- Ana López Lorente. Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Rebolería. Sector II- Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Miguel López Lorente. Graduado en Óptica y Optometría. Universidad de Zaragoza, España.
- Ana Royo Esteban. Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Aída Lorente López. Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- María Alfaro Vicente. Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Rebolería. Sector II- Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Marta Casaus Mairal. Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Rebolería. Sector II- Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
El glaucoma agudo de ángulo cerrado (GAAC) es una urgencia oftalmológica con riesgo de pérdida visual irreversible si el tratamiento se retrasa. Su presentación clínica puede simular procesos no oftalmológicos, lo que favorece demoras diagnósticas¹. Se presenta el caso de una mujer de 69 años cuyo primer contacto sanitario fue una óptica comunitaria por visión borrosa, halos y dolor ocular. Ante la sospecha clínica, y sin disponibilidad inicial de tonometría, el óptico derivó de forma urgente a un servicio de urgencias hospitalarias, donde se realizó valoración oftalmológica y se confirmó el diagnóstico de GAAC. Tras tratamiento precoz, la evolución fue favorable. Este caso pone de manifiesto la importancia del reconocimiento temprano y de la derivación directa hospitalaria ante signos de alarma.
PALABRAS CLAVE
Glaucoma de ángulo cerrado, urgencias oftalmológicas, óptica comunitaria, ojo rojo doloroso, derivación urgente.
ABSTRACT
Acute angle-closure glaucoma (AACG) is an ophthalmic emergency associated with a high risk of irreversible vision loss if treatment is delayed¹. Clinical presentation may mimic non-ocular conditions, contributing to diagnostic delays. We report the case of a 69-year-old woman whose first healthcare contact was a community optometry practice due to blurred vision, halos, and ocular pain. Despite the absence of initial tonometry, AACG was suspected and the patient was urgently referred directly to hospital emergency services, where ophthalmological assessment confirmed the diagnosis. Early treatment led to a favorable outcome. This case highlights the importance of early recognition and direct hospital referral.
KEY WORDS
Angle-closure glaucoma, ophthalmic emergency, community optometry, painful red eye, urgent referral.
INTRODUCCIÓN
El glaucoma agudo de ángulo cerrado (GAAC) es una urgencia oftalmológica caracterizada por un aumento brusco y marcado de la presión intraocular (PIO) secundario al cierre del ángulo iridocorneal, lo que provoca una obstrucción del drenaje del humor acuoso¹. Este incremento súbito de la PIO puede ocasionar daño irreversible del nervio óptico en un corto periodo de tiempo, con pérdida visual permanente si el tratamiento no se instaura de forma precoz².
Desde el punto de vista epidemiológico, el GAAC es menos frecuente que el glaucoma de ángulo abierto, pero presenta una mayor gravedad clínica. Afecta con mayor frecuencia a mujeres, personas de edad avanzada y pacientes con determinadas características anatómicas oculares, como cámara anterior estrecha, cristalino voluminoso o hipermetropía³. Además, determinados factores desencadenantes, como la midriasis inducida farmacológicamente o en situaciones de baja iluminación, pueden precipitar el cierre angular en pacientes predispuestos⁴.
La presentación clínica suele ser llamativa, con ojo rojo doloroso, visión borrosa, halos alrededor de las luces, cefalea intensa y síntomas vegetativos como náuseas o vómitos. Sin embargo, estos síntomas pueden confundirse con patologías neurológicas, digestivas o procesos oculares menos graves, lo que favorece retrasos diagnósticos, especialmente cuando el primer contacto sanitario se produce fuera del ámbito hospitalario2,5.
En este contexto, el papel de los profesionales sanitarios no oftalmólogos, como los ópticos-optometristas y el personal de Atención Primaria, resulta fundamental para la detección precoz del GAAC. La identificación de signos clínicos de alarma y la derivación urgente directa a un servicio hospitalario pueden ser determinantes para el pronóstico visual del paciente.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Mujer de 69 años que acude a una óptica comunitaria por presentar visión borrosa súbita en el ojo derecho de aproximadamente 6 horas de evolución, asociada a dolor ocular intenso, halos alrededor de las luces, cefalea ipsilateral y náuseas. No refería traumatismo ocular ni secreción ocular, ni antecedentes oftalmológicos relevantes conocidos.
En la exploración realizada por el óptico-optometrista se objetivó una disminución marcada de la agudeza visual monocular, ojo rojo con hiperemia ciliar, fotofobia y pupila en midriasis media con escasa respuesta a la luz. Ante la sospecha clínica de glaucoma agudo de ángulo cerrado y sin disponer de tonometría en ese momento, se decidió derivación urgente directa a un servicio de urgencias hospitalarias para valoración especializada.
PRUEBAS COMPLEMENTARIAS, TRATAMIENTO Y EVOLUCIÓN
En urgencias hospitalarias, la paciente fue valorada por el servicio de Oftalmología. Se objetivó una presión intraocular de 58 mmHg en el ojo derecho, cámara anterior estrecha y cierre angular en la gonioscopia, confirmándose el diagnóstico de glaucoma agudo de ángulo cerrado primario².
Se inició tratamiento hipotensor urgente con acetazolamida sistémica y tratamiento tópico, logrando un descenso progresivo de la presión intraocular. Una vez controlada la fase aguda, se realizó iridotomía periférica láser en el ojo afecto y de forma profiláctica en el contralateral, con evolución clínica favorable y recuperación parcial de la agudeza visual en los controles posteriores.
DISCUSIÓN
El caso presentado pone de manifiesto varios aspectos de interés clínico y asistencial. En primer lugar, demuestra que el glaucoma agudo de ángulo cerrado puede ser identificado en fases iniciales a partir de la clínica y de signos exploratorios básicos, incluso en ausencia de tonometría. El dolor ocular intenso, la visión borrosa con halos, la hiperemia ciliar, la opacificación corneal y la presencia de una pupila en midriasis media poco reactiva constituyen hallazgos altamente sugestivos que deben alertar al profesional sanitario¹,³.
El diagnóstico diferencial del ojo rojo doloroso es amplio e incluye entidades frecuentes como conjuntivitis, queratitis, uveítis anterior o escleritis. No obstante, a diferencia de estas patologías, el GAAC suele acompañarse de una disminución marcada de la agudeza visual, síntomas sistémicos y una exploración pupilar patológica, lo que permite orientar el diagnóstico incluso fuera del ámbito especializado². Reconocer estas diferencias resulta esencial para evitar retrasos potencialmente graves.
La literatura reciente subraya que el tratamiento del GAAC debe ser inmediato y escalonado. En la fase aguda, el objetivo principal es la rápida reducción de la PIO mediante tratamiento farmacológico sistémico y tópico. Posteriormente, la resolución definitiva del mecanismo de cierre angular es fundamental para prevenir recurrencias. La iridotomía periférica láser continúa siendo el tratamiento estándar inicial, tanto en el ojo afecto como de forma profiláctica en el contralateral³. En los últimos años, diversos estudios han puesto de relieve el papel de la extracción precoz del cristalino como alternativa eficaz en determinados pacientes, al mejorar la anatomía del ángulo y reducir el riesgo de nuevos episodios⁴,⁵.
Desde una perspectiva organizativa, este caso resalta el papel del óptico-optometrista como primer punto de contacto sanitario en la comunidad. Aunque no siempre se disponga de medios diagnósticos avanzados, la correcta interpretación de la clínica permite activar circuitos de derivación urgente que resultan clave para el pronóstico visual. La derivación directa desde la óptica comunitaria a urgencias hospitalarias evitó en este caso demoras asistenciales.
CONCLUSIONES
El glaucoma agudo de ángulo cerrado debe sospecharse ante la presencia de ojo rojo doloroso con pérdida visual, halos y síntomas vegetativos. Incluso sin tonometría inicial, la clínica permite justificar una derivación urgente directa a un servicio hospitalario. La detección precoz en la comunidad y la coordinación interprofesional resultan esenciales para prevenir secuelas visuales graves.
BIBLIOGRAFÍA
- Nüssle S, Reinhard T, Lübke J. Acute closed-angle glaucoma—an ophthalmological emergency. Dtsch Arztebl Int. 2021,118:845–851.
- European Glaucoma Society. European Glaucoma Society Terminology and Guidelines for Glaucoma, 5th edition. Br J Ophthalmol. 2021,105(Suppl 1):1–169.
- Khazaeni B, et al. Acute angle-closure glaucoma. StatPearls. 2025.
- Parikh SR. Clinical implication of recent randomized control trial in primary angle-closure disease. Curr Opin Ophthalmol. 2022,33:125–131.
- Ong AY, et al. Lens extraction versus laser peripheral iridotomy for acute primary angle closure. Ophthalmology. 2023,130:676–684.