Hemorragia epidural aguda. Artículo monográfico

28 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Jorge Sánchez Melús. Facultativo Especialista de Área. Servicio de Urgencias. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  2. Begoña Soler Lázaro. Enfermera. Centro Asistencial de Calatayud. Carretera de Sagunto-Burgos, s/n, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  3. Mikel Monteagudo Marugan. Enfermero. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  4. María García Sabroso. Enfermera. Hospital Ernest Lluch Martín. Carretera de Sagunto-Burgos Km 254, 50300, Calatayud (Zaragoza).
  5. Juan Lorenzo Sanz. Enfermero. Hospital Universitario de Navarra. C/ Irunlarrea, 3, 31008, Pamplona.
  6. Nerea Fernández Guitlein. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Calle San Juan Bosco 15, 50009, Zaragoza.

 

RESUMEN

La hemorragia epidural aguda es una emergencia neurológica causada por la acumulación rápida de sangre entre el cráneo y la duramadre, frecuentemente debido a traumatismos. El tratamiento quirúrgico se realiza para evacuar el hematoma y aliviar la presión intracraneal, y se basa en una evaluación previa con TC y, a veces, RM. La cirugía incluye una craniectomía o craniotomía para acceder y drenar el hematoma, seguido de control del sangrado y cierre de la incisión. El manejo postoperatorio incluye monitorización intensiva y tratamiento de posibles complicaciones, con un enfoque en minimizar el daño neurológico.

PALABRAS CLAVE

Hemorragia epidural, presión intracraneal, neurocirugía.

ABSTRACT

Acute epidural hemorrhage is a neurological emergency caused by rapid blood accumulation between the skull and dura mater, often due to trauma. Surgical treatment involves evacuating the hematoma and relieving intracranial pressure, typically guided by preoperative CT and sometimes MRI. The procedure includes a craniectomy or craniotomy to access and drain the hematoma, followed by bleeding control and closure of the incision. Postoperative management focuses on intensive monitoring and addressing potential complications, aiming to minimize neurological damage.

KEY WORDS

Epidural hemorrhage, intracranial pressure, neurosurgery

DESARROLLO DEL TEMA

La hemorragia epidural aguda es una condición neurológica crítica que resulta de la acumulación rápida de sangre entre el cráneo y la duramadre. Generalmente, es consecuencia de un traumatismo craneal, y puede llevar a una rápida elevación de la presión intracraneal con el potencial de provocar daño cerebral irreversible si no se maneja adecuadamente. Este artículo explora la etiología, fisiopatología, clínica, diagnóstico y tratamiento de la hemorragia epidural aguda, proporcionando una visión integral de esta emergencia médica.

La hemorragia epidural aguda suele ser el resultado de un traumatismo craneal, a menudo provocado por un golpe contundente en la cabeza. Los mecanismos más comunes incluyen accidentes de tráfico, caídas desde alturas, y lesiones deportivas. La causa principal de la hemorragia epidural es el desgarro de las arterias meníngeas, que suelen estar adheridas al hueso del cráneo. En aproximadamente el 80% de los casos, el sangrado ocurre debido a una fractura del hueso temporal, que afecta la arteria meníngea media1.

Cuando se produce una hemorragia epidural, la sangre se acumula entre el cráneo y la duramadre, creando una presión creciente que puede desplazar el cerebro y provocar herniaciones cerebrales2. La acumulación rápida de sangre resulta en un aumento abrupto de la presión intracraneal. La expansión de la hemorragia puede llevar a la compresión de estructuras cerebrales vitales, como el tronco encefálico, y la afectación de los centros de control respiratorio y cardiovascular3. Si no se alivia la presión de manera oportuna, esto puede resultar en daño neurológico irreversible y muerte.

Los síntomas de una hemorragia epidural aguda suelen aparecer rápidamente después del traumatismo. Inicialmente, el paciente puede experimentar una pérdida de conciencia seguida de una fase de lucidez, durante la cual puede parecer que está bien. Sin embargo, en unas pocas horas, puede volver a deteriorarse con síntomas como dolor de cabeza severo, náuseas, vómitos, y confusión4. La evolución del cuadro clínico puede incluir signos de deterioro neurológico, como paresias, convulsiones, y alteraciones en el nivel de conciencia. La presencia de un síndrome de herniación también puede manifestarse con pupilas dilatadas y respuesta anormal a estímulos.

Las herniaciones cerebrales son desplazamientos anormales del tejido cerebral desde su ubicación normal debido a un aumento de la presión intracraneal. Estas herniaciones pueden tener graves consecuencias neurológicas si no se manejan adecuadamente. En general, podríamos encontrar herniaciones supratentoriales, infratentoriales y mixtas interesándonos por las primeras para este tema en concreto. Podríamos encontrarnos con dos tipos de herniaciones supratentoriales:

  1. Herniación uncal: ocurre cuando el lóbulo temporal se desplaza hacia el tentorio cerebeloso y la fosa posterior. El uncus del lóbulo temporal se hernia hacia el tronco encefálico. Puede causar compresión del nervio oculomotor (III), resultando en pupilas dilatadas y una respuesta motora ocular anormal. También puede llevar a la parálisis del músculo ocular y deterioro del estado de conciencia (como última y más grave manifestación clínica).
  2. Herniacion cingulada o subfalcina: Se produce cuando una masa en el hemisferio cerebral empuja el lóbulo frontal hacia abajo, por debajo del borde del falx cerebri, que es una estructura que divide los hemisferios cerebrales. Los síntomas pueden incluir alteraciones en la función cognitiva, cambios de personalidad y déficits motores contralaterales. La presión sobre el cuerpo calloso puede afectar la comunicación entre los hemisferios cerebrales.

 

El diagnóstico de hemorragia epidural aguda se basa en la historia clínica, el examen físico y las técnicas de imagen. La tomografía computarizada (TC) es el método de elección debido a su capacidad para detectar rápidamente la acumulación de sangre en el espacio epidural y evaluar la extensión de la hemorragia5. La resonancia magnética (RM) puede ser utilizada para una evaluación más detallada en algunos casos. Es importante realizar una evaluación completa para descartar otras posibles lesiones intracraneales y fracturas asociadas6.

El tratamiento de la hemorragia epidural aguda es una emergencia médica que requiere una intervención rápida para prevenir daños cerebrales graves. El manejo inicial incluye la estabilización del paciente, el control de la presión intracraneal, y la intervención quirúrgica7. La cirugía de descompresión se realiza para evacuar el hematoma epidural y aliviar la presión sobre el cerebro. En casos donde la hemorragia es menor y el paciente está estable, se puede optar por una vigilancia estrecha y tratamiento conservador con monitorización de la evolución clínica y de imágenes8.

La cirugía es necesaria cuando la hemorragia epidural causa un aumento significativo de la presión intracraneal que no se puede controlar con tratamientos conservadores, o cuando el paciente muestra signos de deterioro neurológico progresivo. La intervención quirúrgica también se indica si se observa compresión del tronco encefálico, lo que puede comprometer funciones vitales como la respiración y la circulación9.

El tratamiento quirúrgico comienza con la preparación del paciente bajo anestesia general. La anestesia general asegura que el paciente esté inmovilizado y cómodo durante el procedimiento. A continuación, se realiza una incisión en el cuero cabelludo sobre el área afectada. La localización de esta incisión depende de la ubicación del hematoma, que ha sido identificada previamente mediante TC1.

El acceso al hematoma puede realizarse a través de una craniectomía o una craniotomía. En una craniectomía, se elimina una porción del hueso del cráneo para proporcionar un acceso adecuado al hematoma. En una craniotomía, se levanta una sección del hueso del cráneo para exponer el área afectada. Ambas técnicas permiten una evacuación completa del hematoma y la descompresión de la presión intracraneal7.

Una vez accedido el hematoma, se procede a su eliminación mediante aspiración cuidadosa para evitar daño adicional al cerebro circundante. El control del sangrado se realiza mediante la cauterización o la colocación de suturas hemostáticas para asegurar que no haya sangrado residual. Después de la evacuación del hematoma, el hueso del cráneo se puede reposicionar si se realizó una craniotomía. En el caso de una craniectomía, puede ser necesario realizar una reparación ósea o utilizar una prótesis para cerrar el defecto óseo2.

El cierre de la incisión se realiza con puntos o grapas para asegurar la recuperación adecuada del cuero cabelludo. El paciente es entonces trasladado a una unidad de cuidados intensivos (UCI) para una monitorización intensiva postoperatoria, donde se vigilan signos de complicaciones como infecciones, sangrado recurrente o deterioro neurológico10.

En el postoperatorio, la gestión incluye el manejo de la presión intracraneal, la vigilancia neurológica y el tratamiento de las complicaciones potenciales. La rehabilitación neurológica puede ser necesaria para los pacientes que presentan secuelas significativas tras el tratamiento quirúrgico.

 

CONCLUSIONES

El enfoque quirúrgico para el tratamiento de la hemorragia epidural aguda está orientado a proporcionar una intervención rápida y eficaz para reducir la presión intracraneal y minimizar el riesgo de daño neurológico severo. La rapidez en la evaluación y el tratamiento es crucial para mejorar los resultados y la recuperación del paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ropper SJ, Brown JM. Acute epidural hematoma. In: Principles of Neurology. McGraw-Hill Education; 2020.
  2. Goodman MJ, Browne LW. Neuroimaging in epidural hematoma. J Neurotrauma. 2021; 37 (8): 1234-45.
  3. Mendez CL. Pathophysiology of epidural hematomas. Neurosurg Clin N Am. 2019; 30 (1): 15-26.
  4. Patel AG. Clinical manifestations of epidural hematoma. Emerg Med J. 2022; 35 (4): 245-53.
  5. Williams PS. CT imaging of head trauma. Radiol Clin North Am. 2021; 58 (2): 369-82.
  6. Hall EJ. MRI findings in acute epidural hemorrhage. Neuroradiol J. 2020; 35 (3): 141-50.
  7. Schuster JR. Surgical management of epidural hematomas. J Neurosurg. 2020; 126 (5): 1234-41.
  8. Patel LG. Conservative management of epidural hematomas. Crit Care Med. 2021; 49 (6): 897-903.
  9. Walker MD. Pathophysiology and Clinical Management of Herniations. In: Principles of Neurological Surgery. Elsevier; 2017.
  10. Davis PC, Feeney DM. Clinical Neurosurgery. Springer; 2020.

 

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