidencia científica disponible sobre los efectos del entrenamiento de fuerza específicamente en personas mayores de 80 años, con el fin de orientar la práctica clínica y el diseño de programas de ejercicio adaptados a este grupo de edad.

OBJETIVOS

Analizar la evidencia científica disponible sobre los efectos del entrenamiento de fuerza en personas mayores de 80 años.

Objetivos específicos

• Describir las características de las intervenciones de entrenamiento de fuerza empleadas en estudios realizados en personas de 80 años o más (tipo, intensidad, frecuencia y duración).

• Determinar los efectos del entrenamiento de fuerza sobre la fuerza y masa muscular, el equilibrio y la velocidad de la marcha en este grupo de edad.

• Valorar el impacto del entrenamiento de fuerza sobre la función física global, la independencia y el riesgo de caídas en personas mayores de 80 años, tanto institucionalizadas como residentes en la comunidad.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión sistemática siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA 2020 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses)9,10, que constituye actualmente el estándar de referencia para la elaboración y comunicación transparente de revisiones sistemáticas.

Pregunta de investigación y estrategia PICO

La pregunta de investigación se estructuró siguiendo el formato PICO8, quedando definida de la siguiente manera: Paciente/Población: personas mayores de 80 años; Intervención: entrenamiento de fuerza (con cargas externas, peso corporal, bandas elásticas, máquinas de resistencia, vibración o entrenamiento de potencia); Comparación: ausencia de intervención, atención habitual u otras modalidades de ejercicio; Resultado (Outcome): fuerza muscular, función física, equilibrio, velocidad de la marcha e incidencia de caídas.

Fuentes de información y estrategia de búsqueda

Se realizaron búsquedas en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Scopus, CINAHL y PEDro, combinando los descriptores DeCS/MeSH «aged, 80 and over», «resistance training», «muscle strength», «exercise» y «accidental falls» mediante los operadores booleanos AND/OR, sin restricción de idioma y con un horizonte temporal orientativo comprendido entre 2011 y 2021. Se completó la búsqueda con la revisión manual de las listas de referencias de los artículos seleccionados.

Criterios de selección

Se incluyeron estudios experimentales y cuasiexperimentales (ensayos clínicos aleatorizados, ensayos controlados y estudios de intervención) que evaluasen programas de entrenamiento de fuerza en personas con una edad media o un subgrupo específico de 80 años o más, publicados en revistas científicas con revisión por pares. Se excluyeron los estudios centrados exclusivamente en adultos menores de 80 años sin diferenciación de subgrupos, las revisiones narrativas, los artículos de opinión y aquellos trabajos de los que no fue posible obtener el texto completo.

Proceso de selección de estudios:

La selección de los estudios se realizó en dos fases: una primera de cribado por título y resumen, y una segunda de lectura a texto completo de los artículos preseleccionados, aplicando los criterios de elegibilidad previamente establecidos. Del conjunto de referencias identificadas en la búsqueda inicial, tras la eliminación de duplicados y el cribado por título/resumen, se evaluaron a texto completo los artículos potencialmente elegibles, de los cuales finalmente se incluyeron 12 estudios que cumplían todos los criterios de inclusión, constituyendo el cuerpo de evidencia analizado en el apartado de resultados.

RESULTADOS

Se incluyeron finalmente 12 estudios11-22, publicados entre 2016 y 2021, en su mayoría ensayos clínicos aleatorizados, junto con algún estudio observacional y de implementación. Las muestras incluyeron tanto personas mayores institucionalizadas en residencias o centros sociosanitarios como personas mayores residentes en la comunidad, personas hospitalizadas de forma aguda y nonagenarios, lo que permite una visión amplia del entrenamiento de fuerza en el extremo superior del envejecimiento. La tabla 1 resume las principales características de resultados de los estudios incluidos. (VER ANEXO 1).

Efectos sobre la fuerza y la masa muscular:

El entrenamiento de fuerza de alta intensidad aplicado en personas de edad muy avanzada (≥85 años) produjo incrementos significativos de la masa y la fuerza del músculo esquelético15, lo que confirma que la capacidad de generar adaptaciones neuromusculares se mantiene incluso en los tramos de edad más avanzados. De forma similar, el entrenamiento basado en potencia muscular mejoró la activación muscular voluntaria en personas con limitación de movilidad12, y el uso de bandas elásticas de resistencia produjo mejoras funcionales acompañadas de cambios favorables en marcadores biológicos miocárdicos18. Asimismo, se observó una estrecha relación entre la capacidad de torque de los miembros inferiores y el nivel de función física alcanzado19, lo que respalda la fuerza muscular como determinante clave de la funcionalidad en este grupo de edad.

Efectos sobre el equilibrio, la marcha y el riesgo de caídas

Las mejoras en la fuerza muscular se acompañaron de ganancias relevantes en la velocidad de la marcha12 y en el equilibrio, tanto con modalidades de entrenamiento isométrico multiarticular como con vibración de cuerpo completo11. Los programas estructurados de prevención de caídas mostraron ser factibles y bien aceptados por las personas mayores16, mientras que los programas de ejercicio domiciliario basados en el método Otago modificado mejoraron tanto las capacidades funcionales como la participación social de las personas mayores en la comunidad20.

Efectos sobre la función física global y la independencia:

En el ámbito residencial, los programas de ejercicio multicomponente, que combinan fuerza, equilibrio y entrenamiento de la marcha, mejoraron de forma significativa la función física global de residentes de larga estancia17, y los programas individualizados de actividad física mantuvieron beneficios a largo plazo sobre la función física, el bienestar y, en menor medida, la cognición, en residentes de centros sociosanitarios escandinavos13. Un aspecto relevante es que los programas de cicloergometría con supervisión mínima obtuvieron beneficios funcionales comparables a los programas con supervisión estricta14, lo que sugiere la viabilidad de estrategias más eficientes en términos de recursos para su implementación a gran escala en la práctica asistencial.

Entrenamiento de fuerza en contextos clínicos específicos:

El entrenamiento de fuerza también ha mostrado resultados prometedores en contextos clínicos de mayor complejidad. En personas de edad muy avanzada hospitalizadas de forma aguda por descompensación de diabetes, un programa de ejercicio individualizado mejoró parámetros funcionales sin generar efectos adversos relevantes21, lo que respalda la seguridad de este tipo de intervenciones incluso en pacientes agudos y frágiles. Por último, el seguimiento a largo plazo de un programa de actividad física multicomponente en nonagenarios mostró beneficios mantenidos no solo en la fuerza muscular, sino también en la composición corporal, la capacidad cardiorrespiratoria y la densidad mineral ósea22, lo que subraya el carácter multisistémico de los beneficios del entrenamiento de fuerza en la población de edad más avanzada.

DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión sistemática muestran de forma consistente que el entrenamiento de fuerza es eficaz para mejorar la fuerza y la masa muscular, el equilibrio, la velocidad de la marcha y la función física global en personas mayores de 80 años, independientemente de que residan en la comunidad, se encuentren institucionalizadas o incluso durante procesos de hospitalización aguda11,12,13,14,15,16,17,18,19,20,21,22. Estos hallazgos son coherentes con la literatura previa que sitúa la capacidad funcional y la fuerza muscular como determinantes centrales del pronóstico vital y funcional de las personas mayores2,3, y amplían dicha evidencia a un tramo de edad tradicionalmente infrarrepresentado en los ensayos clínicos sobre ejercicio físico.

Un hallazgo relevante es que las adaptaciones neuromusculares al entrenamiento de fuerza no desaparecen con la edad muy avanzada, ni siquiera en personas frágiles o con limitación de movilidad15,12, lo que contradice la percepción clínica tradicional de que el entrenamiento de alta intensidad no es apropiado o seguro en este grupo de edad. Por el contrario, los estudios revisados coinciden en señalar una buena tolerancia y una baja incidencia de efectos adversos21,14, incluso en contextos de mayor vulnerabilidad clínica.

Desde una perspectiva de salud pública, dado que las caídas y su prevención constituyen una prioridad en este grupo de edad4,5,7, los resultados obtenidos refuerzan la necesidad de incorporar de forma sistemática el entrenamiento de fuerza en los programas de prevención de caídas dirigidos a personas mayores de 80 años, más allá de los programas centrados únicamente en el equilibrio o en la actividad aeróbica. Asimismo, la constatación de que programas con menor intensidad de supervisión pueden lograr beneficios comparables a los programas con supervisión estricta14 abre la puerta a modelos de intervención más sostenibles y escalables en el ámbito comunitario y residencial.

Esta revisión presenta limitaciones que deben considerarse al interpretar sus resultados. En primer lugar, la heterogeneidad de las intervenciones analizadas (en tipo, intensidad, frecuencia y duración) y de las variables de resultado empleadas dificulta la comparación directa entre estudios y no permite realizar un metaanálisis cuantitativo. En segundo lugar, algunos estudios incluidos presentan muestras de tamaño reducido, lo que limita la potencia estadística y la generalización de los resultados. Por último, la mayoría de los estudios se centran en personas mayores con un nivel de salud y movilidad relativamente conservado, existiendo menos evidencia específica en personas con demencia avanzada u otras condiciones de máxima fragilidad.

CONCLUSIONES

En conclusión, el entrenamiento de fuerza, adecuadamente individualizado y adaptado a las capacidades de cada persona, constituye una intervención segura y eficaz para mejorar la fuerza muscular, el equilibrio, la marcha y la función física global en personas mayores de 80 años, tanto en el ámbito comunitario como en el residencial y hospitalario. Por ello, debería considerarse un componente esencial de los programas de promoción de la autonomía y prevención de la dependencia en este grupo de edad, siendo recomendable el desarrollo de futuros estudios con muestras de mayor tamaño y seguimientos a más largo plazo que permitan precisar la dosis óptima de entrenamiento en la población más anciana.

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  14. Van Roie E, Martien S, Hurkmans E, Pelssers J, Seghers J, Boen F, et al. Ergometer-cycling with strict versus minimal contact supervision among the oldest adults: A cluster-randomised controlled trial. Arch Gerontol Geriatr. 2017;70:112-22. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.archger.2017.01.010
  15. Bechshøft RL, Malmgaard-Clausen NM, Gliese B, Beyer N, Mackey AL, Andersen JL, et al. Improved skeletal muscle mass and strength after heavy strength training in very old individuals. Exp Gerontol. 2017;92:96-105. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.exger.2017.03.014
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  17. Arrieta H, Rezola-Pardo C, Zarrazquin I, Echeverria I, Yanguas JJ, Iturburu M, et al. A multicomponent exercise program improves physical function in long-term nursing home residents: A randomized controlled trial. Exp Gerontol. 2018;103:94-100. doi: 10.1016/j.exger.2018.01.008. PMID: 29326087.
  18. Urzi F, Marusic U, Ličen S, Buzan E. Effects of elastic resistance training on functional performance and myokines in older women-A randomized controlled trial. J Am Med Dir Assoc. 2019;20(7):830-834.e2. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.jamda.2019.01.151
  19. Grosicki GJ, Englund DA, Price L, Iwai M, Kashiwa M, Reid KF, et al. Lower-extremity torque capacity and physical function in mobility-limited older adults. J Nutr Health Aging. 2019;23(8):703-9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s12603-019-1232-8
  20. Correia A, Guia D, Saraiva M, Pereira T. Effects of A «modified» Otago Exercise Program on the functional abilities and social participation of older adults living in the community-the AGA@4life model. Int J Environ Res Public Health. 2020;17(4):1258. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/ijerph17041258
  21. Martínez-Velilla N, Valenzuela PL, Sáez de Asteasu ML, Zambom-Ferraresi F, Ramírez-Vélez R, García-Hermoso A, et al. Effects of a tailored exercise intervention in acutely hospitalized oldest old diabetic adults: An ancillary analysis. J Clin Endocrinol Metab. 2021;106(2):e899-906. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1210/clinem/dgaa809
  22. Cancela JM, Perez CA, Rodrigues LP, Bezerra P. The Long-Term Benefits of a Multicomponent Physical Activity Program to Body Composition, Muscle Strength, Cardiorespiratory Capacity, and Bone Mineral Density in a Group of Nonagenarians. Rejuvenation Res. 2020;23(3):217-23. doi: 10.1089/rej.2019.2195. PMID: 31822212.

ANEXO

Tabla 1. Características principales de los estudios incluidos en la revisión.

Autor, año, ref. Diseño / muestra Intervención Principales resultados
Smith et al., 2016 (11) ECA; adultos mayores institucionalizados bioDensity (isometría multiarticular) vs. vibración de cuerpo completo (Power Plate), 2-3 sesiones/semana, 12 semanas Mejoras significativas en fuerza global, equilibrio e independencia funcional en ambos grupos, sin diferencias relevantes entre modalidades
Hvid et al., 2016 (12) ECA; adultos ≥80 años con limitación de movilidad Entrenamiento de potencia muscular (alta velocidad, baja-moderada carga), 3 sesiones/semana, 12 semanas Aumento de la activación muscular voluntaria asociado a mejoras en la velocidad de la marcha
Frändin et al., 2016 (13) ECA; residentes en centros sociosanitarios escandinavos Programa individualizado de ejercicio físico y actividad, seguimiento a largo plazo Efectos positivos mantenidos en función física, bienestar y, en menor medida, en cognición
Van Roie et al., 2017 (14) ECA por conglomerados; adultos muy mayores (oldest old) Cicloergómetro con supervisión estricta vs. mínima Beneficios funcionales similares entre grupos, sugiriendo viabilidad de programas con menor supervisión
Bechshøft et al., 2017 (15) Ensayo controlado; individuos muy mayores (≥85 años) Entrenamiento de fuerza de alta intensidad (heavy strength training), 12 semanas Incremento significativo de la masa y la fuerza del músculo esquelético
Finnegan et al., 2018 (16) Desarrollo/implementación de programa; prevención de caídas (PreFIT) Programa de ejercicio estructurado para prevención de caídas Programa factible y aceptable, con potencial reducción del riesgo de caídas
Arrieta et al., 2018 (17) ECA; residentes de larga estancia en centros sociosanitarios Programa de ejercicio multicomponente (fuerza, equilibrio, marcha), varios meses Mejora significativa de la función física global frente al grupo control
Urzi et al., 2019 (18) ECA; mujeres mayores Entrenamiento con bandas elásticas de resistencia, varias semanas Mejoras en el rendimiento funcional y modulación favorable de miocinas
Grosicki et al., 2019 (19) Estudio transversal/observacional; adultos con limitación de movilidad Evaluación de la capacidad de torque de miembros inferiores Asociación estrecha entre la capacidad de torque y la función física
Correia et al., 2020 (20) Estudio cuasi-experimental; comunidad Programa Otago modificado (AGA@4life), ejercicios de fuerza y equilibrio domiciliarios Mejora de las capacidades funcionales y de la participación social
Martínez-Velilla et al., 2021 (21) Análisis secundario de ECA; oldest old hospitalizados con diabetes Programa de ejercicio individualizado durante hospitalización aguda Mejora de parámetros funcionales sin efectos adversos relevantes en pacientes agudos
Cancela et al., 2020 (22) Estudio longitudinal; nonagenarios Programa de actividad física multicomponente a largo plazo Beneficios mantenidos en composición corporal, fuerza muscular, capacidad cardiorrespiratoria y densidad mineral ósea

 

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