AUTORES
- Ana Isabel Castillejo Albarracín. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
- David Jiménez Romero. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza, España).
RESUMEN
La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial asociada a un mayor riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, metabólicas y renales. En estos últimos años, la semaglutida, un agonista de GLP-1 usada normalmente para tratar la diabetes mellitus tipo 2, ha surgido como una gran alternativa para su tratamiento. El objetivo del presente trabajo ha sido revisar la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad de la semaglutida en pacientes con obesidad pero que no presentan diabetes.
Los estudios muestran que este fármaco favorece de forma significativa la pérdida de peso, mejora el control del apetito y produce beneficios cardiometabólicos. Sin embargo, también se asocia a efectos adversos, principalmente gastrointestinales y a una recuperación parcial del peso tras suspender el tratamiento. En conclusión, la semaglutida constituye una buena opción terapéutica para el manejo de la obesidad, especialmente cuando se combina con ejercicio físico y una buena alimentación, aunque se requiere de estrategias de mantenimiento a largo plazo para preservar sus beneficios.
PALABRAS CLAVE
Semaglutida, obesidad, pérdida de peso, eficacia.
ABSTRACT
Obesity is a multifactorial chronic disease associated with an increased risk of developing cardiovascular, metabolic, and renal complications. In recent years, semaglutide, a GLP-1 agonist normally used to treat type 2 diabetes mellitus, has emerged as a promising alternative for its treatment. The aim of this study was to review the available scientific evidence on the efficacy and safety of semaglutide in patients with obesity but without diabetes.
Studies show that this drug significantly promotes weight loss, improves appetite control, and produces cardiometabolic benefits. However, it is also associated with adverse effects, mainly gastrointestinal, and partial weight regain after discontinuing treatment. In conclusion, semaglutide is a good therapeutic option for managing obesity, especially when combined with physical exercise and a healthy diet, although long-term maintenance strategies are required to preserve its benefits.
KEY WORDS
Semaglutide, obesity, weight loss, efficacy.
INTRODUCCIÓN
La obesidad es una enfermedad crónica, progresiva y degenerativa de con diferente etiología la cual es caracterizada por la acumulación de grasa corporal, predisponiendo de factores de riesgo a la persona que la padece como pueden ser enfermedades cardiovasculares, enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus tipo 2 (DM2), enfermedad renal crónica, apnea del sueño y tumores malignos1,2.
Para su diagnóstico, se emplea el índice de masa corporal (IMC), el cual resulta de la división del peso en kilogramos entre la altura en metros cuadrados, estableciéndose como obesidad aquel resultado por encima de 30, el sobrepeso por encima de 25, siendo lo normal entre 18.5 y 24.9 y cualquier valor por debajo de este peso insuficiente, observándose así la relación existente entre la dieta, el comportamiento, la genética y el estado emocional1.
Para el tratamiento de la obesidad existen diferentes medidas terapéuticas, entre las que se pueden diferenciar como no farmacológica y farmacológica. En cuanto al tratamiento no farmacológico se encuentran aquellas medidas para tratar de cambiar el estilo de vida que lleva el paciente a través de una alimentación saludable y ejercicio físico, tratando de limitar la ingesta de algunos nutrientes, diferenciándose la dieta baja en grasas, la dieta baja en hidratos de carbonos y la dieta mediterránea3.
En cuanto al tratamiento farmacológico en la obesidad ha sido cambiante, tratándose de usar en aquellos pacientes con un IMC por encima de 27 y presencia de comorbilidades y tratando de aplicarlo junto a la terapia no farmacológica. Los más usados son3:
- Orlistat: inhibidores de lipasa, evitando la absorción de lípidos, provocando a su vez esteatorrea y déficit de vitaminas liposolubles3.
- Buropropión: siendo un inhibidor de la recaptación de neurotransmisores3.
- Fentermina: actuando como neuroestabilizador en la termogénesis el cual presenta muchos efectos secundarios3.
- Análogos de GLP-1: siendo de los más prometedores en cuanto a resultados3.
Los análogos de GLP-1, como la semaglutida (Ozempic), son un péptido similar al glucagón y son un tipo de fármacos usados para el tratamiento de la DM2 los cuales pueden ser usados mediante vía subcutánea o vía oral. Estos fármacos son capaces de controlar la glucosa en sangre, promoviendo la sensibilidad insulínica y aumentando la sensación de saciedad2,3.
La semaglutida resulta ser un péptido similar al glucagón, por lo que actúa farmacocinéticamente similar a él. El glucagón es secretado por las células L del intestino delgado, células alfa pancreáticas, el colon y el sistema nervioso central en respuesta a la ingesta alimenticia. Esta es encargada de estimular la liberación de insulina e inhibe la producción de glucagón en situaciones hiperglucémicas, ralentizando el vaciamiento gástrico y reduciendo el apetito. En aquellos momentos hipoglucémicos actúa sobre la secreción insulínica pero no sobre el glucagón3.
Además, cabe resaltar que Ozempic se trata de un receptor ligado a la proteína G, estimulando la adenilato ciclasa, expresándose en ciertas partes del organismo como puede ser el páncreas (regulando la glucosa y el glucagón), tracto gastrointestinal (regulando la motilidad intestinal y reduciendo la inflamación), el corazón (provocando un aumento leve de la frecuencia cardíaca al localizarse en los miocitos del nodo sinoauricular), pulmón y riñón (colaborando en el sistema renina-angiotensina-aldosterona), tiroides ( estimulando la síntesis de calcitonina) y cerebro (actuando como modulador en la saciedad)3.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar el impacto de la semaglutida en pacientes obesos no diabéticos.
Objetivos secundarios:
- Describir el mecanismo de acción de la semaglutida y su eficacia en la pérdida de peso.
- Identificar los posibles efectos adversos de la terapia.
- Examinar los beneficios de la semaglutida.
MATERIAL Y MÉTODO
Para la revisión del impacto que conlleva el uso de la terapia de semaglutida en pacientes obesos no diabéticos, se ha procedido a una búsqueda bibliográfica a través de Google Académico con las palabras claves obtenidas a partir de los descriptores DeCS, usando así las palabras claves ‘’semaglutida, obesidad, pérdida de peso y eficacia’’ para realizar la búsqueda y usando el conector booleano ‘’AND’’, obteniéndose un total de 1.010 resultados.
Tras ello se usó el filtro de solo artículos en español y se filtraron los artículos según el año de publicación, usando solo artículos a partir de 2022, obteniéndose un total de 576 resultados.
Finalmente, se han escogido un total de 5 artículos, los cuales se encuentran adjuntos en la bibliografía.
RESULTADOS
La semaglutida es indicada principalmente en personas que padecen diabetes, aunque debido a sus efectos saciantes se ha comenzado a aplicar en personas que no padecen dicha enfermedad como es el caso de pacientes obesos4,5.
Así, algunos estudios han demostrado que Ozempic es eficaz en la reducción de peso corporal en aquellos pacientes que presentan obesidad pero que no presentan diabetes, observándose una media de aproximadamente el 15% de peso perdido en aquellos pacientes que lo han usado con respecto a un 2% en aquellos que usaron un placebo4,5.
A pesar de esta gran mejora, se observa que, una vez se suspende el tratamiento, se sufre de una recuperación de aproximadamente el 65% del peso perdido, mientras que si se continúa su tratamiento se continúa perdiendo de peso5.
Otro de los aspectos positivos de la semaglutida en pacientes obesos no diabéticos es la mejora que se presencia a nivel cardiometabólico, mejorando aspectos como la tensión arterial, lípidos e inflamación sistémicas, repercutiendo de forma positiva cardiovascularmente hablando4.
Además, se observa un mayor control del apetito y mejora en la relación alimenticia ya que se ha reportado una disminución a la hora de la ingesta calórica en el día a día, logrando mayor adherencia a hábitos alimenticios más sanos por lo que de esta forma contribuye también en la pérdida de peso4.
En cuanto a los efectos adversos que se presentan en pacientes obesos se observa en gran medida síntomas gastrointestinales como pueden ser la diarrea, náuseas y vómitos, relacionándose por el retraso sufrido en el vaciamiento gástrico y la alteración en la absorción de los nutrientes. Dichos síntomas suelen ser transitorios, pero en otros pueden llegar a ser graves3,4,5.
También se observa posible riesgo de pancreatitis y cálculos biliares (por aumento de la motilidad de la vesícula biliar) en el uso distendido del fármaco, por lo que se recomienda realizar una buena vigilancia y seguimiento de ciertos síntomas relacionados con estos4,5.
Además, otro efecto adverso encontrado es el posible aumento de la frecuencia cardíaca, siendo directamente proporcional a la dosis administrada, promoviendo así el riesgo de fallo cardíaco debido a la mayor presencia de receptores cardíacos, aunque aún no ha quedado claro su causalidad total3,4,5.
Otros efectos causados resultan ser sobre la función renal, encontrado sobre todo en aquellos pacientes con predisposición a llegar a tener enfermedad renal crónica por lo que podría llegar a provocar enfermedad renal aguda debido a la deshidratación sufrida por los síntomas gastrointestinales ya mencionados presentándose de manera más incidente en pacientes tratados con antiinflamatorios no esteroideos (AINES), inhibidores del sistema renina-angiotensina- aldosterona (SRAA) o diuréticos, aunque no presenta demasiada importancia ya que Ozempic presenta efectos positivos a nivel renal como reducir la microalbuminuria3,4,5.
Así, se puede predisponer de mayor riesgo de presentar cáncer de tiroides por la presencia de receptores GLP-1 a nivel tiroideo, uniéndose a los fármacos y aumentando la síntesis y calcitonina, produciendo un aumento en el tamaño de las células C del tiroides, aumentando el riesgo de carcinomas y adenomas medulares, aunque se ha visto que la expresión del receptor en humanos es baja3,5.
Además, puede aumentar la actividad del sistema inmunológico, presentando riesgo de hipersensibilidad en algunos casos raros, provocando casos de anafilaxia y angioedema. Además, se desaconseja su uso en embarazadas debido a posibles riesgos en el feto observados en animales, por lo que se debe considerar su suspensión previo a 2 meses de planear un embarazo 5.
CONCLUSIONES
En conclusión, la semaglutida ha mostrado ser una alternativa eficaz para el tratamiento frente a la obesidad, mejorando la pérdida de peso significativa, así como ciertos parámetros cardiovasculares, aunque estos pacientes no presentan como enfermedad DM2.
Su mecanismo basado en el aumento de la saciedad y reducción de la ingesta calórica la convierte en una herramienta terapéutica de gran interés cuando se combina con modificaciones en el estilo de vida, siendo esencial la realización de ejercicio físico y el mantenimiento de la ingesta de una dieta saludable.
Aun así, su uso no está exento de posibles efectos adversos, siendo principalmente gastrointestinales, requiriendo de una buena valoración y seguimiento hacia los pacientes durante el tratamiento. Además, la recuperación de un importante porcentaje del peso tras la suspensión terapéutica, así como de la cronicidad de la obesidad crea la necesidad de estrategias a largo plazo.
Como recomendación futura, observándose que la semaglutida es una de las mejores opciones farmacológicas aplicadas en el tratamiento de la obesidad, se recomienda inversión económica en la continuidad del estudio de esta sustancia para definir correctamente los efectos adversos y otorgar más seguridad en la monitorización y seguimiento del paciente. Además, se podría recomendar la realización de programas de salud y realizar promoción de la salud por parte del equipo enfermero para prevenir situaciones de riesgos en la obesidad y preservar la salud del paciente aconsejando de la necesidad de la realización de ejercicio físico y mantener una alimentación saludable en función de los requerimientos calóricos diarios.
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