Experiencia del programa pierde kilos, gana vida en una unidad de primer nivel

7 enero 2024

 

Nº de DOI:10.34896/RSI.2024.56.98.001

 

 

AUTORES

  1. Dra. Rosa Isela Santiago Toledo. ORCID 0009-0008-6160-3434, Médico Residente de Medicina Familiar de la Unidad de Medicina Familia 1, Orizaba, Veracruz, OOAD Ver Sur.
  2. Dra. Diana Isabel Díaz Díaz. ORCID 0009-0006-2031-3188. Médico Especialista en la Medicina Familiar en la Unidad de Medicina Familiar 1, Orizaba, Ver, OOAD Ver Sur.
  3. Dr. Arturo Ruiz Jurado. ORCID 0000-0002-6592-8745. Médico Especialista en Medicina Familiar en la Unidad de Medicina Familiar 1, Orizaba, Ver, OOAD Ver Sur.
  4. Dr. Alfredo Cervantes-Suarez. ORCID 0000-0001-5234-3599, Médico Especialista en Medicina Familiar, adscrito a la unidad de medicina familiar 1 de Orizaba, OOAD Ver Sur.
  5. Dra. Dora María Estrada Durán. ORCID 0000-0002-3987-8908, Coordinar Auxiliar Médico de Investigación en Salud, OOAD Ver Sur.

 

RESUMEN

Las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias y obesidad constituyen las principales causas de morbimortalidad de adultos. En México se estima que más del 70 % de la población adulta tiene exceso de peso. La atención de medicina familiar toma un rol importante, en el paciente con enfermedades crónico degenerativas, que es citado de forma mensual, y aunque eso no asegura un adecuado control de sus padecimientos, es necesario orientar al paciente para que tenga un adecuado apego al tratamiento, ajuste su dieta, controle su peso, realice actividad física, utilice el automonitoreo de glucosa, tensión arterial, y reconozca las señales de alarma para que, finalmente, modifique su estilo de vida hacia hábitos saludables. Si el paciente tiene una información clara de qué decisiones debe tomar para mejorar su salud, la probabilidad de un mejor control clínico se incrementa y se retrasa la frecuencia de complicaciones, lo que también disminuye los costos de la atención médica.

Objetivo: Evaluar la experiencia del programa pierde kilos, gana vida en una unidad de primer nivel.

Material y método: Se trató de un estudio analítico, longitudinal, retrospectivo que se efectuó en septiembre de 2022, con la revisión de expedientes clínicos de los participantes del programa Pierde Kilos, Gana Vida, del periodo comprendido de marzo a agosto de 2022, recolectando la información sobre el peso y su estado nutricional, glucosa sérica en ayuno, colesterol total, triglicéridos y presión arterial media, todo esto al inicio del programa a los tres meses y al final del mismo; para la estadística descriptiva en las variables cualitativas se utilizaron frecuencias y porcentajes, en las variables cuantitativas medidas de tendencia central; en la estadística inferencial se utilizó X2, para asociar la satisfacción de la experiencia del programa pierde kilos gana vida y las variables sociodemográficas considerando sólo significativos aquellos que arrojaron un valor de p< 0.05.

Resultados: La población quedó conformada por 13(12.7%) masculinos y 89(87.2%) femeninos. De los cuales 36(35.2%) tuvieron una escolaridad en el grado de primaria, y 52(50.9%) se dedicaban a las labores del hogar. Como resultado del análisis de la experiencia de los participantes en el programa pierde kilos gana vida, de 102 pacientes, solo 7(6.8%) pacientes alcanzaron una pérdida del 10% de su peso inicial. Por lo que la experiencia no fue satisfactoria. Sin embargo, la evolución de los parámetros bioquímicos, sí mostró disminución de las cifras al inicio y al final del programa, aunque esto finalmente no es el objetivo principal del programa pierde kilos gana vida. De ahí que al analizar la experiencia del programa con los factores sociodemográficos no mostraron asociación estadísticamente significativa.

Conclusiones: Derivado de los resultados obtenidos, se confirma la hipótesis nula “Los participantes del programa pierde kilos gana vida no tendrán una experiencia satisfactoria”. Por otro lado, aunque la gran mayoría de los pacientes no presentó una pérdida significativa en el peso, si mostraron mejoría en sus parámetros de colesterol, triglicéridos, y glucosa.

 

PALABRAS CLAVE

Obesidad, pérdida de peso, control metabólico, perder kilos.

 

ABSTRACT

Chronic diseases such as arterial hypertension, diabetes mellitus, dyslipidemias and obesity are the main causes of morbimortality in adults. In Mexico, it is estimated that more than 70% of the adult population is overweight. Family medicine care plays an important role in patients with chronic degenerative diseases, who are seen on a monthly basis, and although this does not ensure adequate control of their conditions, it is necessary to guide the patient so that he/she adheres to the treatment, adjusts his/her diet, controls his/her weight, is physically active, uses self-monitoring of glucose and blood pressure, and recognizes the warning signs so that, finally, he/she can modify his/her lifestyle towards healthy habits. If the patient has clear information on what decisions to make to improve their health, the likelihood of better clinical control increases and the frequency of complications is delayed, which also decreases health care costs.

Objective: To evaluate the experience of the lost kilos, gain a life program in a first level unit.

Material and method: It was an analytical, longitudinal, retroselective study that was carried out in September 2022, with the review of clinical records of the participants of the Lose Kilos, Gain Life program, from March to August 2022, collecting information on weight and nutritional status, fasting serum glucose, total cholesterol, triglycerides and mean arterial pressure, all this at the beginning of the program, at three months and at the end of it; For descriptive statistics, frequencies and percentages were used for qualitative variables, and for quantitative variables measures of central tendency; In the inferential statistics, X2 was used to associate the satisfaction of the experience of the Lose Kilos, Gain Life program and the sociodemographic variables, considering only those that yielded a value of p< 0.05 to be significant.

Results: The population consisted of 13 (12.7%) males and 89 (87.2%) females. Of these, 36 (35.2%) had a primary education, and 52 (50.9%) were engaged in household chores. As a result of the analysis of the experience of the participants in the Lose Pounds Gains Life program, out of 102 patients, only 7 (6.8%) patients achieved a loss of 10% of their initial weight. So, the experience was not satisfactory. However, the evolution of biochemical parameters did show a decrease in numbers at the beginning and end of the program, although this is ultimately not the main objective of the program to lose kilos and gain life. Hence, when analyzing the program’s experience with sociodemographic factors, it did not show a statistically significant association.

Conclusion: Derived from the results obtained, the null hypothesis is confirmed: «The participants of the program who lose kilos gain life will not have a satisfactory experience». On the other hand, although the vast majority of patients did not present a significant loss in weight, they did show improvement in their cholesterol, triglycerides, and glucose parameters.

KEY WORDS

Obesity, weight loss, metabolic control, loses kilos.

 

INTRODUCCIÓN

La obesidad es considerada a escala global como la epidemia del siglo XXI de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se refiere a la acumulación anormal o excesiva de tejido adiposo en relación con el peso, usualmente se acompaña de una inflamación sistémica crónica leve. Recientemente se ha reconocido como una enfermedad crónica, recurrente, de etiología multifactorial caracterizada por un desequilibrio de energía debido a un estilo de vida sedentario, un consumo excesivo de energía1.

A nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad están relacionados con un mayor número de defunciones que el déficit ponderal. Hoy en día, el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad cobran más vidas que el déficit ponderal. La obesidad se considera un importante factor de riesgo para enfermedades no transmisibles, tales como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial sistémica, dislipidemias2. La obesidad se asocia con un espectro muy amplio de alteraciones fisiopatológicas, como son sobrecarga de volumen, hipertensión, desregulación metabólica e inflamación sistémica, también pueden verse afectados por anormalidades metabólicas como dislipidemia, resistencia a la insulina o intolerancia a la glucosa, así como hipertensión arterial, alteraciones en los sistemas respiratorio, gastrointestinal y el aparato locomotor, sin dejar a un lado los problemas psicológicos a corto plazo que representa para esta población3. Las enfermedades no transmisibles se encuentran entre las principales causas de morbilidad y mortalidad en los adultos, en los países desarrollados y en desarrollo; la hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias y obesidad afectan la salud de los individuos adultos y es un importante motivo de consulta médica4,5,6. La prevalencia de la hipertensión arterial, diabetes mellitus 2, obesidad y dislipidemias está aumentando en nuestro país. En las últimas décadas, los pacientes con diabetes están aumentando por ser una de las principales causas de muerte en México; un estudio realizado mostró que las enfermedades crónicas no transmisibles, diabetes mellitus e hipertensión arterial causaron el 75% del total de las muertes6,7. La diabetes mellitus tipo 2 definida por la OMS como “una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce”, esta se considera un problema de salud pública mundial; el sobrepeso y la obesidad son los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de esta, aunado con inactividad física y alimentación inadecuada8,9,10. En el mundo existen alrededor de 170 millones de personas afectadas por diabetes mellitus que se predice duplicarán para el 2030; en Latinoamérica se ha calculado un incremento de hasta el 148 %. En México se estima que el número de personas afectadas pasará de 6.8 millones de personas a 11.9 millones, lo cual será un incremento de 175%10,11.

En las últimas décadas el número de personas que padecen diabetes se han incrementado y actualmente figuran entre las primeras causas de muerte en México; de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, “la proporción de adultos con diagnóstico previo de diabetes fue de 9.4%, lo que muestra un incremento del 0.2% en comparación con ENSANUT 2016 (9.2%)12. Pasando al nivel estatal, se puede observar que la prevalencia de diabetes es del 11.9%, siendo ésta mayor en la población femenina (12.8%) que en hombres (10.7%) y superior a lo reportado por ENSANUT 2016 (10.6%). Observando incremento en la prevalencia conforme aumenta la edad12. En México específicamente la población derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la prevalencia de diabetes mellitus fue de 10.5 % durante el 2010. En la consulta de medicina familiar ocupó el segundo lugar en términos de prevalencia. Se considera la primera causa de muerte en todo el país, con un aumento en la tasa de mortalidad del 3 % cada año. En el IMSS, de 2004 a 2010 fue la primera causa de muerte, con 21 096 defunciones en 2011 (Sismor 2004-2011). Los dictámenes de invalidez por este padecimiento constituyen 12.9 % del total, con una relación hombre/ mujer de 8: 1 (83 y 17 %) (División de Información en Salud. IMSS, 2010)12,13.

La prevalencia de la diabetes tipo 2 sigue aumentando y su prevención y control es una prioridad de salud pública tanto en México como a nivel mundial, existen artículos que informan sobre programas de prevención de la diabetes tipo 2 las cuales se realizaron exclusivamente en el ámbito de la atención primaria, y la intervención sobre el estilo de vida fue llevada a cabo por profesionales sanitarios aliados formados en entornos comunitarios13.

Según la Organización Mundial de la Salud, la hipertensión arterial definida como una enfermedad crónica, que puede ser controlable caracterizada por un aumento sostenido en las cifras de la tensión arterial debido a la resistencia periférica, que es un problema de salud común en todo el mundo. La prevalencia de la hipertensión arterial sistémica (HAS) está estrechamente relacionada con la edad, el estilo de vida, el entorno, el género y los factores de comorbilidad, como diabetes, obesidad, dislipidemias, tabaquismo y la predisposición genética13. México tiene la más alta prevalencia de hipertensión arterial en todo el mundo. Siendo esta del 31.5% y encontrándose más alta en adultos con obesidad (42.3%), que en adultos con un índice de masa corporal (IMC) normal y en adultos con diabetes que sin esta enfermedad. Se observa al menos un 31.5% de prevalencia donde al menos el 27.5% es de la población femenina14. En el 2016, ENSANUT reportó que al menos 31% de la población padecía hipertensión arterial, por lo tanto, para 2014 se estimó que aproximadamente 24 millones de adultos mayores de 20 años fueron portadores de la misma14. En el IMSS al menos el 61 % de las personas detectadas con HAS en la encuesta nacional 2000 desconocían ser portadores de la misma, situación que es de extrema importancia, ya que, en general, en México el paciente acude al médico cuando han transcurrido varios años desde el inicio de su HAS por lo tanto se estima que solamente 10 % de la población está realmente en control óptimo14. La dislipidemia es la alteración en la concentración sanguínea de colesterol, triglicéridos y colesterol HDL y LDL. Este es uno de los principales factores y determinantes del desarrollo de aterosclerosis y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares15. La Organización Panamericana de la Salud (OPS)/ OMS estimó en 2016 un total de 114, 793,341 habitantes en el país, de los cuales, la población entre 30 y 69 años tenía una prevalencia del 41% para dislipidemia. Se observó que la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares secundarias a dislipidemia fue del 19% para los hombres y por diabetes mellitus de 15%, en comparativa con la población femenina la cual presentó una prevalencia del 19% y de diabetes mellitus de 22%16. Por otro lado, los resultados de la Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas de México (ENEC-93) mostraron que la prevalencia de dislipidemia fue significativamente mayor en individuos obesos o con sobrepeso que en el resto de la población. El 33.2% de las mujeres encuestadas declararon ser menopáusicas y tuvo relación directa con el índice de masa corporal y la diabetes mellitus tipo 217,18. Se ha sugerido el cribado de dislipidemias debe realizarse en varones asintomáticos, con edades entre 35 y 64 años, y en mujeres entre 45 y 64 años, debido a que en los varones el riesgo coronario puede iniciar hasta 10 años antes que en las mujeres, siendo más alto cuando se asocia a sobrepeso u obesidad17,18. La OMS define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que es perjudicial para la salud. Esta determinado mediante el índice de masa corporal, que es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). El cual se cataloga sobrepeso a un IMC igual o superior a 25 y a la obesidad a un IMC igual o superior a 3018,19. México ocupa el segundo lugar en el mundo en términos de prevalencia de obesidad en adultos, diez veces más alto en comparativa con Japón y Corea. En nuestro país, más del 70 % de la población adulta tiene sobrepeso. La prevalencia de sobrepeso en hombres es más alta que en las mujeres, mientras que la tasa de obesidad en las mujeres es más alta que en los hombres. Por lo tanto, es necesario planificar e implementar estrategias y cursos de acción rentables, dirigidos a prevenir y controlar el peso, y así disminuir la frecuencia de enfermedades no trasmisibles19,20. En México, durante las últimas décadas, la obesidad se ha asociado con enfermedades no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, contribuyendo a altas tasas de mortalidad, discapacidad y muerte prematura en la población. Por esta razón, la obesidad es actualmente uno de los mayores problemas de salud pública del país. Algunos factores individuales y sociodemográficos asociados son pertenecer a un nivel socioeconómico bajo, vivir en condiciones alimentarias inseguras, tener talla baja o ser mujer20,21. Así, la atención de la medicina familiar juega un papel importante ya que los pacientes con diabetes tipo 2, hipertensión arterial sistémica, obesidad y dislipidemias son citados mensualmente, aunque eso no asegura un adecuado control de sus padecimientos, la literatura refiere que el uso regular de los servicios médicos no implica una vía de control21. Los cambios en el estilo de vida ayudan a prevenir y a controlar los niveles de tensión arterial, glucosa, colesterol y triglicéridos, por tal motivo se buscan realizar estrategias para modificar variables como la alimentación, actividad física y la disminución de peso en presencia de sobrepeso u obesidad, ya que la pérdida de peso ayuda en el tratamiento y disminución de los valores de tensión arterial glucosa sérica colesterol y triglicéridos22,23. Se requiere orientar al paciente para que tenga apego al tratamiento, ajuste su dieta, controle su peso, realice actividad física, utilice el automonitoreo de glucosa y tensión arterial, reconozca las señales de alarma para que, finalmente, modifique su estilo de vida hacia hábitos saludables. Si el paciente tiene una información clara de qué decisiones debe tomar para mejorar su salud, la probabilidad de un mejor control clínico se incrementa y se retrasa la frecuencia de complicaciones, lo que también disminuye los costos de la atención médica24.

Por lo cual se debe de contar con alguna estrategia para desarrollar un programa de instrucción en los grupos de ayuda como parte relevante del plan terapéutico, pues se ha identificado beneficio en las intervenciones educativas grupales25.

El aumento de la actividad física y la gestión de la dieta por parte de los profesionales sanitarios es fundamental para el tratamiento inicial de la diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial sistémica, dislipidemia y obesidad y está recomendado por consenso internacional25.

Existen diversas intervenciones realizadas alrededor del mundo donde podemos encontrar el realizado en China el Estudio Da Qing desarrollado con el objetivo de retardar el desarrollo de DM2, sus complicaciones cardiovasculares y el exceso de mortalidad asociado a ellas, los resultados reflejaron una reducción del 47% en la incidencia de diabetes en el grupo sometido a actividad física y un plan de alimentación, en Australia se realizó el Programa de Prevención de Diabetes del Gran Triángulo Verde (GGT) donde los participantes fueron sometidos a un programa de educación estructurado en 6 sesiones de 90 minutos cada una, durante un periodo de 8 meses. Al cabo de 3 meses de intervención, se observó una reducción significativa del peso, la circunferencia de la cintura, del colesterol total y del colesterol LDL. A los 12 meses de intervención, pudo apreciarse una disminución del peso, de la circunferencia de la cintura, de la glucosa plasmática en ayunas y a las 2 horas post-ingesta, del colesterol total, de los triglicéridos y de la presión diastólica. También los indicadores psicológicos mostraron una mejoría significativa, poniendo como manifiesto que un programa de prevención de DM2 mediante la intervención de estilo de vida, es eficaz en entornos de atención primaria de la salud26.

En la actualidad se encuentran estrategias como grupos de ayuda que funcionan en las unidades del Instituto Mexicano del Seguro Social, estos se reconocen como una opción adecuada para dar respuesta a las necesidades de salud, en relación con el aprendizaje y la modificación de estilos de vida en la población derechohabiente incluyendo servicios de atención como: consulta externa de medicina familiar, trabajo social, enfermería, nutrición y psicología; lo que se pretende con ello es reducir el número de complicaciones y gastos generados por esta enfermedad crónico degenerativa27.

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

Evaluar la experiencia del programa pierde kilos, gana vida en una unidad de primer nivel.

Objetivos específicos:

  • Determinar los factores sociodemográficos de los pacientes del programa Pierde kilos (género, edad, escolaridad, ocupación).
  • Clasificar el IMC de los pacientes del programa pierde kilos al inicio, a los 3 y a los 6 meses.
  • Comparar los valores de presión arterial media, glucemia, colesterol y triglicéridos de los pacientes del programa pierde kilos al inicio, a los 3 y a los 6 meses.
  • Asociar el efecto del programa Pierde Kilos con los factores sociodemográficos.

 

METODOLOGÍA

Se trató de un estudio analítico, longitudinal, retrospectivo que se efectuó en septiembre de 2022, con la revisión de expedientes clínicos de los participantes del programa Pierde Kilos, Gana Vida, del periodo comprendido de marzo a agosto de 2022, recolectando la información sobre el peso y su estado nutricional, glucosa sérica en ayuno, colesterol total, triglicéridos y presión arterial media, todo esto al inicio del programa a los tres meses y al final del mismo; para la estadística descriptiva en las variables cualitativas se utilizaron frecuencias y porcentajes, en las variables cuantitativas medidas de tendencia central; en la estadística inferencial se utilizó X2, para asociar la satisfacción de la experiencia del programa pierde kilos gana vida y las variables sociodemográficas considerando sólo significativos aquellos que arrojaron un valor de p< 0.05.

 

RESULTADOS

El estudio evaluó a 102 pacientes participantes del programa Pierde Kilos Gana Vida de la UMF 1 de Orizaba, de los cuales 13 (12.7 %) corresponden al género masculino y 89 (87.2%) al femenino.

En relación con la edad de los participantes, se encontraron en el rango de <20 años: 4 (3.92%), 20-35 años: 13 (12.74%), 36-50 años: 30 (29.41%), 51 a 65 años: 41 (40.19%), >66 años: 14 (13.72%).

En cuanto a la escolaridad de los sujetos del estudio se contó analfabetas: 21 (20.5%), primaria: 36 (35.2%), secundaria: 25 (24.5%), bachillerato: 15 (14.7%), licenciatura: 5 (4.9%).

Con respecto a la ocupación encontramos pensionados: 5 (4.9%), profesionales: 3 (2.9%), obreros: 34 (33.33%), técnicos: 5 (4.9%), administrativos 3 (2.9%), hogar:52 (50.9%).

A continuación, se evaluó la media de las variables (IMC, glucosa, colesterol, triglicéridos, presión arterial) al inicio, a los tres y a los seis meses respectivamente. Encontrando que si hubo mejoría de las cifras de los participantes, como se muestra en la tabla 1.

Para asociar el efecto del programa Pierde Kilos con los factores sociodemográficos se utilizó la prueba estadística X2 como se muestra en la tabla 2.

Finalmente se concluye que la experiencia del programa en los sujetos evaluados 7 (6.8%) presentaron una experiencia satisfactoria y 85 (83.3%) una experiencia no satisfactoria. Ya que solo 7 pacientes presentaron una pérdida del 10 % del peso inicial para poder concluir que lograron el objetivo del programa. Figura 1.

 

DISCUSIÓN

En este estudio se evaluó solo a un grupo antes y después de haber cursado el programa Pierde Kilos Gana Vida, careciendo de grupo control, presentando un predominio del sexo femenino (87.2%) en comparación al masculino (12.7%), con una edad promedio de 52.52; Figueroa- Suarez en su trabajo del 2014 en su estudio “Estilo de vida y control metabólico en diabéticos del programa DiabetIMSS” presentó una edad promedio de 54,14 años (IC95%: 52,07 – 56,21) y 53,22 años (IC95%: 50,58 – 55,86) respectivamente, predominaron: el sexo femenino (68,9%; IC95%: 61,0 – 76,8) y (64,6%; IC95%: 54,1 – 75,1). podemos observar que el trabajo realizado presenta una frecuencia similar en el sexo femenino y la edad presentada28.

Otra variable a estudiar fue la escolaridad en los pacientes donde se presentó con mayor frecuencia el nivel primaria en un 35.2% al asociar el grado de escolaridad con un resultado satisfactorio del programa se obtuvo una p= 0.444 por lo tanto no presenta significancia estadística , en cuanto a la ocupación se observó con mayor frecuencia fue ama de casa con un 50.9% de los sujetos de estudio, con una p= 0.920 al asociar con el resultado satisfactorio; Moreno M en su artículo “Definición y clasificación de la obesidad del 2012” menciona que los estudios epidemiológicos han detectado una serie de factores asociados con el sobrepeso y la obesidad en la población, como mayor edad, sexo femenino, menor nivel educacional, el estudio realizado presento un frecuencia similar en el nivel educacional bajo2.

En este estudio se realizó la comparación de las variables IMC, glucosa, colesterol triglicéridos y presión arterial al inicio y al término del programa encontrando una media del IMC inicial de 32.32 +/- 5.37 y final de 31.38 +/- 5.17, glucosa inicial 127.7 +/-48.07, final 112.4+/- 28.11, colesterol inicial 183.9 +/- 42.26, final 169.4 +/- 31.92, triglicéridos iniciales 206.8 +/- 201.4, final 153.2 +/-52.23, presión arterial media inicial 92.92+/- 6.60, final 95.04+/-10.06. lo que traduce que si se presentó una disminución en los parámetros bioquímicos; Valenzuela -Cervantes KA en 2020 realizó un estudio de tipo descriptivo y transversal titulado “Efectividad del programa MIDE en los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 de la C.M.F 1 del ISSSTE, Guadalajara, Jalisco” contando con una muestra de 1143 pacientes, donde mediante un plan nutricional y material educativo se buscaron promover una alimentación adecuada, actividad física en los cuales el 34.9% de los participantes reportó una pérdida mayor al 5 % de peso y control glucémico del 41.5% sin embargo al realizar el análisis de la experiencia del programa solo 7 pacientes (6.8%) alcanzaron una pérdida de peso significativa del 10% de su peso inicial28,29.

 

CONCLUSIÓN

De acuerdo con el objetivo general de los resultados obtenidos se confirma la hipótesis nula “Los participantes del programa pierde kilos gana vida no tendrán una experiencia satisfactoria”, ya que al comparar las variables mediante la prueba estadística X2, no se presentó una significancia estadística con las variables asociadas.

Se determinaron los factores sociodemográficos, donde se encontró pacientes en un rango de 51 a 65 años, el género femenino, la escolaridad primaria y amas de casa con fueron las variables con mayor frecuencia en este estudio.

De igual forma se determinaron los niveles de presión arterial, IMC, colesterol, triglicéridos, que fueron analizadas su media al inicio a los tres meses y al término de la intervención encontrando una pérdida significativa en los valores de los parámetros bioquímicos.

Se analizaron género, escolaridad, ocupación de los pacientes y se compararon con la experiencia satisfactoria y no satisfactoria de la intervención sin presentar significancia estadística, lo que al menos en esta población de estudio no contribuyeron de forma positiva.

Para concluir es importante decir que a pesar de que los pacientes no alcanzaron la meta establecida de pérdida de peso de al menos 10%, se observó una disminución significativa en sus parámetros bioquímicos, estos hallazgos pueden ser útiles para mejorar el diseño del programa y adaptarlo a las características sociodemográficas de los participantes, con el objetivo de obtener mejores resultados en la pérdida de peso y la mejora de la calidad de vida.

 

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  23. Aráuz AG, Sánchez G, Padilla G, Fernández M, et al, Intervención educativa comunitaria sobre la diabetes en el ámbito de la atención primaria. Rev Panam Salud Pública. 2001;9(3):145-53.
  24. López- Portillo A, Bautista-Vidal RC, Rosales-Velásquez OF, et al, Control clínico posterior a sesiones grupales en pacientes con diabetes e hipertensión. Rev Med Insst Mex Seguro Soc 2007;45(1):29-36.
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ANEXOS

Tabla 1.- Evolución de variables durante el programa.

Al inicio del programa A los 3 meses del programa Al término del programa
Glucosa 127.7+/-48.07 127.5+/-48.15 112.4+/-28.11
Colesterol 183.9 +/-42.26 185.4+/-41.31 169.4+/-31.92
Triglicéridos 206.8+/-201.4 173+/-81.94 153.2+/-52.23
Presión Arterial Media 97.92+/-6.6 96.29+/-5.10 95.04+/-10.06

El valor de triglicéridos es en el que se observó el descenso más importante.

 

Tabla 2.- Asociación entre factores sociodemográficos y resultados satisfactorio y no satisfactorio.

Satisfactorio No satisfactorio Total Valor de p
Edad <20 0 5 (4.9%) 5 (4.9%) 0.271
21-35 0 11(10.7%) 11(10.7%)
36-50 3 (2.9%) 26 (25.4%) 29 (28.4%)
51-65 1(0.98%) 37 (36.2%) 38 (37.2%)
>65 3 (2.9%) 16 (15.6%) 19 (18.6%)
Masculino 2 (1.9%) 11 (10.7%) 13 (12.7%) 0.193
Sexo Femenino 5 (4.9%) 84 (82.3%) 89 (87.2%)
Analfabeta 3 (2.9%) 18 (17.6%) 21 (20.5%) 0.444
Escolaridad Primaria 3 (2.9%) 33 (32.3%) 36 (35.2%)
Secundaria 1 (0.98%) 24 (23.5%) 25(24.5%)
Bachillerato 0 15 (14.7%) 15 (14.7%)
Licenciatura 0 5 (4.9%) 5(4.9%)
Labores del hogar 4 (3.9%) 48 (47%) 52 (50.9%) 0.920
Ocupación Administrativos 0 3 (2.9%) 3 (2.9%)
Técnicos 0 5(4.9%) 5(4.9%)
Obreros 3 (2.9%) 31 (30.3%) 34 (33.3%)
Profesionales 0 3 (2.9%) 3 (2.9%)
Pensionados 0 5(4.9%) 5(4.9%)

Como se observa el resultado de la experiencia de los participantes la mayoría no cumplió con el objetivo del programa.

 

Figura 1. Experiencia del programa Pierde Kilos Gana Vida.

Se presentó 85 sujetos con experiencia no satisfactoria. (83.3%). n=102.

 

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