Historia del tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina

19 enero 2026

 

AUTORES

  1. Álvaro Losa García. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Oftalmología. Residente. Burgos, Castilla y León, España.
  2. Teresa Toledo Arizón. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Oftalmología. Residente. Burgos, Castilla y León, España.
  3. Sara Braña Balige. Hospital Meixoeiro, Complejo Hospitalario Universitario de Vigo. Servicio de Oftalmología. Residente. Vigo, Galicia, España.
  4. Beatriz García Checa. Hospital Universitario de Jaén. Servicio de Oftalmología. FEA. Jaén, Andalucía, España.
  5. Ana Hernaiz Cereceda. Hospital Universitario de Burgos. Servicio de Oftalmología. FEA. Burgos, Castilla y León, España.

 

RESUMEN

El tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina ha experimentado una evolución notable desde las primeras descripciones clínicas de la enfermedad en el siglo XVIII. Inicialmente considerado una condición incurable que conducía inevitablemente a la ceguera, el desprendimiento de retina pasó a ser una entidad susceptible de tratamiento quirúrgico gracias a los avances progresivos en el conocimiento anatómico, las técnicas diagnósticas y la innovación quirúrgica. Los primeros intentos terapéuticos fueron en gran medida ineficaces y se basaron en conceptos fisiopatológicos erróneos que no identificaban la verdadera causa de la enfermedad.

El reconocimiento de las roturas retinianas como el mecanismo primario responsable del desprendimiento de retina regmatógeno representó un cambio de paradigma fundamental tanto en el diagnóstico como en el tratamiento. El trabajo pionero de Jules Gonin a comienzos del siglo XX estableció la piedra angular de la cirugía moderna del desprendimiento de retina al introducir el principio de la identificación y el sellado de las roturas retinianas. En las décadas siguientes se desarrollaron las técnicas de cerclaje escleral, se perfeccionaron la crioterapia y la fotocoagulación, y se refinaron los métodos de taponamiento intraocular. La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por la introducción de la vitrectomía pars plana, que revolucionó el manejo de los desprendimientos de retina complejos y amplió las indicaciones quirúrgicas.

Más recientemente, la incorporación de sistemas de vitrectomía mínimamente invasiva, mejoras en la visualización intraoperatoria y nuevos agentes de taponamiento han permitido optimizar los resultados anatómicos y funcionales. Este artículo revisa los principales hitos históricos en el tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina, destacando las innovaciones clave, los cambios conceptuales y su impacto en la práctica clínica.

PALABRAS CLAVE

Desprendimiento de retina, vitrectomía, procedimientos quirúrgicos oftalmológicos.

ABSTRACT

The surgical management of retinal detachment has undergone a remarkable evolution since the first clinical descriptions of the disease in the eighteenth century. Initially considered an incurable condition inevitably leading to blindness, retinal detachment became a surgically treatable entity thanks to progressive advances in anatomical understanding, diagnostic techniques, and operative innovation. Early therapeutic attempts were largely ineffective and based on erroneous pathophysiological concepts that failed to identify the true cause of the disease.

The recognition of retinal breaks as the primary mechanism responsible for rhegmatogenous retinal detachment represented a fundamental paradigm shift in both diagnosis and treatment. Jules Gonin’s pioneering work in the early twentieth century established the cornerstone of modern retinal detachment surgery by introducing the principle of identifying and sealing retinal breaks. Subsequent decades witnessed the development of scleral buckling techniques, improvements in cryotherapy and photocoagulation, and the refinement of intraocular tamponade methods. The second half of the twentieth century marked the advent of pars plana vitrectomy, which revolutionized the management of complex retinal detachments and expanded surgical indications.

More recently, the introduction of minimally invasive vitrectomy systems, enhanced intraoperative visualization, and novel tamponade agents has further improved anatomical and functional outcomes. This article reviews the historical milestones in the surgical treatment of retinal detachment, emphasizing key innovations, paradigm shifts, and their impact on clinical practice. Understanding the historical evolution of this field provides valuable insight into current therapeutic strategies and highlights the cumulative nature of progress in vitreoretinal surgery.

KEY WORDS

Retinal detachment, vitrectomy, ophthalmologic surgical procedures.

DESARROLLO DEL TEMA

El desprendimiento de retina es una urgencia oftalmológica que, sin tratamiento adecuado, conduce con frecuencia a una pérdida visual severa e irreversible¹. En la actualidad, la cirugía del desprendimiento de retina constituye uno de los mayores logros de la oftalmología moderna, con tasas de éxito anatómico superiores al 90 % en muchos escenarios clínicos². Sin embargo, este éxito es el resultado de un largo proceso histórico caracterizado por avances progresivos, errores conceptuales iniciales y descubrimientos fundamentales que transformaron la comprensión de la enfermedad.

Durante siglos, el desprendimiento de retina fue considerado una condición incurable. La ausencia de métodos diagnósticos adecuados y el desconocimiento de su fisiopatología limitaron los intentos terapéuticos, que eran en su mayoría empíricos e ineficaces³. El desarrollo del tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina refleja no solo la evolución de la cirugía ocular, sino también el avance del conocimiento científico en anatomía, patología y tecnología médica.

El objetivo de este artículo es revisar de manera exhaustiva la historia del tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina, desde las primeras observaciones clínicas hasta las técnicas contemporáneas de vitrectomía, destacando los hitos que han definido la práctica actual.

Primeras descripciones y conceptos iniciales

Las primeras descripciones del desprendimiento de retina aparecen en la literatura médica del siglo XVIII. En ese período, la patología ocular se interpretaba principalmente desde una perspectiva humoral, y la retina era considerada una extensión pasiva del sistema nervioso sin un papel dinámico en la visión⁴. Las alteraciones visuales graves se atribuían a procesos inflamatorios o degenerativos mal definidos.

Con la invención del oftalmoscopio por Hermann von Helmholtz en 1851, fue posible observar directamente el fondo de ojo, lo que permitió identificar el desprendimiento de retina como una entidad anatómica específica⁵. A pesar de este avance diagnóstico, las teorías etiológicas seguían siendo erróneas. Se consideraba que el desprendimiento era consecuencia de exudación subretiniana secundaria a inflamación coroidea, y no el resultado de una solución de continuidad en la retina⁶.

Como consecuencia, los tratamientos se centraban en el reposo prolongado en cama, la compresión ocular, el uso de fármacos sistémicos y otras medidas conservadoras, con resultados desalentadores. La mayoría de los pacientes evolucionaban hacia la ceguera, reforzando la percepción de que la enfermedad era intratable.

El descubrimiento del papel de las roturas retinianas:

El cambio conceptual más importante en la historia del desprendimiento de retina ocurrió a principios del siglo XX gracias al trabajo de Jules Gonin. A través de observaciones clínicas sistemáticas, Gonin identificó la presencia constante de una rotura retiniana en los casos de desprendimiento regmatógeno⁷. Este hallazgo contradecía la teoría inflamatoria dominante y establecía una relación causal directa entre la rotura y el desprendimiento.

Gonin postuló que el humor vítreo podía penetrar a través de la rotura retiniana hacia el espacio subretiniano, separando la retina neurosensorial del epitelio pigmentario⁸. Este concepto revolucionó el enfoque terapéutico, ya que implicaba que el tratamiento debía dirigirse específicamente al cierre de la rotura.

En 1920, Gonin introdujo la técnica de ignipuntura, que consistía en aplicar cauterización térmica transescleral sobre la localización de la rotura retiniana. Esta intervención permitía inducir una cicatriz coro-retiniana que sellaba la rotura y favorecía la reaplicación de la retina⁹. Por primera vez, se lograban tasas de éxito significativas, con recuperación visual en un número considerable de pacientes.

Consolidación de la cirugía del desprendimiento de retina

A pesar de la evidencia clínica presentada por Gonin, sus ideas no fueron aceptadas de inmediato. La comunidad oftalmológica tardó varios años en reconocer la validez de su teoría. Sin embargo, hacia la década de 1930, el concepto de la rotura retiniana como causa del desprendimiento comenzó a consolidarse¹⁰.

Durante este período se desarrollaron nuevas técnicas quirúrgicas destinadas a cerrar las roturas y reforzar la pared ocular. La diatermia transescleral se utilizó ampliamente para producir adhesión coro-retiniana, aunque su aplicación se asociaba a un daño tisular considerable¹¹. Asimismo, se introdujeron procedimientos como la resección escleral con el objetivo de reducir el volumen ocular y facilitar la reaplicación retiniana.

Estos métodos representaron avances importantes, pero aún presentaban tasas de complicaciones elevadas y resultados variables. No obstante, sentaron las bases para el desarrollo posterior de técnicas más seguras y eficaces.

El desarrollo del cerclaje escleral:

La verdadera consolidación del tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina se produjo con la introducción del cerclaje escleral en la década de 1950. Custodis fue uno de los primeros en describir el uso de materiales sintéticos para crear una indentación permanente de la esclera sobre la zona de la rotura retiniana¹². Posteriormente, Charles Schepens perfeccionó la técnica y la popularizó a nivel internacional.

El cerclaje escleral tenía como objetivo contrarrestar la tracción vítrea y aproximar la retina a la pared ocular, facilitando el cierre de la rotura. La combinación del cerclaje con la localización precisa de las roturas y la inducción de adhesión mediante diatermia o crioterapia permitió alcanzar tasas de éxito sin precedentes¹³.

Durante varias décadas, el cerclaje escleral se convirtió en el estándar de tratamiento del desprendimiento de retina regmatógeno. Su impacto fue enorme, ya que transformó una enfermedad previamente incurable en una patología quirúrgica tratable con resultados reproducibles.

Introducción de la crioterapia y la fotocoagulación:

En paralelo al desarrollo del cerclaje escleral, se introdujeron métodos más controlados para inducir la adhesión coro-retiniana. La crioterapia, basada en la aplicación de frío intenso, reemplazó progresivamente a la diatermia debido a su mayor precisión y menor daño tisular¹⁴. Este avance mejoró la seguridad del procedimiento quirúrgico y redujo las complicaciones postoperatorias.

La fotocoagulación con láser, introducida por Meyer-Schwickerath, representó otro hito importante¹⁵. Aunque inicialmente se utilizó de forma experimental, el láser se convirtió en una herramienta fundamental para el tratamiento de roturas retinianas seleccionadas y para la profilaxis del desprendimiento de retina en pacientes de alto riesgo.

La revolución de la vitrectomía pars plana:

La introducción de la vitrectomía pars plana en la década de 1970 marcó un antes y un después en la cirugía del desprendimiento de retina. Robert Machemer desarrolló esta técnica con el objetivo de eliminar el vítreo patológico y tratar directamente las tracciones responsables del desprendimiento¹⁶.

La vitrectomía permitió abordar casos complejos, como aquellos asociados a proliferación vítreorretiniana, traumatismos o hemorragias vítreas¹⁷. Además, facilitó el uso de tamponadores intraoculares, como gases expansibles y aceite de silicona, que mejoraron significativamente la reaplicación retiniana.

Este avance amplió de manera considerable las indicaciones quirúrgicas y mejoró el pronóstico visual de pacientes previamente considerados intratables.

Evolución hasta técnicas mínimamente invasivas:

En las últimas décadas, la cirugía vitreorretiniana ha experimentado una rápida evolución tecnológica. La introducción de sistemas de vitrectomía de pequeño calibre ha reducido el trauma quirúrgico, disminuido el tiempo operatorio y acelerado la recuperación visual¹⁸. Los avances en sistemas de visualización de campo amplio y en instrumentación quirúrgica han incrementado la seguridad y eficacia de los procedimientos.

Actualmente, el tratamiento del desprendimiento de retina se individualiza según las características del paciente, combinando técnicas como la vitrectomía, el cerclaje escleral selectivo y la fotocoagulación láser¹⁹. Estas estrategias han permitido alcanzar tasas de éxito anatómico superiores al 90 % en muchos centros especializados.

Impacto clínico y perspectivas futuras:

La historia del tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina es un ejemplo paradigmático de progreso médico basado en la observación clínica, la innovación tecnológica y la validación científica. Lo que durante siglos fue una causa inevitable de ceguera es hoy una patología tratable con excelentes resultados funcionales²⁰.

Las perspectivas futuras incluyen el desarrollo de nuevos biomateriales, terapias farmacológicas adyuvantes y técnicas quirúrgicas aún menos invasivas. Comprender la evolución histórica de este campo permite valorar los logros alcanzados y orientar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

CONCLUSIONES

El tratamiento quirúrgico del desprendimiento de retina ha evolucionado de manera extraordinaria a lo largo de los últimos dos siglos. Desde las primeras descripciones clínicas hasta las sofisticadas técnicas actuales, cada avance ha contribuido a mejorar el pronóstico visual de los pacientes. El conocimiento de esta historia no solo tiene valor académico, sino que proporciona una base sólida para la práctica clínica contemporánea y futura.

 

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