- Cristian Aguilar Sáez. Fisioterapeuta en el Servicio Riojano de Salud. Aragón, España.
- Patricia Ibáñez Sánchez. Fisioterapeuta en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La fractura de Colles (FC) es una lesión del radio distal, a unos 2-3 cm de la articulación de la muñeca, con desplazamiento dorsal del fragmento dañado. Es frecuente en personas mayores, especialmente mujeres con osteoporosis. Esta lesión representa en torno al 18 % de las fracturas en adultos. Suele producirse por caídas con la mano en hiperextensión, en jóvenes, puede deberse a traumatismos de alta energía.
Los síntomas incluyen dolor intenso, inflamación, deformidad dorsal-radial, limitación del movimiento, pérdida de fuerza e incapacidad funcional. Es habitual la compresión del nervio mediano, lo que hace importante su evaluación clínica. El diagnóstico se basa en la historia clínica, exploración física y radiografía.
El tratamiento conservador es común en mayores, mediante reducción cerrada e inmovilización con yeso o férula. En fracturas más complejas se recurre a cirugía con fijación interna. En ambos casos se indica tratamiento farmacológico con AINEs para aliviar el dolor e inflamación.
La fisioterapia es fundamental tras la retirada de la inmovilización. Inicialmente, se prioriza el control del dolor, la inflamación y la prevención de rigidez mediante crioterapia, parafina y movilizaciones pasivas suaves. Posteriormente, se trabaja la movilidad activa, la fuerza y la funcionalidad de la muñeca. La intervención fisioterapéutica es esencial ya que mejora significativamente la recuperación funcional y previene secuelas a largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Fractura de Colles, muñeca, fisioterapia, movilidad articular, dolor.
ABSTRACT
Colles fracture (FC) is a lesion of the distal radius, about 2-3 cm from the wrist joint, with dorsal displacement of the damaged fragment. It is common in older people, especially women with osteoporosis. This injury accounts for about 18% of adult fractures. It is usually caused by falls with the hand in hyperextension; in young people, it may be due to high-energy trauma.
Symptoms include severe pain, inflammation, dorsal-radial deformity, movement limitation, loss of strength and functional disability. Compression of the median nerve is common, which makes its clinical evaluation important. Diagnosis is based on medical history, physical examination and radiography.
Conservative treatment is common in the elderly, by closed reduction and immobilization with plaster or splint. In more complex fractures, surgery with internal fixation is used. In both cases, pharmacological treatment with AINEs is indicated to relieve pain and inflammation.
Physical therapy is essential after the removal of immobilization. Initially, priority is given to the control of pain, inflammation and prevention of stiffness through cryotherapy, paraffin and soft passive mobilizations. Subsequently, active mobility, strength and functionality of the wrist are worked on. Physiotherapeutic intervention is essential as it significantly improves functional recovery and prevents long-term aftereffects.
KEY WORDS
Colles´fracture, wrist, physical therapy modalities, range of motion, articular, pain.
DESARROLLO DEL TEMA
La fractura distal del antebrazo, conocida como Fractura de CollesFC), es una lesión frecuente en la población de edad avanzada1. Se trata concretamente de una fractura de radio distalFRD) a unos 2 o 3 cm de la interlínea articular de la muñeca, cuyo fragmento distal dañado se desplaza en sentido dorsal, hacia afuera y en supinación, pudiendo asociarse o no una fractura de la estiloides cubital2.
EPIDEMIOLOGÍA
La FC se considera una fractura bastante frecuente, siendo una de las más comunes en edad adulta, constituyendo en torno al 18% de todas las fracturas en dicha edad3. En otro estudio, en un periodo de tiempo de 15 años se encontraron alrededor de 121.000 casos de FC, representando una incidencia de casi 15 casos por cada 100.000 habitantes de dicha población. A su vez, la edad media se sitúa en torno a unos 60 años, siendo dicha fractura más frecuente en mujeres y en personas con osteoporosis4.
ETIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO:
Generalmente en población joven se ha visto que se produce mediante traumatismos de alta energía como accidentes de tráfico, golpes, caídas, entre otras, todas estas predisponen a sufrir una FRD. Además, en todos los grupos hay ciertos factores como IMC elevado, tabaquismo, mayor edad, fragilidad, que desencadenan peores desenlaces y fracturas más graves5.
En mujeres postmenopáusicas, la obesidad, las caídas con la mano en hiperextensión y la osteoporosis se asocia con un alto riesgo de FRD. Además, cuanto más avanzada sea la edad mayor es el riesgo de sufrir dicha fractura6.
SÍNTOMAS:
Tras una FRD o FC nos solemos encontrar un gran dolor incapacitante, una marcada hinchazón en dicha zona, deformidad hacia la parte dorsal/radial de la muñeca, así como una disminución del rango de movimiento en todas las direcciones de la muñeca, pérdida de fuerza e incapacidad para realizar actividades de la vida diaria7.
Cabe destacar la importancia de detectar la posible compresión del nervio mediano, ya que suele ser frecuente en este tipo de fractura8.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de una FRD se basa fundamentalmente en valorar la historia clínica, sobre todo identificar el mecanismo lesional generalmente por caídas con la mano extendida. Además, se deben determinar lesiones de tejidos blandos asociados e incluso síntomas neurovasculares. Importante realizar una radiografía como prueba complementaria para identificar si hay lesión ósea, si hay desplazamiento, además del grado de extensión de la fractura8.
TRATAMIENTO
Generalmente en pacientes mayores con FRD el tratamiento conservador mediante una reducción de la fractura y una posterior inmovilización mediante yesos o férulas es la opción terapéutica más común9. Por otro lado, existen casos en los que si la fractura es más grave se opta por la intervención quirúrgica mediante una fijación interna7. En ambos casos los médicos se inclinan por un tratamiento farmacológico basado en AINEs para controlar el dolor e hinchazón post-fractura10.
Es fundamental realizar tratamiento fisioterapéutico inmediatamente después de la retirada del yeso o de la inmovilización marcada por el médico o traumatólogo, ya que se ha demostrado un aumento significativo tanto en la movilidad como en la fuerza de muñeca y por tanto un aumento de la función frente a aquellos que no realizan tratamiento de rehabilitación11.
En fases iniciales tras la retirada de la inmovilización se busca el objetivo de disminuir la inflamación, prevenir rigideces y controlar el dolor. Para ello se aplica crioterapia mediante hielo, parafinacon el fin de mejorar la circulación y disminuir la hinchazón), además de movilizaciones pasivas de muñeca suaves en todas las direccionesflexo-extensión, inclinación radial-cubital y circunducción) respetando siempre el dolor y la tolerancia del paciente. En fases más avanzadas, conforme van pasando las semanas optamos por el objetivo de restaurar la fuerza y movilidad, para ello se va optar por ejercicios de movilidad activa con el fin de mejorar el ROM, ejercicios de fortalecimiento de antebrazo y de muñeca, junto con algún ejercicio para mano y dedos. En esta fase se pueden añadir también tareas de la vida cotidiana como escribir, cocinar, coser con el fin de la reintegración funcional de dicha muñeca12.
CONCLUSIÓN
La FC es una lesión frecuente, especialmente en mujeres mayores con factores de riesgo como osteoporosis o caídas, y requiere un enfoque integral para su manejo. El diagnóstico adecuado, junto con un tratamiento individualizado, ya sea conservador o quirúrgico, y una rehabilitación fisioterapéutica precoz, son fundamentales para recuperar la funcionalidad de la muñeca y mejorar la calidad de vida del paciente.
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