Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.96.80.002
AUTORES
- Andrea Cabrales Vega. Licenciatura en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica, de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Durango, México.
- Mónica Monserrat Martínez Escobedo. Licenciatura en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica, de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Durango, México.
- Pablo Gutiérrez Arellano. Licenciatura en Enfermería. Estudiante de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica, de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Durango, México.
- Martha Lilia Parra Domínguez. Doctorado en Ciencias de Enfermería. Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Durango, México.
- Isaías Iván Briceño Rodríguez. Doctorado en Ciencias de Enfermería. Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Durango, México.
- David Jahel García Avendaño. Maestro en Enfermería. Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del estado de Durango.
RESUMEN
Introducción. El estrés académico es un fenómeno frecuente en estudiantes de enfermería, particularmente en aquellos que cursan estudios de posgrado, debido a la elevada carga académica, las exigencias clínicas y la responsabilidad profesional inherente a su formación.
Objetivo. Determinar la presencia y nivel de estrés académico en el personal de enfermería que cursa una especialidad en una universidad en Gómez Palacio, durante el periodo 2025–2026.
Material y método. Se desarrolló una investigación cuantitativa, descriptiva, transversal y no experimental, mediante muestreo censal que incluyó a 42 estudiantes. Se empleó el Inventario SISCO de Estrés Académico, el cual presentó una adecuada consistencia interna (α = 0.891), permitiendo evaluar las dimensiones de estresores, síntomas y estrategias de afrontamiento. El procesamiento de datos se llevó a cabo mediante estadística descriptiva e inferencial, aplicando prueba de Levene y prueba t de Student, con un nivel de significancia de p < 0.05.
Resultados. Los hallazgos evidenciaron predominio del sexo femenino (88.1%) y mayor concentración de participantes entre los 25 y 31 años. En relación con la especialidad, destacó el área quirúrgica (52.4%), seguida de cuidados intensivos (31%). Asimismo, predominó la población soltera y sin hijos. En cuanto a las dimensiones evaluadas, las mujeres mostraron valores medios superiores en estresores, síntomas y puntuación total de estrés en comparación con los hombres. No obstante, el análisis inferencial no reveló diferencias estadísticamente significativas entre los grupos (p > 0.05). La prueba de Levene confirmó. homogeneidad de varianzas (p = 0.084), lo que respaldó la validez del análisis estadístico realizado.
Conclusión. Los resultados permiten inferir que el estrés académico se encuentra presente en estudiantes de especialidad en enfermería, sin evidenciar diferencias significativas por sexo en la muestra analizada. Estos resultados subrayan la relevancia de fortalecer estrategias institucionales orientadas al manejo del estrés y al bienestar psicológico durante la formación especializada.
PALABRAS CLAVE
Estrés, estudiantes, enfermería, especialidad.
ABSTRACT
Introduction. Academic stress is a frequent phenomenon among nursing students, particularly those pursuing postgraduate studies, due to the high academic workload, clinical demands, and professional responsibilities inherent to their training.
Objective. To determine the presence and level of academic stress among nursing personnel enrolled in a specialty program at a university in Gómez Palacio during the 2025–2026 period.
Materials and method. A quantitative, descriptive, cross-sectional, and non-experimental study was conducted using census sampling, which included 42 students. The SISCO Academic Stress Inventory was used, showing adequate internal consistency (α = 0.891), allowing the evaluation of the dimensions of stressors, symptoms, and coping strategies.Data processing was carried out using descriptive and inferential statistics, applying Levene’s test and Student’s t-test, with a significance level of p < 0.05.
Results. The findings showed a predominance of female participants (88.1%) and a higher concentration of participants between 25 and 31 years of age. Regarding specialty areas, surgical nursing predominated (52.4%), followed by intensive care nursing (31%). Likewise, most participants were single and had no children.In the evaluated dimensions, women showed higher mean scores in stressors, symptoms, and total stress scores compared to men. However, inferential analysis revealed no statistically significant differences between groups (p > 0.05). Levene’s test confirmed homogeneity of variances (p = 0.084), supporting the validity of the statistical analysis performed.
Conclusion. The results suggest that academic stress is present among nursing specialty students, without significant differences by sex in the analyzed sample. These findings highlight the importance of strengthening institutional strategies aimed at stress management and psychological well-being during specialized training.
KEY WORDS
Stress, students, nursing, specialty.
INTRODUCCIÓN
El estrés es definido por la Organización Mundial de la Salud como un estado de preocupación o tensión mental generado por situaciones difíciles, con repercusiones negativas en la salud física, psicológica y conductual de las personas1. En el ámbito educativo, este fenómeno se reconoce como estrés académico y se ha convertido en un problema relevante de salud pública, particularmente en estudiantes de educación superior.
Diversas investigaciones han documentado que los estudiantes del área de la salud presentan mayores niveles de estrés académico en comparación con otros programas universitarios, debido a la elevada carga académica, la complejidad de los contenidos teóricos y la exposición temprana a escenarios clínicos2,3,4. En enfermería, estas exigencias se intensifican al combinar la formación académica con prácticas clínicas y el contacto directo con el sufrimiento, el dolor y la muerte, lo que incrementa el riesgo de alteraciones emocionales y deterioro del bienestar5,6.
El estrés académico se manifiesta a través de síntomas físicos como cefaleas, alteraciones del sueño y fatiga, psicológicos como ansiedad, irritabilidad y dificultad para concentrarse, y conductuales como desmotivación, bajo rendimiento académico y cambios en los hábitos de vida7,8. En estudiantes que cursan estudios de posgrado, estas manifestaciones pueden agravarse debido a la coexistencia de responsabilidades laborales y familiares, además de las exigencias académicas avanzadas9.
En México, estudios recientes han evidenciado la presencia de niveles moderados a severos de estrés académico en estudiantes de enfermería, con predominio en la población femenina y asociación con la sobrecarga académica y los métodos de evaluación10,11,12. No obstante, existe limitada evidencia específica sobre el nivel de estrés académico en personal de enfermería que cursa una especialidad, particularmente en el contexto del norte del país.
El presente estudio tiene como objetivo general determinar la presencia y el nivel de estrés académico en el personal de enfermería que cursa una especialidad en una Universidad de Gómez Palacio, Dgo., durante el periodo 2025–2026. Como objetivos específicos se plantean: caracterizar sociodemográficamente a la población estudiada e identificar el nivel de estrés académico presente en los estudiantes. Se plantea la hipótesis de que, a mayor nivel académico, mayor será el nivel de estrés académico.
OBJETIVO
Determinar la presencia y nivel de estrés académico en el personal de enfermería que cursa una especialidad en una universidad en Gómez Palacio, durante el periodo 2025–2026.
MATERIAL Y MÉTODO
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental, de tipo descriptivo y corte transversal, lo que permitió describir el nivel de estrés académico en un momento determinado, sin manipulación de las variables de estudio.
El universo de estudio estuvo conformado por estudiantes inscritos en la especialidad de enfermería en una universidad en Gómez Palacio. La población de origen correspondió a 43 estudiantes, por lo que se empleó un muestreo censal, incluyendo a la totalidad de los sujetos que cumplieron con los criterios establecidos y aceptaron participar de manera voluntaria.
Se incluyeron estudiantes inscritos en la especialidad de enfermería que aceptaron participar mediante la firma del consentimiento informado y que respondieron el instrumento de manera completa, en tiempo y forma. Se excluyeron estudiantes no inscritos en el programa, aquellos que no otorgaron su consentimiento para participar, así como personas con diagnóstico previo de trastornos psiquiátricos o enfermedades crónicas que pudieran influir directamente en los niveles de estrés académico. Se eliminaron cuestionarios incompletos o ilegibles.
La variable principal del estudio fue el estrés académico, definido como el estado de preocupación o tensión mental generado por las demandas del entorno educativo. Las variables edad y sexo se consideraron con fines descriptivos para caracterizar a la población estudiada y explorar su posible relación con el nivel de estrés académico, dado que la literatura reporta diferencias en la percepción y manifestación del estrés según estas variables. No se incluyeron variables relacionadas con raza u origen étnico, al no considerarse pertinentes para los objetivos del estudio.
Para la recolección de la información se utilizó el Inventario SISCO de Estrés Académico, instrumento estandarizado y ampliamente utilizado en población de educación superior y posgrado. Este instrumento evalúa tres dimensiones: estresores, síntomas y estrategias de afrontamiento. El análisis de fiabilidad del instrumento mostró un coeficiente Alfa de Cronbach de 0.891 en un total de 21 elementos, lo que indica una alta consistencia interna y una adecuada confiabilidad del instrumento aplicado. Este resultado sugiere que los ítems presentan una buena correlación entre sí y miden de manera homogénea el fenómeno de estudio.
En cuanto a la información técnica, la aplicación del instrumento se realizó de manera autoadministrada, en formato digital, mediante dispositivos electrónicos disponibles para los participantes, sin el uso de aparatos biomédicos, drogas o productos químicos. El procedimiento fue estandarizado para todos los participantes, siguiendo las instrucciones establecidas por el autor del instrumento, con el fin de garantizar la reproducibilidad del estudio. Los métodos utilizados corresponden a técnicas previamente validadas y descritas en la literatura científica.
Posteriormente, se invitó a los estudiantes a participar de manera voluntaria, garantizando en todo momento el anonimato y la confidencialidad de la información proporcionada.
El análisis estadístico se realizó mediante estadística descriptiva, utilizando frecuencias, porcentajes, medias y medidas de dispersión para la caracterización de las variables. Prueba de Levene para la igualdad de varianzas y la Prueba T para la igualdad de medias. Se estableció un nivel de significancia estadística de p < 0.05 y un intervalo de confianza del 95%. El análisis de los datos se efectuará utilizando el paquete estadístico Statistical Package for The Social Sciences (SPSS), versión vigente.
El estudio se apegó a lo dispuesto en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud. Se obtuvo consentimiento informado por escrito de todos los participantes, se garantizó el anonimato, la confidencialidad de la información y la libertad de retirarse del estudio en cualquier momento. De acuerdo con la normatividad vigente, la investigación fue considerada de riesgo mínimo.
RESULTADOS
De la muestra total de 42 participantes. Se observa un predominio del sexo femenino, representado por 37 participantes, lo que corresponde al 88.1% de la población estudiada. Por otro lado, el sexo masculino estuvo conformado por 5 participantes, equivalente al 11.9% del total, la edad oscilo entre los 25 y 52 años. La mayor frecuencia se observó en los 26 años, representando el 14.3% de la muestra (n=6), seguido de los 31 años con un 11.9% (n=5). Las edades de 27, 28 y 30 años presentaron una frecuencia similar, correspondiente al 9.5% cada una (n=4). En conjunto, se identificó una mayor concentración de participantes en el grupo de adultos jóvenes, observándose que el 57.1% de la muestra tenía entre 25 y 30 años, mientras que el 69.0% correspondía a edades de hasta 31 años. Las edades mayores a 40 años mostraron una menor representación porcentual. Estos resultados evidencian una distribución predominantemente concentrada en edades jóvenes-adultas dentro de la población analizada.
En relación con el estado civil de los participantes, la categoría con mayor predominio fue la de solteros, representando el 50.0% de la muestra (n=21). En segundo lugar, se encontraron los participantes casados, con un 35.7% (n=15). Por otra parte, el 9.5% de los participantes (n=4) reportó vivir en unión libre, mientras que únicamente el 4.8% (n=2) se encontraba divorciado.
Respecto a la variable de número de hijos, se identificó que el 57.1% de los participantes (n=24) refirió no tener hijos, mientras que el 42.9% (n=18) señaló contar con hijos.
En cuanto a la especialidad que cursan los participantes, predominó el área quirúrgica, representando el 52.4% de la muestra (n=22), en segundo lugar, se encontró la especialidad de cuidados intensivos con un 31.0% (n=13), mientras que el área infantil correspondió al 16.7% (n=7). Los resultados reflejan una mayor participación del personal perteneciente al área quirúrgica, concentrando más de la mitad de la población estudiada, seguida por el personal de cuidados intensivos.
En relación con la dimensión Estresores, el grupo femenino presentó una media de 60.93 (DE = 20.338), mientras que el grupo masculino obtuvo una media de 46.86 (DE = 10.614). Estos resultados evidencian que las mujeres reportaron niveles más altos de estresores en comparación con los hombres. Asimismo, la mayor desviación estándar en el grupo femenino indica una mayor variabilidad en las respuestas relacionadas con los niveles de estresores. De igual manera, en Síntomas, las mujeres presentaron una media de 41.78 frente a 22.86 en los hombres, lo que indica una mayor presencia de síntomas asociados. En Estrategias, el grupo femenino también mostró una media ligeramente superior (60.00) respecto al masculino (54.86). Finalmente, en la puntuación total, las mujeres registraron una media de 54.23, mientras que los hombres obtuvieron 41.52.
Los resultados indican que no existen diferencias estadísticamente significativas en los niveles de estresores entre los grupos comparados (p > .05). Aunque se observa una diferencia de medias de 14.069 puntos, esta diferencia no alcanza significancia estadística, lo que sugiere que las variaciones observadas podrían deberse al azar y no a un efecto real entre los grupos. Además, el intervalo de confianza al 95% para la diferencia de medias incluye el valor cero (−4.790 a 32.929), reforzando la ausencia de diferencias significativas. La prueba de Levene indicó homogeneidad de varianzas para la variable Estresores (p = .084), por lo que se asumieron varianzas iguales. La prueba t de muestras independientes mostró que no existen diferencias estadísticamente significativas en los niveles de estresores entre los grupos evaluados, t (40) = 1.508, p = .139. Aunque se observó una diferencia de medias de 14.069 puntos, esta no fue suficiente para evidenciar diferencias significativas entre los grupos.
RESULTADOS
De la muestra total de 42 participantes. Se observa un predominio del sexo femenino, representado por 37 participantes, lo que corresponde al 88.1% de la población estudiada. Por otro lado, el sexo masculino estuvo conformado por 5 participantes, equivalente al 11.9% del total, la edad oscilo entre los 25 y 52 años. La mayor frecuencia se observó en los 26 años, representando el 14.3% de la muestra (n=6), seguido de los 31 años con un 11.9% (n=5). Las edades de 27, 28 y 30 años presentaron una frecuencia similar, correspondiente al 9.5% cada una (n=4). En conjunto, se identificó una mayor concentración de participantes en el grupo de adultos jóvenes, observándose que el 57.1% de la muestra tenía entre 25 y 30 años, mientras que el 69.0% correspondía a edades de hasta 31 años. Las edades mayores a 40 años mostraron una menor representación porcentual. Estos resultados evidencian una distribución predominantemente concentrada en edades jóvenes-adultas dentro de la población analizada.
En relación con el estado civil de los participantes, la categoría con mayor predominio fue la de solteros, representando el 50.0% de la muestra (n=21). En segundo lugar, se encontraron los participantes casados, con un 35.7% (n=15). Por otra parte, el 9.5% de los participantes (n=4) reportó vivir en unión libre, mientras que únicamente el 4.8% (n=2) se encontraba divorciado.
Respecto a la variable de número de hijos, se identificó que el 57.1% de los participantes (n=24) refirió no tener hijos, mientras que el 42.9% (n=18) señaló contar con hijos.
En cuanto a la especialidad que cursan los participantes, predominó el área quirúrgica, representando el 52.4% de la muestra (n=22), en segundo lugar, se encontró la especialidad de cuidados intensivos con un 31.0% (n=13), mientras que el área infantil correspondió al 16.7% (n=7). Los resultados reflejan una mayor participación del personal perteneciente al área quirúrgica, concentrando más de la mitad de la población estudiada, seguida por el personal de cuidados intensivos.
En relación con la dimensión Estresores, el grupo femenino presentó una media de 60.93 (DE = 20.338), mientras que el grupo masculino obtuvo una media de 46.86 (DE = 10.614). Estos resultados evidencian que las mujeres reportaron niveles más altos de estresores en comparación con los hombres. Asimismo, la mayor desviación estándar en el grupo femenino indica una mayor variabilidad en las respuestas relacionadas con los niveles de estresores. De igual manera, en Síntomas, las mujeres presentaron una media de 41.78 frente a 22.86 en los hombres, lo que indica una mayor presencia de síntomas asociados. En Estrategias, el grupo femenino también mostró una media ligeramente superior (60.00) respecto al masculino (54.86). Finalmente, en la puntuación total, las mujeres registraron una media de 54.23, mientras que los hombres obtuvieron 41.52.
Los resultados indican que no existen diferencias estadísticamente significativas en los niveles de estresores entre los grupos comparados (p > .05). Aunque se observa una diferencia de medias de 14.069 puntos, esta diferencia no alcanza significancia estadística, lo que sugiere que las variaciones observadas podrían deberse al azar y no a un efecto real entre los grupos. Además, el intervalo de confianza al 95% para la diferencia de medias incluye el valor cero (−4.790 a 32.929), reforzando la ausencia de diferencias significativas. La prueba de Levene indicó homogeneidad de varianzas para la variable Estresores (p = .084), por lo que se asumieron varianzas iguales. La prueba t de muestras independientes mostró que no existen diferencias estadísticamente significativas en los niveles de estresores entre los grupos evaluados, t (40) = 1.508, p = .139. Aunque se observó una diferencia de medias de 14.069 puntos, esta no fue suficiente para evidenciar diferencias significativas entre los grupos.
DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN
El presente estudio permitió caracterizar a la población analizada, la cual estuvo conformada predominantemente por mujeres jóvenes-adultas en formación de especialidades del área de la salud, principalmente en el área quirúrgica y de cuidados intensivos. Esta distribución es consistente con lo reportado en la literatura científica, donde se ha descrito que los programas de posgrado en ciencias de la salud suelen presentar mayor participación femenina y una alta concentración de profesionales en etapas tempranas de formación clínica13,14. Asimismo, la predominancia de adultos jóvenes coincide con lo señalado por Miranda Conde et al., quienes indican que los estudiantes de posgrado se encuentran en un periodo de alta exigencia académica y adaptación constante a demandas teóricas y prácticas complejas15.
En cuanto al estado civil y número de hijos, predominó la población soltera y sin hijos, lo cual puede relacionarse con la dedicación casi exclusiva a la formación especializada. Este hallazgo es congruente con lo descrito en estudios sobre estrés académico en posgrado, donde se señala que las responsabilidades académicas y asistenciales limitan la disponibilidad de tiempo para actividades familiares y personales, incrementando la percepción de carga y estrés15,16.
Respecto al área de especialidad, se observó una mayor participación del área quirúrgica, seguida de cuidados intensivos. Estos resultados son consistentes con la evidencia que señala que las áreas clínicas de alta complejidad constituyen entornos altamente estresantes debido a la presión asistencial, la toma de decisiones en tiempo limitado y la responsabilidad directa sobre pacientes en estado crítico14. Gil Álvarez y Fernández Becerra destacan que los residentes en formación presentan elevados niveles de estresores académicos asociados a la sobrecarga asistencial y al proceso progresivo de adquisición de competencias clínicas14.
En relación con las dimensiones del estrés, los resultados mostraron que el grupo femenino presentó mayores medias en estresores, síntomas, estrategias de afrontamiento y puntuación total de estrés en comparación con el grupo masculino. Este hallazgo es consistente con estudios previos que indican que las mujeres tienden a reportar mayores niveles de estrés académico y ansiedad en contextos de formación en salud, debido a factores emocionales, sociales y de afrontamiento ante situaciones de alta exigencia13. Tirado-Reyes et al. encontraron que los estudiantes de cursos especializados de enfermería presentan altos niveles de estrés y ansiedad, especialmente en mujeres, asociados a la carga académica y clínica13.
De manera complementaria, Peralta López y Villalba Jiménez señalan que el estrés en estudiantes de posgrado puede generar alteraciones psicosomáticas, lo que evidencia el impacto del estrés sostenido en la salud física y mental de los profesionales en formación16. Asimismo, Miranda Conde et al. enfatizan que el afrontamiento del estrés académico implica el uso de estrategias cognitivas y conductuales como la planificación y la reevaluación positiva, las cuales permiten modular el impacto de las demandas académicas15.
A pesar de las diferencias descriptivas entre hombres y mujeres, el análisis inferencial mostró que no existen diferencias estadísticamente significativas en los niveles de estresores entre ambos grupos (p > .05). Aunque se observó una diferencia de medias de 14.069 puntos, esta no fue suficiente para establecer diferencias reales entre los grupos, y el intervalo de confianza incluyó el valor cero, lo que refuerza la ausencia de significancia estadística. Este hallazgo difiere parcialmente de lo reportado en algunos estudios donde sí se han encontrado diferencias significativas por sexo en niveles de estrés académico13. Sin embargo, esta discrepancia puede explicarse por el tamaño reducido de la muestra y la baja representación masculina, lo que limita la potencia estadística del análisis.
La prueba de Levene mostró homogeneidad de varianzas (p = .084), lo que permitió asumir igualdad de varianzas en la prueba t de Student, fortaleciendo la validez del análisis comparativo. En este sentido, los resultados sugieren que, aunque existen diferencias descriptivas en la percepción de estrés entre hombres y mujeres, estas no alcanzan significancia estadística en la muestra estudiada.
Entre las principales limitaciones del estudio se encuentra el tamaño reducido de la muestra y la distribución desigual por sexo, lo que pudo influir en la detección de diferencias significativas. Asimismo, el diseño transversal impide establecer relaciones causales entre las variables estudiadas. Otra limitación relevante corresponde al uso de instrumentos de autorreporte, los cuales pueden estar sujetos a sesgos de percepción individual. Estas limitaciones han sido señaladas en estudios previos sobre estrés académico en estudiantes de posgrado y residentes del área de la salud14,15,16.
No obstante, el estudio presenta fortalezas importantes, ya que aborda una problemática relevante en la formación de profesionales de la salud, caracterizada por alta demanda académica y asistencial. Además, el análisis por dimensiones del estrés (estresores, síntomas y estrategias de afrontamiento) permite una comprensión integral del fenómeno estudiado. Asimismo, el uso de pruebas estadísticas inferenciales aporta rigor metodológico a los resultados obtenidos.
En conjunto, los hallazgos permiten concluir que el estrés académico constituye una condición presente en los profesionales de especialidad del área de la salud, particularmente en mujeres y en áreas de alta exigencia como quirófano y cuidados intensivos. Aunque no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre sexos, las tendencias observadas evidencian la necesidad de continuar investigando este fenómeno en muestras más amplias y equilibradas. Finalmente, se resalta la importancia de implementar estrategias institucionales orientadas al manejo del estrés, fortalecimiento del afrontamiento y promoción de la salud mental en estudiantes de posgrado, con el fin de mejorar tanto su bienestar como la calidad de la atención en los servicios de salud14,16.
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