AUTORES
- Alba Guisado Díaz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Ana Martínez Ruiz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Ana Rosa Borrego Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
- Cristina García Simón. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda. Zaragoza, España.
- Esperanza Liébanas Pacheco. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
RESUMEN
Introducción: La parada cardiorrespiratoria es un grave problema de salud pública a nivel mundial. Las consecuencias son muy severas, pudiendo ocasionar daño cerebral e incluso la muerte del paciente. Por ello, es imprescindible realizar una correcta reanimación cardiopulmonar para aumentar la probabilidad de supervivencia, así como unos cuidados post resucitación de calidad que minimicen los daños producidos. Una de las medidas terapéuticas utilizadas puede ser la hipotermia controlada, ya que se define como un tratamiento protector que puede prevenir un mayor daño cerebral y reducir el riesgo de lesión tisular en estos pacientes.
Objetivo: Identificar el efecto de la hipotermia controlada como medida de neuroprotección en pacientes a los que se le ha realizado RCP.
Metodología: Revisión sistemática de ensayos controlados aleatorizados y estudios observacionales desde enero de 2024 hasta marzo de 2024. Se empleó PubMed y Scopus seleccionando los trabajos publicados en los últimos 10 años en inglés y español.
Resultados: Se seleccionaron 11 artículos, los cuales estudian la hipotermia terapéutica en personas que han sufrido una parada cardiorrespiratoria. Tres de los artículos cumplen con al menos 26 de los criterios de la Declaración STROBE y cuatro de ellos cumplen con al menos 28 de los criterios de la Declaración CONSORT.
Conclusiones: La hipotermia controlada no presenta beneficios significativos en la función neurológica, calidad de vida ni en la capacidad funcional en comparación con la normotermia, pero sí mejora la supervivencia a largo plazo de estos pacientes. Existen factores que influyen en el tratamiento de la hipotermia terapéutica como el inicio del control de temperatura, tiempo a una determinada temperatura y gravedad de la encefalopatía.
PALABRAS CLAVE
Hipotermia terapéutica, neuroprotección, parada cardiorrespiratoria.
Introduction: Cardiorespiratory arrest is a serious public health problem worldwide. The consequences are very severe and can cause brain damage and even death of the patient. It is therefore essential to perform correct cardiopulmonary resuscitation to increase the probability of survival, as well as quality post-resuscitation care to minimize the damage caused. One of the therapeutic measures used may be controlled hypothermia, since it is defined as a protective treatment that can prevent further brain damage and reduce the risk of tissue injury in these patients.
Objective: To identify the effect of controlled hypothermia as a neuroprotective measure in patients who have undergone CPR.
Methodology: Systematic review of randomized controlled trials and observational studies from January 2024 to March 2024. PubMed and Scopus were used to select publishes works in the last 10 years, in English and Spanish.
Results: 11 articles were selected, which study therapeutic hypothermia in people who have suffered cardiorespiratory arrest. Three of the articles met at least 26 of the STROBE Statement criteria and four of them met at least 28 of the CONSORT Statement criteria.
Conclusions: Controlled hypothermia has no significant benefits in cognitive function, quality of life or functional capacity compared to normothermia, but it does improve long-term survival in these patients. There are factors that influence the therapeutic hypothermia treatment such as initiation of temperature control, time at a given temperature and severity of encephalopathy.
KEY WORDS
Therapeutic hypothermia, neuroprotection, cardiopulmonary arrest.
La parada cardiorrespiratoria se define como la interrupción brusca y potencialmente reversible de la actividad mecánica del corazón y de la respiración espontánea1. En los adultos, la etiología se debe principalmente a una enfermedad cardíaca, siendo más comunes los síndromes coronarios agudos2. En cambio, la causa que con más frecuencia conduce a la parada en niños es respiratoria3.
Los datos epidemiológicos muestran que cerca de 3 millones de personas mueren al año por parada cardíaca extrahospitalaria en el mundo, lo que la convierten en un grave problema de salud pública a nivel mundial4. En España, se producen unas 52.300 paradas cardíacas al año, 30.000 en la comunidad y 22.300 en los hospitales, pudiendo ser responsables de aproximadamente 46.900 muertes anuales, lo que supone una media de 128 muertes diarias5.
Aún no suponiendo la muerte, las consecuencias de una parada cardiorrespiratoria son muy severas. Cuando sucede, el suministro de sangre al cerebro y al resto de órganos se detiene, por lo que, si no se trata de inmediato, y el ritmo cardíaco no se restablece rápidamente, puede ocasionar daño cerebral e incluso la muerte del paciente6,7. Los principales problemas ocasionados son el daño celular directo y la formación de edema, pudiendo producir un aumento de la presión intracraneal con reducción de la perfusión cerebral, posterior a la reanimación. Asimismo, numerosos pacientes que han recibido una reanimación cardiopulmonar exitosa sufren con posterioridad una disfunción cerebral que se manifiesta con alteración de la consciencia o convulsiones8.
En este contexto, una correcta reanimación cardiopulmonar es un factor determinante para aumentar la probabilidad de supervivencia tras una parada cardíaca, ya que permite mantener el flujo de sangre oxigenada a los órganos vitales9. Esta consiste en iniciar inmediatamente las compresiones torácicas y la desfibrilación precoz cuando esté indicada. La rapidez, eficiencia y aplicación correcta de la reanimación cardiopulmonar es fundamental para conseguir unos resultados exitosos10. Las compresiones torácicas de alta calidad son las que se inicien lo antes posible, se realizan en la mitad inferior del esternón, se comprime a una profundidad de 5-6 cm, a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto y se deja que el tórax se reexpanda completamente después de cada compresión11,12.
Según el Registro Español de Parada Cardíaca Extrahospitalaria (OHSCAR) en el año 2022, la incidencia con intento de reanimación fue de 24,2 casos por cada 100.000 habitantes. De los pacientes que sufrieron parada cardiorrespiratoria, el 71,3% fueron hombres, y el 28,7% mujeres. La edad media de los pacientes fue de 63,4 años, habiendo una diferencia de 3 años entre la edad media de hombres y mujeres. El 2% tenían una edad de 16 años o menos. En cuanto a la realización de soporte vital por testigos, el 39,3% lo realizaron previo a la llegada de los servicios de emergencias, en cambio, el 60,7% no realizaron soporte vital. La supervivencia al alta hospitalaria con buen estado neurológico fue solo del 9,8% del total de pacientes que sufrieron parada cardiorrespiratoria13.
Según datos del proyecto CAPAC (Certificación Asistencial en Paro Cardíaco), en 2020, el gasto que supusieron las paradas cardíacas en España fue de más de 150 millones de euros, siendo en Andalucía de más de 20 millones de euros al año. Los costes medios y totales son significativamente más elevados en los estados neurológicos desfavorables que en los estados neurológicos favorables. Basándonos en la escala CPC (Cerebral Performance Category), los estados neurológicos favorables corresponden a CPC1 y CPC2, y los desfavorables, a CPC3 y CPC4. Los costes asociados a los estados CPC2, CPC3 y CPC4 son aproximadamente un 85%,150% y 250% superiores a un paciente con estado CPC1, debido a que este último no tiene costes de rehabilitación por su buen estado neuronal. El coste total medio por paciente en función del estado neuronal al alta fue en el estado CPC1 de 28.332,7€, en el CPC2 de 52.950,3€, en el CPC3 de 71.207,9€ y en el CPC4 de 97.953,1€14.
No obstante, además de la hipoperfusión cerebral producida durante la parada cardíaca, tras la recuperación del latido cardíaco efectivo, se pueden producir daños ocasionados por una perfusión cerebral inadecuada durante la hiperemia que se produce inmediatamente después15. Por lo tanto, es importante que los pacientes que sobreviven a la parada cardíaca reciban unos cuidados post resucitación de calidad que minimicen estos efectos16.
Una de las medidas terapéuticas utilizadas en los cuidados post resucitación podría ser la hipotermia controlada, ya que se define como un tratamiento protector que puede ser utilizado para prevenir un mayor daño cerebral y reducir el riesgo de lesión tisular en pacientes tras un paro cardíaco17. Esta consiste en la aplicación de frío con el objetivo de disminuir de forma controlada la temperatura corporal, en este caso como medida protectora del cerebro18. La hipotermia tiene como efectos protectores el enlentecimiento del metabolismo cerebral, así como la disminución del consumo de glucosa y de oxígeno, ya que por cada grado que disminuye la temperatura corporal, el metabolismo disminuye un 6-7%. Asimismo, se suprimen algunas de las reacciones químicas que se asocian a la reperfusión, como la interrupción de la apoptosis celular, supresión de la reacción inflamatoria inducida por la isquemia o la disminución de la presión intracraneal19.
Por todo lo anteriormente comentado, los objetivos del trabajo son:
Identificar el efecto de la hipotermia controlada como medida de neuroprotección en pacientes a los que se le ha realizado RCP.
- Analizar la relación entre el tiempo que se pasa a una determinada temperatura y la función neurológica.
- Comprobar el efecto del manejo de la temperatura objetivo y su relación con la gravedad de la encefalopatía.
- Conocer el impacto del tiempo hasta el retorno de la circulación espontánea sobre el efecto neuroprotector del control de la temperatura.
Diseño del estudio, fuentes de información y estrategia de búsqueda:
Esta revisión sistemática se realizó siguiendo las directrices marcadas por la Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses (PRISMA)20. Para llevar a cabo la búsqueda bibliográfica se consultó PubMed y Scopus desde enero de 2024 hasta marzo de 2024. Los términos utilizados en dicha búsqueda fueron: “Hypothermia, Induced”, “Therapeutic Hypothermia”, “Hypothermia, Therapeutic”, “Induced Hypothermia”, “Induced Moderate Hypothermia”, “Induced Mild Hypothermia”, “Neuroprotection”, “Neural Protection”, “Neuron Protection”, “Neuronal Protection”, “Heart Arrest”, “Cardiac Arrest”, “Asystole”, “Cardiopulmonary Arrest”. Estos términos fueron unidos mediante los operadores booleanos AND y OR, para realizar la estrategia de búsqueda utilizada en las bases de datos (Anexo 1).
Criterios de inclusión y exclusión:
Se seleccionaron los artículos de acuerdo con los objetivos propuestos en la investigación. Se escogieron aquellos estudios basados en ensayos controlados aleatorizados y estudios observacionales en humanos, publicados en los últimos 10 años, en inglés y español. Por otra parte, se incluyeron los artículos que se centraban en personas que habían sufrido una parada cardiorrespiratoria, analizando el efecto que tiene la hipotermia terapéutica como tratamiento que protege la función neuronal, en estos pacientes. Por último, se excluyeron todos aquellos estudios que trataban sobre recién nacidos o personas menores de 18 años, así como los que trataban sobre otras diferentes afecciones.
Proceso de selección de estudios:
Tras la obtención de artículos en las diferentes bases de datos, lo primero que se realizó fue la eliminación de duplicados. Posteriormente, se prosiguió con la lectura de títulos y resúmenes para seleccionar los adecuados, finalizando con la lectura del texto completo. Durante esta lectura, se escogieron aquellos que cumplían con los criterios de inclusión.
Se contemplaron las siguientes variables de los artículos seleccionados: nivel de temperatura objetivo, grado de encefalopatía, tiempo hasta el retorno de la circulación espontánea, tiempo sometido a una determinada temperatura, tiempo hasta el despertar, participación social, función cognitiva, memoria, funciones ejecutivas, atención, velocidad mental, calidad de vida y probabilidad de supervivencia.
Para evaluar la calidad metodológica de cada estudio incluido se utilizó el check-list propuesto en la declaración CONSORT21 y STROBE22 en función del tipo de estudio revisado.
Búsqueda en las bases de datos:
Tras aplicar la estrategia de búsqueda en PubMed y Scopus se obtuvieron 535 resultados. Se comenzó eliminando los duplicados y se aplicaron los criterios de inclusión, lo que redujo el número a 70. A continuación, se realizó la lectura de título y resumen de los artículos obtenidos, descartando 59 estudios. Para finalizar, se prosiguió con la lectura a texto completo de los estudios restantes aplicando los criterios de elegibilidad para seleccionar los 11 artículos que se emplearán en la revisión.
De los artículos incluidos, siete de ellos tienen un diseño observacional23-29. Tras realizar el análisis de la calidad metodológica, el artículo que más criterios de la Declaración STROBE cumple alcanza los 29 ítems23. Tres de los artículos cumplen con al menos 26 de los criterios24-26. El resto cumplen con al menos 23 ítems27-29. Ninguno de los estudios incluidos cumple el tratamiento de los datos ausentes (missing data) ni la indicación del número de participantes con datos ausentes en cada variable de interés22.
El resto de los artículos incluidos en la revisión tienen un diseño experimental30-33. El estudio con mayor número de criterios de la Declaración CONSORT cumplidos alcanza los 32 ítems30. El resto cumplen con al menos 28 de los criterios31-34. Dentro de la declaración, los ítems con menor grado de cumplimiento son: explicación de análisis intermedios y las reglas de interrupción30-33, causa de la finalización o de la interrupción del ensayo30-33, daños o perjuicios no intencionados en cada grupo30,32,33 y cambios en las variables después de iniciar el ensayo30,32,33.
Temperatura objetivo y función neurológica:
El control de la temperatura corporal es un tratamiento que puede prevenir el daño cerebral secundario tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, pero aún se desconocen los mecanismos de forma precisa23. Se conoce que uno de los factores condicionantes para la recuperación neurológica a largo plazo puede ser la edad, siendo la edad avanzada la que se asocia significativamente con un mal pronóstico24,27. Las medidas a llevar a cabo después de un paro cardíaco siguen siendo controvertidas, incluyendo el nivel de temperatura óptimo, el tiempo a una determinada temperatura, la forma adecuada para recalentar y si las diferentes temperaturas objetivo son convenientes para diferentes pacientes23.
En uno de los estudios se ha observado que los pacientes tras sufrir una parada cardíaca, sometidos a hipotermia terapéutica, a una temperatura entre 32ºC y 34ºC durante 24 horas, tuvieron una elevada supervivencia a largo plazo. El 75%, 73%, 71% y 56% permanecieron con vida a los 6 meses, 1, 2 y 3 años, respectivamente. Además, del total de pacientes comatosos tratados con hipotermia terapéutica, el 53% sobrevivieron hasta el alta hospitalaria y de estos, el 63% estaban conscientes. Los supervivientes con mejores puntuaciones al alta en la Categoría de Rendimiento Cerebral, CPC 1, tuvieron una mayor capacidad funcional para realizar las actividades de la vida diaria y un menor riesgo de muerte, comparados con los que tuvieron puntuaciones al alta de CPC 2 y CPC 324.
Sin embargo, en otro de los estudios, se observó una tendencia no significativa hacia un mejor resultado funcional en los pacientes tratados con baja temperatura (32-34ºC), obteniendo el 31,4% de los pacientes un resultado de CPC1-2 en la Categoría de Rendimiento Cerebral, en comparación con el 28,1% de los pacientes en el grupo de temperatura alta (35-37ºC). Además, la temperatura baja se asoció con una mayor inestabilidad hemodinámica y, por tanto, con la interrupción de la terapia de hipotermia terapéutica23.
Por otra parte, en otros estudios se han observado que los pacientes, tras haber sufrido una parada cardiorrespiratoria, tratados durante 24 horas con la temperatura objetivo de 33ºC y posteriormente recalentados hasta una temperatura central de 37ºC durante 8 horas, no obtuvieron beneficios adicionales a los que habían sido tratados con 36ºC (normotermia). La función cognitiva, medida con el Mini-examen del estado mental y el Cuestionario del Informante de Deterioro Cognitivo en los Ancianos, no fue significativamente mejor en el grupo de pacientes de 33ºC en comparación con el grupo de 36ºC. Asimismo, en la calidad de vida, medida con la Encuesta de Salud SF-36, tampoco se encontraron diferencias significativas entre ambos grupos30.
Además, la incidencia de muerte a los 6 meses fue similar en el grupo de hipotermia, tratados durante 28 horas con una temperatura a 33ºC y con un periodo de recalentamiento de 12 horas, y el grupo de normotermia. El 50% de los pacientes en el grupo de hipotermia habían fallecido a los 6 meses, en comparación con el 48% de los pacientes en el de normotermia, al igual que con la capacidad funcional, medida con la escala de Rankin modificada, que tampoco se obtuvieron mejores resultados funcionales31.
La memoria, funciones ejecutivas y atención/velocidad mental fueron evaluadas en un estudio por el Test Conductual de Memoria de Rivermead (RBMT), la Batería de Evaluación del Lóbulo frontal (FAB) y el Test de Símbolos y Dígitos (SDMT) y ninguno de ellos mostraron diferencias relevantes entre los pacientes sometidos a 33ºC durante 24 horas y los sometidos a 36ºC. La función cognitiva tampoco difirió entre ambos grupos, al igual que la supervivencia a los 180 días, alcanzada en el grupo de 33ºC por el 54% de los pacientes y en el grupo de 36ºC por el 51%33.
En otro estudio se investigó sobre el impacto del cambio de la gestión de la temperatura a 36ºC a la prevención de la fiebre en pacientes tras una parada cardíaca. La supervivencia al alta hospitalaria con buena función neurológica ocurrió en el 42% en el grupo de control de la temperatura objetivo y en el 40% en el grupo de prevención de fiebre. Al igual que con la variable anterior, no se observaron diferencias significativas entre ambos grupos en la estancia en UCI ni en la duración de la ventilación mecánica. La única diferencia relevante encontrada fue la duración de vasopresores y sedantes, siendo menor en el grupo de prevención de la fiebre, con unas 36 horas, en comparación con el grupo de control de la temperatura objetivo, con unas 46 horas28.
Tiempo a una determinada temperatura y función neurológica:
El análisis del tiempo que permanece un paciente tras una parada cardiorrespiratoria dentro de un rango de temperatura puede ser útil para medir el efecto de la gestión de la temperatura. Al controlar la edad del paciente, predictor de un mal pronóstico, se vio que un tiempo prolongado entre >35ºC y ≤36,5ºC durante la hipotermia terapéutica se asoció con mejores resultados neurológicos, en comparación con los grupos a <35ºC, de 35ºC a ≤36,5ºC y ≥38ºC27.
Por otro lado, sería ideal conocer cuál es el momento más adecuado para el inicio del control de la temperatura en estos pacientes y su asociación con la supervivencia y con buenos resultados neurológicos. Los estudios han demostrado que el control temprano de la temperatura, dentro de los 122 minutos posteriores al ingreso, está asociado con un aumento de la supervivencia, en comparación con el control diferido de la temperatura, de más de 122 minutos. Además, los pacientes que tuvieron un inicio del control de la temperatura más pronto, de 36 minutos, tuvieron más probabilidades de tener la mayor supervivencia en comparación con los pacientes que tuvieron el inicio del control de la temperatura más tardío. En cambio, no hubo diferencias significativas en los resultados neurológicos favorables entre ambos grupos en el momento del alta hospitalaria25.
Tiempo hasta el retorno de la circulación espontánea y efecto neuroprotector del control de la temperatura.
El tiempo hasta el retorno de la circulación espontánea tiene una relación directa con la gravedad de la lesión hipóxica cerebral antes y durante la reanimación en la parada cardiorrespiratora. Es posible que el efecto de la gestión de la temperatura no sea similar en todos los intervalos de tiempo hasta el retorno de la circulación espontánea32.
Se ha investigado el posible efecto beneficioso de la intervención a 33ºC con los 36ºC sobre la importancia pronóstica del tiempo hasta el retorno de la circulación espontánea. En uno de los estudios se ha demostrado que un tiempo prolongado hasta el retorno de la circulación espontánea se asoció con un mayor riesgo de muerte. Este riesgo aumentó un 250% para el grupo con mayor tiempo hasta el retorno de la circulación, en comparación con el grupo de pacientes con menor tiempo. La supervivencia hasta los 180 días o más fue del 73% en el grupo con menor tiempo hasta la recuperación circulatoria y del 31% en el grupo con mayor tiempo. Asimismo, el resultado neurológico fue peor cuanto mayor era el tiempo hasta la recuperación de la circulación. Sin embargo, no se observaron diferencias en el riesgo de muerte ni en el resultado neurológico entre los dos niveles de temperatura (33ºC vs 36ºC). Por tanto, el tiempo transcurrido hasta la recuperación circulatoria es un factor pronóstico con respecto al riesgo de muerte y resultados neurológicos, pero la temperatura objetivo de 33ºC no ofrece beneficios en estos términos en comparación con la temperatura objetivo de 36ºC, en ningún intervalo de tiempo específico hasta la recuperación de la circulación espontánea32.
Por otra parte, el tiempo hasta el despertar podría correlacionarse con resultados neurológicos a largo plazo y verse o no afectado por el nivel de temperatura objetivo. Los estudios han evidenciado que, comparando dos grupos de pacientes, uno sometido a 33ºC y el otro a 36ºC, el despertar ocurrió más tarde en el grupo de 33ºC que en el de 36ºC (p=0,002). En cuanto a los resultados neurológicos a largo plazo, no hubo diferencias significativas entre ambos grupos de temperatura. En cambio, el 89% de los pacientes con despertar precoz tuvieron frecuentemente más resultados neurológicos positivos, comparado con el 76% de los pacientes con despertar tardío. Además, se observó que el control de temperatura a 33ºC, las convulsiones clínicas antes del despertar y el menor nivel de consciencia antes de la administración de sedantes fueron predictores significativos del despertar tardío29.
Temperatura objetivo y gravedad de la encefalopatía.
La gravedad de la encefalopatía hipóxico-isquémica es el determinante clave de discapacidad y muerte en pacientes comatosos después de una parada cardíaca. Por lo tanto, los efectos del control de la temperatura a 33ºC o 36ºC pueden depender de la encefalopatía basal posterior a la parada cardíaca26.
Se ha demostrado que, dependiendo de la gravedad de la encefalopatía, el control de temperatura a 33ºC o 36ºC van a tener resultados positivos en la función neurológica. Los pacientes con encefalopatía moderada consiguieron una mejor función neurológica después del tratamiento a 33ºC en comparación con el tratamiento a 36ºC. Sin embargo, los pacientes con encefalopatía leve no tuvieron diferencias significativas entre ambos grupos de temperatura. Además, la encefalopatía grave se relacionó con una mala función neurológica tanto en el grupo de 33ºC como en el de 36ºC. Por todo ello, la gravedad de la encefalopatía es un factor importante que determina los efectos beneficiosos o perjudiciales del control de una temperatura objetivo en pacientes que han sufrido una parada cardiorrespiratoria26.
CONCLUSIÓN
Algunos estudios muestran que el tratamiento de hipotermia controlada para pacientes comatosos que han sufrido parada cardiorrespiratoria no presenta beneficios significativos en la función cognitiva, calidad de vida ni en la capacidad funcional, en comparación con la normotermia. Sin embargo, se ha observado que la supervivencia a largo plazo de los pacientes sometidos a hipotermia terapéutica es bastante alta.
Por otro lado, el cambio de gestión de temperatura a 36ºC a la prevención de la fiebre presenta tasas similares de resultados neurológicos y disminución de la necesidad de sedación y vasopresores en estos pacientes.
Además, existen factores que influyen en el tratamiento de hipotermia terapéutica. El inicio temprano del control de temperatura, las duraciones más prolongadas entre >35ºC y ≤36,5ºC, así como una menor gravedad de la encefalopatía están relacionados con una mayor supervivencia y mejores resultados neurológicos.
Por último, el tiempo transcurrido hasta el retorno de la circulación espontánea es un factor pronóstico, pero la temperatura objetivo de 33ºC no ofrece beneficios en términos de mortalidad o riesgo de muerte en ningún intervalo de tiempo específico hasta el retorno de la circulación espontánea. Asimismo, el despertar temprano está asociado a mejores resultados neurológicos a largo plazo que el despertar tardío.
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ANEXOS
ANEXO 1: ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA.
| Tabla 1 Estrategia de búsqueda | |
| BASES DE DATOS | ESTRATEGIA DE BÚSQUEDA |
| PUBMED | “Hypothermia, Induced” OR “Therapeutic Hypothermia” OR “Hypothermia, Therapeutic” OR “Induced Hypothermia” OR “Induced Moderate Hypothermia” OR “Induced Mild Hypothermia” AND “Neuroprotection” OR “Neural Protection” OR “Neuron Protection” OR “Neuronal Protection” AND “Heart Arrest” OR “Cardiac Arrest” OR “Asystole” OR “Cardiopulmonary Arrest” |
| SCOPUS | |