¿Entrenar la vejiga o una práctica innecesaria? El papel del pinzamiento antes de retirar la sonda vesical

28 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Las sondas vesicales constituyen un dispositivo de uso frecuente en el ámbito hospitalario, aunque su permanencia puede asociarse a diferentes complicaciones, especialmente a las infecciones urinarias relacionadas con el catéter. Entre las prácticas tradicionalmente utilizadas antes de su retirada se encuentra el pinzamiento de la sonda con el objetivo de favorecer el denominado “entrenamiento vesical”. Sin embargo, la utilidad de esta intervención continúa siendo controvertida. El objetivo fue analizar la evidencia científica disponible sobre la necesidad de pinzar una sonda vesical antes de su retirada para favorecer la recuperación de la función vesical y disminuir las complicaciones. La literatura científica reciente muestra que el pinzamiento rutinario no aporta beneficios claros sobre la recuperación de la micción y, especialmente en pacientes con sondajes de corta duración, puede asociarse con un mayor riesgo de infección urinaria y un mayor tiempo hasta la primera micción. Asimismo, la retirada precoz del catéter cuando deja de existir una indicación clínica y la vigilancia posterior de la eliminación urinaria se presentan como estrategias más adecuadas para reducir complicaciones. Se concluye que la evidencia disponible no respalda el pinzamiento rutinario de la sonda vesical como método de “entrenamiento de la vejiga”, por lo que la actuación debe individualizarse según las características y situación clínica de cada paciente.

PALABRAS CLAVE

Cateterismo urinario, catéteres urinarios, retención urinaria, infecciones urinarias, vejiga urinaria, enfermería.

ABSTRACT

Urinary catheters are frequently used in hospital settings, although their use may be associated with different complications, particularly catheter-associated urinary tract infections. One of the traditional practices performed before catheter removal is clamping the catheter with the aim of promoting so-called “bladder training”. However, the usefulness of this intervention remains controversial. The aim was to analyse the available scientific evidence on whether clamping a urinary catheter before removal promotes recovery of bladder function and reduces complications. Recent scientific literature indicates that routine catheter clamping provides no clear benefit in restoring spontaneous urination and, particularly in patients with short-term catheterisation, may be associated with an increased risk of urinary tract infection and a longer time to first urination. Likewise, early catheter removal when there is no longer a clinical indication, together with subsequent monitoring of urinary elimination, appears to be a more appropriate strategy for reducing complications. It is concluded that the available evidence does not support routine urinary catheter clamping as a method of “bladder training”; therefore, management should be individualised according to each patient’s characteristics and clinical condition.

KEY WORDS

Urinary catheterization, urinary catheters, urinary retention, urinary tract infections, urinary bladder, nursing.

INTRODUCCIÓN

El sondaje vesical es una técnica frecuente en el ámbito hospitalario y constituye una de las intervenciones invasivas utilizadas para garantizar el drenaje urinario en determinadas situaciones clínicas. Su utilización debe estar justificada y revisarse periódicamente, debido a las complicaciones asociadas a la permanencia del dispositivo. En Aragón, los datos del estudio EPINE-EPPS 2025, que incluyó 1.963 pacientes hospitalizados de la comunidad autónoma, mostraron una prevalencia global de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria del 7,5%, siendo las infecciones urinarias responsables del 1,61% de los casos1.

Las infecciones urinarias asociadas a dispositivos constituyen un importante problema de seguridad del paciente. En el estudio EPINE realizado en Aragón, entre las infecciones urinarias detectadas en 2021, el 58,82% estaban relacionadas con pacientes que habían sido portadores de un catéter urinario durante los 7 días previos. Estos datos ponen de manifiesto la importancia de minimizar la exposición innecesaria al sondaje y favorecer su retirada cuando deja de existir una indicación clínica2.

Tradicionalmente, antes de retirar una sonda vesical se ha utilizado el pinzamiento temporal del catéter con la finalidad de mantener la vejiga llena y favorecer la recuperación de su función, práctica conocida como “entrenamiento vesical”. Sin embargo, la evidencia científica reciente cuestiona su utilidad y plantea que, especialmente en los sondajes de corta duración, mantener el drenaje libre hasta la retirada puede ser una alternativa más adecuada3.

OBJETIVO

General:

Analizar la evidencia científica disponible sobre la necesidad de pinzar una sonda vesical antes de su retirada para favorecer la recuperación de la función vesical.

Específico:

Identificar los principales resultados clínicos asociados al pinzamiento frente al drenaje libre antes de la retirada de la sonda vesical.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática de la literatura científica publicada durante los últimos cinco años, desde enero de 2021 hasta agosto de 2026. La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science y CINAHL.

La pregunta de investigación planteada fue: ¿El pinzamiento de la sonda vesical antes de su retirada favorece la recuperación de la función vesical y disminuye las complicaciones frente a la retirada manteniendo el drenaje libre en pacientes adultos?

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:

  • P (Población), pacientes adultos portadores de sonda vesical.
  • I (Intervención), pinzamiento de la sonda antes de su retirada.
  • C (Comparación), retirada de la sonda manteniendo el drenaje libre.
  • O (Resultados), recuperación de la micción, tiempo hasta la primera micción, retención urinaria, infección urinaria y necesidad de resondaje.

Para la búsqueda se utilizaron palabras clave previamente comprobadas en los descriptores DeCS: cateterismo urinario, catéteres urinarios, retención urinaria, infecciones urinarias, vejiga urinaria, combinadas mediante los operadores booleanos AND y OR.

Como criterios de inclusión se establecieron artículos publicados en español o inglés, con texto completo y acceso gratuito, realizados en población adulta y relacionados con el pinzamiento, la retirada o el manejo de sondas vesicales. Se excluyeron estudios realizados en población pediátrica o animal, publicaciones anteriores a 2021, artículos sin acceso a texto completo, cartas al editor, protocolos y estudios que no abordasen directamente el objeto de estudio.

RESULTADOS

Sondaje vesical: concepto e indicaciones:

El sondaje vesical consiste en introducir un catéter a través de la uretra hasta la vejiga para permitir el drenaje de la orina. Se trata de una técnica habitual en el ámbito hospitalario, pero su indicación debe revisarse periódicamente debido a las complicaciones derivadas de su permanencia1,3.

La elevada frecuencia de utilización del dispositivo refuerza la importancia de revisar no solo cuándo debe colocarse, sino también cuándo debe retirarse. Un estudio reciente observó que más de la mitad de las sondas identificadas no tenían documentado un plan de retirada, lo que evidencia una oportunidad de mejora en la práctica clínica1.

Complicaciones relacionadas con la permanencia de la sonda:

Las principales complicaciones relacionadas con el catéter incluyen las infecciones urinarias asociadas a sonda, la obstrucción, el traumatismo uretral, la hematuria y la limitación de la movilidad. El riesgo de infección aumenta con el tiempo de permanencia del dispositivo, por lo que la reducción del número de días de sondaje constituye una medida fundamental de seguridad2,3.

Las estrategias de enfermería dirigidas a revisar la indicación del catéter y favorecer su retirada cuando deja de ser necesario han mostrado resultados favorables. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró que los protocolos dirigidos por enfermería redujeron tanto la utilización de catéteres como la incidencia de infecciones urinarias asociadas a los mismos4,5.

¿En qué consiste el “entrenamiento vesical”?

El denominado entrenamiento vesical mediante pinzamiento consiste en interrumpir temporalmente el drenaje de la orina para permitir que la vejiga se llene antes de retirar la sonda. El objetivo teórico de esta práctica es recuperar progresivamente el ciclo de llenado y vaciado vesical y facilitar la micción espontánea tras la retirada4,5,6.

Esta práctica se basa en la idea de que el drenaje continuo puede disminuir la estimulación fisiológica de la vejiga. Sin embargo, la evidencia disponible no demuestra que mantener temporalmente la vejiga llena mediante el pinzamiento mejore la recuperación funcional en la mayoría de los pacientes con sondajes de corta duración3,4.

Pinzamiento frente a drenaje libre antes de la retirada:

La evidencia más relevante procede de una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 17 estudios, 15 ensayos clínicos aleatorizados y 2 estudios cuasiexperimentales, con un total de 3908 participantes3,5.

Los resultados mostraron que los pacientes sometidos a pinzamiento presentaron un mayor riesgo de infección urinaria que aquellos en los que se mantuvo el drenaje libre (RR=1,47; IC95%: 1,26-1,72). Asimismo, el tiempo hasta la primera micción fue significativamente mayor en el grupo de pinzamiento4.

En el subgrupo de pacientes con sondajes de duración igual o inferior a 7 días, el efecto fue todavía más evidente: el pinzamiento aumentó el riesgo de infección urinaria (RR=1,69; IC95%: 1,42-2,02) y prolongó el tiempo hasta la primera micción3,4,5.

Retención urinaria y necesidad de resondaje:

Uno de los principales argumentos utilizados para justificar el pinzamiento es la prevención de la retención urinaria después de retirar el catéter. Sin embargo, la evidencia no demuestra una reducción clara de la retención ni de la necesidad de resondaje atribuible al pinzamiento5.

Por tanto, el objetivo debe centrarse en retirar la sonda en el momento adecuado y realizar posteriormente una vigilancia clínica de la micción y de posibles signos de retención. La valoración del residuo posmiccional mediante ecografía vesical puede ser útil en pacientes seleccionados con dificultad para orinar o sospecha de retención5,6.

Retirada precoz de la sonda:

La retirada precoz constituye una de las principales estrategias para disminuir la exposición del paciente a complicaciones relacionadas con el catéter. Una revisión sistemática publicada en Journal of Clinical Nursing mostró que la retirada temprana no se asociaba a un aumento de la necesidad de resondaje y podía favorecer una movilización más precoz y una menor estancia hospitalaria7,8.

Estos resultados apoyan que la prioridad debe ser evitar una permanencia innecesariamente prolongada del catéter, en lugar de mantenerlo para realizar un supuesto entrenamiento vesical.

Papel de enfermería y seguridad del paciente:

Enfermería desempeña un papel fundamental en la indicación, mantenimiento, vigilancia y retirada del sondaje vesical. La valoración diaria de la necesidad del dispositivo y la aplicación de protocolos de retirada permiten disminuir su utilización y las infecciones asociadas5,7,8.

La actuación enfermera debe incluir la identificación de la indicación del catéter, la detección de posibles complicaciones, la valoración de la eliminación urinaria tras la retirada y la educación del paciente. La evidencia disponible respalda, por tanto, un enfoque basado en la retirada oportuna y en la vigilancia posterior, más que en el pinzamiento rutinario2,4,5,7.

DISCUSIÓN

Los resultados de esta revisión cuestionan la práctica tradicional de pinzar una sonda vesical antes de retirarla con el objetivo de “entrenar la vejiga”. La evidencia de mayor nivel encontrada indica que, en pacientes con sondajes de corta duración, el pinzamiento no aporta beneficios demostrados sobre la recuperación de la micción y, por el contrario, puede asociarse a un mayor riesgo de infección urinaria y a un retraso en la primera micción5.

Estos resultados son clínicamente relevantes, ya que el pinzamiento implica una manipulación adicional del sistema y puede prolongar la permanencia del catéter si se utiliza de forma rutinaria. Por ello, las intervenciones destinadas a reducir el uso y la duración del sondaje parecen tener mayor respaldo científico que las estrategias de “entrenamiento” mediante oclusión del drenaje2,6.

La evidencia también apoya la retirada precoz del catéter cuando desaparece la indicación clínica. No obstante, la recuperación de la función miccional no es igual en todos los pacientes y puede depender de factores como la edad, la situación neurológica, la cirugía realizada, los antecedentes urológicos y la duración del sondaje. Por este motivo, tras la retirada se recomienda una valoración individualizada, prestando especial atención a los pacientes con mayor riesgo de retención5,7,8.

Debe señalarse que la evidencia es más limitada en pacientes con sondajes prolongados. El metaanálisis disponible indica que el efecto del pinzamiento en catéteres mantenidos durante más de 7 días continúa siendo incierto. Por tanto, no puede extrapolarse la misma conclusión a todas las situaciones clínicas5,6.

CONCLUSIONES

  • El pinzamiento rutinario antes de retirar una sonda vesical no ha demostrado mejorar la recuperación de la función vesical.
  • En sondajes de corta duración, el pinzamiento se relaciona con mayor riesgo de infección urinaria y mayor tiempo hasta la primera micción.
  • La principal estrategia preventiva debe ser retirar el catéter cuando deje de existir una indicación clínica.
  • Tras la retirada, es prioritario vigilar la micción y detectar precozmente la retención urinaria
  • Enfermería tiene un papel esencial en la revisión diaria de la indicación, retirada oportuna y seguimiento del paciente.

BIBLIOGRAFÍA

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