Impacto del entrenamiento de fuerza en la composición corporal y el metabolismo en mujeres jóvenes

17 agosto 2025

 

AUTORES

  1. María Cosculluela Mora. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  2. Adrián Vaquero Piquer. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Irurtzun (Pamplona), España.
  3. Adolfo Lanao Martín. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Dirección de Atención Primaria Barbastro (Huesca), España.
  4. Virginia Felices Peralta. Enfermera. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  5. Ángel Zaragoza Buj. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Barbastro (Huesca), España.
  6. Iris Marín Gómez. Fisioterapeuta. Centro de Salud de Aínsa (Huesca), España.

 

RESUMEN

Introducción: El entrenamiento de fuerza (EF) mejora la salud cardiometabólica, pero sus efectos en mujeres jóvenes (15-30 años) no están del todo claros. Esta etapa es clave para establecer hábitos saludables, aunque los estudios existentes muestran resultados heterogéneos debido a las diferentes modalidades de EF. Por ello, se plantea una revisión sistemática para integrar la evidencia disponible.

Objetivo:  Evaluar el impacto del entrenamiento de fuerza sobre la composición corporal y metabólica en mujeres jóvenes.

Metodología:  Revisión sistemática según criterios PRISMA. Se incluyeron estudios con mujeres de 15-30 años, sanas o con sobrepeso, que aplicaran EF como intervención principal (mínimo 4 semanas) y reportaran variables corporales o metabólicas. Se seleccionaron artículos científicos y se realizó una síntesis narrativa.

Resultados: Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión, se incluyeron una muestra total de 47 mujeres jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y 30 años. Las intervenciones de entrenamiento de fuerza (EF) variaron en su duración, tipo y enfoque, abarcando desde una única sesión de ejercicio (efecto agudo) hasta programas con una duración de seis semanas.

Conclusiones: El EF genera beneficios físicos en mujeres jóvenes, especialmente tras programas de al menos seis semanas. Sin embargo, los efectos metabólicos aún no son concluyentes. Se recomienda realizar estudios más prolongados para evaluar su impacto en marcadores metabólicos y promover el EF por sus beneficios preventivos

PALABRAS CLAVE

Entrenamiento de fuerza, composición corporal, metabolismo, mujeres jóvenes, revisión sistemática.

ABSTRACT

Introduction: Strength training (RT) improves cardiometabolic health, but its effects in young women (15–30 years old) are not entirely clear. This stage is key to establishing healthy habits, although existing studies show heterogeneous results due to the different RT modalities. Therefore, a systematic review is proposed to integrate the available evidence.

Objective: To evaluate the impact of strength training on body composition and metabolism in young women.

Methodology: Systematic review according to PRISMA criteria. Studies with women aged 15–30 years, healthy or overweight, that used RT as the primary intervention (minimum 4 weeks) and reported on body or metabolic variables were included. Scientific articles were selected, and a narrative synthesis was conducted.

Results: After applying the inclusion and exclusion criteria, a total sample of 47 young women, aged between 15 and 30 years, was included. Strength training (RT) interventions varied in duration, type, and approach, ranging from a single exercise session (acute effect) to six-week programs.

Conclusions: RT generates physical benefits in young women, especially after programs of at least six weeks. However, the metabolic effects are still inconclusive. Longer studies are recommended to evaluate its impact on metabolic markers and promote RT for its preventative benefits.

KEY WORDS

Strength training, body composition, metabolism, young women, systematic review.

INTRODUCCIÓN

La actividad física regular es un componente esencial para la prevención de enfermedades crónicas, y el entrenamiento de fuerza (EF) ha adquirido un papel cada vez más relevante en este contexto. Tradicionalmente subestimado en comparación con el ejercicio aeróbico, el EF ha demostrado ser eficaz no solo para incrementar la masa muscular y la fuerza, sino también para favorecer cambios positivos en la composición corporal y en el metabolismo energético y lipídico1,2.

En el caso particular de las mujeres jóvenes –un grupo demográfico comprendido generalmente entre los 15 y 30 años de edad–, los beneficios del EF podrían ser especialmente importantes. Durante esta etapa de la vida se consolidan los hábitos relacionados con la salud y se establecen parámetros fisiológicos clave que influirán en la salud a largo plazo, como la densidad ósea, la masa muscular y la distribución de grasa corporal1,3,4. Sin embargo, los estudios sobre los efectos del EF en mujeres jóvenes son más escasos en comparación con los realizados en varones o en mujeres de edad media y avanzada, particularmente en lo que respecta al impacto metabólico5,6,7.

La composición corporal, entendida como la proporción entre masa magra y grasa, es un factor determinante en la salud cardiometabólica. Asimismo, parámetros como los niveles de colesterol total, LDL-c, HDL-c, triglicéridos, glucemia e insulina son marcadores sensibles al ejercicio, pero su respuesta específica ante protocolos de fuerza en mujeres jóvenes sigue siendo motivo de estudio3,6,7.

En los últimos años se ha observado un creciente interés por estudiar modalidades de EF adaptadas a diferentes poblaciones, incluyendo entrenamiento con el propio peso corporal, con bandas elásticas, en medio acuático o combinado con ejercicio aeróbico.1,3 Esta diversidad metodológica, sin embargo, ha dado lugar a resultados heterogéneos que dificultan establecer conclusiones claras sobre qué tipo de intervención es más efectiva, con qué duración, frecuencia e intensidad.

Dado este panorama, una revisión sistemática de la evidencia disponible permite integrar los hallazgos actuales, identificar patrones comunes, y detectar posibles vacíos de conocimiento que puedan orientar futuras investigaciones4.

OBJETIVOS

-OBJETIVO GENERAL:

Evaluar de forma sistemática el impacto del entrenamiento de fuerza sobre la composición corporal y los parámetros metabólicos en mujeres jóvenes.

-OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Identificar los cambios en la masa grasa, masa magra y medidas antropométricas tras intervenciones de EF en mujeres entre 15 y 30 años.
  2. Analizar las modificaciones en el perfil lipídico (colesterol total, LDL-c, HDL-c y triglicéridos) inducidas por protocolos de EF.
  3. Examinar el efecto del EF sobre indicadores de capacidad funcional, como fuerza máxima y consumo de oxígeno (VO₂max), como factores relacionados indirectamente con el metabolismo.
  4. Detectar las principales limitaciones metodológicas de los estudios revisados para orientar futuras investigaciones más robustas en esta población.

 

METODOLOGÍA

Esta revisión sistemática tuvo como objetivo analizar la evidencia científica disponible sobre los efectos del entrenamiento de fuerza en la composición corporal y el metabolismo de mujeres jóvenes. Para asegurar la calidad del proceso, se siguieron las directrices de la declaración PRISMA.

Se incluyeron estudios con mujeres entre 15 y 30 años, sanas o con sobrepeso/obesidad, siempre que no presentaran enfermedades metabólicas diagnosticadas. Los programas de entrenamiento debían tener como componente principal el trabajo de fuerza, en cualquiera de sus modalidades (tradicional, funcional, acuático, combinado, etc.), con una duración mínima de cuatro semanas o, en algunos casos, evaluaciones de efectos agudos tras una sola sesión. Se consideraron relevantes aquellos estudios que midieran variables de composición corporal (como masa muscular, grasa corporal o perímetros) o metabólicas (como glucosa, lípidos, presión arterial o VO₂max), y que fueran ensayos clínicos, estudios cuasiexperimentales o con mediciones antes y después de la intervención.

Se excluyeron estudios donde el entrenamiento de fuerza no fuera el foco principal, no reportan resultados cuantificables, o incluyeran poblaciones fuera del rango de edad o con enfermedades crónicas específicas.

La búsqueda se basó en artículos científicos y la selección de los estudios se realizó en dos etapas: primero se revisaron títulos, resúmenes y palabras clave, y luego se leyó el texto completo para verificar la elegibilidad.

Se extrajeron datos sobre el autor, año, características de la muestra, detalles del programa de entrenamiento (tipo, duración, frecuencia) y métodos de evaluación. Debido a la diversidad en los diseños y variables de los estudios, no se realizó metaanálisis. En su lugar, se presentó una síntesis narrativa, agrupando los resultados según el tipo de variable evaluada y el tipo de intervención aplicada.

RESULTADOS

Se realizó una revisión sistemática de la literatura disponible sobre mujeres jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 30 años, que realizaron intervenciones de entrenamiento de fuerza (EF) con una duración que varió entre una única sesión (en el caso de estudios agudos) y seis semanas.
Sobre la composición corporal, estudios como el de Pino-Reynals et al.1 coinciden en una disminución significativa en el porcentaje de grasa corporal, en el índice cintura-cadera y en varios pliegues cutáneos tras seis semanas de entrenamiento acuático con resistencia. Asimismo, se observó un incremento notable en la fuerza muscular.

Otros estudios como el de García-Martos et al.2 aplicaron un programa mixto de fuerza y resistencia aeróbica en mujeres con sobrepeso. Aunque no se midió directamente la grasa corporal, se documentaron mejoras funcionales, como un aumento en la capacidad cardiorrespiratoria, la fuerza máxima y la resistencia muscular, lo que sugiere una mejora global en la composición corporal.

Sobre el metabolismo, estudios como el de Rangel3 evaluaron los efectos agudos de una sesión de EF sobre el perfil lipídico. En mujeres universitarias, se observó una reducción en los niveles de colesterol LDL, acompañada de un aumento en los triglicéridos y una ligera disminución del HDL. Estos cambios fueron interpretados como respuestas transitorias al esfuerzo físico.

Ninguno de los estudios analizó de forma prolongada otros marcadores metabólicos como la glucosa o la insulina.

CONCLUSIONES

Los hallazgos de esta revisión sistemática permiten concluir que el entrenamiento de fuerza (EF), en sus distintas modalidades, puede generar beneficios significativos en la composición corporal de mujeres jóvenes. En particular, los programas con una duración mínima de seis semanas mostraron reducciones en el porcentaje de grasa corporal, en pliegues cutáneos y en medidas antropométricas, así como aumentos relevantes en la fuerza muscular. Estos resultados indican que incluso intervenciones de corta duración pueden inducir adaptaciones positivas en la masa corporal y en la funcionalidad física, lo cual es especialmente relevante en esta etapa de la vida, donde se consolidan hábitos saludables que pueden mantenerse a largo plazo.

Además de los cambios morfológicos, se observaron mejoras en indicadores funcionales como el VO₂max, lo que refleja una mejor capacidad cardiovascular y metabólica general. Si bien estas mejoras no sustituyen las evaluaciones metabólicas bioquímicas, sí ofrecen una aproximación indirecta al impacto positivo del ejercicio en la salud global.

En cambio, los efectos del EF sobre los parámetros metabólicos —como el perfil lipídico, la glucosa o la insulina— en mujeres jóvenes aún no están suficientemente claros. En esta revisión, sólo un estudio evaluó el impacto agudo de una sesión de fuerza sobre el colesterol y los triglicéridos, mostrando una reducción temporal del LDL-c, pero también un aumento de triglicéridos y una ligera disminución del HDL-c, cambios que probablemente corresponden a adaptaciones fisiológicas inmediatas más que a efectos crónicos. La falta de estudios longitudinales que incluyan estas variables metabólicas representa una limitación importante en la literatura actual.

Por tanto, aunque los beneficios del entrenamiento de fuerza sobre la composición corporal en mujeres jóvenes están bien documentados en los estudios revisados, se requiere mayor investigación para comprender su efecto a largo plazo sobre el metabolismo. En particular, serían necesarios ensayos controlados con mayor duración, que evalúen marcadores como la insulina, la glucemia, el colesterol total y fraccionado, así como indicadores inflamatorios y hormonales, con el fin de establecer una base sólida para la prescripción de fuerza como herramienta preventiva en salud metabólica.

Finalmente, se destaca la importancia de promover la inclusión del entrenamiento de fuerza en programas de actividad física dirigidos a mujeres jóvenes, no solo por sus beneficios estéticos y funcionales, sino también por su potencial para mejorar la salud metabólica y prevenir enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Pino-Reynals A, Espinoza-Navarro O, De Arruda M, Urizar-Araya C. Composición corporal y somatotipo de mujeres de entre 16 a 18 años: efecto de un programa acuático-aeróbico en el mejoramiento de la fuerza muscular. Int J Morphol. 2015;33(4):1213–9.
  2. García-Martos M, Calahorro F, Torres-Luque G, Lara-Sánchez AJ. Efectos de un programa de entrenamiento mixto sobre la condición física en mujeres jóvenes con sobrepeso. Cuad Psicol Deporte. 2010;(Supl 10):11–6.
  3. Rangel Cristanch C. Cambios del perfil lipídico de jóvenes universitarios después de un entrenamiento de fuerza [tesis de maestría]. Bogotá: Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales; 2020.
  4. Pinho C, Lisboa L, Ronco AL. Efectos del ejercicio físico en la prevención primaria del cáncer: Revisión sistemática. Rev Med Chile. 2019;147(2):221–30.
  5. Hernández-Suárez M, Rentería R, Álvarez E, Ferrer A. Cambios en la composición corporal de mujeres adultas sedentarias después de 12 semanas de entrenamiento de fuerza. Rev Fac Med (Col). 2018;66(3):399–405.
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  8. Kraemer WJ, Ratamess NA. Fundamentals of resistance training: progression and exercise prescription. Med Sci Sports Exerc. 2004;36(4):674–88.
  9. Ortega FB, Ruiz JR, Castillo MJ, Sjöström M. Physical fitness in childhood and adolescence: a powerful marker of health. Int J Obes (Lond). 2008;32(1):1–11.
  10. Romero-Arenas S, Martínez-Pascual M, Soriano-Maldonado A. Efectos del entrenamiento de fuerza sobre la composición corporal en mujeres adultas: una revisión sistemática. Nutr Hosp. 2013;28(6):1901–9.

 

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