AUTORES
- Ainhoa Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Lidia García Salmerón. Enfermera en el Hospital Universitario Torrecárdenas (Almería). España.
- Santiago Sáez Martínez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Miriam Ojea Abadía. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Isaac Lanagrán Jiménez. Enfermero en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
- Estela Luque Muñoz. Enfermera en el Hospital Comarcal de Alcañiz (Teruel). España.
RESUMEN
Las infecciones adquiridas en entornos hospitalarios, conocidas como infecciones nosocomiales, constituyen un problema significativo para la salud pública debido a su efecto en las tasas de mortalidad, morbilidad y gastos sanitarios. Estas infecciones impactan principalmente a grupos de pacientes en situación de vulnerabilidad, incluyendo a aquellos con sistemas inmunológicos comprometidos, personas mayores, niños y aquellos que padecen enfermedades crónicas. El equipo de enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de estas infecciones al seguir prácticas higiénicas, siendo el adecuado lavado de manos un factor crucial. Esta práctica, aunque fundamental, resulta sumamente eficaz para disminuir la propagación de microorganismos en un porcentaje que puede alcanzar hasta el 50 por ciento. Se distinguen dos categorías principales de lavado: el antiséptico, que se usa diariamente con productos antimicrobianos, y el quirúrgico, que se realiza antes de intervenir quirúrgicamente. La Organización Mundial de la Salud establece cinco momentos esenciales para llevar a cabo el lavado de manos en un contexto hospitalario. La técnica adecuada implica un total de 11 pasos que deben ser ejecutados en un intervalo de 40 a 70 segundos, utilizando agua, jabón y toallas desechables. Diversos factores, como la carga excesiva de trabajo, la escasez de suministros o de lavamanos, y el olvido, afectan de manera adversa la adherencia a estas prácticas. La educación y la sensibilización, junto a la aplicación de protocolos, señalización adecuada y herramientas de gestión, son cruciales para cultivar una cultura centrada en la seguridad y elevar la calidad del servicio proporcionado.
PALABRAS CLAVE
Infección hospitalaria, desinfección de las manos, prevención de enfermedades, enfermería.
ABSTRACT
Infections acquired in hospital settings, known as nosocomial infections, represent a significant public health issue due to their impact on mortality rates, morbidity, and healthcare costs. These infections primarily affect vulnerable patient groups, including those with compromised immune systems, the elderly, children, and individuals with chronic illnesses. The nursing staff plays a key role in preventing these infections by adhering to proper hygiene practices, with handwashing being a crucial factor.This simple yet essential practice is highly effective in reducing the spread of microorganisms, potentially lowering transmission by up to 50 percent. There are two main types of hand hygiene: antiseptic handwashing, used daily with antimicrobial products, and surgical handwashing, performed prior to surgical procedures.The World Health Organization identifies five critical moments for hand hygiene within a hospital context. Proper technique involves 11 steps, carried out over 40 to 70 seconds using water, soap, and disposable towels. Various factors—such as excessive workload, lack of supplies or sinks, and forgetfulness—can negatively affect compliance with these practices. Education and awareness, combined with the implementation of protocols, clear signage, and management tools, are essential to fostering a culture focused on safety and improving the quality of care provided.
KEY WORDS
Cross infection, hand disinfection, disease prevention, nursing.
DESARROLLO DEL TEMA
Las infecciones adquiridas en hospitales, conocidas como infecciones nosocomiales (IN) son aquellas que los pacientes contraen durante su estancia en instalaciones sanitarias y que no estaban presentes ni en estado de incubación al momento de su ingreso. Pueden aparecer tras el alta pero normalmente se manifiestan entre 48 y 72 horas, dependiendo del microorganismo involucrado y de las condiciones del paciente.
Estas infecciones constituyen un serio desafío para la salud pública, teniendo repercusiones en la mortalidad, la morbilidad, los costos económicos y la duración de la hospitalización. Se presentan con frecuencia en todo el mundo, abarcando tanto países desarrollados como en países en desarrollo. En España, en el año 2018, la prevalencia se registró en un 7,15 %, colocándose entre las diez principales causas de fallecimiento.
Los individuos más susceptibles son aquellos que están inmunodeprimidos, los niños, los ancianos, así como las personas que padecen enfermedades crónicas, están bajo tratamiento inmunosupresor o se han sometido a procedimientos invasivos.
El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención de estas infecciones, ya que tienen contacto directo constante con los pacientes. Esta higiene debe llevarse a cabo con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas, evitando el uso de joyas y esmaltes que pueden acumular microorganismos.
Además, se sugiere la realización de un taller educativo destinado a estudiantes de enfermería para sensibilizar sobre la relevancia del lavado de manos, examinar la presencia de bacterias antes y después de la higiene, y promover buenas prácticas que ayuden a prevenir estas infecciones y optimizar la calidad del servicio asistencial1.
El lavado de manos es un concepto que prevalece en la atención primaria desde hace mucho tiempo, la mayoría de los centros de salud disponen de programas de formación sobre ello para el personal sanitario. Se han establecido medidas como uso de soluciones alcohólicas para conseguir una mejora en cuanto a la limpieza de manos, pero en varias ocasiones supone un reto sobre todo en lugares de infraestructura y con recursos limitados2.
Es esencial mantener la higiene de las manos para evitar enfermedades serias como la hepatitis A, la meningitis y las diarreas contagiosas. Las manos, en particular si poseen uñas largas, pueden ser un reservorio significativo de bacterias, por lo cual requieren atención particular. Es crucial utilizar guantes al manipular alimentos y utilizar cremas hidratantes después de usar jabones desinfectantes con frecuencia, ya que estos pueden causar sequedad en la piel.
Las manos que presenten heridas deben mantenerse alejadas de fuentes de infección, y en caso de contacto, se deberán lavar inmediatamente con jabón. Las infecciones diarreicas, frecuentemente provocadas por el contacto con heces, son una de las principales causas de mortalidad en la infancia, y el lavado de manos con jabón es eficaz para romper esta cadena de contagio.
Además, el lavado de manos disminuye otras afecciones como infecciones de la piel, oculares (tracoma) e intestinales (ascariasis y trichuriasis). Es fundamental fomentar el lavado de manos centrado en salud y prevención para incrementar la calidad de vida y salvar numerosas vidas2.
En un establecimiento de atención médica, se reconocen dos categorías fundamentales de higiene de manos:
- Lavado antiséptico o clínico: Este proceso se realiza con la finalidad de erradicar los microorganismos temporales presentes en las manos. Para ello, se utilizan productos jabonosos que poseen propiedades antimicrobianas y que no producen irritación, lo cual permite su utilización frecuente sin comprometer la integridad de la piel.
- Lavado quirúrgico: Este tipo de lavado se efectúa previo a intervenciones estériles. Se aplica un jabón antimicrobiano de amplio espectro, destinado a eliminar tanto los microorganismos infecciosos como la flora nativa de la piel, asegurando la asepsia durante el procedimiento.
Los cinco momentos en los que se debe realizar el lavado de manos son los siguientes: en primer lugar, antes de cualquier interacción con el paciente; en segundo lugar, previo a llevar a cabo un procedimiento que requiera asepsia; el tercero, después de haber estado expuesto o en contacto con fluidos corporales y tras retirarse los guantes; el cuarto momento se presenta tras haber tenido contacto con el paciente; y por último, se da después de haber estado en contacto con el entorno del paciente.
La técnica de lavado de manos consta de 11 pasos que se deben ejecutar en un tiempo que oscila entre 40 y 70 segundos. Se aconseja comenzar humedeciendo las manos con agua, seguido de la aplicación de una cantidad adecuada de jabón. Posteriormente, inicie el frotado utilizando la palma de la mano, la parte superior de la mano izquierda debe ser envuelta por la mano derecha entrelazando los dedos y viceversa. Luego, unas las palmas y frota intercalando los dedos, coloque la mano derecha sobre el dorso de los dedos de la mano contraria y frótese, casi al finalizar, lave el pulgar acogido por la mano opuesta y viceversa. Seguidamente, coloque las yemas de los dedos de la mano derecha sobre los dedos de la mano izquierda y realice movimientos circulares; finalmente, enjuague sus manos y séquese utilizando una toalla.
En la actualidad, se ha notado un aumento en las tasas de morbilidad y mortalidad debido a infecciones en todas las naciones. En este contexto, existe una necesidad urgente de contar con más enfermeras capaces de instruir sobre las prácticas adecuadas de higiene de manos.
La posibilidad de avance se encuentra en la urgencia de detener la expansión de las infecciones adquiridas en hospitales mediante un método de higiene de manos que, aunque sencillo, demuestra ser sumamente eficaz al disminuir el riesgo de contagio en un 50%. La difusión de la práctica de lavado de manos demanda la cooperación de la administración del hospital, el grupo de control de infecciones y las áreas de calidad, con el propósito de mejorar las prácticas de higiene entre el personal de salud3.
CONCLUSIÓN
La adecuada metodología para el lavado de manos disminuye la propagación de microorganismos entre individuos. Al realizar el lavado de manos después de haber estado en contacto con un paciente, el personal médico contribuye a evitar la propagación de bacterias. Esta acción, que integra procesos mecánicos y químicos, resulta fundamental para la prevención de infecciones adquiridas en hospitales. Entender la epidemiología de tales infecciones facilita la implementación de una higiene de manos más eficiente2.
Aunque un gran número de empleados del Hospital de Especialidades realiza el lavado de manos de manera adecuada, existen algunos profesionales que no lo llevan a cabo correctamente debido a aspectos como la carga laboral, la lejanía de los lavamanos, el olvido y la carencia de suministros. La formación y la sensibilización son fundamentales para optimizar esta práctica y prevenir infecciones asociadas a la atención médica. Además, la adopción de protocolos estandarizados, letreros de recordatorio y herramientas de gestión son esenciales para fomentar una higiene superior y la seguridad del paciente. Se resalta la relevancia del compromiso y la colaboración del equipo sanitario para promover un cambio en la cultura de la seguridad, apoyando una mejora continua en la calidad de los servicios.
La excelencia se alcanza mediante la optimización de procesos a través de la colaboración del equipo, lo que implica una modificación en la mentalidad colectiva. La implicación y el reconocimiento de todos los integrantes son fundamentales para cambiar la perspectiva. Tener conocimiento sobre herramientas de gestión de riesgos, normas de seguridad y otros recursos permite integrar nuevas prácticas y promueve una cultura de protección del paciente, que es vital para el avance de los servicios sanitarios. La organización de estas iniciativas es esencial para llevar a cabo de manera efectiva los objetivos relacionados con la seguridad del paciente4.
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