Rotación de las zonas de inyección de insulina: prevención de la lipohipertrofia y mejora del control glucémico

28 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Adrián Borao Tutor. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Yaiza Gatell Hernández. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Manuel Lopéz Espin. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Hugo Ortega Romanillos. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Carmen Zorrilla Laguardia. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. María Sancho Bres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  7. Enrique Cardenas Viloita. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La administración subcutánea de insulina constituye una parte fundamental del tratamiento de numerosas personas con diabetes. La utilización repetida de los mismos puntos de inyección y la rotación inadecuada de las zonas pueden favorecer la aparición de lipohipertrofia, una alteración frecuente del tejido subcutáneo que puede pasar desapercibida si no se realiza una valoración sistemática. Esta complicación no solo afecta al tejido local, sino que puede modificar la absorción de la insulina y dificultar el control glucémico.

La evidencia disponible relaciona la presencia de lipohipertrofia con una absorción más lenta y variable de la insulina, pudiendo contribuir a una mayor variabilidad glucémica y a un incremento aparente de las necesidades de insulina. Por este motivo, ante un control glucémico inestable o unas necesidades de insulina inesperadamente elevadas, debe considerarse la posibilidad de que exista una alteración en las zonas de administración antes de asumir una verdadera resistencia a la insulina. La rotación adecuada, la evitación de las zonas afectadas y el uso correcto de los dispositivos constituyen medidas importantes para prevenir esta complicación.

Enfermería desempeña un papel fundamental mediante la valoración periódica de las zonas de inyección, identificación precoz de alteraciones del tejido y educación individualizada sobre la técnica de administración. La enseñanza de estrategias de rotación y de hábitos adecuados de autocuidado puede contribuir a mejorar la seguridad de la insulinoterapia y favorecer una respuesta glucémica más predecible. La prevención de la lipohipertrofia debe, por tanto, integrarse en el seguimiento habitual de las personas tratadas con insulina.

PALABRAS CLAVE

Diabetes mellitus, insulina, inyecciones subcutáneas, lipohipertrofia, tejido adiposo, educación en salud, cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Subcutaneous insulin administration is an essential component of treatment for many people with diabetes. Repeated use of the same injection sites and inadequate site rotation may contribute to the development of lipohypertrophy, a common alteration of subcutaneous tissue that may go unnoticed if systematic assessment is not performed. This complication not only affects local tissue but may also alter insulin absorption and make glycemic control more difficult.

Available evidence associates the presence of lipohypertrophy with slower and more variable insulin absorption, which may contribute to greater glycemic variability and an apparent increase in insulin requirements. Therefore, in patients with unstable glycemic control or unexpectedly high insulin requirements, the possibility of alterations at the injection sites should be considered before assuming true insulin resistance. Appropriate site rotation, avoidance of affected areas, and correct use of injection devices are important measures for preventing this complication.

Nursing plays a fundamental role through regular assessment of injection sites, early identification of tissue alterations, and individualized education on injection technique. Teaching site-rotation strategies and appropriate self-care practices may contribute to improving the safety of insulin therapy and promoting a more predictable glycemic response. Therefore, prevention of lipohypertrophy should be incorporated into the routine follow-up of people receiving insulin therapy.

KEY WORDS

Diabetes mellitus, insulin, subcutaneous injections, lipohypertrophy, adipose tissue, health education, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La diabetes mellitus representa uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial.

Según la 11.ª edición del IDF Diabetes Atlas, en 2024 aproximadamente 589 millones de adultos de 20 a 79 años vivían con diabetes, lo que representa el 11,1 % de esta población; además, se estima que la cifra alcanzará los 853 millones en 2050. En torno a 9,5 millones de personas vivían con diabetes tipo 1 en 2024, muchas de las cuales requieren tratamiento con insulina desde el diagnóstico1,2.

La insulina subcutánea constituye un tratamiento esencial en la diabetes tipo 1 y también puede ser necesaria en determinados pacientes con diabetes tipo 2 cuando el control glucémico no se consigue mediante otros tratamientos. La administración repetida de insulina en las mismas zonas puede favorecer la aparición de lipohipertrofia, una alteración del tejido subcutáneo caracterizada por un engrosamiento localizado. Estudios recientes han encontrado una elevada frecuencia de esta complicación; por ejemplo, un estudio realizado en pacientes con diabetes tipo 2 tratados con insulina observó lipohipertrofia en el 51,6 % de los participantes y encontró una asociación significativa con la rotación de las zonas de inyección.

La presencia de lipohipertrofia puede tener consecuencias sobre la absorción de la insulina y contribuir a una mayor variabilidad de la glucemia. Por ello, la utilización repetida de estas zonas puede generar la percepción de que el paciente necesita dosis progresivamente mayores, cuando en realidad puede existir una absorción irregular del medicamento. La correcta rotación de las zonas de inyección, la identificación de las áreas con lipohipertrofia y la educación sobre una técnica adecuada constituyen, por tanto, aspectos relevantes de los cuidados de Enfermería2,3.

OBJETIVOS

General:

Analizar la relación entre la falta de rotación de las zonas de inyección de insulina, la aparición de lipohipertrofia y las alteraciones en la absorción y el control glucémico.

Específicos:

  • Describir los principales tipos de diabetes y las características básicas de la insulinoterapia.
  • Identificar los factores relacionados con la aparición de lipohipertrofia.
  • Analizar la importancia de la rotación de las zonas de inyección y el papel de Enfermería en su prevención.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica sistemática sobre la relación entre la rotación de las zonas de inyección de insulina, la aparición de lipohipertrofia y sus posibles consecuencias sobre la absorción de insulina y el control glucémico.

Se consultaron las bases de datos PubMed, CINAHL, Scopus, Web of Science, Cuiden y Cochrane Library.

La pregunta de investigación se formuló mediante la estrategia PICO:

  • P (Paciente o población): personas con diabetes que requieren tratamiento con insulina subcutánea.
  • I (Intervención): rotación adecuada de las zonas de inyección.
  • C (Comparación): ausencia o rotación inadecuada de las zonas de inyección.
  • O (Resultados): aparición de lipohipertrofia, variabilidad en la absorción de insulina y control glucémico.

Pregunta de investigación: En personas con diabetes tratadas con insulina subcutánea (P), ¿la rotación adecuada de las zonas de inyección (I), frente a la ausencia o rotación inadecuada (C), reduce la aparición de lipohipertrofia y favorece una absorción más predecible de la insulina y un mejor control glucémico (O)?

Las palabras clave, seleccionadas y comprobadas en DeCS, fueron: diabetes mellitus, insulina, inyecciones subcutáneas, tejido adiposo, enfermería, educación en salud. Se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR. La búsqueda se limitó a publicaciones de los últimos cinco años (2021-2026). Se incluyeron artículos en español o inglés, disponibles a texto completo y de acceso gratuito. Se excluyeron publicaciones duplicadas, estudios exclusivamente pediátricos, artículos sin relación directa con la técnica de administración de insulina o la lipohipertrofia y documentos que no respondieran a los objetivos planteado.

RESULTADOS

Diabetes mellitus e insulinoterapia:

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por una elevación persistente de la glucosa sanguínea como consecuencia de una producción insuficiente de insulina, una disminución de su acción o ambas. La diabetes tipo 1 se caracteriza por una deficiencia absoluta de insulina y requiere tratamiento sustitutivo, mientras que en la diabetes tipo 2 puede ser necesaria la insulinoterapia cuando el control glucémico no se consigue mediante otras estrategias terapéuticas1.

La insulina es una hormona producida por las células beta pancreáticas que permite la utilización de la glucosa por diferentes tejidos y contribuye al mantenimiento de la glucemia. Las formulaciones disponibles presentan diferentes perfiles de acción y pueden administrarse mediante jeringas, plumas u otros dispositivos. La técnica de administración constituye una parte esencial del tratamiento, ya que una utilización incorrecta puede modificar la absorción y la respuesta glucémica1,2.

Administración subcutánea de insulina:

La insulina se administra habitualmente mediante inyección subcutánea, depositando el fármaco en el tejido adiposo situado bajo la piel. Las principales zonas recomendadas incluyen el abdomen, los muslos, los glúteos y la parte superior de los brazos. La elección de la zona y la técnica utilizada pueden influir en la absorción de la insulina, especialmente cuando se producen inyecciones repetidas en un mismo lugar 1,2.

La administración debe realizarse en tejido subcutáneo sano y evitando zonas con alteraciones. Las recomendaciones actuales señalan que la valoración periódica de los lugares de inyección, junto con la revisión de la técnica y del dispositivo empleado, debería formar parte del seguimiento habitual de las personas tratadas con insulina1,3,4.

¿Qué es la lipohipertrofia?

La lipohipertrofia es una alteración localizada del tejido subcutáneo que aparece habitualmente en zonas sometidas a inyecciones repetidas de insulina. Se caracteriza por un aumento o engrosamiento del tejido adiposo y puede presentar una consistencia diferente respecto al tejido sano2,3.

Su frecuencia es elevada entre las personas que utilizan insulina. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente señala que la lipohipertrofia constituye una de las complicaciones locales más frecuentes de la insulinoterapia y que se ha relacionado con alteraciones del control glucémico, mayor variabilidad de la glucosa y necesidades superiores de insulina3.

Factores relacionados con la aparición de lipohipertrofia:

Entre los principales factores relacionados con su aparición se encuentran la repetición de las inyecciones en una misma zona, la rotación inadecuada de los lugares de administración y la reutilización de las agujas. La falta de rotación permite que el tejido esté sometido de manera repetida tanto al efecto local de la insulina como al traumatismo producido por las punciones2,3.

Las recomendaciones internacionales más recientes identifican precisamente la rotación inadecuada de las zonas de inyección como uno de los principales factores de riesgo modificables. Por ello, la prevención debe centrarse en establecer un patrón sistemático de rotación, evitar la reutilización de agujas y no administrar insulina sobre zonas que presenten lipohipertrofia 2.

Valoración y detección de la lipohipertrofia:

La identificación de la lipohipertrofia debe realizarse mediante inspección y palpación sistemática de las zonas utilizadas para la administración de insulina. La exploración exclusivamente visual puede ser insuficiente, ya que algunas alteraciones son más fácilmente identificables mediante la palpación del tejido2,4.

Las recomendaciones recientes proponen realizar una valoración periódica de las zonas de inyección, prestando especial atención a las personas con factores de riesgo. En situaciones seleccionadas, la ecografía puede ayudar a identificar alteraciones subclínicas que no son evidentes mediante la exploración convencional1,4,5.

Esta valoración constituye una intervención relevante de Enfermería, ya que permite detectar precozmente cambios en el tejido y modificar los hábitos de administración antes de que aparezcan consecuencias

Lipohipertrofia y absorción de la insulina:

La administración de insulina en tejido con lipohipertrofia puede modificar su absorción y producir una respuesta menos predecible. Los estudios disponibles indican que tanto la absorción como la acción de la insulina pueden ser más lentas y variables cuando el medicamento se administra en zonas con lipohipertrofia3,5.

Esta alteración puede contribuir a una mayor variabilidad glucémica y favorecer episodios de hiperglucemia o hipoglucemia difíciles de explicar. Por este motivo, la presencia de un control glucémico inestable en una persona tratada con insulina debe llevar a revisar no solo la pauta farmacológica, sino también la técnica de administración y las zonas utilizadas1,3,5.

¿Puede producir una falsa resistencia a la insulina?

La alteración de la absorción puede hacer que el paciente necesite aparentemente dosis superiores de insulina para obtener el mismo efecto glucémico. Sin embargo, esto no debe interpretarse directamente como una resistencia fisiológica a la insulina, sino como una posible consecuencia de una absorción irregular asociada al tejido lipohipertrófico3,5.

Un ensayo clínico realizado en pacientes que se administraban insulina en zonas con lipohipertrofia encontró que una intervención educativa centrada en mejorar la técnica, evitar estas zonas, realizar una correcta rotación y reducir la reutilización de agujas permitió reducir la dosis diaria de insulina manteniendo el control glucémico6.

Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de revisar la técnica antes de asumir que un aumento de las necesidades de insulina representa necesariamente un empeoramiento de la resistencia a la insulina4,5,6.

Importancia de la rotación de las zonas de inyección:

La rotación de las zonas de inyección constituye una de las principales estrategias para prevenir la aparición de lipohipertrofia. Esta rotación debe realizarse de manera organizada, distribuyendo las inyecciones dentro de las diferentes áreas disponibles y evitando repetir sucesivamente el mismo punto2,4.

Las recomendaciones actuales aconsejan establecer un plan sencillo de rotación adaptado a cada paciente. Una estrategia práctica consiste en dividir una zona corporal en diferentes áreas y utilizarlas de manera secuencial, manteniendo una distancia entre los puntos de inyección. Esto facilita la recuperación del tejido y disminuye la repetición de punciones en un mismo lugar1,2,3.

Evitar la administración de insulina en zonas con lipohipertrofia:

Una vez identificada la lipohipertrofia, se recomienda evitar administrar insulina directamente sobre el tejido afectado. Continuar utilizando estas zonas puede mantener la alteración y favorecer una absorción irregular del medicamento.

Además, el cambio desde tejido lipohipertrófico hacia tejido sano puede aumentar y hacer más predecible la absorción de la insulina. Por ello, cualquier modificación de las zonas de administración debe acompañarse de una vigilancia adecuada de la glucemia y de la respuesta al tratamiento, especialmente cuando previamente se utilizaban dosis elevadas2,6.

Educación sanitaria y papel de Enfermería:

La educación enfermera constituye un elemento fundamental en la prevención de la lipohipertrofia. La enseñanza debe incluir la identificación de las zonas adecuadas, la planificación de la rotación, la exploración de la piel y del tejido subcutáneo y la importancia de evitar las áreas alteradas. [2,6]

No debe limitarse a enseñar la técnica una única vez. La revisión periódica permite identificar hábitos incorrectos, como la repetición de puntos de punción o la reutilización de agujas, y corregirlos de forma individualizada. Las intervenciones educativas sobre la técnica de inyección han demostrado capacidad para mejorar determinados resultados relacionados con la dosis de insulina y el control glucémico en personas con lipohipertrofia6,7.

Además, la lipohipertrofia puede ser menos dolorosa que el tejido sano, lo que puede llevar al paciente a preferir estas zonas y perpetuar su utilización. Por ello, Enfermería debe explicar que que una zona resulte menos dolorosa no significa que sea adecuada para administrar la insulina2,3.

Cambio de zonas y riesgo de hipoglucemia:

El cambio de una zona con lipohipertrofia a tejido sano requiere especial atención. Al mejorar la absorción de la insulina, el paciente puede experimentar un efecto glucémico mayor con la misma dosis que utilizaba previamente. Por este motivo, las recomendaciones actuales señalan la necesidad de vigilar estrechamente la glucemia y valorar posibles ajustes de dosis cuando se abandona el tejido lipohipertrófico1,2,4.

La educación debe acompañarse, por tanto, de seguimiento clínico, especialmente durante las primeras semanas posteriores al cambio de zona. Esta medida permite detectar precozmente episodios de hipoglucemia y adaptar el tratamiento a la nueva respuesta del paciente2,6.

Importancia de la actuación enfermera:

La actuación de Enfermería no debe limitarse a comprobar que el paciente se administra la dosis prescrita. Incluye la valoración de las zonas de inyección, revisión de la técnica, educación sobre la rotación, identificación de lipohipertrofia y seguimiento de la respuesta glucémica1,2,6.

La evidencia disponible respalda que la educación específica sobre la técnica de inyección puede producir beneficios clínicos en pacientes con lipohipertrofia. Una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 637 participantes de tres ensayos clínicos aleatorizados evaluó precisamente intervenciones educativas dirigidas a mejorar la técnica de inyección, incluyendo la rotación de zonas y la evitación del tejido lipohipertrófico 7.

Por tanto, la prevención y detección de la lipohipertrofia deben integrarse dentro de los cuidados habituales de las personas tratadas con insulina. Una correcta educación y una valoración periódica pueden contribuir a conseguir una administración más segura y una respuesta glucémica más predecible1,2,7.

Discusión

Los resultados de esta revisión evidencian que la rotación inadecuada de las zonas de inyección es uno de los principales factores modificables relacionados con la aparición de lipohipertrofia. La repetición de las inyecciones en una misma zona y la reutilización de agujas favorecen la alteración del tejido subcutáneo, por lo que una técnica adecuada resulta fundamental para su prevención1,2.

La evidencia analizada también muestra que la administración de insulina en tejido con lipohipertrofia puede producir una absorción más lenta y variable, contribuyendo a una mayor inestabilidad glucémica. Esta situación puede generar una aparente necesidad de aumentar las dosis de insulina, cuando parte del problema puede estar relacionada con una absorción irregular del medicamento. Por ello, ante alteraciones inexplicadas del control glucémico, es importante valorar tanto la pauta terapéutica como las zonas y la técnica de administración4,5.

La rotación sistemática de las zonas de inyección, junto con la detección precoz y la evitación del tejido afectado, constituye una medida esencial para prevenir esta complicación. Asimismo, el cambio de una zona con lipohipertrofia a tejido sano requiere seguimiento, ya que una absorción más predecible puede modificar la respuesta a la dosis habitual de insulina.

En este contexto, Enfermería desempeña un papel fundamental mediante la valoración periódica de las zonas de inyección, la revisión de la técnica y la educación sanitaria continuada. Estas intervenciones permiten identificar hábitos inadecuados y reforzar la correcta rotación, contribuyendo a una administración de insulina más segura y a un control glucémico más estable6,7.

En conjunto, los hallazgos revisados respaldan la importancia de incorporar la prevención y detección de la lipohipertrofia en el seguimiento habitual de las personas tratadas con insulina subcutánea.

CONCLUSIONES

  • La técnica de administración de insulina debe considerarse un componente esencial del tratamiento, junto con la pauta farmacológica y el seguimiento del control glucémico.
  • La valoración del tejido subcutáneo debe incorporarse de forma rutinaria al seguimiento de las personas que utilizan insulina, permitiendo identificar precozmente alteraciones en las zonas de administración.
  • La educación sanitaria se orientará hacia el desarrollo de hábitos de autocuidado adecuados, adaptando las recomendaciones sobre administración y rotación a las características y necesidades de cada paciente.
  • La detección de alteraciones en las zonas de inyección puede aportar información relevante ante cambios no explicados en las necesidades de insulina o en el control glucémico.
  • Enfermería es un elemento clave en la prevención y manejo de las complicaciones relacionadas con la administración subcutánea de insulina mediante la educación, valoración y seguimiento individualizado.
  • Se considera necesario reforzar la formación de los pacientes y de los profesionales sanitarios sobre la correcta técnica de inyección para favorecer un tratamiento con insulina más seguro y eficaz.

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