Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.62.19.001
AUTORES
- Carmen Reséndiz Dáttoly. N41 Subjefe de Educación en Enfermería y Carreras Técnicas Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
- Héctor Miguel Villalobos Natarén. Médico Especialista en Medicina de Urgencias. Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur, México.
- María Yazmín Hernandez Ambrosio. Coordinador Clínico de Educación e Investigación en Salud, Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur, México.
- Dora María Durán Estrada. Coordinador Auxiliar de Investigación en Salud, Coordinación de Planeación y Enlace Institucional Orizaba, Ver., México.
- Frida Fernanda Cobos Aquino. Médico Residente de Tercer Año en Urgencias Médico Quirúrgicas. Hospital General de Zona No. 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
RESUMEN
Introducción: La hemorragia gastrointestinal alta (HGIA) es una urgencia médica frecuente en adultos mayores y constituye una causa importante de morbimortalidad. Entre los parámetros iniciales utilizados para evaluar a estos pacientes, la hemoglobina destaca por ser un marcador accesible que permite estimar la magnitud de la pérdida sanguínea desde el momento del ingreso. Su disminución se ha relacionado con peores desenlaces clínicos, ya que refleja no solo el grado de sangrado, sino también el estado hemodinámico general del paciente.
En pacientes con HGIA se ha evidenciado que cifras bajas de hemoglobina al momento de la atención inicial se vinculan con mayor riesgo de requerir transfusión, intervención terapéutica urgente y con un aumento en la probabilidad de mortalidad. También se ha observado que presentan resultados menos favorables cuando reciben esquemas transfusionales poco conservadores, lo que refuerza la utilidad de la hemoglobina como indicador temprano para estimar la gravedad y orientar el manejo.
Una cifra baja de hemoglobina al ingreso puede indicar pérdida sanguínea masiva o prolongada, retraso en la atención, hipoperfusión tisular, mayor riesgo de shock y disminución de la reserva fisiológica, especialmente en pacientes de edad avanzada o con comorbilidades cardiovasculares. Por ello, forma parte de parámetros pronósticos incluidos en escalas ampliamente utilizadas para valorar el riesgo en HGIA.
Objetivo: Determinar asociación entre la cifra de hemoglobina con la mortalidad en pacientes con diagnóstico de HGIA mayores de 60 años en el servicio de Urgencias.
Metodología: Se llevó a cabo un estudio observacional, descriptivo, transversal y retrospectivo en el Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz, Mèxico. Se analizaron 326 expedientes de pacientes mayores de 60 años hospitalizados con diagnóstico de HGIA entre enero y diciembre de 2024. Se registraron variables sociodemográficas, comorbilidades, niveles de hemoglobina al ingreso y a las 4 horas, necesidad de hemotransfusión y mortalidad intrahospitalaria. El análisis estadístico se realizó con pruebas no paramétricas. Las variables cualitativas se describieron mediante frecuencias y porcentajes, y las cuantitativas mediante media, desviación estándar, mediana, rango intercuartílico y varianza. La normalidad se evaluará con Kolmogorov-Smirnov o Shapiro-Wilk. Se analizó la asociación entre la cifra de hemoglobina y la mortalidad con la prueba estadística U de Mann -Whitney.
Resultados: Se analizaron 326 expedientes de pacientes con diagnóstico de HGIA. Del total, 165 pacientes (50.6%) correspondieron al sexo masculino y 161 (49.4%) al femenino. La comorbilidad más frecuente fue la Insuficiencia hepática crónica, presente en el 25.8% de los pacientes, seguida de Hipertensión arterial sistémica (23.0%) y Diabetes mellitus tipo 2 (21.5%).
En relación con los niveles de hemoglobina, la anemia severa grado I fue la más frecuente (29.8%), seguida de anemia moderada (29.4%). Un total de 130 pacientes (39.9%) requirió hemotransfusión durante su atención.
La mortalidad intrahospitalaria fue del 4.0% (n = 13). Los pacientes que fallecieron presentaron una mediana de hemoglobina inicial de 5.1 g/dL, mientras que aquellos que egresaron por alta mostraron una mediana de 8.0 g/dL, diferencia que fue estadísticamente significativa (p = 0.001). De manera similar, la hemoglobina a las 4 horas fue significativamente menor en el grupo de defunción (p < 0.001).
Conclusión: Una cifra de hemoglobina menor de 7gr/dL es marcador de mortalidad en pacientes con hemorragia digestiva alta en pacientes mayores de 60 años en el Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver., México. El presente estudio demostró que los niveles de hemoglobina constituyen un marcador temprano asociado a la mortalidad intrahospitalaria en pacientes adultos mayores con HGIA atendidos en un servicio de urgencias. La disminución significativa de la hemoglobina al ingreso y a las 4 horas se correlacionó con mayor riesgo de defunción (p < 0.001), lo que confirma la hipótesis inicial y aporta evidencia en favor de su valor pronóstico en la fase temprana del abordaje.
Hemorragia digestiva alta, mortalidad intrahospitalaria, adultos mayores.
ABSTRACT
Introduction: Upper gastrointestinal bleeding (UGIB) is a common medical emergency in older adults and remains a major contributor to morbidity and mortality. Among the initial parameters used to assess these patients, hemoglobin is a readily accessible marker that helps estimate the extent of blood loss from the moment of presentation. Its reduction has been linked to poor clinical outcomes, as it reflects not only bleeding severity but also global hemodynamic compromise.
In patients with UGIB, low hemoglobin values at initial assessment have been associated with a higher likelihood of requiring transfusion, urgent therapeutic intervention, and increased mortality risk. Furthermore, less favorable outcomes have been reported in those receiving liberal transfusion strategies, reinforcing the usefulness of hemoglobin as an early indicator of clinical severity and a guide for initial management.
A low hemoglobin level at admission may reflect massive or prolonged blood loss, delayed medical attention, tissue hypoperfusion, increased risk of shock, and reduced physiologic reserve—particularly among older adults or those with cardiovascular comorbidities. For this reason, hemoglobin is included in various prognostic scoring systems widely used for risk stratification in UGIB.
Objective: To determine the association between hemoglobin levels and mortality in patients over 60 years of age diagnosed with UGIB in the Emergency Department.
Methodology: A descriptive, observational, cross-sectional, retrospective study was conducted at General Hospital No. 8 in Córdoba, Veracruz. A total of 326 medical records from patients over 60 years old hospitalized with UGIB between January and December 2024 were reviewed. Sociodemographic variables, comorbidities, hemoglobin levels at admission and at 4 hours, blood transfusion requirements, and in-hospital mortality were recorded. Statistical analyses were performed using nonparametric tests. Qualitative variables were described using frequencies and percentages, and quantitative variables through mean, standard deviation, median, interquartile range, and variance. Normality was assessed using the Kolmogorov-Smirnov or Shapiro-Wilk tests. The association between hemoglobin levels and mortality was analyzed using the appropriate statistical test.
Results: A total of 326 records from patients diagnosed with UGIB were analyzed. Of these, 165 patients (50.6%) were male and 161 (49.4%) female. The most common comorbidity was chronic liver failure (25.8%), followed by systemic arterial hypertension (23.0%) and type 2 diabetes mellitus (21.5%).
Regarding hemoglobin levels, grade I severe anemia was the most frequent finding (29.8%), followed by moderate anemia (29.4%). A total of 130 patients (39.9%) required blood transfusion during hospitalization. In-hospital mortality was 4.0% (n = 13). Patients who died had a median initial hemoglobin of 5.1 g/dL, compared with 8.0 g/dL in survivors—a statistically significant difference (p = 0.001). Likewise, hemoglobin values at 4 hours were significantly lower among deceased patients (p < 0.001).
Discussion: A hemoglobin level below 7 g/dL emerged as a mortality marker in patients over 60 years of age presenting with upper gastrointestinal bleeding at General Hospital No. 8 in Córdoba, Veracruz. This threshold reflects not only the severity of acute blood loss but also the reduced physiological reserve characteristic of older adults, which may explain the higher mortality observed in this population.
Conclusions: This study demonstrates that hemoglobin levels serve as an early marker associated with in-hospital mortality among elderly patients with UGIB evaluated in the emergency setting. A significant reduction in hemoglobin at admission and four hours later correlated with higher risk of death (p < 0.001), confirming the initial hypothesis and supporting its prognostic utility during the early phases of care.
KEY WORDS
Upper gastrointestinal bleeding, in-hospital mortality, elderly patients.
INTRODUCCIÓN
La hemorragia gastrointestinal alta (HGIA) es definido como un sangrado ubicado, en la parte superior del ligamento de Treitz, que puede provenir del esófago, estómago o el duodeno, y que clínicamente se presenta como hematemesis y/o melena. La presentación de vómito en posos de café, puede estar asociado a HGIA o puede estar presente en otras patologías no necesariamente sangrantes, como obstrucción intestinal. Es común que los pacientes, también cursan con síntomas relacionados con pérdida sanguínea tales como síncope, fatiga y disnea. Las causas del sangrado son clasificadas como de origen variceal y no variceal1.
Esto se traduce en una carga económica con uso de recursos públicos en salud a nivel mundial, ya que la incidencia de la HGIA a nivel mundial es de 103 casos por cada 100.000 habitantes por año, con un 4% por hemorragias por varices. En pacientes hospitalizados con diagnóstico de HGIA la mortalidad global es de 14% (11% en ingresos de urgencia y 3% entre pacientes ingresados). El 27% de los pacientes tenía más de 80 años, frente a menos del 10% en los estudios anteriores, en los que la mortalidad era del 10-14%2.
La HGIA es autolimitada la gran mayoría de los casos (80%). La causa más frecuente es el sangrado por úlcera péptica, debido a una úlcera duodenal (25%), y úlcera gástrica (23%). Debido a diferentes variables como la edad del paciente y las diversas comorbilidades, la cantidad del sangrado y los hallazgos endoscópicos, la mortalidad es variable (3,5% al 10,0%)2,3.
Para que el médico tratante pueda entender la severidad del sangrado, debe obtener datos muy valiosos como son la cronicidad, el inicio, la descripción y la intensidad de los síntomas. Un dato de valiosa importancia que se debe de investigar es el de episodios previos de HGIA, ya que esto usualmente involucra a lesiones similares previas4.
El historial médico del paciente deberá incluir uso de medicamentos y un historial social enfocado en el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias, tales como el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios, e inhibidores de la recaptura de serotonina ya que estos fármacos incrementan el riesgo de sangrado5.
El objetivo principal de esta historia clínica detallada es identificar factores de riesgo que apunten hacia una etiología subyacente de HGIA como evidencia de compromiso hemodinámico y que usualmente requiere reanimación hídrica agresiva, acompañado de una disminución del nivel de hemoglobina de al menos 2gr/dL, comparado con un valor base o un valor de hemoglobina menor a 8gr/dL, que en la gran mayoría de casos requiere una terapia de transfusión sanguínea6.
Es de gran importancia investigar los síntomas iniciales y los antecedentes del paciente, ya que estos nos permitirán identificar las diferentes etiologías y valorar el riesgo. Dentro de los antecedentes se debe investigar historial de hematemesis de repetición (desgarro de Mallory-Weiss o perforación esofágica), uso crónico de AINEs, insuficiencia hepática crónica, alcoholismo y endoscopías previas con reporte de úlcera péptica, várices esofágicas o gastritis erosiva, lo que nos permitirá guiar de una mejor manera el tratamiento, orientado al contexto de cada caso particular6,7.
Recordar que también el uso de anticoagulantes aumenta el riesgo de sangrado, por lo que se considera un factor que influye en la elección de estrategias de reanimación y tratamiento subsecuente8.
Los estudios de laboratorio también son importantes, y estos deberán incluir una citometría hemática completa, panel metabólico básico, panel de coagulación y pruebas de función hepática. Las mediciones de hemoglobina y hematocrito deberán ser repetidas con base a la severidad del HGIA, el juicio clínico y la estabilidad hemodinámica del paciente. Una relación nitrógeno ureico en sangre (BUN por sus siglas en inglés) /creatinina mayor a 36 es sugestivo de HGIA, al distinguirla de un sangrado de tubo digestivo bajo (sensibilidad del 90%)8,9.
Cuando se trata de pacientes con una HGIA importante, se deberá colocar 2 accesos venosos periféricos para la administración en bolo de solución salina al 0.9% o Ringer lactato a fin de corregir la hipovolemia y mantener presión arterial. No debemos de olvidarnos del monitoreo continuo de la frecuencia cardiaca, presión arterial y oximetría de pulso, ya que son vitales durante la reanimación y la estabilización. Considera que la intubación endotraqueal del paciente quizá sea necesaria en casos con sangrado activo importante10.
El objetivo principal es identificar el riesgo de sangrado de cada paciente, para permitirnos un egreso seguro de la sala de urgencias con seguimiento extrahospitalario, reduciendo costos con escasa o nula oportunidad de situar a los pacientes en riesgo de resultados precarios que pudieran haber sido prevenidos con un manejo intrahospitalario11.
Las escalas de riesgo utilizadas en HGIA se clasifican en 2 grandes grupos: pre-endoscópicas y post-endoscópicas. Estas últimas incluyen la escala de Rockall completa, la Progretto Nazional Emoragia Digestiva (PNED) y la Cedars Sinai Medical Centre Predictive Index (CSMCPI). En el área de urgencias toman relevancia las escalas de riesgo pre-endoscópicas ya que no dependen de una visualización directa del tracto gastrointestinal, sino que están enfocadas en la valoración del riesgo, tan pronto el paciente es admitido en la unidad hospitalaria12.
Las escalas de riesgo pre-endoscópicas incluyen el Rockall pre-endoscópicas (pRS), la Glasgow Blatchford (GBS), la AIMS-65, que requiere determinación de pruebas sanguíneas en correlación con la exploración física inicial (albúmina, INR, estado mental, presión sistólica, edad ≥65 años), la ABC (edad, exámenes sanguíneos, comorbilidades), la Canada–United Kingdom–Adelaide (CANUKA) y la escala MAP (ASH) también basada en resultados de pruebas sanguíneas y la exploración física (estado mental, la clasificación de la Sociedad Americana de Anestesiología (ASA), el pulso, albúmina, presión sistólica, hemoglobina12,13.
Es recomendable clasificar a los pacientes a su ingreso al servicio de urgencias con la escala de Glasgow Blatchford, esto a sugerencia del consenso para el manejo de la HGIA, de la Sociedad Británica de Gastroenterología, escala la cual ha demostrado tener el mejor rendimiento en la predicción de desenlaces clínicamente relevantes como la necesidad de hemotransfusión, tratamiento endoscópico, cirugía e incluso la muerte del paciente. Las escalas de AIMS65 y Rockall pre-endoscópicas, también nos sirven para predecir la mortalidad. Además de esto, el grupo de expertos de la Sociedad Británica de Gastroenterología, también recomienda usar la GBS, pRS y AIMS65 de manera individual para cada caso particular con HGIA12,14.
La estadificación del riesgo para HGIA es un pilar importante, sin embargo, la precisión de los sistemas actuales de puntaje es medianamente confiable, y el cálculo del puntaje puede ser complejo. Tomando esto en cuenta la escala MAP (ASH) fue creada, a partir de un estudio que implicò el uso de una base de datos prospectiva de pacientes con y validada en una base de datos internacional con 3012 pacientes de 6 hospitales. Los resultados fueron la mortalidad a los 30 días, intervención endoscópica, cualquier otra intervención como administración de paquetes globulares, tratamiento endoscópico, radiología intervencional, cirugía o la muerte) y nuevos episodios hemorrágicos13,15.
La precisión para predecir resultados fue analizada por el área bajo la curva característica operativa del receptor (AUROC por sus siglas en inglés). Se incluyeron 147 pacientes en el desarrollo cohorte. Fueron incluidos factores como deterioro del estado mental, albúmina <2.5 gr/dL, pulso 100, escala ASA >2 puntos, presión sistólica <90 mmHg, y hemoglobina <10g/dL. Este modelo de estudio tuvo una buena precisión predictiva para la intervención (AUROC = 0.83; 95%, CI: 0.79–0.88) y adecuada para la mortalidad (AUROC = 0.74; 95% CI: 0.68–0.81)16.
Para el riesgo de nuevos episodios de sangrado, la escala MAP (ASH) (AUROC 0.73; 95% CI: 0.69–0.77) fue muy similar a la escala Glasgow Blatchford (AUROC = 0.72; 95% CI: 0.67–0.76) pero muy superior a AIMS65 (AUROC = 0.64; 95% CI: 0.59–0.68). Por lo que el puntaje obtenido de la escala MAS (ASH) después de un episodio de HGIA, es muy útil para predecir alguna intervención, con una justa discriminación prediciendo la mortalidad. Por lo que es una herramienta de valoración de riesgo pre-endoscópico muy simple y una buena opción para la práctica clínica17.
El manejo inicial con un abordaje estructurado es de suma importancia, con una reanimación apropiada de líquidos intravenosos, y el uso de una terapia de hemotransfusión restringida. Las herramientas de estratificación pre-endoscópicas también son de vital importancia ya que nos permiten identificar a pacientes con un mayor riesgo o con riesgo mucho menor que se beneficiaría de un abordaje terapéutico específico18.
A diferencia del sangrado de tipo variceal, que resulta en una mayor mortalidad, en comparación con el sangrado de origen no variceal, y en caso ésa sea la sospecha, los antibióticos y el uso de vasopresor deberán ser indicados de manera urgente, antes de la endoscopia. Esto se basa en un metaanálisis de 31 ensayos controlados aleatorizados, que involucraron a 12,587 pacientes, los cuales requirieron una transfusión debido a una variedad de causas, los cuales incluían pérdida sanguínea aguda, resultados comparados basados en una terapia de transfusión restrictiva o liberal19.
Un límite restrictivo de transfusión fue una concentración de hemoglobina de 7-8g/dL, lo cual no alteró la mortalidad a 30 días (RR 0.97, 95%: CI 0.81 – 1.16). La restricción de la transfusión no fue asociada con incremento de eventos adversos en persona con enfermedad cardiovascular, pero no hay suficientes datos disponibles que comentar en aquellos presentando síndrome coronario agudo. Dentro del contexto de HGIA un estudio controlado aleatorio de un solo centro realizado en España asignó a 921 pacientes a una estrategia de transfusión restrictiva (hemoglobina <7 gr/dL) contra una liberal (hemoglobina <9 gr/dL)19,20.
Los pacientes que recibieron una estrategia restrictiva tuvieron un riesgo significativamente menor de muerte a 6 semanas (HR 0.55, 95%, CI 0.33 – 0.92) después de ajustar por los factores de riesgo iniciales. Un estudio grande, subsecuente, de control aleatorio por grupos realizado en Reino Unido, no reportó diferencias en los resultados clínicos cuando son comparados con límites de transfusión menores a 8 gr/dL contra menores a 10 gr/dL en pacientes presentado HGIA21.
Otro metaanálisis de transfusión restrictiva contra liberal de concentrados eritrocitarios en HGIA incluyó 1965 pacientes de 5 ensayos controlados aleatorios demostró que la transfusión restrictiva fue asociada con una menor mortalidad y redujo el resangrado22.
Existe un estudio en el cual se observó algunos de los factores que predicen la muerte en este tipo de paciente. El estudio fue realizado en el departamento de Medicina Interna en el Hospital Universitario de Aleppo, realizado de 2018 a 2020. En este estudio se incluyó a todos los pacientes con diagnóstico de HGIA los cuales fueron ingresados requiriendo una endoscopia de tubo digestivo alto. Esto involucró a 234 pacientes, de los cuales 97 fueron mujeres (41.45%) y 137 fueron hombres (58.77%), en un rango de edad de 17 a 81 años, y la mediana de edad fue de 57.15 años con una desviación estándar ± 22.89 años. Se reportaron 22 muertes, representando el 9.4%, de los cuales 8 fueron mujeres (8.25%) y 14 hombres (10.22%)23.
Otro estudio concluyó una relación inversamente proporcional entre el valor de hemoglobina a la admisión y la incidencia de muerte. A menor concentración de hemoglobina al ingreso, existe una mayor probabilidad de que el paciente fallezca. Agregado a esto existe una relación directa significativa entre el número de paquetes globulares transfundidos y la incidencia de muerte, tomando en cuenta que todos los pacientes que fallecieron habían recibido hemotransfusiones24.
Otro estudio fue dirigido a comparar pacientes mayores de 80 años, con pacientes más jóvenes con HGIA e identificar factores de riesgo para los principales resultados. Un solo centro prospectivamente recopiló una base de datos. Se realizaron modelos de regresión logística inferencial y multivariado de manera descriptiva. Los principales resultados fueron dentro del área hospitalaria y con un retraso de 6 meses en la mortalidad. En este estudio se incluyó a 698, de cuales 143 fueron mayores de 80 años, y 555 fueron menores de 80 años25.
Las principales diferencias fueron las comorbilidades en ambos grupos (85.9% vs. 62%, P < .0001), el uso de anticoagulantes orales (ACO) (32.3% vs. 12.7%; P < .0001), y uso de antiagregantes plaquetarios (32.3% vs. 21.2%; P < .007). Se evidenció que no existe diferencia en la necesidad de intervención endoscópica, hemotransfusión, estancia hospitalaria, nuevos episodios de sangrado dentro del hospital y la mortalidad25,26.
Los pacientes mayores de 80 años tuvieron un aumento en el retraso a 6 meses en la mortalidad en comparación con pacientes más jóvenes (17.5% vs. 8%, P = .001). Concluyendo en que los niveles de creatinina, la presencia de Cirrosis Hepàtica o el inicio de HGIA mientras se está hospitalizado fueron factores de riesgo independientes para la mortalidad en paciente mayores de 80 años. El retraso en la mortalidad fue más elevado en este grupo etario, principalmente causado por eventos cardiovasculares y procesos neoplásicos, pero no así en la mortalidad en pacientes hospitalizados26,27.
Otro estudio de control, aleatorizado, unicéntrico, prospectivo, abierto de no inferioridad fue dirigido para comparar las estrategias restrictiva y liberal de transfusión en la reducción de la mortalidad en pacientes con HGIA, fue conducido por más de 2 años. Los pacientes que presentaban HGIA fueron aleatorizados en grupos de estrategia de transfusión restrictiva (hemoglobina <7 gr/dL) o liberal (hemoglobina <8 gr/dL). La transfusión fue administrada hasta que los pacientes alcanzaban una meta de hemoglobina de 9 gr/dL en la estrategia restrictiva y de 10 gr/dL en la estrategia liberal25,28.
En un estudio retrospectivo, transversal y unicéntrico, realizado en el Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza” del ISSSTE, en Ciudad de México, con pacientes entre los 15 y 90 años, en quienes se realizó una panendoscopia y el diagnóstico HGIA, realizado de 2018 a 2020, que incluyò a 2616 expedientes y reportes endoscópicos, de los cuales 2014 reportes que cuentan con diagnóstico de HGIA, demostraron que la enfermedad erosiva esofagogastroduodenal con 1450 reportes (71.9%), las varices esofagogástricas con 212 reportes (10.5%), las úlceras gastroduodenales con 192 reportes (9.53%), la gastropatía Hipertensiva con 86 reportes (4.27%), y el desgarro de Mallory-Weiss con 22 reportes(1.09%) fueron las principales patologías involucradas29.
Otro estudio realizado en el Hospital Universitario del Caribe de la ciudad de Cartagena, Colombia, de tipo transversal y retrospectivo, incluyó 167 pacientes que ingresaron al servicio de urgencias con el diagnóstico de HGIA no variceal dentro de su historia clínica. El antecedente de HGIA, hipotensión al ingreso y un puntaje >3 en la escala de Rockall pre-endoscópica tuvieron relación estadísticamente significativa con la ocurrencia de mortalidad por HGIA, siendo estos factores relacionados con la ocurrencia30,31.
La HGIA es una entidad médica cuyo conocimiento y manejo resulta esencial para el médico de urgencias, quienes deben conocer los aspectos fundamentales de la conducta a seguir con estos pacientes, teniendo en cuenta que dicho evento resulta una de las emergencias más frecuentes en los servicios de urgencias. Una reanimación adecuada, un diagnóstico temprano por medio de la clínica y el tratamiento correspondiente a la etiología del HGIA son los pilares de un buen manejo terapéutico. La gran mayoría de hemorragias gastrointestinales son autolimitantes, por lo que el manejo conservador tiene un mayor impacto sobre el curso del padecimiento, siendo una condición que pone en riesgo la vida y debe de ser atendida de manera pronta y con un manejo apropiado.
En el área de Urgencias del HGZ No.8 Córdoba, Veracruz México., es un diagnóstico frecuente en pacientes con factores de riesgo para desarrollar HGIA. Esta situación toma relevancia ante la falta de criterio para la administración de paquetes o la indicación poco acertada de su uso en pacientes relativamente estables, además de ser un problema de salud que implica el gasto de recursos materiales y humanos implicados en el proceso de donación de sangre. Se espera obtener información valiosa sobre el número de pacientes admitidos en nuestra unidad hospitalaria con el diagnóstico de HGIA mayores de 60 años, cuál es la cifra de hemoglobina más frecuente en los pacientes admitidos con HGIA, la asociación de la hemoglobina con la mortalidad, cuáles son las comorbilidades más frecuentes en estos pacientes, cuántos pacientes requirieron transfusión sanguínea, cuántos pacientes no requirieron transfusión sanguínea, cuántos pacientes se vieron altamente beneficiados de una transfusión, y cuantos pacientes fallecieron independientemente si hubo transfusión sanguínea o no. Esto será con el objetivo de aplicar las mejores escalas para la puntuación de riesgo de sangrado pre endoscópico, con una mejor predicción de la mortalidad, y mejorar el juicio médico basado en el cuadro clínico del paciente, para decidir si se transfunde y no, justificando esta decisión con evidencia científica. Los resultados se esperan obtener a través del uso del archivo clínico y de expediente médico de paciente con el diagnóstico de HGIA, admitidos en el área de urgencias del Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz México, con el uso de herramientas digitales para la recopilación de datos. Estos resultados se esperan sean de utilidad tanto para estadística epidemiológica con base a la frecuencia de HGIA en nuestra población, así como la identificación y correlación de comorbilidades más asociadas a la HGIA, que permita al personal médico en cuanto a la toma de decisiones el manejo terapéutico adecuado.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La HGIA es considerada actualmente un problema de salud pública, siendo una de las principales causas de muerte en nuestro país. Es un padecimiento común en nuestra área de trabajo principalmente debido a que precede a otras causas, implicando que afecta a diversos grupos etarios. El problema principal en la toma de decisiones para iniciar un tratamiento de hemotransfusión y cómo esto se basa en cuanto a las cifras de hemoglobina obtenida y el cuadro clínico del paciente con HGIA, de acuerdo a las diferentes escalas de riesgo, nos orienta sobre la magnitud del riesgo de mortalidad que presenta cada paciente, sin embargo, no existe estadísticas en nuestro medio para nuestra población específicamente. Por esta razón resulta de gran importancia obtener resultados y a través de estos, proporcionar conocimiento en la manera de abordar a los pacientes de una mejor manera, saber la mortalidad de los pacientes con diagnóstico de HGIA y conocer la cantidad de pacientes que se vieron beneficiados con esta estrategia de manera retrospectiva.
Los estudios hasta el momento realizados nos indica que existe una estrecha y fuerte relación entre las cifras de hemoglobina en un episodio de HGIA y la necesidad de iniciar una terapia de hemotransfusión, existen estudios que hacen mención de la relación inversamente proporcional entre las cifras de hemoglobina obtenidas y una mayor frecuencia de mortalidad en èste tipo de pacientes. En los resultados de estos estudios existen variaciones, debido a diversos factores, tales como el sexo, la edad, comorbilidades, uso de fármacos, etc. Por lo tanto, sería de gran ayuda el indagar cuáles serían los resultados específicos en nuestra población y si realmente existe un beneficio sustancial de realizar la terapia de hemotransfusión de acuerdo con los criterios actuales.
Identificar las cifras de hemoglobina como marcador temprano de mortalidad en pacientes con diagnóstico de hemorragia gastrointestinal alta mayores de 60 años en el servicio de Urgencias.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Identificar las características sociodemográficas de los pacientes con diagnóstico de HGIA mayor de 60 años en el servicio de Urgencias en el periodo de estudio.
- Analizar la asociación entre las cifras de hemoglobina y la mortalidad en pacientes con HGIA mayores de 60 años en el servicio de Urgencias en el periodo de estudio.
- Conocer las cifras de hemoglobina de pacientes mayores de 60 años con HGIA a su ingreso y a las 4 horas en el servicio de Urgencias en el periodo de estudio.
- Referir el porcentaje de pacientes mayores de 60 años con HGIA que requirieron hemotransfusión a su ingreso, y a las 4 horas en el servicio de Urgencias en el periodo de estudio.
- Identificar las comorbilidades asociadas a los pacientes mayores de 60 años con HGIA en el servicio de Urgencias en el periodo de estudio.
HIPÓTESIS
Una cifra de hemoglobina menor de 7 gr/dL es marcador de mortalidad en pacientes con hemorragia digestiva alta en pacientes mayores de 60 años en el Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz México.
Hipótesis alterna:
Una cifra de hemoglobina menor de 7 gr/dL no es marcador de mortalidad en pacientes con hemorragia digestiva alta en pacientes mayores de 60 años en el Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Veracruz Mèxico.
Estudio observacional, descriptivo, transversal y retrospectivo.
Servicio de Urgencias del Hospital General de Zona No.8 Córdoba, Veracruz México.
Periodo para desarrollarse:
Noviembre 2025
Se incluyeron 326 expedientes de pacientes mayores de 60 años que cursan con HGIA con más de 4 horas de estancia intrahospitalaria.
Población:
La población estuvo constituida por expedientes de pacientes mayores de 60 años con diagnóstico de HGIA que fueron hospitalizados en el periodo comprendido entre el 1 de enero al 31 de diciembre de 2024.
SELECCIÓN DEL TAMAÑO DE MUESTRA:
La selección del tamaño de la muestra es no probabilística.
-Expedientes de paciente que fueron ingresados a esta unidad hospitalaria con el diagnóstico de HGIA mayores de 60 años
-Expediente de pacientes con edad de 60 años en adelante, con HGIA con expediente clínico completo.
-Permanencia hospitalaria mínima de 4 horas.
-Consentimiento informado firmado por el paciente o su representante legal
-Expediente de pacientes menores de 60 años.
-Pacientes con hemorragia de origen distinto al intestinal alto.
-Expediente de mujeres embarazadas.
-Expediente de pacientes no derechohabientes.
-Expediente de pacientes con transfusiones previas dentro de 90 días.
-Expediente de pacientes con historia de trauma reciente.
-Expediente de pacientes con historia de cirugías previas dentro de 30 días.
Criterios de eliminación:
-Expedientes de pacientes que no cuenten con datos clínicos completos.
DESCRIPCIÓN GENERAL DEL ESTUDIO
Una vez que el protocolo de investigación fue autorizado por el Comité Local de Investigación y el Comité de Ética en investigación, se notificó a las autoridades del Hospital General de Zona No. 8 de Córdoba, Veracruz y en colaboración con la Coordinación Clínica de Educación e Investigación en Salud se solicitaron las facilidades necesarias para realizar la indagación. Los datos se obtuvieron de los expedientes de pacientes que ingresaron al servicio de Urgencias con diagnóstico de HGIA; en el período de enero 2024 a diciembre 2024 que cumplan con los criterios de inclusión.
Primera etapa del estudio: estuvo basada en la evolución clínica de todos los pacientes con expediente completo que ingresaron al servicio de urgencias con el diagnóstico de HGIA mayores de 60 años, y se recabaron los datos tales como edad, sexo, comorbilidades, cifra de hemoglobina al ingreso y a las 4 horas y si se realizó hemotransfusión durante su estancia. Se evaluó la información obtenida, además si existió la administración de concentrados eritrocitarios de forma restrictiva, así como el porcentaje de mortalidad de los pacientes con diagnóstico de sangrado de tubo digestivo alto. Se determinó la asociación entre cifras iniciales de hemoglobina y la mortalidad en estos pacientes.
Segunda Etapa del estudio: a través de un equipo de cómputo propio del investigador, se realizó la creación de una base de datos la cual debió estar lista para su análisis e información del presente estudio con resultados que se expresaron en porcentajes, frecuencias, tablas y gráficas.
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Los datos se recolectaron en una base de datos de Excel para posteriormente utilizar el programa SPSS. Se aplicó estadística descriptiva para variables cualitativas, frecuencia y porcentaje; y para variables cuantitativas medidas de tendencia central la media y varianza, prueba de normalidad para aplicar la prueba estadística correspondiente.
ASPECTOS ÉTICOS
Este protocolo de investigación se realizó cuando el Comité Local de Investigación y Ética en Investigación en Salud lo apruebe. El estudio se apegó a las normas éticas Internacionales y los lineamientos institucionales, así como también lo establecido en la Ley General de Salud en materia de experimentación científica en seres humanos de los aspectos éticos de la investigación en sus artículos 13, 16 y 20 y la declaración de Helsinki de 1964 que menciona que el propósito principal de la investigación médica en seres humanos es comprender las causas, evolución y efectos de las enfermedades y mejorar las intervenciones preventivas, diagnósticas y terapéuticas. La investigación médica está sujeta a normas éticas que sirven para promover y asegurar el respeto a todos los seres humanos y para proteger su salud y sus derechos individuales el bienestar de los seres humanos debe tener primacía sobre los intereses de la ciencia y la sociedad. Desde 2016 la declaración de Helsinki está complementada con la declaración de Taipei; las consideraciones éticas sobre las bases de datos de salud y los biobancos; que establece el respeto de la dignidad, autonomía, privacidad y confidencialidad de las personas, los médicos tienen obligaciones específicas, tanto éticas como legales, como responsables de proteger la información entregada por sus pacientes. La constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 4° publicado en el Diario Oficial de la Federación el 6 de abril de 1990, La ley General de Salud, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 7 de febrero de 1984, establecen que toda persona tiene derecho a la protección de la salud, misma que este protocolo de investigación promueve. La Comisión Interinstitucional de Investigación en Salud publicado en el Diario Oficial de la Federación el 22 de octubre de 1983. Será órgano de consulta de dependencias e instituciones del sector público para el desarrollo de fomento y cumplimiento de las normas de ética y apoyar la definición de los lineamientos de bioseguridad en la realización de investigaciones, conforme a las disposiciones establecidas por el consejo de salubridad general.
El “Código” de Núremberg: Promulgado en 1947 adoptado por la comunidad internacional que habla sobre las condiciones para la realización de experimentos médicos en humanos; en este código, quedaron expresadas normas básicas:
1.- El consentimiento del sujeto.
2.- El experimento debe conducir a un resultado positivo, sin medios improvisados o innecesarios.
3.- No debe haber sufrimiento mental o físico innecesario.
4.- El grado de riesgo no ha de exceder la importancia de lo que se pretende demostrar.
5.- Durante el desarrollo del experimento, el sujeto podrá pedir que se suspenda, si se siente afectado mental o físicamente.
6.- Durante el desarrollo del experimento, los científicos encargados deben estar dispuestos a darlo por terminado si consideran riesgo de lesión o, incapacidad o muerte del sujeto en experimentación.
7.- Los resultados no serán publicados sin autorización del comité de ética de la institución y no serán revelados datos ni información a dichos pacientes.
En relación con la distribución por sexo de la población estudiada, se incluyeron un total de 326 participantes. De estos, 165 correspondieron al sexo masculino, lo que representa el 50.6% del total, Figura1.
Se observó una mayor frecuencia del sexo masculino de 165 (50.6%). n = 326.
En relación con las comorbilidades presentes en la población estudiada, se identificó como más frecuente la Insuficiencia hepática crónica (IHC), presente en 84 pacientes (25.8%), seguida de Hipertensión arterial sistémica (HAS) en 75 pacientes (23.0%) y Diabetes mellitus tipo 2 (DM2) en 70 pacientes (21.5%). La Insuficiencia renal crónica (IRC) se identificó en 63 pacientes (19.3%), mientras que la Cardiopatía se presentó en 11 pacientes (3.4%). Únicamente 23 pacientes (7.1%) no presentaron comorbilidades asociadas. Figura 2.
La comorbilidad más frecuente fue la Insuficiencia hepática crónica (IHC), presente en el 25.8% de los pacientes. n = 326.
En la población de estudio se identificaron distintos grados de anemia. La anemia severa grado I fue la más frecuente, presente en 97 pacientes (29.8%), seguida de la anemia moderada en 96 pacientes (29.4%) y la anemia leve en 62 pacientes (19.0%). La anemia severa grado II se observó en 52 pacientes (16.0%), mientras que sólo 19 pacientes (5.8%) no presentaron anemia. Figura 3.
La anemia severa grado I fue el grado más frecuente, observándose en 97 individuos 29.8%. n = 326.
En cuanto a la necesidad de transfusión sanguínea durante la atención, se identificó que 130 pacientes (39.9%) requirieron este procedimiento, mientras que 196 pacientes (60.1%) no ameritaron transfusión. Figura 4.
La mayoría de los pacientes no requirieron transfusión sanguínea durante la atención 196 (60.1%). n=326).
En relación con el desenlace clínico de los pacientes, se observó que la gran mayoría egresó por mejoría, registrándose un total de 313 altas (96.0%). En contraste, se documentaron 13 defunciones (4.0%) durante el periodo de estudio. Tabla 1.
La mayor frecuencia se encontró en pacientes que fueron dados de alta con 313 individuos 96.0%. n=326.
Se evaluaron los valores de hemoglobina iniciales y a las 4 horas en un total de 326 pacientes. Ambas variables son continuas y se describieron mediante medidas de tendencia central y dispersión. El valor inicial de hemoglobina mostró un rango de 2.0 a 16.9 g/dL, con mediana de 8.0 g/dL, percentiles 25 y 75 de 6.5 y 9.925 g/dL respectivamente, y una media de 8.35 g/dL. A las 4 horas, los valores oscilaron entre 2.6 y 16.9 g/dL, con mediana de 7.4 g/dL, percentiles 25 y 75 de 6.3 y 9.0 g/dL, y una media de 7.83 g/dL. Figura 4.
La media de hemoglobina disminuyó de 8.35 g/dL en su medición inicial a 7.83 g/dL a las 4 horas (n=326).
En el análisis de la asociación entre los niveles de hemoglobina y la mortalidad, se identificaron diferencias estadísticamente significativas tanto en la hemoglobina inicial como en la hemoglobina medida a las 4 horas de la atención. Los pacientes que presentaron defunción mostraron una mediana de hemoglobina inicial de 5.1 g/dL, en comparación con 8.0 g/dL en los pacientes que egresaron por alta, diferencia que resultó estadísticamente significativa (U de Mann-Whitney = 895.0; p = 0.001). De manera similar, la mediana de hemoglobina a las 4 horas fue de 4.2 g/dL en el grupo con defunción y de 7.5 g/dL en el grupo con alta, observándose nuevamente una diferencia significativa (U de Mann-Whitney 713.5; p < 0.001). Tabla 3.
*Prueba de Prueba U de Mann-Whitney. Los niveles de hemoglobina inicial y a las 4 horas fueron significativamente menores en los pacientes que presentaron defunción en comparación con aquellos que egresaron por alta (p ≤ 0.001).
En la presente investigación se encontró que los niveles de hemoglobina, tanto al ingreso como a las 4 horas de atención, se asociaron de manera significativa con la mortalidad intrahospitalaria en pacientes adultos mayores con HGIA atendidos en un servicio de urgencias (p < 0.001).
Se analizó el comportamiento clínico y hematimétrico de pacientes mayores de 60 años con HGIA destacando el papel de la hemoglobina como marcador temprano de severidad y posible mortalidad.
Respecto a la distribución por sexo, se observó un ligero predominio del sexo masculino (50.6%), lo cual es inferior a lo descrito en otras series. En un estudio retrospectivo realizado en el Hospital Universitario de Aleppo, Siria, Al-Tahan et al. reportaron que el 58.6% de los pacientes con HDA fueron hombres, evidenciando una mayor predominancia masculina en dicha población. La menor diferencia por sexo observada en nuestro estudio podría explicarse por el grupo etario analizado (mayores de 60 años), donde la brecha de exposición a factores de riesgo entre hombres y mujeres tiende a disminuir.
La Insuficiencia hepática crónica (IHC) estuvo presente en el 25.8% de los pacientes, porcentaje comparable con estudios realizados en centros terciarios. Muganza et al., en un hospital de referencia en Tanzania, identificaron insuficiencia hepática crónica en el 30.6% de los pacientes con HGIA, asociándose a mayor severidad y riesgo de mortalidad. Asimismo, reportes internacionales señalan que aproximadamente una cuarta parte de los pacientes con HGIA presentan insuficiencia hepatopática crónica, lo cual concuerda con nuestros hallazgos y resalta la relevancia de esta comorbilidad como factor pronóstico adverso.
En cuanto a los parámetros hematimétricos, la anemia severa grado I fue la más frecuente, observándose en el 29.8% de los pacientes. Este hallazgo respalda la utilidad de la hemoglobina inicial como marcador temprano de gravedad. Laine y Jensen, desde la Mayo Clinic en Rochester, Estados Unidos, señalaron que los valores iniciales de hemoglobina, junto con la evolución temprana del sangrado, permiten discriminar entre pacientes de bajo y alto riesgo, particularmente en adultos mayores, identificando además a la edad avanzada como un factor pronóstico independiente. Aunque su estudio no reporta un porcentaje específico de anemia severa, la frecuencia observada en nuestra cohorte refuerza la importancia de la evaluación hematimétrica temprana en urgencias.
En relación con el manejo transfusional, en el presente estudio el 60.1% de los pacientes no requirió transfusión sanguínea, lo cual es consistente con las recomendaciones actuales de manejo restrictivo. Villanueva et al., en un ensayo clínico realizado en España, demostraron que una estrategia transfusional restrictiva se asoció con menor mortalidad y tasa de resangrado en comparación con una estrategia liberal, especialmente en pacientes con insuficiencia hepática crónica. Estos hallazgos sugieren que la baja necesidad transfusional observada en nuestra población podría relacionarse con una identificación oportuna de pacientes de menor riesgo basada en parámetros clínicos y de laboratorio.
Finalmente, el 96.0% de los pacientes fue dado de alta, reflejando una evolución clínica favorable en la mayoría de los casos. En estudios europeos y norteamericanos, la mortalidad hospitalaria por HGIA se ha reportado entre 5% y 14%, incrementándose en pacientes mayores de 60 años y con comorbilidades significativas. La elevada tasa de egreso observada en nuestro estudio podría explicarse por una adecuada estratificación de riesgo temprana, en la que la hemoglobina inicial desempeñó un papel relevante para orientar decisiones clínicas en el servicio de urgencias.
En conjunto, la evidencia obtenida respalda la hipótesis de que la cifra de hemoglobina inicial constituye un marcador temprano de pronóstico adverso en el adulto mayor con HGIA, y su asociación con mortalidad intrahospitalaria fue altamente significativa (p < 0.001). Futuros estudios podrían incorporar modelos multivariados que contemplen variables fisiológicas, endoscópicas y terapéuticas, con el objetivo de desarrollar herramientas predictivas más robustas y específicas para este subgrupo etario.
CONCLUSIONES
El presente estudio demostró que los niveles de hemoglobina constituyen un marcador temprano asociado a la mortalidad intrahospitalaria en pacientes adultos mayores con HGIA atendidos en un servicio de urgencias. La disminución significativa de la hemoglobina al ingreso y a las 4 horas se correlacionó con mayor riesgo de defunción (p < 0.001), lo que confirma la hipótesis inicial y aporta evidencia en favor de su valor pronóstico en la fase temprana del abordaje. Concluyendo que una cifra de hemoglobina menor de 7 gr/dL es marcador de mortalidad en pacientes con hemorragia digestiva alta en pacientes mayores de 60 años en el Hospital General de Zona No. 8 Córdoba, Ver.
La elevada frecuencia de anemia severa, la presencia de comorbilidades particularmente de origen hepático y la proporción considerable de pacientes que requirieron transfusión sugieren que este subgrupo etario presenta un perfil clínico de mayor fragilidad, que podría explicar la mayor susceptibilidad a desenlaces adversos. La mortalidad observada, si bien baja en comparación con algunos reportes internacionales, se mantuvo asociada al grado de deterioro hematimétrico temprano.
En conjunto, los hallazgos del presente estudio respaldan el uso de la hemoglobina como un marcador temprano de utilidad clínica en pacientes mayores de 60 años con hemorragia gastrointestinal alta, contribuyendo a optimizar el manejo inicial, priorizar recursos y mejorar la atención en el servicio de urgencias.
Los resultados del estudio fortalecen la pertinencia de integrar variables laboratoriales simples, disponibles de manera inmediata en la atención de urgencias, dentro de los procesos de estratificación de riesgo. Asimismo, evidencian la necesidad de continuar investigando en poblaciones envejecidas, particularmente en contextos latinoamericanos y en hospitales de segundo nivel, donde la optimización diagnóstica y terapéutica puede tener impacto clínico relevante.
Se considera oportuno promover investigaciones prospectivas y multivariadas que permitan evaluar de manera más robusta la contribución de la hemoglobina en interacción con factores fisiológicos, endoscópicos y terapéuticos, con el objetivo de consolidar modelos predictivos aplicables a la práctica clínica.
BIBLIOGRAFÍA
- BMJMED. Update on the management of upper gastrointestinal bleeding. 2022;1:e000202. doi:10.1136/bmjmed-2022-000202.
- Weledji EP. Acute upper gastrointestinal bleeding: a review. Surgery Pract Sci. 2020 Apr 19;100004. doi:10.1016/j.sipas.2020.100004
- Yi-Chuan Chen. Massive transfusion in upper gastrointestinal bleeding: a new scoring system, Annals of Medicine, 51:3-4, 224-231, DOI: 10.1080/07853890.2019.1615122.
- Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín. Tratamiento del Sangrado Digestivo Alto. Protocolo médico. Código: HCAM-GA-PR-154. Versión 1. Quito. Unidad Técnica de Gastroenterología. Cambios rev méd;2018;17(2):95-104.
- Laine L, Jensen DM. Upper gastrointestinal bleeding: etiologies and management. Mayo Clin Proc. 2019 Apr;94(4):697–703. doi:10.1016/j.mayocp.2019.01.022
- ARS MEDICA Revista de Ciencias Médicas. Hemorragia digestiva alta Upper gastrointestinal bleeding 44(3) año 2019. http://dx.doi.org/10.11565/arsmed.v44i3.1356.
- Wilkins T, Khan N, Nabh A.Upper gastrointestinal bleeding in adults: evaluation and management. Am Fam Physician. 2020 Mar 1;101(5):294–300. http://dx.doi.org/10.11565/arsmed.v44i3.1356
- Orpen-Palmer, J; Stanley, A.J. A Review of Risk Scores within Upper Gastrointestinal Bleeding. J. Clin. Med. 2023, 12, 3678. https://doi.org/10.3390/jcm12113678.
- Cuartas-Agudelo YS, Martínez-Sánchez LM. Aspectos clínicos y etiológicos de la hemorragia digestiva alta y sus escalas de evaluación. MÉD.UIS.2020;33(3):9-20. doi: 10.18273/revmed.v33n3-2020001.
- Redondo-Cerezo E, Camargo R, De la Riva M, Zamora J, Calleja JL, Loras C, et al.MAP(ASH): A new scoring system for the prediction of intervention and mortality in upper gastrointestinal bleeding.J Gastroenterol Hepatol. 2019 Jul 26;34(10):1667–74. doi:10.1111/jgh.14811
- Orpen-Palmer J, Siau K. Update on the management of upper gastrointestinal bleeding. BMJ Med. 2022;1:e000202. doi:10.1136/bmjmed-2022-000202
- Laine L, Barkun AN, Saltzman JR, Martel M, Leontiadis GI. ACG clinical guideline: upper gastrointestinal and ulcer bleeding. Am J Gastroenterol. 2021;116(5):899–917. doi:10.14309/ajg.0000000000001245
- Zanetto, A. Recent Advances in the Management of Acute Variceal Hemorrhage. J. Clin. Med. 2021, 10, 3818. https://doi.org/10.3390/jcm10173818.
- Stanley AJ. Management of acute upper gastrointestinal bleeding. BMJ. 2019 Mar 25;364:l536. doi:10.1136/bmj.l53615.
- Barkun AN, Almadi M, Kuipers EJ, Laine L, Sung J, Tse F, et al. Management of nonvariceal upper gastrointestinal bleeding: guideline recommendations from the international consensus group. Ann Intern Med. 2019;171(11):805–22. doi:10.7326/M19-179516.
- Cuartas-Agudelo YS, Martínez-Sánchez LM. Aspectos clínicos y etiológicos de la hemorragia digestiva alta y sus escalas de evaluación. Méd UIS. 2020;33(3):9–20. doi:10.18273/revmed.v33n3-2020001
- Govender I.Management of upper gastrointestinal bleeding.S Afr Fam Pract. 2019;61(5):15–18.
- Alali AA. An update on the management of non-variceal upper gastrointestinal bleeding. Gastroenterol Rep (Oxf). 2023;11. doi:10.1093/gastro/goad011.
- e Franchis R, Garcia-Tsao G, Bosch J, et al. Baveno VII – Renewing consensus in portal hypertension. J Hepatol. 2022;76(4):959–74.
- Gómez-Delgado YA, Sánchez-Acevedo CA, Rodríguez-Morales V, et al. Comparación de las puntuaciones de Glasgow-Blatchford vs. Rockall como predictoras de hemorragia digestiva alta no varicosa en pacientes tratados en el Hospital Universitario Erasmo Meoz y en la Clínica San José de Cúcuta, Colombia, en 2017-2018. Rev Arg Med. 2020;11(3):262–8. doi:10.61222/ram.v11i3.875
- Asaki T, Tanaka T, Kawakami T, Takahashi Y, Kobayashi T, Nakagawa Y, et al. Prediction of the need for emergency endoscopic treatment for upper gastrointestinal bleeding and new score model: a retrospective study. BMC Gastroenterol. 2022;22:337. doi:10.1186/s12876-022-02413-8
- Actualización en la terapéutica del sangramiento digestivo alto no variceal. Polo del Conocimiento. 2022 Ago;8(5):3344–57. doi:10.23857/pc.v8i5
- Aljarad Z, Mobayed BB. The mortality rate among patients with acute upper GI bleeding (with/without EGD) at Aleppo University Hospital: A retrospective study. Ann Med Surg (Lond). 2021;71:102958. doi:10.1016/j.amsu.2021.102958
- Redondo-Cerezo E, De la Osa FJ, Caballero J, Rodríguez-García JL, Picón C, Martínez C, et al. Upper gastrointestinal bleeding in patients 80 years old and over: a comparison with younger patients and risk factors analysis for in-hospital and delayed mortality. Int J Clin Pract. 2021;00:e14806. doi:10.1111/ijcp.14806
- Kola G, Sureshkumar S, Mohsina S, Sreenath GS, Kate V. Restrictive versus liberal transfusion strategy in upper gastrointestinal bleeding: A randomized controlled trial. Saudi J Gastroenterol 2021;27;13-9.
- Siau K, Hearnshaw S, Stanley AJ, et al. Frontline Gastroenterology 2020;11:311–323.
- Kola G. Restrictive versus liberal transfusion strategy in upper gastrointestinal bleeding: A randomized controlled trial. Saudi J Gastroenterol 2021;27;13-9.
- Mato Ramos YA. Efectividad del tratamiento con ácido tranexámico en la hemorragia digestiva alta. Rev Cubana Cir. 2020 Abr-Jun;59(2):e_956.
- Acevedo-Cabrera JJ. Experiencia actual en hemorragia digestiva alta en el Hospital Regional “General Ignacio Zaragoza” del ISSSTE. Endoscopia. 2020;32(Supl 2).
- Ortega L, Yepes I, Coronado J. Factores asociados a mortalidad en pacientes con hemorragia del tracto digestivo superior no varicosa. Rev Ciencias Biomédicas. 2021;10(1):27–38.
- Jairath V, Kahan BC, Logan RF, Hearnshaw SA, Travis SP, Murphy MF, et al. Red blood cell transfusion in patients with upper gastrointestinal bleeding: the prospective cohort TRIGGER study. BMJ. 2015;350:h3037.
ANEXOS
Definición de las variables:
| NOMBRE DE LA VARIABLE | DEFINICIÓN CONCEPTUAL | DEFINICIÓN OPERACIONAL | TIPO DE VARIABLE/ESCALA | INDICADOR O ÍNDICE |
|---|---|---|---|---|
| Sexo | Según la OMS, el «sexo» hace referencia a las características biológicas y fisiológicas que definen a hombres y mujeres. | Se expresa en hombres y mujeres de acuerdo al expediente clínico. | Cualitativa ,
Nominal Dicotómica |
1. Hombre
2. Mujer |
| Edad | Es el lapso que ha vivido una persona desde su nacimiento hasta el momento de referencia. | Tiempo expresado en años de acuerdo con la fecha de nacimiento obtenida de su identificación | Cuantitativa de razòn | 1. 60 a 70 años
2. 71 a 80 años 3. > 80 años |
| Comorbilidades | Formas o tipos de trastornos o enfermedades que presenta el paciente que ingresa con diagnóstico de sepsis o choque séptico. | Para fines de este estudio, todos los trastornos que el paciente cursa al momento del ingreso al servicio de urgencias. | Cualitativa
Nominal Politòmica |
1.Diabetes Mellitus Tipo 2
2. Hipertensión arterial sistémica 3.Insuficiencia Hepática 4. Enfermedad renal crónica 5. cardiopatías 6. otras |
| Cifras de hemoglobina | Medir las cifras de hemoglobina en una muestra de sangre al ingreso del paciente. | Para fines de este estudio se medirá las cifras de hemoglobina al ingreso del paciente. De acuerdo a la cifra obtenida de estadificar de acuerdo a la clasificación de la anemia de la OMS. En. Leve-Grado I =10-13 g/dl; Moderada Grado II 9.9 -8 g/dl; Grave Grado III 7.9-6 g/dl; Grave Grado IV<6 g/dl | Cualitativa
Ordinal |
Leve
Moderada Grave |
| Mortalidad hospitalaria. | Los datos de mortalidad indican el número de defunciones por lugar, intervalo de tiempo y causa. | Para fines de este estudio, se tomarán en cuenta todas las defunciones ocurridas durante la estancia hospitalaria por sangrado de tubo digestivo. | Cualitativa Nominal dicotòmica | Si
No |
| Hemotransfusión | Es un procedimiento médico que consiste en administrar sangre o componentes de la sangre al torrente sanguíneo de un paciente a través de una vena. La sangre puede ser donada por otra persona o extraída y almacenada del propio paciente. | Para fines de este estudio se considerará la hemotransfusión al procedimiento que consiste en la administración de concretados eritrocitarios a través de una vena periférica. | Cualitativa
Nominal Dicotòmica |
Al ingreso
A las 4 horas |
Figura 1. Distribución de acuerdo con sexo:
Figura 2. Distribución de acuerdo con comorbilidades:
Figura 3. Distribución por grado de anemia:
Figura 4. Porcentaje de pacientes que requirieron hemo transfusión:
Tabla 1. Distribución de acuerdo con mortalidad:
| f | % | |
|---|---|---|
| Defunción | 13 | 4 |
| Alta | 313 | 96 |
| Total | 326 | 100 |
Figura 4. Comparación de los valores de hemoglobina inicial y a las 4 horas en pacientes con hemorragia gastrointestinal alta:
Tabla 3. Asociación entre niveles de hemoglobina y mortalidad:
| Variable | Mortalidad | Mediana (g/dL) | Rango intercuartílico (P25–P75) | p* |
|---|---|---|---|---|
| Hemoglobina inicial | Defunción | 5.1 | 3.65 – 6.95 | 0.001 |
| Alta | 8.0 | 6.60 – 10.00 | ||
| Hemoglobina a las 4 horas | Defunción | 4.2 | 3.25 – 6.05 | <0.001 |
| Alta | 7.5 | 6.40 – 9.00 |
*Prueba de Prueba U de Mann-Whitney. Los niveles de hemoglobina inicial y a las 4 horas fueron significativamente menores en los pacientes que presentaron defunción en comparación con aquellos que egresaron por alta (p ≤ 0.001).




