Impacto del cambio climático en las enfermedades transmitidas por vectores. Artículo monográfico

27 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Paula Narro Hernández. Enfermera de Urgencias en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  2. Julio Carabantes Bautista. Enfermero en Consultas Externas del Hospital Infantil Miguel Servet (Zaragoza). España.
  3. Paula López Pérez. Enfermera en Consultas Externas del Hospital Infantil Miguel Servet. (Zaragoza). España.
  4. Aldara Cornejo Robles. Enfermera de Urgencias en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  5. Julia Perez Adiego. Enfermera en Consultas Externas Hospital Infantil Miguel Servet. (Zaragoza). España.
  6. Pilar Navarro Palacios. Enfermera de Atención Primaria en el Seminario/Romareda (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

El cambio climático constituye una de las principales amenazas para la salud global, al influir directamente en la propagación de enfermedades transmitidas por vectores (ETV). Este fenómeno, caracterizado por el aumento sostenido de la temperatura global, alteraciones en las precipitaciones y mayor frecuencia de eventos extremos, ha favorecido la expansión de mosquitos, garrapatas y otros vectores hacia nuevas regiones. Dichas condiciones incrementan la incidencia y la gravedad de enfermedades como dengue, malaria, Zika, chikungunya, leishmaniasis y enfermedad de Lyme.

La temperatura regula procesos clave en vectores y patógenos: entre 20 °C y 32 °C, los mosquitos acortan el período de incubación de virus y parásitos, aumentando la transmisión. Las lluvias intensas generan criaderos urbanos, mientras que sequías concentran la interacción entre humanos y vectores. Estas dinámicas ya se reflejan en brotes recientes: el recrudecimiento del dengue en América Latina, la aparición de casos autóctonos en Europa, la malaria en zonas altas de África y los Andes, y la expansión de la enfermedad de Lyme en Norteamérica y Europa.

Las consecuencias sanitarias incluyen mayor morbilidad, mortalidad y costes económicos directos e indirectos. La vulnerabilidad de las poblaciones sin acceso a control vectorial refuerza la urgencia de intervenciones eficaces. Entre las medidas destacan: fumigación, eliminación de criaderos, control biológico, vigilancia epidemiológica y vacunas como Dengvaxia y Qdenga. Asimismo, se resalta el enfoque One Health, que integra salud humana, animal y ambiental para una respuesta global y sostenible.

En conclusión, el cambio climático potencia la expansión de las ETV y exige estrategias integrales de mitigación y adaptación, con especial atención en regiones vulnerables como España.

PALABRAS CLAVE

Vector, mosquito, clima, enfermedad.

ABSTRACT

Climate change is one of the main threats to global health, directly influencing the spread of vector-borne diseases (VBDs). This phenomenon, characterized by the sustained increase in global temperature, changes in rainfall patterns, and more frequent extreme weather events, has favored the expansion of mosquitoes, ticks, and other vectors into new regions. These conditions increase the incidence and severity of diseases such as dengue, malaria, Zika, chikungunya, leishmaniasis, and Lyme disease.

Temperature regulates key processes in both vectors and pathogens: between 20 °C and 32 °C, mosquitoes shorten the incubation period of viruses and parasites, thus increasing transmission. Heavy rainfall creates urban breeding sites, while droughts concentrate human-vector interactions. These dynamics are already reflected in recent outbreaks: the resurgence of dengue in Latin America, the emergence of autochthonous cases in Europe, malaria in highland areas of Africa and the Andes, and the spread of Lyme disease in North America and Europe.

The health consequences include higher morbidity, mortality, and direct and indirect economic costs. The vulnerability of populations without access to effective vector control reinforces the urgency of interventions. Key measures include fumigation, elimination of breeding sites, biological control, epidemiological surveillance, and vaccines such as Dengvaxia and Qdenga. Additionally, the One Health approach, integrating human, animal, and environmental health, is emphasized as essential for a global and sustainable response.

In conclusion, climate change is driving the expansion of VBDs and requires comprehensive mitigation and adaptation strategies, with special attention to vulnerable regions such as Spain.

KEY WORDS

Vector, mosquito, climate, disease.

DESARROLLO DEL TEMA

El cambio climático constituye una de las principales amenazas sanitarias globales del siglo XXI. Se define como la alteración a largo plazo del sistema climático de la Tierra, caracterizada por el aumento sostenido de la temperatura media global, modificaciones en los patrones de precipitación y una mayor frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos. Estos cambios son consecuencia, principalmente, de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero1.

En 2024 se registró el año más cálido desde que existen observaciones instrumentales, con una anomalía térmica global aproximada de +1,55oC respecto al período preindustrial (1850-1900). Asimismo, la década 2015-2024 ha sido la más cálida documentada, acompañada de ascenso del nivel del mar, calentamiento oceánico y alteraciones hidrológicas que afectan a la salud humana, los ecosistemas y las economías2.

Un ámbito particularmente sensible al cambio climático es de las enfermedades transmitidas por vectores (ETV). Estas son patologías producidas virus, bacterias o parásitos que requieren un vector biológico para propagarse entre hospedadores. Entre los principales agentes y vectores se encuentran mosquitos (Aedes, Anopheles), garrapatas (Ixodes) y flebótomos, responsables de enfermedades como dengue, malaria, chikungunya, Zika, leishmaniasis, fiebre amarilla y enfermedad de Lyme. Globalmente, las ETV causan cientos de millones de casos anuales y más de 70000 muertes, representando una fracción sustancial de la carga mundial de enfermedades infecciosas2.

MECANISMOS CLIMÁTICAS QUE AFECTAN A LOS VECTORES:

El cambio climático altera la distribución geográfica, la estacionalidad y la dinámica poblacional de los vectores, modificando el riesgo de transmisión.

  • Temperatura: Regula procesos clave del vector y del patógeno. A temperaturas entre 20ºC y 32ºC, los mosquitos aumentan su reproducción, acortan el período de incubación extrínseco (EIP) de virus como dengue y parásitos como Plasmodium, incrementan la tasa de picadura y aceleran el desarrollo larvario. En consecuencia, los parásitos logran madurar a tiempo para ser transmitidos. En contraste, temperaturas extremas por encima del rango óptimo reducen la supervivencia vectorial3.
  • Humedad y precipitaciones: Determinan la disponibilidad de hábitats acuáticos para criaderos, la supervivencia de estadios inmaduros y la densidad de vectores. Las lluvias intensas o prolongadas favorecen criaderos en entornos urbanos, mientras que las sequías pueden concentrar a humanos y vectores alrededor de fuentes de agua, aumentando el contacto3.
  • Eventos extremos (inundaciones, tormentas severas): incrementan la exposición tanto a ETV como a enfermedades hídricas, al modificar bruscamente los ecosistemas y los sistemas de saneamiento4.

 

Diversos estudios epidemiológicos y ecológicos muestran que el cambio climático ya está condicionado la aparición, distribución y magnitud de las ETV en diferentes regiones del mundo.

DENGUE:

Durante la última década, y de forma especialmente marcada en 2023–2024, América Latina experimentó un recrudecimiento y expansión del dengue, con incrementos sustanciales de incidencia y mortalidad en países como Brasil, Argentina y Paraguay. Este fenómeno se ha vinculado a la mayor abundancia de Aedes aegypti, al acortamiento del EIP del virus bajo condiciones térmicas más favorables y a variaciones en los patrones de precipitación que favorecen la proliferación de criaderos urbanos y peridomésticos5.

En paralelo, en el sur de Europa se han documentado brotes autóctonos de dengue y otros arbovirus, favorecidos por la presencia y establecimiento de Aedes albopictus. Países como Italia, Francia y España han registrado transmisión local en los últimos años, en un contexto de veranos más cálidos y prolongados que incrementan la idoneidad climática para el vector, facilitada por la introducción de viajeros infectados6.

MALARIA EN ZONAS DE ALTURA:

Zonas tradicionalmente seguras frente a la malaria, como regiones de los Andes y tierras altas de África oriental, han mostrado un aumento del riesgo de transmisión. El calentamiento local ha desplazado la frontera altitudinal de Anopheles y de Plasmodium hacia áreas previamente libres de transmisión. Proyecciones climáticas y socioeconómicas advierten un incremento de la idoneidad en regiones como Ruanda y áreas andinas bajo escenarios de calentamiento. No obstante, la incidencia final depende también de factores no climáticos como las medidas de control, el acceso sanitario y las dinámicas de hospedadores, por lo que se requieren análisis integrados a escala local7.

ENFERMEDAD DE LYME EN REGIONES TEMPLADAS:

En Norteamérica y Europa, la enfermedad de Lyme ha mostrado expansión geográfica y cambios en la estacionalidad, coherentes con la ampliación del rango de Ixodes spp. Estudios longitudinales y modelos predictivos reportan incrementos de casos, desplazamiento hacia latitudes y altitudes superiores y un adelanto del pico estacional. Aunque el cambio climático (primaveras más cálidas y estaciones más prolongadas) es un motor relevante, la dinámica observada resulta de la interacción con otros factores: cambios en el uso del suelo, abundancia de hospedadores (ciervos y pequeños mamíferos), vigilancia epidemiológica y comportamiento humano8.

IMPACTO EN LA SALUD PÚBLICA:

El cambio climático está incrementando la carga de morbilidad y mortalidad asociada a las ETV y a otras enfermedades infecciosas, al ampliar las condiciones ecológicas favorables para vectores, prolongar las ventanas estacionales de transmisión y potenciar fenómenos extremos que aumentan la exposición humana. Informes de IPCC y la OMS señalan un incremento comprobado en la incidencia y la expansión geográfica de estas enfermedades, con consecuencias directas en mortalidad prematura y morbilidad crónica, especialmente en poblaciones vulnerables9.

Las epidemias recientes de dengue y los repuntes de malaria tras variaciones climáticas muestran no solo un aumento de casos, sino también mayor severidad clínica en comunidades con cobertura de control limitada, lo que se traduce en un incremento de la carga de la enfermedad y pérdidas de años de vida ajustados por discapacidad9.

En términos económicos, los brotes recurrentes generan costes directos elevados (atención ambulatoria, hospitalaria y cuidados intensivos) y costos indirectos significativos (pérdida de productividad, ausentismo laboral, impacto en turismo y comercio). Estas cargas reducen la resiliencia de los sistemas de salud y limitan la inversión en medidas preventivas, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad.

MEDIDAS DE MITIGACIÓN Y ADAPTSVIÓN:

La reducción del riesgo asociado a enfermedades transmitidas por vectores requiere una combinación de intervenciones tradicionales y novedosas. Entre las estrategias clásicas se incluyen la fumigación intradomiciliaria y periurbana, la eliminación de criaderos de mosquitos mediante la gestión de aguas estancadas, y el control biológico con depredadores naturales o bacterias como Wolbachia que limitan la capacidad vectorial de Aedes aegypti. Estas medidas, aunque efectivas en el corto plazo, requieren implementación sostenidas y vigilancia constante para evitar fenómenos de resistencia y garantizar impacto poblacional10.

La vigilancia epidemiológica y los sistemas de alerta temprana son pilares en la anticipación y contención de brotes. Modelos de predicción basados en clima, movilidad humana y datos de incidencia permiten activar respuestas rápidas, como intensificación del control vectorial y campañas comunitarias focalizadas11.

En paralelo, el desarrollo de vacunas ha avanzado de manera significativa: la vacuna tetravalente como el dengue (Dengvaxia) está aprobada en varios países para personas previamente infectadas y nuevas formulaciones como Qdenga (TAK-003) han demostrado eficacia en ensayos clínicos multicéntricos, marcando un hito en la prevención de arbovirosis12.

No obstante, la sostenibilidad de estas acciones depende en gran medida de la educación comunitaria y la participación social, esenciales para la eliminación de criaderos domésticos y la aceptación de medidas de prevención13. El enfoque One Health, que integra la salud humana, animal y ambiental, se ha consolidado como marco estratégico frente a la emergencia y reemergencia de enfermedades vectoriales, permitiendo intervenciones intersectoriales que aborden simultáneamente la vigilancia zoonótica, la gestión ambiental y la preparación sanitaria11.

España, al estar en el límite de distribución de muchos vectores y próxima a África, es especialmente vulnerable a las enfermedades transmitidas por vectores, por ello se requiere:

  • Vigilancia integral y multidisciplinar de vectores y enfermedades.
  • Planes de adaptación al cambio climático que incluyen prevención, control vectorial y capacidad de respuesta ante brotes
  • Refuerzo de la coordinación entre administradores y sectores.

 

En conclusión, el cambio climático se ha consolidado como un determinante clave en la expansión y agravamiento de las enfermedades transmitidas por vectores, al modificar los ecosistemas y favorecer la supervivencia y reproducción de mosquitos, garrapatas y otros vectores. La evidencia científica muestra que fenómenos como el incremento de las temperaturas, las alteraciones en las precipitaciones y la mayor frecuencia de eventos extremos se traducen en un aumento de la incidencia, la distribución geográfica y la severidad de patologías como el dengue, la malaria o la enfermedad de Lyme, con repercusiones sanitarias y socioeconómicas de gran magnitud, especialmente en poblaciones vulnerables.

Frente a este escenario, se vuelve imprescindible reforzar la vigilancia epidemiológica, la educación comunitaria y la cooperación internacional bajo un enfoque One Health, que integre la salud humana, animal y ambiental. Solo mediante la combinación de estrategias preventivas tradicionales, la innovación biotecnológica (como vacunas y control biológico) y políticas de adaptación al cambio climático será posible reducir el impacto de estas enfermedades y fortalecer la resiliencia de los sistemas de salud. España y otras regiones en riesgo deben priorizar planes integrales y multidisciplinarios que permitan anticiparse a la emergencia de brotes, proteger a la población y mitigar los efectos de esta amenaza global en ascenso.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Kahime K, El Hidan MA, Sereno D, Lahouari B, Karmaoui A, Mansour AA, et al. Vector Borne Diseases and Climate Change. Res Anthol Environ Soc Impacts Clim Chang. 2021;4:2029–38.
  2. World meteorological organization. Meteorol i Gidrol. 2003;(7):123.
  3. Suh E, Stopard IJ, Lambert B, Waite JL, Dennington NL, Churcher TS, et al. Estimating the effects of temperature on transmission of the human malaria parasite, Plasmodium falciparum. Nat Commun. 2024;15(1):1–14.
  4. Acosta-España JD, Romero-Alvarez D, Luna C, Rodriguez-Morales AJ. Infectious disease outbreaks in the wake of natural flood disasters: global patterns and local implications. Infez Med. 2024;32(4):451–62.
  5. Radici A, Hammami P, Cannet A, L’Ambert G, Lacour G, Fournet F, et al. Aedes albopictus Is Rapidly Invading Its Climatic Niche in France: Wider Implications for Biting Nuisance and Arbovirus Control in Western Europe. Global Change Biology. 2025;31(8):e70414.
  6. European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC). Weekly Communicable Disease Threats Report, Week 34 (16–22 August 2025). Stockholm: ECDC; 2025.
  7. Zong L, Ngarukiyimana JP, Yang Y, Yim SHL, Zhou Y, Wang M, et al. Malaria transmission risk is projected to increase in the highlands of Western and Northern Rwanda. Communications Earth & Environment. 2024;5:559.
  8. Sun YQ, Zhu XY, Fan TC, Ma T, et al. Projecting Lyme disease risk in the United States: a machine learning approach integrating environmental, socioeconomic and vector factors. One Health. 2025;21:101111. doi:10.1016/j.onehlt.2025.101111.
  9. Nyawanda BO, et al. Climatic factors and malaria mortality. multi-scale analyses.BMJ Global Health 2024;9(9):e0146614
  10. Marczell K, et al. The macroeconomic impact of a dengue outbreak. PLoS Negl Trop Dis / Scientific Reports 2024
  11. World Health Organization. Vector control. Methods for use by individuals and communities. 2nd ed. Geneva: WHO; 2020.
  12. Tricou V, Sáez-Llorens X, Yu D, Rivera L, Jimeno J, Villarreal AC, et al. Efficacy and safety of TAK-003 dengue vaccine in children and adolescents. N Engl J Med. 2020;384(20):1919–31.
  13. Nazni WA, Hoffmann AA, NoorAfizah A, Cheong YL, Mancini MV, Golding N, et al. Establishment of Wolbachia strain wAlbB in Malaysian populations of Aedes aegypti for dengue control. Curr Biol. 2019;29(24):4241–4248.e5.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos