Equipamientos y circuitos anestésicos

17 abril 2024

 

AUTORES

  1. Ignacio Ladrero Paños. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Marcos Buey Aguilar. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Pablo Abadías Acín. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Eva Cortés Inglés. Médica Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Laura Mínguez Braulio. Médica Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Alejandro Millán Arrazola. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La máquina de anestesia es el aparato que tiene la relación más estrecha con la práctica de la anestesiología. Son aparatos capacitados para administrar gases anestésicos en dosis precisas y reutilizar esos gases tras la eliminación del CO2. Su objetivo fundamental es controlar la ventilación y el aporte de oxígeno al paciente, así como administrar los anestésicos inhalatorios. Casi todas las máquinas de anestesia disponen de una entrada para tres tipos de gases: oxígeno, aire y óxido nitroso. El oxígeno y el óxido nitroso se transportan desde un depósito central hasta el quirófano a través de una serie de tuberías. Los vaporizadores son los dispositivos encargados de agregarlos de forma precisa los anestésicos al flujo combinado de los gases que llegan desde los caudalímetros. También tienen un dispositivo de exclusión que impide que se puedan utilizar dos vaporizadores al mismo tiempo. El circuito de ventilación sirve para administrar la mezcla de gases al paciente y eliminar el CO2. En base a estos criterios podemos clasificar los circuitos en dos tipos, según permitan o no la absorción de CO2: el sistema circular y los circuitos de Mapleson. La utilización incorrecta de los sistemas de suministro de gases anestésicos es la causa más frecuente de eventos adversos relacionados con la máquina de anestesia. La principal fuente de fallos durante su utilización es el error humano, caracterizado principalmente por la falta de familiaridad con el equipo y/o la ausencia de verificación del funcionamiento de la máquina.

PALABRAS CLAVE

Anestesia, anestesia por circuito cerrado, seguridad.

ABSTRACT

The anesthesia machine is the device that has the closest relationship to the practice of anesthesiology. They are devices capable of administering anesthetic gases in precise doses and reusing these gases after CO2 removal. Its main objective is to control ventilation and oxygen supply to the patient, as well as to administer inhalation anesthetics. Almost all anesthesia machines have an inlet for three types of gasses: oxygen, air, and nitrous oxide. Oxygen and nitrous oxide are transported from a central reservoir to the operating room through a series of pipes. The vaporizers are the devices in charge of adding the anesthetics precisely to the combined flow of the gasses that arrive from the flowmeters. They also have an exclusion device that prevents two vaporizers from being used at the same time. The ventilation circuit serves to administer the gas mixture to the patient and remove CO2. Based on these criteria, we can classify the circuits into two types, depending on whether or not they allow the absorption of CO2: the circulatory system and the Mapleson circuits. Incorrect use of anesthetic gas delivery systems is the most common cause of anesthesia machine-related adverse events. The main source of failures during its use is human error, characterized mainly by the lack of familiarity with the equipment and/or the lack of verification of the operation of the machine.

KEY WORDS

Anesthesia, anesthesia closed-circuit, safety.

INTRODUCCIÓN

La máquina de anestesia es el aparato que tiene la relación más estrecha con la práctica de la anestesiología. Su objetivo fundamental es controlar la ventilación y el aporte de oxígeno al paciente, así como administrar los anestésicos inhalatorios. Se le puede incorporar otro tipo de monitorización adicional, ya sea integrada en la propia máquina o de forma externa. Por ello, a las máquinas de anestesia más modernas se les conoce como estaciones de trabajo de anestesia. Las máquinas de anestesia son instrumentos muy precisos y la utilización errónea de los sistemas de suministro de los gases anestésicos es una de las tres causas más frecuentes de reacciones adversas. Los errores que pueden producirse con mayor frecuencia se asocian a la falta de familiarización del anestesiólogo con el equipo y la ausencia de comprobación de su funcionamiento. Uno de los requisitos fundamentales para el manejo de estos aparatos es conocer su manejo y funcionamiento, ya que un uso inapropiado o un mal funcionamiento pueden causar incidentes graves incluso la muerte.

El objetivo de este documento es profundizar en la composición y el funcionamiento de la máquina de anestesia, describir los elementos que la componen y enumerar las comprobaciones necesarias a realizar antes de cada acto anestésico.

MATERIAL Y MÉTODO

Este trabajo es una revisión narrativa no sistemática de la documentación obtenida en los principales libros y tratados de anestesiología y reanimación, Pubmed, UpToDate, Embase, Cochrane Library y a través de la búsqueda libre. La búsqueda se realizó combinando lenguaje controlado y texto libre. Los términos utilizados fueron estación de anesthesia, anesthesia machine, anesthetic ventilation machine, anesthetic gases, vaporizadores y sus homónimos en español. Con la información obtenida se elaboraron los siguientes resultados.

RESULTADOS

Las máquinas de anestesia son aparatos capacitados para administrar gases anestésicos en dosis precisas y reutilizar esos gases tras la eliminación del CO2. También miden de forma independiente cada tipo de gas suministrado e incorporan un circuito de ventilación manual con una válvula de presión. Son capaces de eliminar el exceso de gas fuera del quirófano y de prevenir la administración de mezclas tóxicas de gas. Disponen de un sistema de administración de oxígeno manual, un sistema de oxígeno suplementario y tienen la capacidad de mostrar las presiones existentes en las tuberías que aportan los diferentes gases. Los componentes principales de la máquina de anestesia son: los sistemas de aporte de gas, el circuito anestésico, el respirador, un absorbente de CO2 y un sistema de eliminación de gases de desecho1.

Sistema de suministro de gas1,2:

Casi todas las máquinas de anestesia disponen de una entrada para tres tipos de gases: oxígeno, aire y óxido nitroso. El oxígeno y el óxido nitroso se transportan desde un depósito central hasta el quirófano a través de una serie de tuberías. Cada tubería tiene un código de color y sistema de seguridad basado en conectores con un diámetro diferente no intercambiable para evitar una posible conexión errónea de las mangueras. También cuentan con un filtro que impide el paso de productos de desecho y una válvula unidireccional que impide el flujo retrógrado de gases hacia la tubería. A su vez este sistema de aporte de gas se va a dividir en una zona de alta presión, una intermedia y otra de baja presión. La sección de alta presión estaría formada por los depósitos y las balas de oxígeno. La zona de presión intermedia estaría constituida por el sistema de tuberías del hospital, mientras que la sección de baja presión estaría delimitada por la máquina de anestesia y las válvulas de control de flujo hasta la salida de gases al paciente.

A lo largo de todo este circuito anestésico existen múltiples dispositivos de seguridad que van a detectar la disminución de la presión de oxígeno, de manera que existen unas válvulas que permiten únicamente el flujo de otros gases cuando hay una suficiente presión de oxígeno en la mezcla. Esto es un mecanismo de seguridad que sirve para evitar que le llegue al paciente mezclas hipóxicas de gases. La máquina de anestesia dispone de una válvula de lavado de oxígeno, que es uno de los mecanismos de seguridad más antiguos y funciona incluso con la máquina apagada. También cuenta con un caudalímetro auxiliar de oxígeno que permite el uso de oxígeno a flujos bajos de forma independiente del circuito respiratorio, pudiendo funcionar también con la máquina apagada.

Una vez que los gases han alcanzado la máquina de anestesia y la presión se ha reducido a un nivel seguro para el paciente, cada gas tiene que pasar por los caudalímetros. Los caudalímetros son las válvulas encargadas de controlar y cuantificar medir de forma precisa el flujo de cada gas antes de que llegue a mezclarse con otros gases y salir por la salida común de gases de la máquina. La mayor parte de estas máquinas presentan unos tubos con un indicador móvil en su interior que va a flotar libremente dentro del tubo, indicando de esta manera la cantidad de flujo que entra a través de la válvula. Como cada gas tiene una densidad y una viscosidad diferente, cada tubo dispone de una escala específica y distinta del resto. No obstante, la mayoría de las máquinas modernas cuentan con una medición electrónica en vez de visual a través de tubos. Se ha observado que en el caso de que hubiera una fuga de gas, lo más seguro es que el oxígeno sea el último gas en incorporarse a la mezcla de gases. Esto es un estándar que ya tienen todas las máquinas de anestesia y están configuradas de esa forma.

Vaporizadores1-3:

Una vez que los gases han pasado por los caudalímetros llegan a los vaporizadores para llenarse de anestésico. Los vaporizadores son los dispositivos encargados de agregar de forma precisa los anestésicos al flujo combinado de los gases que llegan desde los caudalímetros. Los vaporizadores tienen un dispositivo de exclusión que impide que se puedan utilizar dos vaporizadores al mismo tiempo.

Los anestésicos inhalatorios se llaman volátiles porque tienden a evaporarse. Las moléculas de la superficie en contacto con el aire escapan de la fase líquida y pasan a entrar en fase gaseosa. Para conseguir realizar este cambio de estado se necesita consumir energía y en consecuencia se produce una pérdida de calor. Este fenómeno se denomina evaporación. Cuando el anestésico se encuentra en un recipiente cerrado como es el caso de los vaporizadores, se alcanza un equilibrio y en este momento tenemos el mismo número de moléculas en fase líquida que en fase gaseosa. En ese instante el número de moléculas de vapor en el gas es constante y se dice que “el gas está saturado”. Cuando el gas está saturado se produce un bombardeo de estas moléculas de gas hacia el recipiente anestésico y crea lo que llamamos presión de vapor. La presión de vapor es una propiedad física de cada sustancia (en nuestro caso de cada gas anestésico) y hace que tengamos que emplear vaporizadores específicos para cada para cada tipo de gas. Las sustancias que tienen una elevada tendencia a la evaporación van a generar una presión de vapor más elevada. A mayor temperatura las moléculas del líquido presentan una mayor tendencia a pasar a la fase gaseosa y, por lo tanto, presentarán una presión de vapor mayor. El punto de ebullición es la temperatura a la cual se igualan la presión de vapor y la presión atmosférica. A medida que la presión atmosférica disminuye, como por ejemplo ocurre a grandes altitudes, el punto de ebullición también va también va a disminuir. Los anestésicos que tengan un punto de ebullición bajo van a ser más susceptibles a variaciones de la presión barométrica que aquellos que tengan puntos de ebullición más altos. Por ejemplo, el desflurano tiene el punto de ebullición más bajo a temperatura ambiente y a nivel del mar casi hierve.

Los vaporizadores contienen una cámara en la cual un gas se va a saturar con un agente volátil. Los vaporizadores modernos son capaces de suministrar fármacos de forma constante a pesar de los cambios de temperatura o de flujo. Los tipos de vaporizadores más utilizados son aquellos de circuito variable y los electrónicos. Los vaporizadores de circuito variable crean una concentración de vapor saturada del fármaco líquido en la cámara vaporizadora que se diluye con gas fresco para conseguir las concentraciones deseadas. Los vaporizadores de circuito variable son capaces de compensar los cambios de presión ambiental, es decir, los cambios de altitud. Son aptos para anestésicos inhalatorios como el halotano, con isoflurano y sevoflurano, pero no se pueden emplear para el desflurano por su punto de ebullición). Estos vaporizadores se encargan de diluir una mezcla de gases completamente saturada de gas anestésico en una mezcla de gas fresco, de tal manera que la dilución final produzca un gas con la concentración que se desee administrar al paciente.

Por otra parte, tenemos los vaporizadores electrónicos, entre los que destacan el vaporizador para el desflurano y los vaporizadores de cartucho. Como se ha comentado anteriormente, la presión de vapor de desflorando es tan elevada que casi hierve a temperatura ambiente. Esta gran volatilidad añadida a su menor potencia anestésica en comparación con otros compuestos volátiles origina unos problemas de suministro que hacen que tengamos que utilizar un vaporizador especial. La diferencia principal con los vaporizadores de circuito variable es que por el colector de desflurano no fluye gas fresco, sino que directamente fluye el vapor de desflurano puro, el cual se va a unir a la mezcla de gas fresco justo antes de salir del vaporizador. Otra característica del vaporizador para desflurano es que, al contrario que los vaporizadores de flujo variable, no puede compensar de manera automática los cambios de presión ambiental (a mayor altitud se necesitaría mayor concentración de desflurano para conseguir el mismo efecto). A parte de los vaporizadores de circuito variable y electrónicos, existen los vaporizadores de cartucho. Estos también son electrónicos y su funcionamiento es similar a los vaporizadores de flujo variable, pero están controlados electrónicamente. Se basan en una serie de cartuchos con anestésico en su interior, que son reconocidos por la máquina de anestesia a través de unas bandas magnéticas. Estos vaporizadores van a ser aptos tanto para sevoflurano como para desflurano.

Circuitos de ventilación2,4:

El circuito de ventilación sirve para administrar la mezcla de gases al paciente y eliminar el CO2. En base a estos criterios podemos clasificar los circuitos en dos tipos, según permitan o no la absorción de CO2: el sistema circular y los circuitos de Mapleson. Los circuitos de Mapleson están formados por los siguientes componentes: los tubos de respiración, la entrada de gas fresco, la válvula limitante de presión ajustable (APL), la bolsa reservorio y un flujo bidireccional. Los tubos de respiración conectan los componentes del circuito con el paciente a través de la entrada para el gas fresco, de manera que los gases entran de forma continua en el circuito. Otro componente es la válvula APL, la cual controla la acumulación de presión en el circuito y suele estar abierta durante la ventilación espontánea. Este circuito también cuenta con una bolsa reservorio que funciona como depósito de gas anestésico y como medio para generar ventilación con presión positiva. La diferencia principal de los circuitos de Mapleson con los circuitos circulares es que poseen un flujo bidireccional y no utilizan un dispositivo para absorber el CO2. La reinhalación de CO2 en los circuitos de Mapleson es impedida por un flujo de gas fresco dirigido hacia el circuito produciendo la evacuación del gas exhalado a través de la válvula APL. Los circuitos de Mapleson se pueden clasificar en 3 grupos: el grupo A, el grupo B y C y el grupo D, E y F. En los circuitos del grupo A la válvula APL está localizada cerca de la mascarilla facial y el flujo de gas fresco entra por el extremo opuesto. Este tipo de circuito tiende a ser el más eficiente durante la ventilación espontánea. Los tipos B y C la válvula APL también está cerca de la mascarilla facial y de la entrada para para flujo de gas fresco. En los tipos D, E y F el flujo de gas fresco entra cerca de la mascarilla, pero la válvula de salida se encuentra en el extremo opuesto. Las ventajas de los circuitos de Mapleson es que son circuitos pequeños, rápidos y al no tener un absorbente no se depositan productos de degradación. Entre las desventajas se encuentran el consumo de altos flujos de gas anestésico para evitar la reinhalación debido a su tipo de funcionamiento, sin olvidar que van a ser circuitos mucho más contaminantes.

Las principales diferencias del circuito de Mapleson con el sistema circular es que este último sí que utiliza válvulas unidireccionales y un absorbedor de CO2 para prevenir la reinhalación de CO2 incluso a flujos bajos. El inconveniente con los flujos bajos es que las concentraciones de oxígeno y anestésicos pueden variar en gran medida en función del gas fresco y el gas inspirado, ya que el gas inspirado es una mezcla del gas fresco con el gas exhalado que ha pasado previamente por el absorbedor. De esta forma, a mayor flujo administrado menor tiempo para que se refleje en un cambio de la concentración que anestésico inspirado. Por eso los flujos altos aceleran la inducción y la recuperación anestésica.

Absorbedor de CO21,3:

Este dispositivo se encarga de combinar el CO2 exhalado por el paciente combinar con agua para formar ácido carbónico, el cual va a ser neutralizado por los hidróxidos que contienen los absorbentes, que suelen ser de sosa cáustica. Este cuenta con un pigmento indicador de pH, normalmente violeta de etilo, donde los gránulos pasan de color blanco a púrpura a medida que va aumentando su pH y se va gastando la capacidad de absorción. Cuando el absorbedor ha cambiado de color entre un 50% y un 70% indica que es necesario reemplazarlo. Por otra parte, los gránulos del absorbedor también son capaces de absorber parte de anestésico volátil y liberándolo posteriormente, pudiendo originar pequeñas demoras en la inducción o en el despertar anestésico. El hecho de que puedan absorber parte de anestésico indica que posteriormente lo degradan a otros productos. Por ejemplo, el desflurano puede producir monóxido de carbono. El compuesto A es más producido por el sevoflurano y ha demostrado que puede producir efectos neurotóxicos en animales, aunque de momento en seres humanos no se ha evidenciado que produzca efectos nocivos.

Válvulas unidireccionales2:

Las válvulas unidireccionales funcionan de la siguiente forma: cuando se produce una inspiración se abre la válvula inspiratoria y al paciente le llega una mezcla de flujo de gas fresco con una mezcla del gas exhalado libre de CO2 tras haber pasado por el absorbedor. En este momento la válvula espiratoria se encuentra cerrada para impedir que el paciente inspire el aire exhalado que todavía no ha pasado por el absorbedor. Durante la espiración se produce el mecanismo contrario. Se cierra la válvula inspiratoria para evitar que se mezcle en la rama inspiratoria el flujo de gas fresco con el flujo de gas exhalado, y a la vez se abre la válvula espiratoria permitiendo al paciente exhalar para que se puedan eliminar los productos de desecho por la válvula APL o que pasen al absorbedor para filtrarse y ser reinhalados. Las ventajas de los sistemas circulares son que mantienen una concentración de gas inspirado más estable, conservan mucho mejor la temperatura y la humedad, son capaces de eliminar el CO2, produce un ahorro de agentes anestésicos gracias al mecanismo de reinhalación y disminuyen la contaminación ambiental. Entre sus desventajas se encuentran un mayor tamaño y mayor complejidad que los circuitos de Mapleson por lo que aumenta el riesgo de desconexión o fallo, problemas relacionados con el uso de absorbentes y la dificultad para predecir las concentraciones de gas inspirado en situaciones de bajo flujo.

Manómetro2,3:

El manómetro se encarga de medir la presión en el circuito de ventilación. Se encuentra ubicado entre las válvulas unidireccionales inspiratoria y espiratoria, siendo lo ideal que esté localizado lo más cerca del paciente. La presión registrada por el manómetro refleja la presión en la vía aérea del paciente. El aumento de la presión respiratoria puede deberse a una alteración en la distensibilidad pulmonar, un aumento del volumen corriente o una obstrucción en el circuito de ventilación, en el tubo orotraqueal o en la vía aérea del paciente. Por el contrario, una disminución de la presión puede indicar una mejoría de la distensibilidad, una disminución del volumen corriente o la presencia de una fuga en el circuito.

Ventilador1-3:

Este aparato es el encargado de generar un flujo de gas al crear un gradiente de presión entre las vías respiratorias proximales y los alvéolos. Principalmente existen dos tipos de ventiladores: aquellos con un sistema de doble circuito de concertina y los ventiladores de pistón. Los ventiladores de concertina pueden dividirse en ascendentes o descendentes según su movimiento durante la fase inspiratoria. Actualmente las concertinas más utilizadas son las ascendentes porque estas muestran mejor las desconexiones, ya que en caso de desconexión la concertina ascendente no deja de ascender y se puede detectar fácilmente. Sin embargo, las concertinas descendentes siguen moviéndose a pesar de que haya una fuga en el circuito. La principal característica de los sistemas de concertina es que se accionan de forma neumática mediante un gas y se controlan de manera electrónica. El mecanismo consiste en los siguiente: durante la inspiración se produce la entrada del gas en la concertina y por diversos mecanismos de presión hacen que se empuje dicho gas hacia la rama inspiratoria. Durante la espiración pasa lo contrario, se abre la válvula espiratoria y esto produce que el gas que se encuentra en el alojamiento de la concertina se desplace hacia el circuito de eliminación. Los otros tipos de ventiladores son unos ventiladores de pistón, los cuales emplean electricidad en vez de gas para accionar el pistón. Tienen la ventaja de poder administrar volúmenes respiratorios muy precisos y su consumo de gas para su funcionamiento es menor. La principal desventaja es que el pistón está oculto y es más complicado poder ver y oír la respiración como ocurre con la concertina y por lo tanto el detectar una posible fuga.

Alarmas y seguridad1,4:

Los ventiladores disponen de una serie de alarmas incorporadas y siempre que se utilice un ventilador estas deben estar activadas. Los estándares de las máquinas de anestesia deben tener al menos 3 tipos de alarmas: presión inspiratoria máxima disminuida, volumen corriente exhalado reducido y CO2 disminuido. Los mecanismos de seguridad y la facilidad de uso de la de las máquinas de anestesia han ido evolucionando continuamente. Se ha observado que el error humano es la principal causa de fallo de la máquina de anestesia, por lo que es sumamente importante el conocimiento y dominio de estos aparatos por parte de los profesionales de anestesiología y reanimación.

Las características de seguridad mínimas en una máquina de anestesia son5,6:

  • Conexiones específicas de gas no intercambiables mediante conectores no intercambiables, manómetros, filtros y válvulas de retención, para prevenir conexiones incorrectas de tubuladuras y detectar fallos de presión y/o de flujo.
  • Alarma de baja presión de oxígeno para detectar fallos en el suministro de oxígeno en la entrada común de gas.
  • Controlador de la fracción mínima de oxígeno en relación con el óxido nitroso para evitar el suministro de oxígeno a concentraciones inferiores al 21%.
  • Dispositivo de seguridad para el fallo de suministro de oxígeno con el objetivo de prevenir la administración de óxido nitroso u otros gases en caso de fallo del suministro de oxígeno.
  • Monitor y alarma de concentración de oxígeno para prevenir la administración de mezclas gaseosas hipóxicas en caso de fuga en el sistema de presión.
  • Monitor y alarmas de aspectos esenciales habilitados de forma automática para evitar la utilización de la máquina sin la seguridad necesaria.
  • Dispositivo de entrecierre del vaporizador para prevenir la administración simultánea de más de un gas anestésico inhalatorio.
  • Capnografía y medidor de gases anestésicos con el objetivo de guiar la ventilación, alertar sobre una posible sobredosis de anestésico y ayudar a disminuir el nivel de conciencia del paciente.
  • Sistema de oxígeno directo que no se mezcle con los vaporizadores para realizar un llenado rápido o lavado del circuito de ventilación.
  • Monitor y alarma de presión en el circuito de ventilación para evitar el barotrauma pulmonar y detectar presiones positivas elevadas.
  • Monitor de volumen exhalado para valorar la ventilación y alertar sobre la hiper o hipoventilación.
  • Monitor para medir la oximetría de pulso, la presión arterial y el trazado electrocardiográfico para realizar una vigilancia estándar mínima.
  • Ventilador mecánico para controlar la ventilación alveolar durante la parálisis muscular prolongada.
  • Sistema de evacuación para prevenir la contaminación en el quirófano con gases anestésicos de desecho.

 

Directrices para procedimientos de chequeos preanestesia7,8:

Los mecanismos de seguridad y la facilidad del uso de las máquinas de anestesia evolucionan continuamente. Se ha observado que los problemas con el equipo rara vez se deben al mal funcionamiento, sino que la causa más frecuente es un uso incorrecto. Por ello es muy importante realizar una inspección y comprobación rutinaria de las máquinas de anestesia para incrementar la familiaridad del operador con el aparato como para confirmar su funcionamiento adecuado. Diferentes asociaciones han publicado estándares para las máquinas de anestesia y procedimientos de verificación genéricos cuyo empleo estricto antes de cada anestesia va a ser obligatorio. No hay que olvidar que al final la responsabilidad del funcionamiento de las máquinas recae en los anestesiólogos.

Aunque los equipos actuales de anestesia tienen incorporado un sistema de comprobación automático, a veces este puede ser incompleto y/o engañoso. Por ello, la Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR) elaboró una serie de directrices aplicables a todos los equipos de anestesia para comprobar su funcionamiento de forma manual antes de cualquier acto anestésico.

  • Inspección general inicial.
  • Conexión eléctrica y puesta en marcha.
  • Verificar conexiones de gases.
  • Comprobar medios de ventilación alternativos.
  • Comprobación de vaporizadores.
  • Comprobación de suministro de gases.
  • Verificación de calibración de la monitorización de O2.
  • Fallo en el suministro de O2.
  • Comprobación del sistema de “lavado” de O2 (O2 de emergencia).
  • Comprobación de la estanqueidad de la línea de suministro de gases frescos.
  • Verificar el estado del absorbente de CO2.
  • Salida auxiliar de gases frescos y circuitos manuales independientes.
  • Verificación de funcionamiento del respirador.
  • Prueba de funcionamiento del sistema antipolución.
  • Comprobación de la estanqueidad del circuito.

 

Contaminación1:

La contaminación del quirófano por los gases anestésicos puede constituir un peligro para la salud del personal quirúrgico. Es sumamente importante que todas las máquinas de anestesia dispongan de sistemas evacuadores de gases capaces de eliminar los gases expulsados tanto del circuito de ventilación como el del propio quirófano.

CONCLUSIONES

La máquina de anestesia es el dispositivo que presenta la relación más estrecha con la práctica de la anestesiología. Es la herramienta del anestesiólogo para controlar la ventilación, el suministro de oxígeno y la administración de anestésicos inhalatorios al paciente. Se denomina estación de trabajo de anestesia a las máquinas de anestesia que se les ha añadido dispositivos de monitorización adicionales. La máquina de anestesia es la encargada de recibir los gases anestésicos desde el suministro principal, controlar el flujo, reducir la presión de los gases hasta niveles seguros, vaporizar los anestésicos inhalatorios hasta conseguir la mezcla final de gases deseada y administrarlos a un circuito de ventilación el cual está conectado a la vía aérea del paciente. La utilización incorrecta de los sistemas de suministro de gases anestésicos es la causa más frecuente de eventos adversos relacionados con la máquina de anestesia. La principal fuente de fallos durante su utilización es el error humano, caracterizado principalmente por la falta de familiaridad con el equipo y/o la ausencia de verificación del funcionamiento de la máquina.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Morgan G, Butterworth J, Mackey D, Wasnick J. Morgan & Mikhail’s clinical anesthesiology. 7ª ed. McGraw Hill; 2018.
  2. Miller R, et al. Miller’s anesthesia. Elsevier; 2015.
  3. Barash P, Cahalan M, Cullen B, Stock M, Stocling R, Ortega R. Anestesia clínica. 8ª ed. Wolters Kluwer; 2017.
  4. Buisán F. Anestesiología y reanimación, una guía práctica. Arán; 2014.
  5. Cassinello F, et al. Directrices de procedimientos de comprobación y validación previos a la anestesia de la sociedad española de anestesiología. Rev Esp Anestesiol Reanim. 2012;59(4):210-6.
  6. Scott DHT. Checking the anaesthesia machine. Eur J Anaesthesiol. 2021;38(2):193-4.
  7. Gambus PL, Jaramillo S. Machine learning in anaesthesia: reactive, proactive… predictive! Br J Anaesth. 2019;123(4):401-3
  8. Loeb R. Anesthesia machines: Prevention, diagnosis, and management of malfunctions. UpToDate. 2022.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos