Humanismo y posthumanismo: retos a la bioética y al bioderecho

30 agosto 2024

 

AUTORES

  1. Aída María Casas Martínez. Fisioterapeuta. Hospital Universitario Santa Bárbara (Soria).
  2. Víctor Manuel Périz Barbanoj. Fisioterapeuta Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).
  3. Laura Romo Calvo. Fisioterapeuta Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).
  4. Elena Artigas Cardiel. Fisioterapeuta atención primaria Zuera (Zaragoza).
  5. Abraham José Mendoza Diloy. Fisioterapeuta. Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza).
  6. Andrea Gracia Benito. Fisioterapeuta Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

 

RESUMEN

El humanismo y el posthumanismo representan dos enfoques opuestos sobre el concepto y significado de la especie humana. Mientras que el humanismo intenta mejorar la especie humana centrándose en valores como la igualdad, el respeto y la consciencia, el posthumanismo busca mejorar la especie humana a través de la tecnología y la ciencia avanzada.

Aunque la integración de la ciencia y la tecnología en nuestra vida diaria es evidente, la idea de sobrepasar los límites de la biología humana mediante el uso del potencial tecnológico plantea cuestiones éticas y sociales. Si bien los avances científicos han mejorado la calidad de vida de muchas personas, la posibilidad de crear seres humanos «mejorados» tecnológicamente plantea desafíos éticos y morales.

Es importante reflexionar sobre cómo la tecnología puede afectar la definición de lo que significa ser humano y cómo podría impactar en la sociedad en general. En lugar de buscar capacidades sobrehumanas, es crucial enfocarse en mejorar los valores humanos, la igualdad y la solidaridad para construir un mundo más equitativo y sostenible.

PALABRAS CLAVE

Ética, bioética, responsabilidad social, humanismo.

RESUMEN

Humanism and posthumanism represent two opposing approaches to the concept and meaning of the human species. While humanism seeks to improve the human species by focusing on values such as equality, respect and consciousness, posthumanism seeks to improve the human species through technology and advanced science.

While the integration of science and technology into our daily lives is evident, the idea of pushing the limits of human biology through the use of technological potential raises ethical and social questions. While scientific advances have improved the quality of life for many people, the possibility of creating technologically “enhanced” human beings raises ethical and moral challenges.

It is important to reflect on how technology may affect the definition of what it means to be human and how it might impact society at large. Instead of seeking superhuman capabilities, it is crucial to focus on enhancing human values, equality and solidarity to build a more equitable and sustainable world.

PALABRAS CLAVE

Ethics, bioethics, social responsability, humanism.

DESARROLLO DEL TEMA

HUMANISMO Y POSTHUMANISMO:

El humanismo y el posthumanismo versan sobre dos ideas opuestas de la realidad de un individuo o sociedad humana1. El humanismo asienta las bases de esta realidad sobre la búsqueda de la mejora de la especie a través de la igualdad común, del respeto común y con el entorno, y de la consciencia humana. Por el contrario, el posthumanismo supera esa realidad humana y explora la posibilidad de mejorar la especie o el individuo con ayuda de la tecnología y de la ciencia más avanzada1,2.

Hoy en día, la ciencia y la tecnología están completamente integradas en nuestras actividades rutinarias3. Desde el momento en el que el despertador suena por la mañana, miles de dispositivos monitorizan nuestra vida. La red virtual de contactos nos acompaña a tiempo real y tratamos de encajar cada segundo en las 16 horas diarias que la biología nos concede de consciencia. Si consiguiéramos inventar un modo de no dormir, es decir, si nuestro cerebro pudiera prescindir de esa desconexión fisiológica día tras día, dispondríamos de mucho más tiempo. Por ejemplo, nos graduaríamos en la universidad mucho antes, podríamos hacer más deporte, cuidarnos más, socializar más, aprender nuevos idiomas o adquirir más habilidades. Así, seríamos seres más avanzados y superiores, física e intelectualmente, y tendríamos sociedades más productivas y competitivas. Si, además de esto, pudiéramos eliminar los problemas de visión, las enfermedades, el envejecimiento o los órganos y miembros dañados, habríamos alcanzado un estatus de especie invencible y poderosa4. El posthumanismo defiende precisamente eso, el potencial tecnológico y científico frente a las limitaciones de la biología como forma de desarrollar humanos más perfectos e inteligentes1,2.

Esta corriente de pensamiento, que surge en los años 20 y cobra fuerza en los 90, propone proporcionar nuevos sentidos y capacidades al ser humano que así lo decida, ya sea mediante Ingeniería Genética o Inteligencia Artificial1,2,5. La implantación de articulaciones biónicas que permitan realizar giros de 360°, la visión nocturna, la conexión wifi integrada, la supresión de enfermedades genéticas, o bien, cualquier otra mejora psíquica o física con la que relacionarse con el entorno serían algunos ejemplos de ello. Algunas de estas modificaciones tecnológicas en el cuerpo humano conducen al surgimiento de los llamados cyborgs, seres humanos con implantes robóticos o con tecnología integrada, que adquieren una habilidad extrínseca a la naturaleza biológica del ser humano6.

TRANSHUMANISMO Y POSTHUMANISMO:

Aunque puedan parecer palabras sinónimas, en realidad no lo son.

Por un lado, el transhumanismo busca la mejora tecnológica del ser humano a todos los niveles de la persona: físico, intelectual, emocional, etc. Y al igual que en el caso del humanismo, también contempla que esa mejora del ser humano debe ir ligada a la razón, a la conciencia, a los valores inherentes al ser humano, al bienestar, etc6.

Por otro lado, el posthumanismo abarca un concepto más amplio, ya que no solo se centra en las modificaciones corporales propuestas por el transhumanismo, sino que interpreta e intenta explicar un mundo ya modificado que incluya la creación de nuevas especies, la experimentación, la utilización de alimentos transgénicos, etc7.

Sin embargo, aunque ambas corrientes filosóficas difieran en cuanto al concepto final de postmodernidad, ambas coinciden en esa búsqueda de seres humanos “mejorados” tecnológicamente, llamados cyborgs.

CYBORGS: RETOS A LA BIOÉTICA Y AL BIODERECHO:

La aparición de los cyborgs y de la mejora genética humana desencadena una serie de cuestiones acerca de la naturaleza del ser humano y sobre aquello que lo hace humano en el sentido filosófico y ético de la palabra6. La consciencia, la moral y el pensamiento hacen avanzar a la especie humana dando lugar a seres más perfectos y evolucionados. Pero, en una sociedad capitalista fundamentada en un sistema de consumo neoliberalista en la que prima el individualismo y la posesión de bienes materiales, estos valores etéreos no parecen ser los más atractivos para conseguir ser un individuo mejor en un mundo de transacciones monetarias más que consolidadas. Por tanto, el posthumanismo surge en este contexto social basado en un individualismo patológico generalizado y una exaltación de la libertad, junto a la sensación de superioridad injustificada por poseer la hegemonía especista en este mundo y en el del más allá. De este modo, el pensamiento posthumanista vence a las religiones conocidas para centrar ahora su fe en la tecnología y en atribuir al hombre características propias de deidades que crean, destruyen y controlan la naturaleza4.

Por otro lado, la tecnología y la ciencia, como es evidente, han contribuido a las sociedades de muchas formas3. Son destacables los avances logrados en los campos de la medicina, la biomecánica, la biotecnología, la física y la farmacología, que han conseguido mejorar las condiciones y la calidad de vida de muchas personas que conviven con enfermedades graves o que presentaban limitaciones físicas3. Las lentes de visión, los trasplantes cocleares, los marcapasos o las prótesis para las extremidades, son soluciones con un gran impacto a problemas de salud comunes en la población. Además, actualmente, la Ingeniería Genética permite suprimir genes desencadenantes de enfermedades y seleccionar embriones más perfectos genéticamente. Estos avances científicos son importantes para la sociedad, ya que ayudan a que los individuos con estos problemas sean integrados en el sistema y puedan llevar una vida similar a la del resto de seres humanos. De esta manera, contribuyen a una mayor igualdad en un mundo en el que cada vez las diferencias entre ricos y pobres son más pronunciadas. De hecho, aún existe una gran parte de la población del planeta que ni siquiera tiene acceso a una sanidad pública y universal que les garantice una vida más digna y segura para ellos y sus familias. Incluso hoy en día, en las sociedades occidentales, hay muchos enfermos que aún no tienen acceso a determinados tratamientos farmacológicos o a intervenciones quirúrgicas debido a sus elevados costes, por lo que sólo están al alcance de los más privilegiados.

Dada esta situación donde las necesidades más básicas aún no están cubiertas para la mitad de la población mundial y necesidades más excepcionales no están al alcance de muchos otros, resulta poco apropiada la posibilidad de proporcionar a los más privilegiados los últimos avances científicos que les permitan adquirir capacidades extra que no se ajustan a la naturaleza humana8. Esta situación no haría sino acrecentar las diferencias sociales entre individuos “naturales” y transhumanos (clase superior de humanos), lo cual podría generar innumerables problemas de convivencia. Además, debería crearse una nueva versión de los derechos fundamentales de los seres humanos y una completa regulación y legislación de estos nuevos atributos tecnológicos que garantizara la protección de la raza “inferior” frente a la raza “superior” de transhumanos, y viceversa.

En un escenario posthumano, también habría que tener en cuenta otros aspectos como es el caso de la ética y de la bioética8. Esta ciencia surge con la necesidad de explicar e interpretar los nuevos avances científicos y su aplicación a las ciencias de la vida. Es inevitable que surjan conflictos éticos en relación al posthumanismo, puesto que éste desestabiliza directamente la idea conceptual arraigada de lo que es la vida y plantea la búsqueda de la inmortalidad. Si consiguiéramos ser inmortales gracias a la sustitución de nuestros órganos y miembros por máquinas perfectas e imperecederas, manteniendo sólo nuestro cerebro intacto en una nube, probablemente ya no seríamos humanos o seres vivos tal y como lo conocemos, porque su definición implica que éstos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Tal vez, quizás, con la pérdida de la mortalidad también se pierdan la consciencia y la moral, o bien, estas adopten otras formas o códigos diferentes a los que acostumbra un ser humano y que se precisan para la convivencia global. Es más, con la inmortalidad se podría perder el miedo a la muerte y la percepción del tiempo, lo más valioso que tiene el ser humano, ya que se sabe que es limitado y que podría terminarse en cualquier instante. De esta forma, habría que reformular muchos de los conceptos básicos del individuo y replantear las sociedades y sus valores para establecer un nuevo status quo que integrará la nueva moral y la nueva ética8.

Otro elemento a considerar sería el control al que los individuos estarían sometidos en caso de que sus datos biológicos y personales se encontrarán en una base de datos. Si estas ideas triunfarán, contaríamos con software integrado en nuestros cuerpos que permitiría conocer y monitorizar cada una de nuestras variables biológicas. Nuestro genoma sería un dato más en la nube y nuestros sentimientos y emociones podrían ser materializados en códigos. De esta forma surge el biohacking9, mediante el cual cualquiera con los conocimientos necesarios podría tener acceso a toda nuestra información biológica y utilizarla de muchas formas, incluso podrían introducirse programas y virus informáticos en nuestro cuerpo y nuestra mente para someter nuestra voluntad. Esta situación trascendería en la eugenesia, la selección de los mejores individuos a través de su genoma con los que perpetuar la especie.

Frente a las ideas transhumanistas y posthumanistas acerca de la necesidad de crear una nueva especie humana mejorada tecnológica y genéticamente, el ser humano convencional actual todavía tiene un gran potencial como especie y un largo camino de mejora por delante en muchos aspectos sin necesidad de recurrir al transhumanismo ni al posthumanismo. Hoy en día, ni siquiera se conoce cuál es el funcionamiento exacto del cerebro y se sabe que su uso no está optimizado. También se desconoce cuál es la función del 90% del genoma humano y sus efectos a nivel fenotípico10. En este sentido, se observa que en este movimiento hay pocas asociaciones científicas implicadas, más bien, son grupos amateurs quienes lo encabezan y promueven sus ideas, lo cual es indicativo de que el transhumanismo aún se encuentra desplazado dentro de la esfera científica. De este modo, éste parece ignorar o infravalorar la propia biología queriendo adulterarla con ingeniería artificial cuando todavía se desconoce el significado de muchos mecanismos biológicos10.

Además, tampoco se conoce suficientemente bien al ser humano en cuestiones filosóficas, éticas o morales y la educación de la población continúa siendo un problema a la hora de enfocar su metodología. Así que, la propia naturaleza del ser humano aún es incomprensible en cuanto a sus creencias, sus comportamientos y sus impulsos.

Por lo tanto, el transhumanismo podría tratarse de un nicho del mercado neoliberalismo dirigido a aquellas personas o sociedades que basan su modo de vida en el consumo de bienes y en lo efímero e insuficiente de las sensaciones y emociones más humanas. El ser humano tiene mucho que mejorar y debe mejorar mucho, pero no en la dirección que el transhumanismo plantea. La especie humana debe mejorar en valores, en igualdad, en solidaridad y en ecologismo, entre otras cuestiones. Para ello, debe confiarse en la ciencia y en la tecnología, pero no utilizarlas para suplementarnos con capacidades que no son inherentes a la especie tal y como se conoce, sino para reducir la gran brecha que existe en la humanidad entre las grandes élites y la población común. La especie humana debe mejorarse a través de la introspección individual en la búsqueda de valores, la preocupación por el entorno y por el resto de habitantes de este planeta, y ese debe ser nuestro camino hacia el “súperhumano”.

 

CONCLUSIONES

  • El humanismo concibe a la especie humana con respeto y aprecio, y busca la mejora de la especie a través de la igualdad común, la razón y la conciencia.
  • El transhumanismo y el posthumanismo conciben la especie humana como “débil”, y buscan la mejora de la especie a través de la ciencia y la tecnología con el fin de crear un ser biológico “mejorado y superior”.
  • En el mundo actual es difícil distinguir qué es natural y qué es artificial. La ciencia y la tecnología ya han mejorado la especie humana gracias a los avances en medicina (implantes cocleares, prótesis, marcapasos, etc.). Sin embargo, estos avances se llevan a cabo para conseguir un mundo más igualitario, de tal manera que las personas afectadas puedan suplir esas deficiencias y discapacidades, y puedan llevar una vida similar a la de sus iguales. Sin embargo, no hay que confundir estas “mejoras” con las propuestas por el transhumanismo y posthumanismo, ya que en ambas corrientes se fomentan las modificaciones de la especie con la única finalidad de crear una raza superior mejorada.
  • Hay que tener en cuenta que cambiar conceptos intrínsecos del ser humano (por ejemplo, planteando la inmortalidad) puede acarrear de forma inevitable la pérdida de lo que se entiende por “ser humano”, por lo que dichos cambios siempre deben ir de la mano de la ética, la bioética y el bioderecho.
  • La especie humana debe ser mejorada en valores y solidaridad, aceptando el uso de ciencia y tecnología, pero siempre con el objetivo de conseguir la igualdad (humanismo), y no con el objetivo de crear seres humanos mejorados (transhumanismo y posthumanismo).

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Herazo-Bustos MI, Cassiani-Miranda CA. Humanismo y posthumanismo: dos visiones del futuro humano. Revista Salud Uninorte. mayo de 2015;31(2):394-402.

2. (PDF) Transhumanismo, transmodernidad y posthumanismo. Posibilidades y límites [Internet]. [citado 9 de julio de 2024]. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/368951271_Transhumanismo_transmodernidad_y_posthumanismo_Posibilidades_y_limites

3. Navas Conyedo E, Gulín González J. Tendencias sobre la Ciencia y la Tecnología y su impacto en la sociedad. La sociedad posindustrial. Serie Científica de la Universidad de las Ciencias Informáticas. 2020;13(9):162-78.

4. Harfield T. Exposing Humanism: Prudence, Ingenium, and the Politics of the Posthuman. Journal of Historical Sociology. 1 de junio de 2013;26.

5. Christensen BA. Why Do We Care About Post-Humanism? A Critical Note. Geografiska Annaler Series B, Human Geography. 2014;96(1):23-35.

6. Tennison MN. Moral transhumanism: the next step. J Med Philos. agosto de 2012;37(4):405-16.

7. (PDF) La condición posthumana: la conciencia más allá del cerebro, de Robert Pepperell. Intellect Books, Bristol, Reino Unido, 2003. 203 páginas, ilustraciones. ISBN: 1-84150-048-8 [Internet]. [citado 22 de julio de 2024]. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/249562501_The_Posthuman_Condition_Consciousness_Beyond_the_Brain_by_Robert_Pepperell_Intellect_Books_Bristol_UK_2003_203_pp_illus_ISBN_1-84150-048-8

8. Postigo Solana E. Bioética y transhumanismo desde la perspectiva de la naturaleza humana. 2019 [citado 9 de julio de 2024]; Disponible en: http://hdl.handle.net/10641/1682

9. Gangadharbatla H. Biohacking: An exploratory study to understand the factors influencing the adoption of embedded technologies within the human body. Heliyon [Internet]. 1 de mayo de 2020 [citado 9 de julio de 2024];6(5). Disponible en: https://www.cell.com/heliyon/abstract/S2405-8440(20)30776-3

10. Virgili RO, Taboada JMV. Genoma humano. Nuevos avances en investigación, diagnóstico y tratamiento. Edicions Universitat Barcelona; 2006. 219 p.

 

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