Hepatitis A. Artículo monográfico

7 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Sonia Fajardo Soutullo. Enfermera en Centro de Salud Épila, Zaragoza.
  2. María Laborda Cerrada. Enfermera en Centro de Salud Épila, Zaragoza.
  3. Beatriz Benedí Ortíz. Enfermera en Centro de Salud Épila, Zaragoza.
  4. María Andrés Becerril. Enfermera en Centro de Salud Santa Isabel, Zaragoza.
  5. Ángel Antonio Benedí Ortíz. Enfermero en Quirófano del Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
  6. Cristina Macarulla Frías. Enfermera en Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza.

 

RESUMEN

La hepatitis A es una inflamación del hígado debido al virus de la hepatitis A. Generalmente se trasmite por vía fecal-oral, alimentos contaminados por heces y aguas residuales contaminadas. No cronifica y normalmente su tratamiento se basa en una buena hidratación y alimentación para tratar los vómitos y diarreas. El pronóstico es bueno y la clave para una buena prevención es la vacunación y las medidas higiénicas entre otras.

PALABRAS CLAVE

Hepatitis A, virus, vacuna, hígado

ABSTRACT

Hepatitis A is an inflammation of the liver caused by the hepatitis A virus. It is typically transmitted through the fecal-oral route, contaminated food, and contaminated wastewater. The disease does not become chronic, and treatment usually focuses on good hydration and nutrition to manage vomiting and diarrhea. The prognosis is generally favorable, and key preventive measures include vaccination and proper hygiene practices, among others.

KEY WORDS

Hepatitis A, virus, vaccine, liver.

DESARROLLO DEL TEMA

Según la OMS, la hepatitis A es una inflamación del hígado debida al virus de la hepatitis A (VHA), que se propaga principalmente cuando una persona no infectada (y no vacunada) ingiere agua o alimentos contaminados por heces de una persona infectada. La enfermedad está muy asociada al consumo de agua y alimentos insalubres, el saneamiento deficiente, la mala higiene personal y el sexo bucoanal1.

El VHA provoca una infección aguda que suele resolverse por sí sola en los humanos, para la cual no hay un tratamiento específico. Aunque se conoce desde el siglo XVII, la causa viral se propuso en 1940 y se confirmó en 1944 al demostrar que se puede transmitir a través de la ingestión de materia fecal libre de bacterias. El período de incubación es de 14 a 15 días, y generalmente afecta a los niños en una forma que no presenta ictericia y suele ser subclínica2. No se vuelve crónica como ocurre con las hepatitis B y C; sin embargo, alrededor del 10% de los pacientes pueden experimentar colestasis persistente y/o hepatitis recurrente después de la infección inicial3. El virus se reproduce en el hígado, pero podemos encontrarlo en el hígado, bilis, heces y sangre durante la etapa final del periodo de incubación y en las etapas previas a los síntomas y a la ictericia2.

El virus de la hepatitis A se propaga principalmente a través de la vía fecal-oral, lo que ocurre cuando una persona no infectada consume agua o alimentos que han sido contaminados con heces de alguien que está infectado. En el ámbito familiar, esto puede suceder si quien cocina no se lava las manos adecuadamente. La transmisión a través del agua, aunque poco frecuente, generalmente está vinculada a la contaminación con aguas residuales o a un tratamiento insuficiente del agua potable.

Además, el virus puede transmitirse mediante contacto físico cercano con una persona infectada, como durante prácticas sexuales orales o anales. Sin embargo, no se transmite a través de contacto casual1.

Como ya se ha mencionado anteriormente, el contagio se produce de persona a persona a través de la ruta fecal-oral, especialmente en condiciones de higiene deficientes. Los niños desempeñan un papel crucial en la disseminación del virus, ya que suelen presentar infecciones sin síntomas evidentes, lo que facilita la propagación sin que se detecte. La mayoría de los contagios ocurren en ambientes cercanos, como en el hogar o entre familiares. Aunque el virus puede transmitirse durante prácticas sexuales, como el sexo oral-anal. Las medidas habituales para prevenir otras infecciones de transmisión sexual no son efectivas contra la hepatitis A2.

EPIDEMIOLOGÍA:

La prevalencia del anticuerpo contra la hepatitis A (anti-HAV) está inversamente relacionada con el nivel socioeconómico y las condiciones de higiene de una región. En zonas de alta endemia, su prevalencia es casi universal para los niños de 5 años, mientras que en los países desarrollados la prevalencia global es inferior al 5%. En la mayoría de los niños menores de 6 años, la infección es asintomática y no presenta ictericia. Sin embargo, el virus se excreta a través de las heces, convirtiéndolos en una fuente significativa de infección3,4.

En países con ingresos bajos y medianos, donde las condiciones de saneamiento y las prácticas de higiene son inadecuadas, la infección es común. En estas áreas, la mayoría de los niños (90%) contraen el virus antes de los 10 años, a menudo sin presentar síntomas. En contraste, en países con ingresos altos que cuentan con buen saneamiento e higiene, las tasas de infección son bajas. En estos lugares, la enfermedad puede afectar a adolescentes y adultos pertenecientes a grupos de alto riesgo, como personas que se inyectan drogas, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, y viajeros a zonas de alta endemicidad, así como a comunidades aisladas como las religiosas cerradas. En Estados Unidos, ha habido grandes brotes entre personas sin hogar. En países de ingresos medianos y regiones donde el saneamiento es inconsistente. Los niños a menudo evitan la infección durante la infancia y llegan a la edad adulta sin desarrollar inmunidad1.

DIAGNÓSTICO:

Podemos encontrar dos tipos de pruebas: pruebas de función hepática y pruebas serológicas.

  • Pruebas de función hepáticas: La inflamación hepática durante una infección por el VHA se detecta mediante aumentos en los niveles de ALT (alanina aminotransferasa), AST (aspartato aminotransferasa) y GGT (gamma-glutamiltransferasa). Los incrementos en los niveles de ALT y AST son especialmente notables y suelen ser de 4 a 100 veces superiores a los valores normales, a menudo apareciendo una semana o más antes de la manifestación de los síntomas, alcanzando su máximo entre 3 y 10 días después del inicio de la enfermedad clínica.

 

En general, los niveles de bilirrubina sérica no están significativamente elevados, excepto en casos muy raros de forma colestásica en niños. La presencia de una prolongación en el tiempo de protrombina y una disminución en los niveles de albúmina suelen indicar un curso grave de la enfermedad3,4.

  • Pruebas serológicas: Las pruebas de anticuerpos específicos para el VHA son útiles para confirmar la infección. La inmunoglobulina M (IgM) anti-VHA aparece al inicio de los síntomas y mantiene niveles elevados durante 4 a 8 semanas, aunque en ocasiones puede persistir por un tiempo más prolongado. Generalmente, desaparece entre 4 y 6 meses después de la infección.

 

Por otro lado, la inmunoglobulina G (IgG) anti-VHA se detecta poco después de que los niveles de IgM comienzan a disminuir, y su concentración suele aumentar a medida que disminuye la IgM. La IgG permanece en el organismo de forma indefinida, brindando inmunidad duradera y protegiendo contra una reinfección3,4.

PREVENCIÓN:

Desde 1995 su incidencia ha disminuido en más del 90% y es debido al uso de la vacuna contra el VHA4. No obstante, las mejoras en el saneamiento y la inocuidad de los alimentos también son eficaces para combatir la hepatitis A, como un buen abastecimiento de agua potable, la correcta eliminación de las aguas residuales y prácticas de higiene personal1.

El virus de la hepatitis A se inactiva mediante el uso de cloro, formol y a altas temperaturas. Actualmente, no existe un tratamiento antiviral específico para la hepatitis A; el manejo se centra en el alivio de los síntomas, que por lo general desaparecen en un período aproximado de dos meses2.

No obstante, la mejor forma de evitar la morbimortalidad derivada de esta enfermedad es la prevención mediante la vacunación de la población susceptible3.

TRATAMIENTO:

El tratamiento de la hepatitis viral aguda se basa en gran medida en cuidados de soporte, enfocándose en garantizar una nutrición e hidratación adecuadas tras vómitos y diarreas y en monitorear a los pacientes para prevenir el desarrollo de hepatitis fulminante. El uso de medicamentos es rara vez necesario en el caso de la hepatitis viral aguda tipo A, ya que hasta el 99% de los pacientes se recuperan completamente sin complicaciones1,4. Es importante realizar pruebas de la función hepática y de coagulación para detectar el riesgo de un fallo hepático inminente. Aunque el fallo hepático es muy infrecuente, la detección precoz es crucial3.

La mayoría de los pacientes se pueden tratar de forma extrahospitalaria mientras puedan mantener buena ingesta e hidratación. Es importante evitar el alcohol, medicamentos y aquellas drogas que se metabolicen por el hígado (benzodiazepinas). El aislamiento de estos pacientes no es necesario pero los cuidadores deben tener una higiene de manos adecuada y los contactos deben recibir vacunación.

Es importante que en los casos graves de fallo hepático agudo se remita al paciente a un centro que disponga una unidad adecuada y posibilidades de realizar un trasplante hepático. El trasplante ha mejorado significativamente la supervivencia de los pacientes con esta enfermedad y fallo hepático agudo3.

 

CONCLUSIÓN

La prevención a través de prácticas de higiene adecuadas y la vacunación son estrategias clave para controlar la propagación del virus y proteger a las poblaciones en riesgo. Aunque generalmente es autolimitada y con una recuperación completa para la mayoría de los pacientes, puede tener un impacto significativo en la salud pública. La implementación de medidas preventivas y el acceso a la vacunación son esenciales para controlar su propagación y reducir la incidencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud. Hepatitis a. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hepatitis-a
  2. Rojas-Peláez Y, Smith-López E, Reyes-Escobar AD, Trujillo-Pérez YL, Carmenates-Álvarez BM, Pérez-González M. Actualización sobre hepatitis A. Arch méd Camagüey.2022;26. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1025-02552022000100062
  3. Hepatitis A. Vacunasaep.org. Disponible en: https://vacunasaep.org/profesionales/enfermedades/hepatitis-a
  4. Herrera Corrales JA, Badilla García J. Hepatitis A. Med Leg Costa Rica. 2019;36(2):101-7. Disponible en: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-00152019000200101&lng=en&nrm=iso&tlng=es

 

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